Hawái.


418. 音楽のある風景
diciembre 1, 2015, 12:20 pm
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haruka nakamura 02

Ongaku no Aru Fuukei

HARUKA NAKAMURA
»音楽のある風景«
KITCHEN. LABEL. 2014

“Dead of winter, a hidden chapel, silent prayers echoing”. Luces que se apagan lentamente, iluminación débil que evoca recuerdos olvidados, perdidos en la angustia diaria, sombras que se confunden con las paredes desgastadas, soles tardíos que extienden su brillo anaranjado de manera horizontal sobre el paisaje urbano, meditaciones cotidianas ilustradas con imágenes tenues que se reflejan sutilmente sobre una delgada tela blanca. El color del atardecer, el color del anochecer atravesando lentamente el cristal de las ventanas, disipado mientras las horas decaen hasta volver a cero. Haruka Nakamura, aquel músico de Tokio nacido en 1982 quien, como señala su biografía, aprendió a tocar el piano y la guitarra por su cuenta, cuyo sonido “esta hecho de la puesta de sol y el perfume de la temporada”. Sus creaciones han servido para acompañar otras áreas, marcas como H.P France, PARCO y las etiquetas de moda mame, evam eva y support surface. Además es parte del grupo experimental LABO, proyecto paralelo donde explora aproximaciones diferentes a la creación. Sin embargo, es por su obra registrada por la cual lo hemos conocido mayormente desde este lado del mar. Primero fue el sello de Akira Kosemura quien acogió sus registros: “Afterglow” (Schole, 2007), disco compartido precisamente con el músico japonés, y luego “grace” (Schole, 2008). Más tarde vendrían otros trabajos, como “MELODICA” (hydeout productions, 2013), homenaje a DJ Nujabes y, recientemente, “FOLKLORE” (fete musique, 2014) [376], álbum compartido junto a AOKI,hayato. “Mientras los días avanzan con su cansancio habitual, unas notas que se aproximan desde la distancia envuelven con un manto de seda el desgano. Canciones nacidas en el viaje, canciones surgidas en estadías pasajeras que se van acumulando junto a recuerdos y aromas. AOKI, hayato y haruka nakamura se encontraron, se conocieron, viajaron. Lugares esparcidos en el territorio, sitios donde reunirse a dejar que los acordes fluyan de manera libre, espacios donde de forma espontánea una nota se va sumando a otra, y esta a otra más, así hasta que composiciones sencillas manan de manera natural, como melodías abiertas que nacen desde el bucólico panorama. AOKI, hayato y haruka nakamura publican su primera obra, una colección de canciones capturadas en el tiempo… Una travesía todavía en curso, este trabajo de los dos artistas japoneses es un maravilloso recorrido por lugares y sensaciones alejadas de la convulsión cotidiana, canciones espontáneas surgidas en horas tardías. Esa es la manera en que transcurren los eventos en ‘三月十六日’, de esa forma acaecen los sonidos que brotan de ‘FOLKLORE’, una hermosa obra de cuerdas enlazadas, notas al margen elaboradas artesanalmente a partir de hebras trenzadas de manera natural. AOKI, hayato y haruka nakamura retratan el paisaje que declina con la luz solar con notas de ruido terso, conservando su tonalidad áurea entre sus filamentos acústicos”. A pesar de este recorrido por diferentes editoriales, sería el label de Singapur Kitchen. Label el hogar para varias de sus futuras grabaciones, que integran su trabajo compartido con Janis Crunch “12 & 1 SONG” (Kitchen. Label, 2011) y, en particular, “Twilight” (Kitchen. Label, 2011) [271]. Una obra imperecedera, hermosas postales del crepúsculo, “figuras lánguidas se forman cuando los objetos descansan del brillo inagotable, el que se dirige a su lenta letanía… Ambient acústico, jazz contemplativo, música de cámara moderna de temperatura cálida que reconforta el oído, un descanso del movimiento. Su carácter eminentemente instrumental actúa como un refugio a la agitación constante y agobiante de las jornadas interminables. Luego de escuchar demasiadas voces, demasiadas palabras, me he sentido un extraño, algo incómodo. Estas piezas actúan como un hogar que aliviana la carga de la vida… El resplandor del sol, en los momentos en que decae, no deja de iluminar. Pero ese descenso y la desfragmentación de la luz producen un efecto de multiplicar los colores sobre la superficie sobre la cual esta cae, desde la claridad hasta la oscuridad. Una paleta cromática en declive, el ocaso del fulgor y su tintura. Las notas desplegadas por Haruka Nakamura crean también un patrón multicolor en tonalidades apagadas, hermosamente débiles… El crepúsculo y su esplendor desteñido se propagan como destellos en este sueño de los días. ‘Twilight’ es un descanso de las estaciones cuando estas comienzan su decoloración”.

Luego de haber pasado ya varios años desde la publicación de ese álbum, y de haber realizado una intensa agenda presentando sus hermosas canciones, haruka nakamura regresa al mismo sello para publicar su cuarta colección de piezas, un trabajo que reúne composiciones anteriores con otras que son estrenadas ahora. El artista japonés conforma un ensemble para acomodar sus sonidos a su exposición en directo, y de la unión de elementos y formas surge este disco, registro en vivo de notas surgidas en horas lánguidas, grabaciones acompañadas que se entienden como un nuevo álbum integrado de estruendos desconocidos pero que suenan familiares e interpretaciones inéditas que parecen nuevas creaciones. “Primero presentamos el primer álbum completo, basado en el piano, de haruka nakamura ‘Twilight’ en 2010. El álbum registrado en estudio fue elogiado y aclamado por igual por fanáticos y críticos en Japón. Construido sobre la fuerza y el éxito de su predecesor, haruka nakamura regresa con su cuarto nuevo álbum, una colección de 106 minutos en un doble CD titulada ‘Ongaku no Aru Fuukei’. Grabado en el salón de conciertos ‘sonorium’ en Tokio, el álbum presenta al ensemble formado por ARAKI Shin (saxofón, flauta), Akira Uchida (saxofón), Rie Nemoto (violín) e isao saito (batería). Las raíces de este ensemble tienen su origen en la grabación de ‘Twilight’, cuando haruka nakamura invitó por primera vez a cada uno de los miembros a colaborar en el álbum ‘Twilight’. Desde su edición, y con casi cuatro años de extensa gira tras suyo, el grupo ha desde entonces construido un repertorio y desarrollado un lenguaje musical propio, mezclando el rigor clásico con improvisación contemporánea, tanto formal como libre. Con haruka nakamura dirigiendo desde el piano, ellos producen brillantes sonoridades y emotivas resonancias las que son ricas en detalles y austeramente hermosas”. Este nuevo trabajo de haruka nakamura es nuevamente publicado por Kitchen. Label, presentado además de una manera impecable, habitual en esta editorial, un objeto de arte que encierra una obra de arte. Caja de cartón de 17.0 × 13.5 × 1.2cm de un tintes negro absorbente con su título estampado con lámina dorada. En su interior cartón gris que encierran los dos CDs y un libreto de 32 páginas con preciosas fotografías en blanco y negro capturadas durante las presentaciones por Yatoo Takashi, un elegante diseño de Ricks Ang y April Lee, directores y responsables de este magnífico sello de sonidos que documentan “destellos momentáneos de belleza melancólica en ambientes improbables”. Publicado el 24 de diciembre del pasado año, “音楽のある風景” es un trabajo doble, una extensa obra de registros atrapados en vivo los días 19 de enero, 22 de marzo y 10 de mayo de 2014 en ‘sonorium’, un salón ubicado en el barrio de Suginami, en la parte occidental de Tokio. Y, tal como señalé antes, este es un álbum nuevo, una obra nueva, pese a contener composiciones ya publicadas anteriormente, pese a ser un álbum grabado en directo. Son piezas que admiten apreciaciones posteriores, que permiten indagar en su interior, formas moldeables según el calor externo. Haruka Nakamura y su ensemble van creando una atmósfera que tiende a generar un estado especial, una sensibilidad que aflora de entre los acordes y se transmite por las paredes hasta atrapar con su belleza crepuscular. Líneas de sonido que se mueven con pasividad por la sala, anotaciones leídas por cuerpos que expresan recuerdos con una enorme claridad, ruidos mínimos que impulsan memorias. Apuntes acústicos despedidos con una extrema delicadeza desde una instrumentación dócil. “La relación con la música de cámara y los himnos espirituales es fundamental en la orientación musical de haruka nakamura. Para capturar eso, ‘Ongaku no Aru Fuukei’ fue registrado en la acústica receptiva del salón de conciertos diseñado por Jun Aoki ‘sonorium’, con Katsunori Fukuoka (fly-sound) como ingeniero de grabación. Que el álbum fuera grabado en un salón similar a una capilla, en lugar de un estudio de grabación, tiene perfecto sentido: la naturaleza litúrgica y en forma. de recital de esta colección se alinea cuidadosamente a la belleza austera del espacio mismo. Las presentaciones que emergen son evocativas, íntimas y elegantemente grabadas en tintes sombríos que encuentran a haruka nakamura y el ensemble perfectamente ajustados entre ellos”. ARAKI Shin (responsable de los arreglos), Akira Uchida, Rie Nemoto e isao saito acompañan a haruka nakamura en estas presentaciones, donde cada una de estas composiciones pasan por diversos tonos, todas ellas con un temperamento pausado. Registros breves y otros extensos dónde se desarrollan las diferentes formas concebidas en el papel, estructuras tersas que dejan omisiones para que el sonido respire con tranquilidad, exhalando un aire meditativo. ‘Ongaku no Aru Fuukei’ muestra una combinación de tracks breves y extensas piezas además de una rango de duraciones, mientras el ensemble armoniza pasajes compuestos con libres y sueltas improvisaciones. Presenta las composiciones nuevas ‘SIN’, ‘Shigatsu no Soutei’, ‘Eien’ y presentaciones reelaboradas por el ensemble basadas en piezas de su álbum anterior ‘Twilight’. Momentos cúlmines incluyen el impresionante track titular de diecinueve minutos ‘Ongaku no Aru Fuukei’ y la pieza en forma de himno ‘Hikari’, el cual presenta al reconocido coro femenino de nueve integrantes CANTUS. ‘Ongaku no Aru Fuukei’ es la más definitiva grabación de haruka nakamura hasta la fecha y un disco obligado para todos sus fanáticos”. Los variados instrumentos sirven para darle distintas coloraciones a estos registros, cuerdas, ritmos y vientos que acompañan al piano en estas canciones para los momentos sosegados, cuando los minutos avanzan más despacio. Dos tomos, cada uno con una manera diferente, cada capítulo con maneras diferentes, pero al mismo tiempo un mismo modo desplegado a lo largo de toda esta exposición acústica. “音楽のある風景” es un álbum en el cual las superficies orgánicas se entrelazan formando capas de luz natural cruzando el espacio, hermosos registros de ruido ligero desplazados pausadamente. El avance de los acordes es todavía más lento y los paréntesis mayores, permitiendo que estos se asienten en el lugar, descansando antes de surgir los movimientos siguientes. Un transitar sigiloso por las curvas del sonido, cruces sosegados de instrumentos dejando caer sus efectos sutilmente en el aire. haruka nakamura y su Piano Ensemble balancean los apuntes sobre delgadas líneas, impulsando finamente cada estruendo que brota desde los mecanismos auditivos, con intervalos amplios que posibilitan oír cada mínimo detalle que de otra forma serían invisibles. Las figuras que aparecían en las grabaciones anteriores ahora son más extensas. Casi ocho segundos de silencio antes que surjan las primeras notas, nítidas notas desde el piano que lentamente, muy despacio, se rodean de los otros intervinientes y sus superficies satinadas. Bellos paisajes de coloraciones apagadas emanan de estos acordes callados. 夕べの祈り, composición que inauguraba “Twilight” también estrena esta brillante obra, mientras su resplandor sutil ahora se refleja de un modo diferente, más reposado, con las manos impelidas con elegante letanía. Pausas que son puentes entre estados distintos, de la calma a la movilidad aparente, la que extingue como una llama con la brisa suave. “harmonie du soir” también estaba presente en ese anterior trabajo, ahora descubierta con las texturas que sobresalen de los cuerpos de sonido, jazz ligero de formas ambientales, soplos en medio del mutismo de la noche, metales que destellan en medio de la sobriedad acústica. “dialogo” es la última de las piezas rescatadas de “Twilight”, estirada en intervalos vacíos, nueva aproximación en esperas y glosas desprendidas fugazmente. “nowhere” es recuperada del álbum breve “Nowhere” (Schole, 2012), ahora alargada a más del doble, donde nuevamente es posible apreciar los instantes quietos de los estallidos, y en donde se pueden hasta el crujir de la madera mientras se acomodan a la atmósfera. Pasajes estancados y arrebatos ingrávidos en más de dieciocho minutos. Al final del primer CD dos composiciones presentadas por vez primera, al menos en una publicación, acá. “SIN”, gotas de agua que caen desde el piano, notas apenas pulsadas por las manos de nakamura, paulatinamente acrecentadas por sonidos que intensifican la emotividad revelada, una bella unión de cuerdas y bronces, múltiples acordes enredados, apuntes que vuelan desde un extremo a otro. 四月の裝丁 cierra esta parte con momentos que retratan estancias pacíficas, mecidas por la flauta de ARAKI Shin. La segunda fracción que integra este trabajo solo tiene la mitad de canciones que la primera, vastos desarrollos tendidos con gracia. Omisiones y fragor, espacios inconclusos y leves estridencias que marcan los varios instantes de 音楽のある風景, donde cada acorde respira con enorme tranquilidad hasta emanar ritmos calmos. Cómo un anexo solo disponible de manera digital en “Twilight”, “光” entregaba otra visión de las tardes con mirada hacia el mar. Ahora esa pieza reaparece en este álbum acompañada del coro femenino CANTUS, voces multiplicadas que nacen del silencio y solo estallan cerca del final, cuerdas naturales en medio de la resonancia discreta, alientos leves brotando de la instrumentación y palabras anónimas que escriben un diálogo prístino, un canto sagrado que se desvanece en el aire, que ilumina desde el interior. , hermosa letanía acústica. 永遠 son solamente suspiros flotando, la más tenue quizás de estas piezas, exaltación contenida en armonías veladas, melodías que ondean en cámara lenta sobre el horizonte ya con su color apagado. Sin embargo, lo que parece ser el epílogo no lo es. Igual como antes existe un registro extra, “CALL” –también presente en “Nowhere”–, pieza más dócil, acordes dorados que resplandecen cuando las sombras cubren el asfalto, apéndice para estas imágenes audibles en la quietud introspectiva.

“Glowing sonorities and emotional resonances that are rich in detail and austerely beautiful… The recital-like and liturgical nature of this collection closely aligned to the sound and stark beauty of the space itself”. Registrado en tiempo real delante de una audiencia, este trabajo es una impecable muestra de las composiciones del músico japonés, una exhibición de los sonidos que surgen en su mente al contemplar las imágenes exteriores. nakamura, junto a ARAKI Shin, Akira Uchida, Rie Nemoto e isao saito construyen en directo con templanza melodías de un brillo obscurecido, interpretando las partituras con una rítmica pasiva, ampliando sus páginas con vacíos intermedios. “音楽のある風景”, música de atardeceres iluminados por faros diminutos que tiemblan en la distancia, tonalidades tenues sobre el cielo apagado. “音楽のある風景”, hermosas melodías estáticas de matices débiles, sobrecogedoras letanías de ruido frágil e íntima acústica opaca.

www.kitchen-label.com, www.harukanakamura.com


417. Cascade + The Deluge
diciembre 1, 2015, 12:10 pm
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Cascade + The Deluge 02

WILLIAM BASINSKI
»Cascade«
2062. 2015
»The Deluge«
TEMPORARY RESIDENCE. 2015

Formas circulares que viajan en el espacio con la lentitud de la traslación de los planetas alrededor de un un astro, cintas que se desplazan en una órbita imperfecta dejando manchas de una belleza inagotable en las corrientes aéreas y la inmensa obscuridad de atmósferas que escapan a nuestra limitada comprensión. En la infinidad se escucha el eco de un sonido que permanece emitiendo ondas más allá de su propia existencia, una reflexión distante de una música que es arrojada como un torrente quieto. Mientras el mundo sigue su curso carente de algún sentido, de todo sentido, en la lejanía persisten las notas extraídas de un lugar enterrado en el recuerdo, una memoria frágil que es resucitada por pequeños impulsos eléctricos brillando con su refulgencia delicada. Las remembranzas olvidadas en el tiempo son reanimadas por medio de un estruendo débil, impresiones vagas que retratan pasado a través de anotaciones repetitivas en trayectos pausados, subyacentes en el río mineral de partículas corrompidas. Desde un universo diferente, paralelo a este, surgen las melodías ralentizadas de William Basinski, aquel músico que habita en el los estados del norte y que desde hace varios años viene desperdigando de manera esporádica sobre el panorama contemporáneo, piezas extensas que se consumen a sí mismas, composiciones construidas de retazos gastados, pequeños trozos que se duplican interminablemente. El último tiempo para Basinski ha sido de realizar algunas colaboraciones junto a Richard Chartier, así como recuperar obras que en su momento tuvieron no tanta repercusión como debiera. Entre ellas “Melancholia” (2052, 2003), reeditado en LP por Temporary Residence en 2014, y “Variations: A Movement In Chrome Primitive” (Durtro–Die Stadt, 2004—2062, 2014). El último álbum que hasta ahora había publicado de manera individual es de unos dos años atrás, otro hermoso instante detenido. “Nocturnes” (2062, 2013) [263], resonancias latentes impelidas. “La aurora liminal es ahora esplendor nocturno. “Nocturnes” se compone de dos largas piezas, una más reciente y, la principal, de hace más de treinta años. Las dos fueron vistas por William como unidas misteriosamente, y es así como el factor temporal no tiene cabida acá… Mientras las notas siguen su martirio por el camino del cromo, un virus lo va destruyendo por dentro, y la orquesta de sonidos puros se transforma en una orquesta de sonidos carcomidos por entidades vivas que habitan al interior de una máquina desfasada… El rastro de las lágrimas marcha lentamente por la piel mientras el rostro que las cobija tirita a causa de su pena. Eso sucede en la segunda mitad de este trabajo… Las notas se alargan durante minutos que pueden ser horas, y el flujo de partículas de audio contaminado continúa su curso. Entre las células vivas y el tejido muerto emerge un sonido profundo, una música con un atractivo poder que excede lo formal… “Nocturnes” se infiltra en la memoria, el sueño recurrente de la vida, con toda su tristeza, mientras los fragmentos espaciados se siguen esparciendo en el infinito. Su murmullo y el temblor que yace en su interior se dispersa junto con su persistente nostalgia desvanecida”. Esta presente temporada vuelve a resplandecer un cuerpo en el horizonte, un sonido tangible.

Como suele suceder, una grabación recuperada de un momento remoto es el eje central de esta nueva obra de William Basinski, un álbum que en realidad son dos, diferentes aspectos de un mismo punto que se disgrega en más de una dirección. La música de Basinski normalmente nace a partir de una fracción determinada, un recuerdo archivado que cobra una nueva existencia a través de una manipulación que se introduce en su esencia última, un sistema desarrollado de manera casi artesanal que somete un sonido definido a un proceso de re-estructuración. Registros catalogados en carpetas tapadas de polvo ingresan a este sistema que reduce su contenido a su núcleo irreductible, un ruido que se decostruye hasta las cenizas. El músico que ahora reside en Los Ángeles entrega dos trabajos que emanan de una misma raíz, dos álbumes que están íntimamente entrelazados y se diferencian por pequeños matices. Estos registros aparecen de manera paralela pues ambos tienen como centro una misma cinta que es tratada de modo ligeramente distinto en los dos trabajos. Una es la versión en CD, otra en LP, formatos diferentes que resultan en piezas que conservan una misma médula. “The Deluge” y “Cascade”, armonías anquilosadas que emiten un sonido constante en la atmósfera, vertientes pacíficas en un trayecto radial que evocan una sensación nostálgica. William Basinski recupera grabaciones pasadas, sonidos que con los años van perdiendo su claridad y sus bordes precisos, formas cuya fisonomía nítida es ahora una idea ambigua y quedan como emociones indefinidas transitando lentamente, contenidas por la gravedad que pesa sobre ellas. Con apenas un mes de separación, estos desarrollos simultáneos contienen un hermoso sonido que de desvanece en cada instante, una intensidad que se pierde en la nada y vuelve a surgir con un nuevo color, más apesadumbrado cada vez. ‘Cascade’ y ‘The Deluge’ son variaciones de la última composición de cinta de loop y delay del inimitable William Basinski. ‘Cascade’ es la variante de CD / digital y ‘The Deluge’ es el compañero LP en vinilo. En ‘Cascade’, un antiguo loop de cinta de un piano cadencioso se repite interminablemente llevar uno a lo largo en su corriente teselada. En ‘The Deluge’, el mismo loop se procesa a través de una serie de circuitos de retroalimentación de diferentes longitudes, creando un crescendo espiral de matices que con el tiempo se desvanece en el silencio. En el ‘The Denouement’, una serie de bucles de piano límpido conducen a un tema orquestal urgente que se construye, y poco a poco muere”. Publicado en mayo 28, “Cascade” se compone solamente de una pieza, “Cascade (Piano, Tape Loop)”, un loop de piano que se extiende por cuarenta minutos y doce segundos, un ruido envolvente de notas delicadas que avanzan con un ritmo cansado en el espacio, una energía desgastada que traslada trozos de metal corroído. El tiempo destruye lentamente la integridad química que integran los sonidos primigenios dejando sólo una estela borrosa de lo que alguna vez fue una figura inmaculada. Sin embargo, de entre los escombros surge otro tipo de pureza, otra más radical. Detrás de todo yace un murmullo vital e imborrable, una belleza inextinguible de registros velados. “Cascade” podría continuar por siempre y por siempre seguiría maravillando con su fulgor perenne, un tono mustio de notas en repetición, esquemas deslucidos en un éxtasis contenido. “The Deluge” es la versión en cera negra, la misma fuente de la cual nacen sonidos similares. En este álbum, publicado en mayo 26, se presentan tres piezas las cuales rememoran pasajes extraviados, un origen idéntico desarrollado de manera ligeramente distinta, un texto procesado que atraviesa un sistema de filtros y cilindros, láminas deslizadas con paciencia por tecnologías obsoletas. En esta obra también está presente “Cascade”, reducida a once minutos. Las otras dos partes muestran las cintas con otro tratamiento, apuntes de piano que marchan con una métrica igualmente agotada, fragmentos imperfectos que se disuelven en el flujo líquido. “The Deluge”, un bucle de notas que nunca son iguales, notas orgánicas tiritando como cuerpos celestes a años luz de distancia, partículas elementales viajando en el vacío y que se multiplican en segmentos efímeros de tiempo. Luego de las marcas plegadas en un mismo punto, otras formas emergen de las ruinas. “The Deluge (Denouement)”, dos puntos fijos y desviaciones en un sueño nebuloso, partitura circular que se convierte en una orquesta fantasmal, cuerdas irreales extraídas de una realidad onírica. Es casi indescriptible el momento en el cual se pasa desde un estadio al otro, desde las frecuencias de gas a las hebras inmemoriales, y cómo una fracción temporal se extiende en una composición eterna a partir de vestigios y monumentos auditivos.

“A single ancient lilting piano tape loop repeats endlessly carrying one along in its tessellating current… A spiraling crescendo of overtones that eventually fades away to silence… A series of limpid piano loops leads to an urgent orchestral theme that builds and gradually dies”. Las partituras desteñidas continúan su trayectoria elíptica, formando composiciones retrasadas flameando en el ambiente. “Cascade” y “The Deluge”, dos obras asimétricas que tienen un mismo fundamento pero diferentes conclusiones, matices minúsculos que yacen bajo las capas de sonido marchito. William Basinski construye hermosas piezas desde recuerdos pretéritos, loops débiles en traslación diferida, ruido análogo que refulge como estrellas opacas en la inmensidad.

www.mmlxii.com, www.temporaryresidence.com


416. Rusland II + Loos + Compendium (Collected Singles And Remixes)
diciembre 1, 2015, 12:00 pm
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Rusland II + Loos + Compendium 02

MACHINEFABRIEK
»Rusland II«
CHAMPION VERSION. 2015
»Loos«
2015
CELER & MACHINEFABRIEK
»Compendium (Collected Singles And Remixes)«
IRRATIONAL ARTS. 2015

“I always had the idea that I wanted my music to be as minimal as possible”. Líneas extendidas en un plano infinito, secuencias que forman estructuras de sonido, tecnología aplicada en desarrollos compositivos construidos a partir de delgadas fibras sintéticas. A través de estrechos conductos circula una serie de registros delicados, formas simples que resplandecen de manera leve en el vacío, diferentes expresiones de energía que adoptan la apariencia de armonías quietas y estruendos aislados, un sonido que es en realidad impulsos eléctricos destellando en la inmensidad, resonancias que tiemblan con un resplandor de calor blanco. Rutger Zuydervelt, el artista sonoro que regularmente publica muchas de sus investigaciones en torno a la música y sus varias posibilidades. El músico neerlandés continúa explorando diferentes facetas del ruido, en donde pequeñas fracciones de ecos se esparcen en un territorio inexplorado, superficies llanas e imperfecciones que determinan la mecánica del suelo, perturbaciones que generan una música siempre interesante. Recientemente Zuydervelt ha publicado varios trabajos, muchos en compañía de otros músicos que añaden otros tonos. Algunos de ellos han sido revisados en este espacio hace muy poco. “Doze Ruínas” (Cylinder, 2015), junto a Gonçalo Almeida, “Deining” (2015) y “Halfslaap II Live” (Bastakiya, 2015), ambos en compañía de Anne Bakker [412]: “Energía eléctrica en trayectos subliminales, impulsos de fuerza tenue que generan pequeñas alteraciones dentro de extensiones inmóviles, un tono en traslación constante alrededor de un mismo punto. Campos magnéticos y acústica leve desplazada sobre una superficie lineal de armonías sintéticas, mientras objetos infiltrados producen detonaciones sutiles en la panorámica ambiental… Por medio de la incorporación de otras identidades Machinefabriek desarrolla sus registros, composiciones complejas en las que se integran texturas diversas en unidades auditivas compuestas de varias capas. Rutger Zuydervelt, junto a Gonçalo Almeida y Anne Bakker, elabora obras en las que se despliegan entidades discrepantes, notas orgánicas y fibras análogas. “Doze Ruínas”, “Deining” y “Halfslaap II Live”, diferentes aproximaciones a la acústica y el ruido, diseños tonales y reverberaciones eléctricas”. Es ahora momento de sumergirse en nuevas sonoridades creadas por este diseñador de espectros de ruido.

Dos de los últimos trabajos de Machinefabriek, dos de los que han visto la luz recientemente, corresponden a actuaciones en vivo, ambas con características diferentes de espacio, lugar, comunicación, respuesta. Es normal que varios de los álbumes que el músico neerlandés publica sean registros capturados dentro de una sala compartida con más gente, pues son estos instantes en los cuales puede desarrollar sus ideas y explorar nuevas vías. No son, por tanto, recreaciones de piezas contenidas en álbumes previos sino más bien composiciones inéditas creadas en base a la improvisación y determinados patrones establecidos previamente, una unión variable de distintas formas que se confunden en una atmósfera cubierta. Machinefabriek recupera un par de grabaciones realizadas hace poco más de un año en el este de Europa, ambas con tan solo horas de diferencia y en las que tiende sus distintas máquinas para dar una cierta entidad a sonidos fraccionados, sonidos enfrentados que se reúnen produciendo una fricción de murmullos. “Rusland II”, dos presentaciones en Rusia en septiembre de 2014 y que son ensambladas para crear una imagen completa de lo que fue su viaje por la ex Unión Soviética, comprimidas en piezas que conservan la presencia física de la música y su relación con la realidad. “Mi primera gira en Rusia dio lugar al CDR de 3 pulgadas ‘Rusland’ en 2008. La segunda vez que me presenté en solitario en Moscú y San Petersburgo fue en 2014, y estas grabaciones ahora se pueden encontrar en ‘Rusland II’. La música se compone de dos partes, construidas a partir de grabaciones de los conciertos que realicé. Esto es en DI Telegraph en Moscú, en el festival SA))m0st’10 el 22 de septiembre, y al día siguiente en el festival Fulldozer en DaDa, San Petersburgo. Aunque está editado y reconstruido, se mantiene bastante fiel a lo que sonaba en los conciertos (incluyendo la charla). Traté de mantener / capturar la energía que experimenté en estos lugares, y también en Rusia en general”. Publicado en dos formatos, CD de tres pulgadas por el propio músico, por mucho tiempo su tamaño preferido, y en una edición limitada en un dubplate de 10 pulgadas por Champion Version, con una calidad superior a un lathe-cut, esta obra breve muestra muchas de las marcas de identidad de Machinefabriek. Señales generadas desde un motor que crean armonías insinuadas, estruendos leves sobre líneas friccionadas, espacios incompletos y y el choque de cuerpos en movimiento quieto. “Rusland II”, solo dos piezas en las que se articulan partes de ambas apariciones en escenarios rusos, como otros archivos, para configurar un puzzle de formas y ruidos. “Rusland II-A” presenta diferentes sistemas de audio, melodías espectrales y cuerpos que colisionan, segmentos industriales y micro sonidos. “Rusland II-B” es menos conflictiva que la anterior por momentos, pero igualmente cae en un magma de distorsión y notas discordantes, hasta descender en una planicie de belleza sintética, acordes monótonos que reflectan con su brillo tembloroso. “I tried to preserve/capture the energy I experienced in these venues but also in Russia in general”. Manifestando diferentes perspectivas, “Rusland II” es un retrato movedizo en un lugar abierto de las muchas superficies y dimensiones que Zuydervelt puede desarrollar en directo, una extensión de sus investigaciones en un espacio cerrado a través de un ruido crítico.

En un recinto y un contexto diferente y en un período de tiempo muy próximo, el otro registro en directo encapsulado en otro trabajo, este otro álbum muestra otras formas, más sutiles pero igualmente expresivas en su quietud. “Loos” es una obra de casi media hora que expone otra faceta desarrollada por Machinefabriek cuando efectúa sus presentaciones, una composición en tiempo real en la que se despliegan delgados segmentos de luz entre cavidades obscuras. Rutger Zuydervelt despliega varios instrumentos/objetos para concebir una pieza constituida de destellos momentáneos, ondas en las sombras que transportan un sonido inasequible, frecuencias inaprensibles. “Actuación en directo, registrada el 11 de diciembre de 2014 en Studio Loos, La Haya. Presentarme en el Studio Loos es siempre un placer. Los organizadores son maravillosos, su soundsystem es de primera clase y siempre hay una gran multitud que es de mente abierta y tranquila como los ratones. ¡Qué diferencia con mis conciertos en Rusia, unos pocos meses antes! En Moscú y San Petersburgo se sentía como si estuviera luchando contra el parloteo de la audiencia, causando que los conciertos sean en voz alta y crudos. La energía de la habitación claramente reverberó fuera del sistema de altavoces. Con la misma configuración, pero con una atmósfera casi sagrada, en comparación, la presentación en Studio Loos fue mucho más concentrada, dejando espacio para partes muy tranquilas y gestos sutiles. Siempre he tenido la idea de que quería que mi música fuera lo más mínima posible, sin perder el entusiasmo y la energía. En ese sentido, y perdón por mi complacencia, esta performace fue una de mis mejores. El audio en el CD es una mezcla del sonido que viene de mi mesa de mezclas y una grabación en la habitación. Nota: esta grabación es muy dinámica, con partes muy suaves y ultra-bajas. Se recomienda una reproducción en un buen sistema sonoro o con auriculares decentes”. Veintisiete minutos y veinte segundos, un trayecto dilatado en el cual se extienden partículas microscópicas en el espacio, hermosos puntos de sonido resplandeciente en el aire. “Loos” son largas pausas interrumpidas por explosiones leves, pequeñas alteraciones dentro de una panorámica detenida. Rutger coloca objetos sobre un escenario en blanco los que producen un sonido sin una fisonomía clara más que reflejos de energía. Durante todo el transcurso el silencio es el elemento principal sobre el cual se sostienen los demás componentes. No obstante, no es un silencio que no es absoluto. En realidad es otra forma de sonido, una materia estática que permanece en un plano presente, próxima a cero. Quizás las armonías que atraviesan “Loos” no sean más que grados más elevados en la gráfica audible, por momentos inquietantes. Como un cuadro de arte minimalista, Rutger Zuydervelt esparce fragmentos microscópicos sobre una lienzo blanco, marcas de ruido nítido expuestas de manera aleatoria sobre una pared de acústica transparente.

El año 2012, en marzo, Will Long y Rutger Zuydervelt realizarían una gira conjunta por algunas ciudades de Bélgica y los Países Bajos, lugares en los cuales reunirían sus diferentes sistemas para realizar presentaciones conjuntas, instantes en los que se enfrentaron diferentes maneras de afrontar el sonido. Por un lado, los flujos eléctricos de Rutger y, por el otro, las superficies ambientales y evanescentes de Will. Como resultado se generó un maravilloso ruido de fondo, texturas abruptas y armonías de seda que se deslizan en el cielo. Esa gira fue la causa de la publicación de una serie de singles esparcidos durante esos meses, una manera de extender sus excursiones por las tierras europeas y también para poder desarrollar conjuntamente un mismo sonido. Primer fue “Maastunnel / Mt. Mitake” (2012) [188], luego “Numa / Penarie” (2012) y finalmente “Hei / Sou” (2012) [208]. “Cuando uno piensa que ya nada lo sorprende llegan de improviso cosas así. Con un comienzo tibio, “Numa” parte sigilosamente cuando comienzan a aparecer varios cambios dentro de la misma, como queriendo encerrar todo el universo en tan solo un fragmento de tiempo, en solo trescientos veinte segundos. Hay partes ásperas, otras de electrónica espacial, otras que parecen manipular al sonido con las propias manos, hasta alcanzar el éxtasis sin despegarse del suelo… Cuatro piezas en no más de veinte minutos que hacen desear una nueva gira conjunta que de lugar a nuevos extractos de eternidad como estas lo son, más si vienen acompañadas por este tipo de diseño, el mismo presente en el primero de la trilogía, esos collages hechos con esas maravillosas postales japonesas, luego trazadas por Rutger”. La conclusión última sería “Greetings From Celer & Machinefabriek” (2012), reunión de todos sus registros en directo en más de tres horas. Hoy, los tres singles en los cuales ambos músicos creaban esos panoramas son recopilados en un CD por Irrational Arts, más cuatro añadidos. Escuchar de nuevo esas seis piezas iniciales es una brisa fresca, armonías espectrales surcando un cielo abierto, notas que se pierden en la inmensidad comprimida en tan solo minutos, segundos. Celer y Machinefabriek deslizan resonancias débiles contaminadas por destellos ínfimos, trozos desperdigados en extensiones pausadas de sonoridades expansivas. Al terminar “Sou”, lo que era el último suspiro, surge una nueva composición. “In/Out”, otro soplo efímero, notas que se desvanecen y una tersa melodía, voces distantes extraviadas en la obscuridad. “In/Out”, un ruido líquido que se traslada sobre una superficie escarpada, anotaciones breves en un bucle infinito, bajo una atmósfera de electricidad tenue. Tres de los rastros antes publicados son reelaborados en esta colección. SYLVAIN CHAUVEAU cubre “Sou” de un manto que difumina los bordes, ocultando los sonidos de cristal en un nube de sonido uniforme, formas sintéticas sobre el panorama original. NICOLAS BERNIER, por el contrario, despoja del murmullo inicial “Mt. Mitake”, reduciendo su estruendo a líneas puras y límpidas, para pronto ser consumidas por una distorsión leve que invade las estructuras inorgánicas. Finalmente “Deux Filles”, nueva remodelación de “Numa” por STEPHAN MATHIEU, partículas de polución deshechas en una materia plateada, estructuras ambientales diluidas en una materia gris. El artista alemán convierte la grabación en una unidad de ruido en disolución, generando una substancia mineral que tiembla eternamente en la obscuridad. “Compendium (Collected Singles And Remixes)” es una fascinante constelación de estrellas diminutas nadando en la vastedad, composiciones fugaces en que Will Long y Rutger Zuydervelt dispersan fragmentos sintéticos en las corrientes de cuerpos celestes. Junto a “Loos” y “Rusland II”, estas piezas exponen diferentes estructuras acústicas, donde Machinefabriek, en soledad o junto a Celer, tiende líneas que se anexan para configurar sistemas audibles complejos, sistemas que evolucionan de manera espontánea dentro de sí mismos.

www.championversion.com, www.irrational-arts.co.uk, www.machinefabriek.nu, www.celer.jp


415. Airs
noviembre 1, 2015, 2:20 pm
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Loren Connors © Mark Mahaney 01

Airs

LOREN CONNORS
»Airs«
RECITAL. 2015

“Forlorn wonderment; a human quality that makes this such an enchanting record”. El delicado brillo de una cuerda que arroja en las corrientes aéreas una reverberación tenue, el reflejo sublime de notas débiles formando hermosos paisajes acústicos, explosiones ínfimas de ruido que generan ilusiones reales de una belleza pura. Al momento final, luego de que el sonido deja de emitir sus movimientos circulares, todavía queda la sensación de haber asistido a un momento único, irrepetible, una emoción imborrable de haber contemplado, aunque haya sido tan solo por una fracción de tiempo, una materialidad auditiva especialmente majestuosa. Rastros efímeros de armonías que reflectan levemente generando estelas de tintes pálidos, anotaciones breves en las que se deslizan con suavidad las gemas de los dedos sobre el cuerpo instrumental. Al presenciar los acordes que se despliegan sobre la superficie natural se puede apreciar cada detalle de sus trazos orgánicos, marcas que poseen una fuerza verdadera, como si estuviéramos apreciando manchas perfectamente irregulares sobre un lienzo desgastado, líneas de colores decaídos con pequeñas pinceladas de colores puros que dejan una impresión melancólica sobre la tela. Los apuntes resplandecen en el espacio sombrío, las tonalidades emiten un brillo opaco, la luz es capturada en óleo exánime, indicios fugaces de ruido e impresionismo. Desde hace cuarenta años, casi media siglo, que el norteamericano Loren Connors lleva realizando una música que es exclusivamente suya, sonidos distinguibles en los que extiende armonías precisas y ráfagas de ecos confusos sobre el panorama contemporáneo, partituras en blanco sobre las que desarrolla su manera de entender el sonido y de plasmar ideas. A lo largo de todos estos años Connors ha publicado innumerables piezas que asombran por su misteriosa y radical arquitectura indescifrable, expresiones reducidas a simples estructuras, piedras en su estado original que refulgen como minerales extintos. Una de sus últimas es “My Brooklyn” (Analogpath, 2014) [328], registros en vivo capturados en la ciudad en la que habita desde hace varios años, un homenaje a las calles donde camina. “Desde bastante atrás en el tiempo que suele producir arte sin que este sufra ninguna manipulación posterior. Siempre ha sido así. Las piezas surgen de manera casi silvestre, sin que nada que pudiera provenir de otro sitio altere ese carácter prístino. Puede ser una habitación vacía como una sala con otras almas presenciando la materialización de una obra frente a sus ojos… Su música tiene una forma, aunque indeterminada, una substancia que se apodera de lo que ronda en el instante de ser reproducida. Es una sensación extraña… Dos notas que se repiten igual número de veces. Luego, un quiebre. Nada es igual, nada será igual. Todo es parte de lo mismo, todo lo recuerda a él. Una actuación relativamente breve sirve como escenario para desplegar los acordes indefinidos. Es el sonido fantasmal que emana de su delgado cuerpo, de sus estrechos dedos. La carne que rodea sus huesos se mueve con una tranquilidad insospechada a veces, otras con una violencia única. Son diversos estados que cruzan esta primera pieza, desde esos sucintos apuntes de sus composiciones más efímeras hasta el vigor y la urgencia de sus registros más oscuros… Otra forma diferente de afrontar aquello llamado blues, una forma etérea. Cuerdas de metal que generan una distorsión contenida, una reverberación constante y una estela inquieta de sonidos que tienen un reflejo inmediato después de fallecer. Es un instrumento que produce luces y un espejo que reflecta incansablemente su sonido. Y entre los surcos se manifiesta una tristeza contemplativa, esa belleza triste que muchas veces brota de manera natural en sus piezas”. Mientras algunos de sus registros ven la luz, otras grabaciones anteriores vuelven a ser publicadas, una recapitulación necesaria para valorar como es debido el cuerpo creativo desarrollado por el artista de Nueva York.

La música de Loren Connors siempre ha estado presente y entrelazada, de alguna manera, a la vez que ella es única en cada momento. Cada una de sus piezas se conecta con la anterior, y esta con la que le precede, así hasta el principio de su historia, aún cuando de todas maneras se puedan apreciar diferentes formas. En todas ellas fluye un mismo espíritu, un alma fantasmal que atraviesa las distintas armonías, sean estas más quietas o más extáticas. Existe un algo intangible que cruza su obra. E, igualmente, se distinguen matices, distintas intensidades y texturas y profundidades e iluminaciones. Cada instante no es igual al instante siguiente ni al instante previo, cada segundo es el mismo desde el comienzo. Este reciente año ha tenido lugar la realización de nuevas piezas, unas cuantas tomas en directo que se vinculan a otros parajes desarrollados de igual manera, con otras fisonomías. Muchos de esos puntos que se relacionan entre sí afloran como un recuerdo extraño, una remembranza imposible de explicar más que una idea que detona en la mente. Algunos de esos nexos retornan en este último período, en que el tiempo anterior ha regresado para recordar parte del inmenso legado de Loren Connors. Dentro de su catálogo existen incontables momentos que merecen ser retrotraídos, obras muchas de las cuales permanecen apartadas del conocimiento general. Varias de ellas han sido vueltas a lanzar, una oportunidad para volver a contemplar algunas de las cintas en las cuales se vierte esa alma real pero invisible. Entre ellos “The Departing of a Dream” (Family Vineyard, 2002–2013), “The Lost Mariner” (Family Vineyard, 1999–2010), junto a Darin Gray, “Hell’s Kitchen Park” (Black Label, 1993–Enabling Works, 2010) o “Moonyean” (Road Cone, 1994–Enabling Works, 2011). En este caso se trata de un álbum que consiste en grabaciones donde explora parte de sus raíces genealógicas y de su herencia familiar y que, a su vez, se encadenan de manera más palpable con otras que ha ido desperdigando durante varios años. Una serie de brisas momentáneas, fracciones de sonido de un esplendor imperecedero. El año 1999, a fines del siglo pasado Connors, en ese entonces Loren MazzaCane Connors, publica él mismo “Airs”, una edición originalmente de tan solo veinte copias que luego, dentro del mismo año, realiza Road Cone, el sello de Portland ahora inactivo. Este trabajo reunía un número de piezas donde explora pequeñas melodías que son un homenaje a la música con la cual se creció, el folklore irlandés, donde se encuentran sus raíces. “An Air” se llamaba precisamente una de los cuadros breves que integraban “Hell’s Kitchen Park”, junto a otras piezas de igual naturaleza. Durante los siguientes años continuarían esparciéndose más de estos registros, en diferentes trabajos. “Airs” es una obra que se comprende íntegramente de esta narrativa sonora, un álbum donde indaga en esos motivos sencillos expresados con la manera y el método desarrollado durante años por Connors. Más de cinco lustros más tarde aquella maravillosa obra vuelve a ser publicada, por primera vez en vinilo, cera negra que contiene las grabaciones originales mejoradas sin perder su fidelidad primigenia. Sean McCann, a través de editorial Recital, reedita ese álbum, una nueva transferencia de los cassettes de cuatro pistas originales, remasterizado para vinilo por Taylor Deupree en 12k Mastering. Antiguas efigies que conservan su poética reflexiva, imágenes presentes de una resonancia que no pierde su valor con el paso de las décadas, con el paso de los siglos, partituras pasajeras que en fracciones de tiempo contienen una pureza única. Loren MazzaCane Connors y su inquebrantable arte, un arte el cual se manifiesta en expresiones reducidas cubiertas de un óxido verde, humedad sobre el metal que le imprime otro brillo diferente, un tono mustio. Esas manchas sobre el mineral han envuelto de manera gradual las estructuras inorgánicas, máculas esmeralda junto al bronce imperecedero, rocas ancestrales que emergen de la profundidad del suelo y que son extraídas desde lugares apartados. “En los 15 años desde que ‘Airs’ de Loren Connors se publicó por primera vez, se ha suscitado un círculo grueso de aficionados. Grabada calladamente en cinta de cassette en 1999 (con un maravillosamente sutil multi-tracking), ‘Airs’ se compone de una serie de breves poemas electrónicos de guitarra. Íntimamente compuesto con la paciencia y el resuelto titubeo que reverentemente hemos llegado a esperar de Connors. Melodías líricas se repiten en diferentes formas a lo largo del LP, como figuras cambiantes en un sueño. Sombríos y sumergidos, los tonos evocan un paisaje marino nublado. El álbum se percibe singular; tejido a lo largo de una sola fluida pieza. ‘Airs’ es quizás el más accesible y bello de todo el catálogo de Connors, seduciendo a extraños y familiares de la misma manera. Asombro abandonado; una cualidad humana que hace de este un registro tan encantador. Es la humilde sencillez y la franqueza de la inflexión de la guitarra que transmite tal verdad. La gracia austera de la interpretación de Connors resuena aquí abarcando todo”. Dos décadas desde que editó su primer trabajo, cincuenta años después de su nacimiento en New Haven, Connecticut, aparecen estos registros, ahora con una nueva presentación, excluyendo cuatro pistas y añadiendo otra que pasó desaparecida entre los varios archivos. Antes era una imagen de André Kertész (1894–1985) que cubría la portada, ahora es otra fotografía de tiempos pasados, “A Passage Between Tall Lands, Wier’s Close, Edinburgh” (1905) de Alvin Langdon Coburn (1882–1966), tinta gastada para representar las sonoridades remotas. “Airs”, una obra de piezas anónimas, registros enumerados que evocan un mismo lugar en la memoria, trazos simples por donde transitan emociones profundas y armonías acentuadas de manera leve que revelan una calma inalterable. Loren Connors y su guitarra eléctrica, ninguna otra presencia más que su quieto movimiento sobre las cuerdas de acero. Las extremidades de MazzaCane Connors se extienden de manera delicada sobre el mástil del cuerpo instrumental, impulsando con un cuidado extremo su carne sobre la superficie tallada. Los acordes fluyen de modo natural, marcas impresas de manera espontánea en el aire que ocupan el espacio colmando su volumen sin invadir violentamente en él. La luz entre sombras reaparece con su esplendor desteñido, un barniz suave aplicado por Deupree que realza ese carácter contenido en las delgadas películas primarias. Las notas pulsadas generan pequeños soplos, alientos exiguos que permanecen como recuerdos inconscientes en la mente aún cuando su figura se difumine y sólo quede su presencia borrosa. Todas y cada una de estas piezas tiene una apariencia similar, sonido homogéneo que se diferencia por las distintas disposiciones internas, melodías cristalinas de textura áspera, una contradicción que se logra apreciar en muchas de las obras de Connors. Imperfecciones sin borrar que destilan una energía inalterada, una fuerza que es expulsada de la misma manera en que esta emerge, inmutable. “Airs”, en esta versión, son diecisiete piezas que se prolongan por pocos minutos, existencia lacónica en la que se despliegan los apuntes débiles, acordes efímeros que destilan un vigor abatido. Loren MazzaCane Connors crea un cúmulo de pequeñas obras que pareciera que fuesen capturadas desde otro lugar misterioso, siendo él el medio para traspasar la energía de un estado a otro, materiales sublimados en alientos fantasmales. Un minuto y treinta y nueve segundos, solo ese tiempo se prolonga “Airs 1”, composición que exhibe una belleza excepcional, un rastro inmaterial de notas prístinas generando una reverberación tenue, efecto que se reitera en todos los siguientes instantes que abarca este álbum, incluido “Airs (The Lost Track)”, recién descubierto ahora, manteniendo la misma manera. Al final de esta colección está, igual que antes, una pieza que recuerda la muerte de un poeta. “In 1822, the poet Percy Bysshe Shelly drowned in a storm at the sea. His remains were found ten days later, recognizable only by the volume of John Keats’ poetry in his jacket pocket. A memorial was given and his ashes left, there on the shore”, texto inscrito en el reverso de la edición original. Percy Bysshe Shelley (1792–1822), poeta encontrado ahogado en el Golfo de La Spezia, siendo su cuerpo arrastrado por las aguas de Liguria hasta la costa, luego cremado en una playa cerca de Viareggio. “The Death of Shelley”, elegía acústica para una estrella muerta, extraviada en la costa, temblando en el mar, acordes que se estremecen en la inmensidad de la oscuridad, último respiro de esta retrospectiva de ruido análogo apagado.

“A series of brief electronic guitar poems. Intimately composed with the patience and purposeful hesitation we have reverently come to expect from Connors. Shadowy and sunken, the tone evokes an overcast seascape”. La presencia metafísica de Loren Connors se extiende a estas composiciones de lirismo sublimado, anotaciones fugaces que resplandecen con una intensidad decaída. “Airs”, una remembranza melancólica de notas débiles, décimas que emiten un abrumador fulgor opaco. Connors exhibe hermosas piezas de ruido crepuscular, fragmentos arcaicos de óleo mustio, tonalidades frágiles de una belleza impresionista.

www.recitalprogram.com, www.lorenconnors.net


414. For
noviembre 1, 2015, 2:10 pm
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For

AKIRA KOSEMURA, MEGUMI SHINOZAKI & KIMIHIKO NITTA
»For«
SCHOLE. 2015

“She is collecting flowers”. Hojas lánguidas mecidas por el viento, soplos delicados que desplazan lentamente las delgadas láminas verdes, desde un extremo a otro de su tallo vertical. Un panorama repleto de frutos que brotan con su resplandor único y tonalidades orgánicas que crecen conforme avanzan los rayos solares sobre la superficie irregular, una vista amplia con miles de detalles irrepetibles y millones de formas extraordinarias. Un cúmulo de universos diminutos se despliegan constantemente, a cada instante, microcosmos florecientes de tonos y texturas tersas, estructuras vegetales que cambian y se renuevan en cada momento, dejando rastros vaporosos en la memoria, retratos poéticos de la naturaleza viva. En ese mismo escenario surgen otros tonos, ideas similares que transmiten una misma sensación, paisajes cubiertos de hojas y notas tenues, tan frágiles como pétalos. Armonías que transitan con la velocidad de un viento calmo, acordes de un ruido sutil formando anotaciones fugaces en medio de la atmósfera leve. Una métrica pausada sostiene al decorado acústico, cuerdas atravesando los arbustos junto al murmullo exterior, reflejos de luz envuelven las melodías iluminando una música surgida desde la superficie recubierta de hierba en su esplendor último. Akira Kosemura, músico y productor radicado en Tokio, con una serie de trabajos publicados a través de su propia plataforma, Schole, así como en el sello australiano Someone Good. Trabajos donde construye piezas breves, normalmente junto al piano, al que se añaden otras formas y objetos. Recién este año publicó “Trio” (Schole, 2015), grabación en vivo de antiguas y nuevas composiciones re-arregladas e interpretadas junto a Mika Shirasawa y Maiko Sato, y antes “Embers” (Schole, 2014), música para una película de Junpei Matsumoto. No obstante, lo más reciente del artista japonés fue “Tiny Musical” (Schole, 2015) [397], nueva impresión de su tercer trabajo, una recapitulación necesaria de los sonidos presentes también en su obra reciente. “Luego de varios años en los que ha diversificado sus creaciones a través de distintos medios, tanto en sus recopilaciones propias como dentro de otros conceptos, es necesario volver la mirada hacia esa sexta publicación dentro del catálogo de Schole, publicación que es ahora objeto de una nueva impresión, con un nuevo sonido mejorado, una recapitulación necesaria para entender el desarrollo tanto de este artista como del lugar que cobijó y sigue cobijando sus sonidos. “Tiny Musical”, un compendio de canciones desarrolladas alrededor de simples motivos, hermosos acordes por los cuales se filtran diferentes sonidos que se posan sobre sus estructuras de manera sobria… La música creada por Kosemura se basa en el hecho de dejar que las notas se desplacen por las hojas de las partituras de la manera más natural posible, unos luminosos esquemas que recorren los textos pacíficamente, inhalando, exhalando, permitiendo que el tiempo transcurra y entre el oxígeno necesario para se limpien de cualquier impureza. Los otros objetos superpuestos sólo permiten que los detalles simples que ya existen afloren a la vista y al resto de los sentidos. Las melodías aparecen como por debajo de un río tranquilo, como esos vestigios venidos de corrientes superiores y que se arrastran lentamente por el torrente fluvial, apareciendo cuando las aguas tienden a estancarse en el terreno más plano. Pese ha haber pasado ya más de ocho años desde que se dejaron sentir estas emociones musicalizadas, el valor permanece inalterado, y sus ecos se pueden percibir con la misma intensidad que antes”. Un paso atrás para enfrentar el futuro a través de un registro momentáneo.

“Ella está recogiendo flores. En el principio no había nada. Una nueva dicha, una nueva esperanza, un nuevo futuro. Luces diminutas empiezan a aparecer. Ella está recogiendo flores. Un prado verde fresco, la luz del sol filtrada a través del follaje por el río. Luces diminutas que florecen en todo el mundo. Poniendo colores gradualmente. Poco a poco, para estar ser satisfechos. Para ti, para mí. Ella está recogiendo flores”. Ahora que la temporada llega a su término, Akira Kosemura regresa con un obra que no es solo sonido sino que integra además otras artes, un objeto dónde se incorporan ruido, imágenes y diseños florales, todo en un álbum exiguo en el que explora las formas que desde hace unos años viene desarrollando. “SCHOLE presents a collaborative work by Akira Kosemura (composer), Megumi Shinozaki (flower artist), and Kimihiko Nitta (photographer)”. Única información, detalles que indican solamente quienes intervienen en este trabajo, un registro de pequeñas piezas de electrónica pastoral. “For” es un CD, más un DVD y libro de fotografías, un lugar donde convergen diferentes artes que presentan una misma familia estética. La artista floral Megumi Shinozaki despliega sus creaciones y arreglos por medio de hojas naturales, mientras que Kimihiko Nitta captura esas obras desde un ángulo melancólico, expuestas en papel y planas, además de registrar imágenes en movimiento de la naturaleza y la ciudad, utilizando las canciones compuestas por Kosemura. Nueve episodios en los cuales emergen armonías diminutas desarrolladas en escasos minutos, destellos fugaces de estruendos sutiles, explosiones auditivas contenidas en un espacio de tiempo reducido. En “For” conviven una serie de colores que ilustran los arreglos orgánicos: piano, piano de juguete, teclado, programación, violín, viola, cello, batería, vibráfono y marimba, herramientas interpretadas por Kosemura y otros seis músicos. Cada una de estas composiciones es un instante en el cual extraviarse, donde el tiempo se prolonga y el espacio se cubre de guirnaldas eléctricas y murmullos que se repiten encima de estas estructuras. Música clásica y figuras sintéticas se entrelazan en una obra extremadamente delicada, líneas nítidas desplazándose a lo largo del panorama rural, a través de las visuales urbanas, parajes envueltos en el decorado verde. La fauna también se filtra por los surcos de estos registros, el zumbido de la vida animal, el canto de los insectos que habitan entre las plantas y el terreno húmedo. “Purple” recoge las resonancias espontáneas de una mañana soleada, el despertar luminoso entre sencillos acorde de piano, apenas ochenta y un segundos que se evaporan en el soplo del día. “New World” inserta las superficies artificiales en las formas expresadas manualmente, cuerdas cruzando el campo amplio, de igual manera que “Waves Of Light”. “Gene”, cadencias serenas en el trayecto asfaltado, un caminar lento de la mano de un ramo aún con vida. La movilidad antecede a la calma inacabable de “For”, suspiros prolongados de tonos débiles, el respirar pausado de una armonía cautelosa. “Upstairs” y “Fallen”, ideas vagas exteriorizadas como sonidos que se desvanecen, impulsos que vienen y vuelve a desaparecer entre el follaje. “Her” retorna a la simpleza del piano y su belleza inherente. “Then” es poco más de un minuto de centelleos mirando al horizonte, el reflejo de la luz en la superficie de las flores. El DVD muestra las fotografías en movimiento capturadas por Kimihiko Nitta, con dirección artística y las flores de Megumi Shinozaki, retratando el sonido bucólico de Kosemura por medio de imágenes de múltiples tonos, luz y su refracción al atravesar las notas y el espacio ligero. La modelo Shin Lee sigue un trayecto indescifrable por el campo mientras sostiene un ramo, huele su aroma, la lluvia se posa sobre sus extensiones despojadas y el sol reflecta en el lente, irradiando los árboles amarillos. Las hermosas imágenes registradas por Kimihiko Nitta y los bellos adornos de Megumi Shinozaki se avienen perfectamente a los sonidos del artista japonés, notas que se pierden en el violeta que se balancea por el viento y en el verde difuso del paisaje.

“She is collecting flowers. In the beginning there was nothing. A new bliss, a new hope, a new future. Tiny lights begin to appear. She is collecting flowers. A fresh green meadow, a sunlight filtering through foliage by the river. Tiny lights blooming across the world. Putting colors gradually. Little by little, to become satisfied. For you, for me. She is collecting flowers”. Plantas y acordes que surgen de manera espontánea por las praderas, notas y hierba que crecen conforme avanzan las estaciones, hojas que decoran los campos extendidos. Akira Kosemura, Megumi Shinozaki & Kimihiko Nitta despliegan sus oficios en un hábitat comprimido, una exhibición temporal y a la vez imperecedera de arte minúsculo. “For”, la vegetación y el ruido acústico en imágenes y partituras que eclosionan en el resplandor de los días.

www.schole-inc.com, www.akirakosemura.com, www.edenworks.jp, www.pis.cc/nitta


413. Idleness, Endlessness + Prelude
noviembre 1, 2015, 2:00 pm
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Iddleness, Endlessness + Prelude 02

YANN NOVAK
»Idleness, Endlessness«
DRAGON’S EYE. 2015
»Prelude«
ÉTER. 2015

“I have often wondered whether especially those days when we are forced to remain idle are not precisely the days spend in the most profound activity. Whether our actions themselves, even if they do not take place until later, are nothing more than the last reverberations of a vast movement that occurs within us during idle days”. Un ruido en expansión traspasa la atmósfera leve, anotaciones inconclusas atraviesan el espacio dejando rastros de luz incandescente y transparente, un ambiente inmersivo de texturas diáfanas. El sonido de la vida exterior se confunde con pequeños trazos sintéticos insertos en la amplia linealidad auditiva, formas abruptas que constituyen configuraciones espaciosas de materialidad inaprensible. El territorio apartado y sus efectos climáticos arrastran consigo ventiscas y armonías indefinidas, estructuras indescifrables que convergen en tramas orgánicas y superficies electrónicas, un sistema abierto de fragmentos artificiales y prolongados desarrollos, creando un hermoso paisaje de estruendos integrales. Estos parajes dilatados habitan momentos deshabitados, lugares y tiempos vacíos que ocupan algunas horas del día. Construyendo extensos desarrollos de sonidos cristalinos, el norteamericano Yann Novak crea obras donde la música se traslada con un ritmo pausado, imágenes estáticas de minimalismo sintético. Un complejo ruido inmóvil dónde confluyen fotografías, tonos difusos, naturaleza quieta, grabaciones ambientales y notas infinitas. Una visión del arte que se extiende, en cierta medida, a la plataforma que dirige. Sus trabajos han sido publicados por varios sellos alrededor del mundo (INFREQUENCY, smlEditions, Henry Art Gallery, LINE, Koyuki, Hibernate, WHITE_LINE EDITIONS, murmur, Farmacia901, taâlem), pero, principalmente, a través de su propia plataforma, Dragon’s Eye, el mismo que publica “Snowfall” (Dragon’s Eye, 2014) [301]: “No es fácil describir el estado material en que se encuentran sus partículas de audio, pues pareciera que existe una tensión permanente oculta bajo un manto de mutismo. Como en sus otros trabajos, existe una linealidad, pero una linealidad que es solo aparente, pues bajo esa movilidad estática se suceden cambios imperceptibles, difíciles de apreciar. No obstante, esta obra presenta como en ninguna otra una multitud de pequeños detalles que afloran a medida que se van removiendo las capas exteriores. Las notas que parecen no serlo se cubren de minúsculas manchas blancas, polvo que ensucia la nitidez que se arrastra progresivamente, hermosas imperfecciones que van enterrando los tonos neutrales en el suelo débil. La claridad acostumbrada es ahora un lugar difuso, y las superficies ambientales ven como su estructura se contamina de fragmentos orgánicos… El agua cristalizada que cae sobre el frío suelo y las rocas impregnadas de humedad también alcanza al sonido prístino de “Snowfall” y su panorámica invernal”. Un impecable trabajo que no es el último del músico de Los Ángeles. Después de aquel editó “Liminality” (Dragon’s Eye–Farmacia901, 2014) [354], junto a Fabio Perletta. Al igual que este, su nueva obra, la más extensa, es solamente una edición digital, planos continuos de energía quieta.

“A menudo me he preguntado si especialmente los días en que nos vemos obligados a permanecer inactivo no son, precisamente, los días que pasan en la actividad más profunda. Ya sea que nuestros propios actos, incluso si no tienen lugar hasta más tarde, no son más que los últimos ecos de un vasto movimiento que se produce en nuestro interior durante los días inactivos. En cualquier caso, es muy importante estar inactivo con confianza, con devoción, posiblemente incluso con alegría. Los días en que incluso nuestras manos no despiertan son tan excepcionalmente silenciosos que apenas es posible elevarlos sin escuchar mucho”. Rainer Maria Rilke, “Letters on Life”. En ese silencio excepcional surge una música que interviene la tranquilidad de manera leve, un sonido homogéneo que se desplaza sin modificar el sosiego del entorno. Las composiciones de Yann Novak normalmente utilizan el espacio y la luz natural, por medio de circuitos que interpretan y transmiten esa realidad asombrosa. Novak hace suyo ese estado original a través de sus creaciones suspendidas, extensos minutos dentro del panorama visual. Hace solo unos meses Dragon’s Eye, el sello fundado por su padre cumplió diez años desde que Yann lo reactivó, generando un punto de encuentro para diversos artistas que comparten algunas de sus ideas, así como perspectivas diferentes, siempre dentro de una misma línea, “a foster personal and artistic relationships with its artists as well as its audience, and to function as a meeting ground for like minded individuals”. Una especie de celebración es este último trabajo del artista norteamericano, una manera de marcar un punto en el calendario que indica lo mucho que ha avanzado, de manera sencilla, este label dedicado al arte sonoro. “Dragon’s Eye Recordings se complace en anunciar el lanzamiento de ‘Idleness, Endlessness’ por el director del sello Yann Novak. ‘Idleness, Endlessness’ es una descarga digital a precio especial para ser lanzada en el décimo aniversario desde que Novak se hizo cargo de la etiqueta de su padre Paul Novak. ‘Idleness, Endlessness’ explora el trabajo, el ocio y el compromiso en composiciones de dos horas de duración”. Edición digital ilimitada, este álbum de Yann Novak explora las ideas que inundan su obra aunque, sin embargo, en esta ocasión se puede apreciar una mayor rugosidad, un carácter más escarpado debido a lo materiales empleados en su generación. De todas maneras, se logran distinguir los aspectos característicos en sus composiciones, estructuras artificiales producidas junto a medios naturales, un ruido que se desplaza de modo constante por el aire, con variaciones internas que aparecen como no distinguibles si es que se observa desde dentro. Electrónica mínima y variaciones que se adaptan al clima externo. “El material de partida para ‘Idleness, Endlessness’ se recogió mientras asistía a una residencia artística en Parkfield en septiembre de 2012. Parkfield es un refugio único donde los artistas invitados no tienen la obligación de crear trabajo, o cualquier otra cosa más que sus propias comidas cada día. Esto crea una situación única para la contemplación y la reflexión. El material se compone de tonos sintetizados y estática de radio recogida en un sintetizador portátil, y una sola grabación de campo del viento. Desde 2012 a 2015 este material fue procesado en el estudio y utilizado en actuaciones en directo. Las composiciones finales se crearon a través de la improvisación con la inserción de períodos de 5 minutos de inactividad cada 15 minutos, simplemente para contemplar a donde la pieza había llegado y hacia donde debía ir. ‘Idleness, Endlessness’ está compuesta de manera que las dos piezas podrían reproducir hacia atrás y en un loop creando una experiencia de escuchar todo el día separado del compromiso que demanda la música más tradicional”. “Idleness, Endlessness” son tan solo dos piezas, cada una exactamente de una hora, ensambladas durante un período de tres años en el cual se acomodan las diferentes capas que forman su estructura. Yann Novak crea una música que avanza por el terreno con lentitud, sonidos generados de manera artificial que se trasladan pausadamente a través del espacio, emitiendo un resplandor eléctrico tenue en medio del contexto natural. “Idleness, Endlessness”, extensiones de ruido delgado filtrados por la atmósfera densa, trayectos interminables de fluidos energéticos que traspasan la materia, cruzando el campo horizontal con su brillo traslúcido. Una única grabación de campo se desenvuelve durante todo el transcurso de estos registros, el viento, las aves y la geografía del hemisferio norte deja caer sus estruendos aislados junto con las delicadas fibras ópticas. “Idleness”, en cierta medida, se somete a la atmósfera vital de los parajes apartados, insertando sus superficies leves en las corrientes de California. “Endlessness”, al contrario, intercala esos movimientos en la dinámica sintética. Sin embargo, esta es solo una percepción, pues en ambas piezas es posible apreciar diferentes estados, fases por las que atraviesan los sonidos y que pueden coincidir en distintos momentos, lugares de inactividad y contemplación. Ese lugar de observación de lo que rodea a un recinto específico es también el emplazamiento dónde ocurren otras formas sonoras, contenidas en un trabajo de dimensiones más reducidas pero que, igualmente, se propagan de manera ilimitada. “Prelude” es un CDR de tres pulgadas publicado por Éter, un álbum breve en el cual se logran apreciar componentes similares pero de contextura diferente, lo que finalmente determina el resultado final. “Prelude” es un trabajo en que la atmósfera se sumerge en el reduccionismo desarrollado por Novak, sonidos externos que se convierten en estrechos pasajes de resonancias mínimas. ‘Prelude: San Marino’ surgió como un site-specific performance comisionado por HomeLA para presentarse en una residencia privada en San Marino, California. La pieza está basada en una grabación de campo capturada en el patio trasero de la residencia y fue interpretada desde el corazón. El performance fue pensado para crear un espacio donde los sonidos del entorno y el visitante a la casa pudieran mezclarse durante la apertura del evento. ‘San Marino’ aparece aquí como un compuesto de los tres performances en HomeLA: San Marino y está pensado para escuchar en casa”. Veintiún minutos y veinte segundos en una pieza única. ‘San Marino’, un trayecto amplio en el cual convergen sonidos capturados junto con el despliegue digital de Yann Novak, un panorama radiante de notas que reflectan la energía solar, la incandescencia lumínica que traspasa los bordes de la materia, estruendos minúsculos que expresan los eventos más ínfimos que acontecen en un determinado sitio y momento. ‘San Marino’ es una hermosa composición de gradaciones auditivas próximas, fragmentos esparcidos y reverberaciones microscópicas que se concentran en una extensión tonal.

“The last reverberations of a vast movement that occurs within us during idle days”. Cubriendo áreas habitadas por pequeñas fracciones de sonido, el artista norteamericano estructura sistemas auditivos dónde las notas se desplazan lentamente, partículas ínfimas dibujando trayectos lineales. Yann Novak desarrolla espacios en los que armonías se expanden de manera infinita. “Idleness, Endlessness”, extensiones climáticas de resonancias naturales. “Prelude”, segmentos de ruido de tonalidades eléctricas, acústica horizontal de tonalidades iridescentes.

www.dragonseyerecordings.com, www.eter-lab.net, www.yannnovak.com


412. Doze Ruínas + Deining + Halfslaap II Live
noviembre 1, 2015, 12:20 pm
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Rutger Zuydervelt 01

Doze Ruínas + Deining + Halfslaap II Live 02

GONÇALO ALMEIDA & RUTGER ZUYDERVELT
»Doze Ruínas«
CYLINDER. 2015
MACHINEFABRIEK with ANNE BAKKER
»Deining«
2015
»Halfslaap II Live«
BASTAKIYA TAPES. 2015

Energía eléctrica en trayectos subliminales, impulsos de fuerza tenue que generan pequeñas alteraciones dentro de extensiones inmóviles, un tono en traslación constante alrededor de un mismo punto. Campos magnéticos y acústica leve desplazada sobre una superficie lineal de armonías sintéticas, mientras objetos infiltrados producen detonaciones sutiles en la panorámica ambiental. Machinefabriek es el alias de Rutger Zuydervelt. “La música de Rutger combina elementos ambient, noise, minimalismo, drone, grabaciones de campo y experimentos electroacústicos. Sus piezas se puede escuchar como un intento de crear ambientes sonoros para el oyente para habitar. Encontrando tensión en la textura, el tono y el momento, el resultado puede ser muy minimalista a primera vista, pero se revela a sí mismo en una escucha más cercana. El diablo está en los detalles”. Rutger Zuydervelt, músico nacido en Apeldoorn en 1978 quien, desde el año 2004, viene publicando piezas en diferentes formatos, con diferentes artistas afines. Un número importante de álbumes realiza de manera constante, trabajos donde explora las distintas formas que puede adoptar el sonido, dejando rastros en el camino de sus investigaciones sonoras. Este año, como el anterior, y así hasta el comienzo, han aparecido diversos trabajos, la mayoría desarrollados junto a otros músicos que incorporan matices distintos a sus recursos en expansión.

Líneas abiertas y formas impredecibles crean imágenes de trazos que se cruzan, notas esparcidas sobre un plano sin bordes. Una de las maneras que últimamente emplea el músico neerlandés para desarrollar sus sondeos auditivos es a través del contacto con otras personalidades, individuos que normalmente incorporan materias primas de carácter orgánico a sus sistemas eléctricos, cuerdas que atraviesan maquinarias y circuitos. “Gonçalo Almeida is a Portuguese bassist, but lives in Rotterdam, Netherlands, playing double bass in variety of projects that go from modern jazz, free jazz, jazzcore and free improvisation music”. Uno de los múltiples encuentros de Zuydervelt tiene lugar esta vez con un músico venido desde las costas del Atlántico europeo, ahora residente en los Países Bajos. Gonçalo Almeida, instrumentista con trabajos para Creative Sources, Clean Feed y Cylinder. El músico portugués despliega notas que brotan de manera espontánea, sonidos naturales ejecutados por su cuerpo que forman posteriormente parte de las configuraciones de Zuydervelt, armonías imprevistas que se cruzan con delicadas rectas de luz. ‘Doze Ruínas’ presenta doce pistas breves creadas por el dúo de Rotterdam del contrabajista Gonçalo Almeida (con varios lanzamientos en Clean Feed) y el artista sonoro Rutger Zuydervelt (también conocido como Machinefabriek). Las improvisaciones de Almeida fueron editadas y esculpidas (con desechos electrónicos agregados) en una serie de viñetas agudas y feroces. Todo esto fue hecho en una velocidad ridículamente rápida con el fin de mantener las cosas en bruto y espontáneas ¡Son dieciocho minutos de bulliciosa diversión!”. Almeida elabora una serie de registros improvisados, estructuras libres en las cuales los acordes se expanden sin un orden establecido, desde la calma a la furia, desde superficies tersas y brumosas a un caos incontrolable, del ruido ensordecedor a delicados trazos. Todas estas figuras de dimensiones reducidas son posteriormente procesadas por Rutger –“processing, additional sounds”–, un sistema que deconstruye los rastros originales aún más, conservando intacta la naturaleza áspera. Las cuerdas del contrabajo se interponen en los estrechos túneles generados de manera artificial, una composición sintética que incorpora partículas de polvo en las marcas reales, creando una aleación mineral de detonaciones eléctricas. Construido entre julio y septiembre de este año, “Doze Ruínas” es un trabajo temporal, doce piezas sucintas en las que es posible apreciar la manera cómo trabaja Rutger, editando las grabaciones originales hasta elaborar una materia diferente, preservando ese tono espontáneo que ese creado por Almeida. Este fabrica un conjunto de polifacéticas líneas, hermosas formas fulminantes, melodías repentinas entrelazadas en tramas imposibles de descifrar, texturas abruptas y superficies tersas, facetas diversas que pasan de un estado a otro, partituras bipolares luego terminadas de ensamblar por Rutger,  reimpresiones que adhieren elementos, incorporando su propio sonido a los cuerpos extraños. El producto de la unión de formas crea paisajes fugaces de electrónica acústica. “Doze Ruínas”, tramas orgánicas e incrustaciones digitales. Almeida y Zuydervelt edifican estas doce ruinas de estruendos integrados, resonancias naturales sistematizado en hermosos fragmentos de concreto.

Ondas auditivas planeando en el espacio, estruendos que se repiten de manera desigual en el aire, modificando la estructura del tiempo. De nuevo Machinefabriek recurre a sonidos externos para poder realizar sus exploraciones, en esta ocasión con alguien con quien ha colaborado en más de una vez, con la joven músico neerlandesa Anne Bakker. Con ella publicó “Koploop” (2007), junto también a Greg Haines y también “Fabriek Bakker Fabriek” (2008), acá junto a Leo Fabriek. Ahora Bakker se vuelve a cruzar con Machinefabriek para expresar una composición suya, un largo desarrollo de sonidos flexionados. “Deining”, álbum mediano en el que trenzan una enorme cantidad de fibras delgadas formando una unión variable de notas. “La palabra holandesa “Deining” se traduce como “tirón” y también “conmoción”. Para ‘Deining’, le pedí a la violinista Anne Bakker arquear cada cuerda de su instrumento mientras se deslizaba lentamente desde la nota más baja a la más alta, en exactamente cinco minutos, tan fluido como fuera posible. Obviamente, resultó casi imposible hacer esto realmente sin problemas, pero las irregularidades inevitables son bienvenidas. Anne también registró el mismo procedimiento a la inversa, siguiendo las cuerdas desde el borde del diapasón a la tuerca superior del instrumento. La pieza se divide en cuatro secciones, cada una centrada en una cuerda, y extendiendo capas de sus grabaciones. El glissando ascendente y descendente forma fluctuaciones constantes, complejas combinaciones de tonos, enfatizados por ondas sinusoidales controlados manualmente que siguen los tonos del instrumento. En el centro de cada sección de cinco minutos, los violines y senos golpean la misma nota, que luego se “congela” y continúa como un drone independiente y constante durante la duración de la pieza. Las notas finales bajas de cada parte también se llevan a cabo, añadiendo una capa extra y tocan un drone de un minuto de duración calmo antes que la siguiente sección comience. Alguna sutil estática de radio y grabaciones de viola de tonos agudos  se añadieron a la mezcla para darle más sabor. El sabor es todavía un poco amargo sin embargo”. El violín y la viola de Bakker es intervenido por Zuydervelt, un tratamiento sutil que estructura las grabaciones originales. “Deining” es una sola pieza de veintiséis minutos, un espacio de tiempo en el cual las armonías atraviesan por distintos estados, cambios en las corrientes que generan una masa de ruido envolvente, como si fuese una onda aérea transitando por pistas imaginarias. Drones fluctuantes producen una sensación extraña, puntos quietos que se desplazan permanentemente en la superficie congelada. Anne Bakker interpreta unos apuntes que parecen inmóviles pero que en realidad están en un descentramiento constante, avanzando desde un extremo originando delicadas figuras. Sobre eso Machinefabriek edita las sonoridades curvas, seccionando fragmentos hasta crear un extraordinario desconcierto de líneas monocordes. “Deining” es una maravillosa trama de sonidos consternados, trazos convexos formados por miles de fibras delicadas. Machinefabriek y Anne Bakker crean armonías en transición permanente sobre un eje imaginario, acústica natural y resonancias discretas formando una materia indescifrable de notas estáticas trayectos indefinidos. Esa materia, sin embargo, no es la única que ha sido publicada en esta temporada. En marzo reciente aparece a través de Bastakiya Tapes, un sello de los Emiratos Árabes Unidos otra colaboración entre ambos músicos, la presentación en directo de una pieza editada recientemente hace poco más de un año. El último encuentro entre ambos produjo a raíz de “Halfslaap / Stiltetonen” (White Paddy Mountain, 2014) [315], “una de las muchas panorámicas creadas por Machinefabriek, ahora entregado a territorios amplios y armonías que se desarrollan a espaldas del tiempo y las limitaciones de la vida instantánea. Presentado impecablemente, con la prudencia estilística de siempre, “Halfslaap / Stiltetonen” muestra otro lado de la obra de Rutger Zuydervelt: la imponente profundidad acústica entre tonos invisibles y las melodías lumínicas de ensoñador lirismo. Cuerdas superpuestas de melancolía envolvente y loops que integran el paisaje urbano entre el delicado tejido de luz digital”. En la primera parte de ese trabajo la instrumentación de Anne se incorporaba a una creación de Machinefabriek. Ahora ese mismo es presentado en un registro en vivo. “Esta cinta documenta dos breves presentaciones en vivo de la pieza ‘Halfslaap II’, ambas grabadas una tarde de domingo, el 25 de junio de 2014 en UCK, Utrecht, como parte de Cultural Zondagen, organizado por Gaudeamus Muziekweek. En la cara B una parte distorsionada de la grabación fue editada”. Dos exposiciones, una por cada cara de este cassette. La versión original publicada por White Paddy Mountain ahora es reducida en cada presentación, un sueño breve de una partitura mucho más reposada que “Deining”, un mar tranquilo de armonías que se balancean suavemente. Anne Bakker (viola, looper) y Rutger Zuydervelt (four-trask cassette recorder, record player, tone generator, reverb, looper, mixer) desarrollan acordes que se despliegan de manera tersa en el espacio, anotaciones emotivas que producen un estado de sosiego. “Halfslaap II Live”, grabaciones donde los sonidos fluyen de manera pacífica, cuerdas naturales y tonos análogos, cintas desgastadas que integran fracciones de ruido en las extensiones orgánicas. Sin embargo, existen momentos en los que el mar se convulsiona y se producen mareas más violentas, logrando extraer las emociones más íntimas de la tormenta sonora. El clasicismo de esta rastro se presenta de diversas maneras en cada lado, cada concierto. Los apuntes no son iguales nunca, similares pero diferentes, matices minúsculos que se adhiere modo sigiloso sobre las líneas amplias “parcialmente improvisadas”. Los detalles de brillo obscuro se filtran por las hendiduras de la madera formando una dualidad hermosa material. “Halfslaap II Live”, un onírico paisaje duotono de hebras y resonancias eléctricas.

Por medio de la incorporación de otras identidades Machinefabriek desarrolla sus registros, composiciones complejas en las que se integran texturas diversas en unidades auditivas compuestas de varias capas. Rutger Zuydervelt, junto a Gonçalo Almeida y Anne Bakker, elabora obras en las que se despliegan entidades discrepantes, notas orgánicas y fibras análogas. “Doze Ruínas”, “Deining” y “Halfslaap II Live”, diferentes aproximaciones a la acústica y el ruido, diseños tonales y reverberaciones eléctricas.

www.cylinderecordings.bandcamp.com, www.bastakiyatapes.com, www.machinefabriek.nu, www.gonzobass.wix.com/gonzoalmeida, www.annebakker.net


411. Insomni
noviembre 1, 2015, 12:10 pm
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Insomni

SIMON SCOTT
»Insomni«
ASH INTERNATIONAL. 2015

Ruido tenue surgiendo de entre las ramas delgadas y el mar estancado, notas familiares que nacen cuando la luz cubre el panorama cotidiano en las tempranas horas de la mañana. En medio de los territorios apartados de la agitada vida actual alguien recorre los parajes inhóspitos, senderos cubiertos por la humedad que se adhiere a la piel y por la vegetación de coloración viva, terrenos donde se puede oír los sonidos que brotan de manera espontánea, acordes naturales extendidos en las líneas irregulares. Ese alguien no sólo registra esos instantes de belleza indómita, sino que incorpora sus propias capas al verdor, cuerdas que cruzan los arbustos y el suelo pantanoso. “Simon Scott (1971) es un multi-instrumentista británico radicado actualmente en Cambridge, Reino Unido. ‘Insomni’ es su cuarto álbum y su debut con Ash Internacional. Su música es una fusión de la manipulación de señales digitales combinada con una estética de la colaboración de composición con sonidos ambientales y texturas acústicas orgánicas. Él se inspira en sus intereses en la ecología de sonido, tecnología musical, la naturaleza, la ilustración, la fotografía, la composición y el arte sonoro”. Simon Scott, músico inglés quien, desde hace unos seis años, viene publicando trabajos donde conviven diferentes mundos, trazos ambientales unidos a superficies más ásperas, grabaciones de campo y folklore austero. No obstante, su participación en distintos proyectos se remonta a finales de la década de los ochenta (The Charlottes, Inner Sleeve, Seavault), principalmente Slowdive, recientemente reactivados. Pero, aparte de ser parte de la historia del pop ambiental, también desarrolla sus propias imágenes inmersas en el paisaje. Primero fue Televise, y luego bajo su propio nombre, lo que resulta en un puñado de álbumes para Miasmah, Slaapwel, Low Point, Immune, Sonic Pieces, Brian, Secret Furry Hole y Kesh, su propio sello. Su último registro más extenso es una impecable obra que ensambla grabaciones recogidas en la naturaleza, en los Fens, al este de Inglaterra. “Below Sea Level” (12k, 2012) [222], resonancias bajo el nivel del mar, piezas sobre el entorno y las melodías que crecen en ese espacio. “Tomando el medioambiente no solo como una fuente de música, sino como música en sí misma, Scott se deja llevar por sus corrientes tranquilas. Field recordings y sonidos grabados, acústica ambiental, siete niveles bajo el mar. Esas mismas aves que habitan las costas inglesas son las que cantan en los primeros esbozos de este viaje al pasado, rodeado por pequeños insectos, y arbustos con raíces en el agua… No intentando reflejar la realidad, solo intentando mostrar como un lugar le ha afectado personalmente, Simon Scott nos muestra su panorámica de las superficies húmedas que fueron el aroma que impregnó su piel cuando pequeño. Cada sonido suena claro, sea de texturas sintéticas como de naturaleza orgánica. Todo fluye como el agua por un canal, y de repente despunta algún detalle que brilla por sobre las extensiones de su acústica de tintes electrónicos. “Below Sea Level” es un viaje personal de la mano de piezas ecológicas a lo largo de las riveras de East Anglia, a lo largo de evocaciones en un medio ambiente que se vuelve nuestra música interior”.

El exterior que rodea el hogar sigue estando presente en la obra de Simon Scott. Su nuevo trabajo incorpora los sonidos que se generan en ese lugar, pero añadiendo sus propios acordes generados en la lejanía del campo. “Insomni” es un álbum en el que se integran diferentes formas, capas naturales que fluyen debajo de una serie de ruidos producidos por Scott, múltiples láminas que van estructurando de manera progresiva este trabajo de acústica compleja. “No podía dormir… surgió la búsqueda de sonido. El zumbido de la nevera alentó una mayor investigación de los sonidos ocultos, domésticos; la pecera, el reproductor de DVD, un ordenador portátil roto…El amanecer y luz de la mañana permitieron más sonido y la guitarra, en su caso, le hizo señas… De la oscuridad a la luz…”. “Insomni” se presenta como un solo track que se compone de diversas piezas, una unidad que se integra de distintos estados, un álbum en el que la vida cotidiana se encuentra junto a la vida en el campo y los apuntes que brotan de ese panorama inspirador. Guitarras de seis y doce cuerdas, hidrófono, Buddha Machine, estática de radio, Max MSP, Supercollider, Logic Pro, algunas de las varias herramientas empleadas por Scott. Cuarenta y dos minutos plegados en un mismo archivo y once piezas que se desarrollan de manera continua y que muestran varias formas y varias sonoridades. “Insomni” exhibe varios elementos que cohabitan de manera perfecta dentro de la paleta sonora desarrollada por el músico británico, cuerdas y el estruendo de la lluvia, objetos caseros y armonías de cristal, la cartografía de las regiones húmedas junto a texturas ambientales. Simon Scott enlaza estas figuras y crea un álbum que mana de manera pausada, un disco fraguado durante más de tres años y que añade otros tonos a los sonidos habituales. “He estado escribiendo ‘Insomni’ desde la primavera de 2002 y, después de tres años, de repente e inesperadamente llegó a completarse en la primavera de 2015. Seguí yendo al paisaje hundido de East Anglia, ya sea para relajarme o tocar mi guitarra, y nunca deja de inspirarme creativamente, pero yo no estaba feliz de sumergirme inmediatamente en escribir un sucesor ‘Below Sea Level’, un álbum de grabaciones de campo de los pantanos que 12k lanzó en 2012. Yo quería algo nuevo que me inspirara, así que empecé a buscar una nueva paleta sonora con la cual trabajar para este álbum. Yo siempre empiezo un proyecto de álbum con la caza de una nueva paleta sonora con la cual componer. Podría ser un parche de software de música que he creado o una nueva pieza de equipo con la que empiezo a componer y experimentar. Yo estaba tumbado despierto por la noche y encontré que mi percepción del sonido se volvió aguda y realmente comencé a disfrutar el hecho de que todo el mundo estaba dormido y tuve un poco de espacio para una escucha profunda. Pasé mis días sin control sumergidos por el sonido no deseado, tristemente imposible de escapar, pero descubrí estos sonidos ocultos que estaban justo debajo de mi ruido y fue liberador. El motor de filtro de pecera creaba un zumbido en la tonalidad de G y la nevera estaba en D#, por ejemplo, así que tuve tonos con que trabajar y estos también tenían texturas interesantes de sonido que podía jugar. Así que muy temprano en el proyecto que comencé a recoger los sonidos durante las horas quietas y formé capas editando durante el día y de repente tuve una nueva área sonora de sonido para trabajar”. Scott entrega esta composición entrelazada que surge como pequeñas señales capturadas en momentos quietos. “An Angel From The Sea Kissed Me”, resonancias ásperas que se unen con cuerdas resplandecientes, un brillo eléctrico en medio de las perturbaciones minúsculas que lentamente se van convirtiendo en un murmullo ensordecedor, un torrente de acordes que se pierden en la fauna silvestre de “Holme Posts” y las hebras límpidas, y esta a su vez en las fibras de “Confusion In Her Eyes”, un mar de superficies abruptas y líneas tersas. Las anotaciones de folk bucólico son el centro de “Nettle Bed”, una maravilla acústica de delicados tonos campestres, puntos que brillan sobre una bruma eléctrica. Luego de la rugosidad de “Fen Drove”, “Nember” enlaza tramas orgánicas con tejidos electrónicos, otro hermoso instante, folklore digital de tono crepuscular, un matiz que “Far From The Tree” mantiene solo parcialmente, de manera distinta, incorporando los elementos dentro de otros trazos, que son también parte del mismo panorama. “Swanbark” reúne las distintas armonías que reflectan en este trabajo, un epílogo reflexivo de resonancias leves.

“Couldn’t sleep… arose to forage for sound. The hum of the fridge encouraged further investigation of hidden, domestic sounds; the fish tank, dvd player, a broken laptop… Dawn and morning light allowed more sound and the guitar, in its case, beckoned… From darkness to light…”. En las tempranas horas de la mañana surgen unos sonidos ocultos, capas subterráneas que llevan a Simon Scott a descubrir la música que fluye cuando el mundo se calla. De manera sigilosa Scott registra eventos ínfimos y los ata a otras superficies de ruido, texturas abruptas y líneas ambientales expresadas de manera sutil en “Insomni”, la acústica del paisaje vegetal y las resonancias familiares, reverberaciones en los climas húmedos y la geografía apartada.

www.ashinternational.com, www.simon-scott.blogspot.com


410. Days + Program
noviembre 1, 2015, 12:00 pm
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Program + Triac 02

TRIAC
»Days«
NHK
»Program«
LINE. 2015

Líneas programáticas de sonidos enrevesados, plataformas extáticas de ruido quieto, formas auditivas que generan complejas estructuras dónde convergen imágenes y notas, gráficas  donde se cruza el arte contemporáneo con hebras acústicas. Siempre traspasando los límites del silencio de manera sutil, LINE es un espacio donde ocurren eventos ínfimos en los cuales se desarrolla la música moderna, transformaciones leves en las que se desplazan ondas horizontales y perturbaciones en la materia que producen un hermoso ruido. Dos de los últimos lanzamientos del label dirigido desde Los Ángeles por Richard Chartier se ubican en diferentes extremos del sonido, en diferentes puntos geográficos además, investigaciones sobre el sonido desde ópticas distintas que originan variaciones en el espacio.

Láminas deslizadas ligeramente en extensiones decoloradas, paisajes en duotono por donde transitan pequeñas partículas de sonido. Planos continuos de energía eléctrica se despliegan en la atmósfera, trayectos subliminales de notas indefinidas. Desde Italia emergen una serie de registros comprimidos en los que se repiten de manera irregular armonías homogéneas, estructuras indescifrables avanzando encima de superficies lisas. Triac, nueva entidad en la que coinciden un grupo de músicos para producir diseños de sonido tenue. “Triac es un trío y nuevo proyecto liderado por Rossano Polidoro del ex dúo TU M’ cuya hermosa publicación en LINE de 2009, ahora ya agotada, ‘Monochromes Vol. 1’ (LINE_040) cosechó gran éxito. ‘Days’ es un álbum de suaves a la vez que deslumbrantes drones distantes que casi flotan en el aire. El sonido de la imagen en movimiento lento y las sutiles luces parpadeantes más allá de ello. Para los oyentes que aprecian las obras de Celer, William Basinski y Stephan Mathieu. TRIAC es un discreto trío de música electrónica formado a finales de 2011. Su trabajo también incluye instalaciones artísticas audiovisuales sobre las relaciones entre sonido y atmósferas espaciales y elementos naturales. Su primer álbum ‘In A Room’ fue lanzado en 2014 en la etiqueta rusa Mikroton”. Este nuevo trabajo de este relativamente nuevo organismo sonoro es tan solo su segunda publicación, luego de “In A Room” (Mikroton, 2014), música fabricada a través de la interacción de elementos reales y componentes artificiales, un entramado múltiple que es empleado para desarrollar piezas de sonido lineal. Triac elaboran piezas en las cuales las notas parecen permanecer en un mismo estado, no obstante existen mutaciones dentro del panorama audiovisual. “Days” son siete piezas compuestas e interpretadas por Triac, registradas el año 2014. Rossano Polidoro (laptop), Marco Seracini (piano, sintetizador) y Augusto Tatone (bajo eléctrico) edifican composiciones electrónicas reproducidas de manera física, filamentos acústicos y texturas metálicas que generan estridencias leves en el espacio. “Days 1”, placas minerales que producen una reverberación tenue, un sonido constante que se funde con un eco ambiental propagado como una densa bruma, diez minutos de capas en traslación subterránea que resplandecen con su reflejo gris. “Days 2” es otra forma de una misma unidad, armonías estancadas que transitan lentamente, superficies escarpadas que configuran panorámicas telúricas. “Days 3” es todavía más sutil, notas en la inmensidad y fracciones contaminadas infiltradas en la pureza tonal. Así con cada una de estas estaciones, hasta el último estertor que desaparece en medio del murmullo callado. “Distant drones that almost hover in the air. The sound of the slowest moving picture and subtle flickering lights beyond it”. “Days” es una música física, un sonido corpóreo compuesto de fragmentos intangibles. Rossano Polidoro, Marco Seracini y Augusto Tatone configuran sistemas indefinidos integrados de múltiples capas, ruido digital y fibras eléctricas en rigurosos paisajes de tonalidades débiles.

“Minimal yet jarring, unexpected, and rich… Post-post-techno-machine sound. Strictly artificial”. Formas sintéticas en trayectos esquematizados, fragmentos de ruido esparcidos en un plano extenso, puntos aislados conectados por medio de una rítmica compleja. NHK, dualidad sonora que estructura organizaciones auditivas en desintegración. Durante los últimos años han aparecido unas cuantas piezas de esta formación esporádica de electrónica artificial, registros esparcidos en trabajos breves. Ahora, luego de varios años es publicado su primera obra más dilatada, colección de sonidos formales que comparten una misma apariencia disgregada. “Program” es un álbum en el cual formas abruptas se insertan en una dinámica ordenada, rastros agudos de ruido cortante. “Interacciones rítmicas ásperas y desnudas y ruidos forman el trabajo distintivo de NHK. Mínimo a la vez que discordante, inesperado y rico,  ‘Program’ es el sonido de una máquina post-post-tecno. Estrictamente artificial. ‘Program’ es el primer álbum completo de NHK y primer lanzamiento en CD. NHK es un proyecto de colaboración iniciado en 2006 por los artistas japoneses yx koyxen (Kouhei Matsunaga) y fm™ (Toshio Munehiro). Ambos artistas viven y trabajan en Osaka, Japón. Principalmente como un proyecto paralelo del prolífico productor Kouhei Matsunaga (que trabaja bajo muchos seudónimos diferentes, tales como NHK’Koyxen, NHKyx, Internet Magic, Koyxen), comenzaron a hacer dub techno experimental con un borde más crudo y áspero. Él ha colaborado con artistas como Merzbow, Sean Booth de Autechre, Mika Vainio, Conrad Schnitzler, Asmus Tietchens, Ralf ‘RLW’ Wehowsky, y más. Su propio sello Flying Swimming fue fundado en 2002 con el objetivo principal de publicar y curar eventos de arte y música contemporánea experimental. Como dúo NHK han lanzado NHK EP en raster-noton (Alemania) en 2008, el EP ‘Special’ en Important (EE.UU.) en 2009, y un split de 12” con SND en PAN (Alemania) en 2012”. Nueve tracks, ritmos marcados y fragmentos ínfimos que se inmiscuyen entre las hendiduras eléctricas, “Program” son ecos  digitales que forman estructuras sincronizadas, un conjunto heterogéneo de patrones regulares y trozos aguzados que se intercalan en las superficies desiguales. yx koyxen/ Kouhei Matsunaga y fm™/ Toshio Munehiro construyen una serie de composiciones en las que parece que eventos aleatorios se despliegan dentro de una mecánica precisa, figuras geométricas que constituyen sonidos complejos. Ruido y patrones exactos, distorsión y cadencias perfectas, colisiones constantes que generan piezas de electrónica discrepante. NHK lanzando objetos sobre un suelo pedregoso, materiales minúsculos que se enfrentan entre sí provocando detonaciones acústicas. “Program” es un cúmulo de polución mineral que se arrastra por la superficie sintética, trozos de sonido arrojados en la métrica incesante, desde las frecuencias y los golpes de energía disonante de “ch.1” a las ondas destructivas de “ch.10”, pasando por el techno fabricado a partir de elementos que emigran de su centro en “ch.2” o las texturas rugosas de “ch.6”. Habitando en un terreno abierto, Kouhei Matsunaga y Toshio Munehiro diseñan sistemas de sonido en los que confluyen miles de  objetos y detalles irrepetibles, fisuras auditivas sobre un paisaje confuso. “Program”, fracturas acústicas generadas digitalmente por NHK, formas matemáticas imprecisas y electrónica fragmentada.

www.lineimprint.com, www.triac-act.com, www.nhkweb.info


409. Twine
octubre 1, 2015, 2:20 pm
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Taylor Deupree + Marcus Fischer 03

Twine

TAYLOR DEUPREE & MARCUS FISCHER
»Twine«
12K. 2015

Secciones de ruido en una órbita circular repitiendo un motivo de manera constante e irregular en el espacio, hermosos registros capturados espontáneamente que retratan el lento avance de la luz sobre los objetos, el decaimiento del brillo solar creando una paleta extendida de tonos débiles. “Slow, haunting melodies under a layer of warm tape hiss and accidental physical sounds”. En medio de las hojas lánguidas de estaciones diferidas, bajo las corrientes incesantes que arrastran piedras cubiertas de algas marinas y conchas brillantes, sobre los grietas del terreno cristalizado emergen pequeños rastros de una forma curva, sonidos surgidos entre las hendiduras formadas por siglos de adecuación terrestre. Desde esos lugares aparecen estas estructuras asimétricas las cuales emanan de sistemas cerrados, un cúmulo de sonidos trazados en el suelo húmedo y los bordes abruptos, trazos orgánicos que viajan alrededor de un mismo punto. El entorno determina la manera cómo se desarrollan los acordes, filtrando su anatomía geográfica en los surcos desgastados y las delgadas láminas de ruido frágil. Hace unos cinco años atrás Marcus Fischer publica “Monocoastal” (12k, 2010), su primer álbum particular, obra donde desarrolló algunas de las técnicas adquiridas luego de un tiempo de investigación sonora, un álbum donde afloraban superficies rugosas que tenían la apariencia de fotografías desenfocadas. Esas superficies llamaron la atención de Taylor Deupree, quien finalmente editara ese trabajo. Luego tendrían lugar otros registros, como “Birds Of A Feather” (Flaming Pines, 2013), “Collected Dust” (Tench, 2012) [182], “On Shore” (2013) y, recientemente, “Public Works” (2015). Por su parte, Deupree ha editado, desde aquel año una cantidad importante de interesantes obras, entre ellas “Shoals” (12k, 2010) [108], “Faint” (12k, 2012) [229], “Wood, Winter, Hollow” (12k, 2013) [264], junto a Seaworthy, “Disappearance” (12k, 2013) [280], junto a Ryuichi Sakamoto, “Captiva” (12k, 2014), acompañado de Stephen Vitiello, “Lost & Compiled” (12k, 2014) [319] y, recientemente, “Perpetual” (12k, 2015) [370], grabaciones en vivo junto a Sakamoto e Illuha, y “Live” (ThirtyThree ThirtyThree–The Vinyl Factory, 2015), nuevamente al lado del músico japonés. Sin embargo, previo a todo este despliegue de ideas ambos músicos se reunieron unos pocos días para producir un álbum de anotaciones en mitad del clima apartado. “In A Place Of Such Graceful Shapes” (12k, 2013) [172], se tituló ese frío invernal. “Tan solo cuatro días fueron los compartidos y en ellos, acompañados de sus herramientas y unos cuantos bosquejos trazados, fueron la base sobre la que derramar estos sonidos nacidos de este enfrentamiento amistoso… Lienzos interminables, notas sonando en el aire frío y una nube brumosa de ruidos maravillosos. Texturas rugosas, capas de destellos fragmentados, guitarras en desfase con la realidad, postales desde el brillo del día sin sol. Un sistema ambiental que se sustenta en lo microscópico, energía y materia en un hábitat común donde florece la canción que no se detiene… La delgada línea de hielo que cubre un lago en temporadas heladas es el escenario en el que germina unas piezas que son un ecosistema privado. Sus lados atraviesan la frontera del ambient y se cruzan con las de la música quebradiza. A veces simula ser un extrañamente disco de field recordings, pero no lo es. Oculta, descubre, cubre y muestra. Sonidos de exterior que son el eco de la nostalgia interior. Las tres canciones, entre las dos breves, y su versión expandida muestran el espectro oculto de las mañanas y las tardes de un panorama bucólico y de temperaturas bajas, de estaciones para estar hacia dentro y mirar hacia fuera, donde se sienten los paisajes emocionales en medio de las melodías que Marcus y Taylor recuestan sobre la escarcha que reposa en la hierba junto a la orilla del lago. El clima cubierto, las líneas de nubes, en un lugar de tan armoniosas formas”. Partes de aquel sonido, estruendos minúsculos de la nieve que cruje, vuelven a surgir en la amplia panorámica natural, rastros recopilados en horas fatigadas.

Un lustro después de aquel álbum Taylor Deupree y Marcus Fischer retornan con nuevos registros de sonoridades similares pero con un planteamiento diferente. Asomándose en medio de las raíces y sus extensiones verdes, ambos músicos crean un trabajo en el cual se abren los sonidos de un modo involuntario, cómo si no quisieran buscarlos sino que simplemente están ahí, en su estado primigenio, listos a ser cosechados. Muestras de una sonoridad equivalente son exhibidas a lo largo del territorio congelado, un cúmulo de objetos diseminados que producen leves sonoridades imantadas, resonancias magnéticas en traslación permanente sobre un eje en rotación imperceptible. Deupree y Fischer desarrollan una serie de piezas de una duración media, piezas en que habitan un conjunto de pequeños sonidos, cada uno con una intensidad particular y una gradación particular, los cuales comienzan lentamente a desdoblarse como si fuesen flores respondiendo a los rayos del sol: colores que adquieren un mayor brillo, hojas que se estiran mirando al cielo, tallos elevados expresando su real dimensión. No obstante, como nada es nunca igual, en otros momentos los pétalos vuelven a recogerse, regresando a su cáscara protectora. “In A Place Of Such Graceful Shapes” fue un álbum donde en un solo desarrollo se tendían los apuntes que variaban con una velocidad reducida, una composición que evolucionaba de modo progresivo mostrando diferentes longitudes de ruido y distintas magnitudes. En ese trabajo, tan solo el primer encuentro donde podían desenvolver cada uno sus propios métodos de creación, ya se apreciar como el uno de adapta al otro, conformando un sonido homogéneo de formas auditivas, una maravillosa estructura abierta en la que se propagan pequeños sonidos sobre una extensión territorial apartada, incorporando la atmósfera del campo forestal a su eco eléctrico. En el tiempo que media entre ese primer esfuerzo colaborativo y este último hubieron otras reuniones creativas, presentaciones en directo, paseos por el bosque, no necesariamente plasmadas en un archivo sonoro. Una excepción es Between, proyecto eventual que es en realidad la confluencia de varios músicos durante una gira por Japón que dio lugar a un disco del mismo nombre, “Between” (12k, 2012) [232], donde además estaban presentes Simon Scott e Illuha (Tomoyoshi Date y Corey Fuller), hermosa postal de un viaje por el relieve japonés. Luego de ese oasis regresan con un trabajo que, a diferencia de aquel, reúne una serie de obras breves con un método distinto, pero la forma exterior sigue siendo similar, pequeños ruidos generados de manera orgánica que producen estertores ligeros dentro del paisaje silvestre. Desde hace un tiempo que Taylor Deupree ha efectuado un tránsito paulatino desde circuitos eléctricos a medios cada vez más cercanos a repercusiones naturales, formas acústicas que emplean tecnologías desfasadas. Ese proceso ha servido para crear maravillosas obras donde convergen tramas orgánicas y reminiscencias de paisajismo digital. Ese lugar es donde también residen muchas de los rastros de Marcus Fischer, una colección de canciones que se apoyan en medios semejantes, composiciones surgidas casi de manera accidental. Ambos procedimientos se encuentran en este álbum de complexiones variables, impulsos mínimos que transcurren delicadamente en el aire. “Taylor Deupree y Marcus Fischer crearon su expansivo debut ‘In A Place Of Such Graceful Shapes’ (12k2021, 2011) durante cuatro días en una fría y cubierta de nieve Nueva York sólo unos pocos meses después de haberse conocido. Desde entonces han viajado juntos, fotografiado y escrito música juntos, manteniendo la energía creativa colaborativa en cada oportunidad, dondequiera que se encuentren. Durante una visita a la costa oeste en el verano de 2015, y después de un largo día en el estudio creando, buscando y listos para retirarse por la noche, los dos se sentaron en un cansado silencio contemplando el enfoque del día siguiente. Sonando tranquilamente en el fondo había un simple loop de cinta mono que Fischer había hecho antes, rellenando las grietas sónicas en el cuarto oscuro. Después que quince o veinte minutos pasaron, con el sonido de este loop habiéndolos paralizado, los dos se miraron el uno al otro y dijeron: “Esto es”. Desde ahí formaron un proceso conceptual muy centrado: dos artistas, dos loops de cinta mono y cuatro instrumentos acústicos, nada más. Creando un bucle cada uno de diferentes longitudes y registrando las salidas de las máquinas reel-to-reel con altavoces incorporados con micrófonos en la habitación, Deupree y Fischer comenzaron a elaborar su obra más comedida hasta ahora y, sin embargo, centrándose en la belleza natural de tal sistema limitado de creación”. Dos cintas que se entrelazan para configurar sistemas de audio envolventes, fases en retorno que crean hermosos retratos del exterior inestable. “El título de ‘Twine’ viene de la idea de los dos loops de cinta como nudos, como soporte físico, combinándose para formar una sola, más compleja, pieza. Los siete temas del disco son altamente repetitivos a la vez que constantemente cambiantes debido a la asincronía de los loops. Toda la calidad cálida, táctil y polvorienta de las cintas y los reproductores antiguos es capturada en las grabaciones y el oyente puede fácilmente perderse en los lentos y envolventes ciclos. Fue importante para ellos ser sorprendidos mientras trabajaban, a no aproximarse al disco en las formas en que habían trabajado antes donde sabían cómo el resultado sonaría. Lo inesperado fue una fuerza impulsora detrás de la creación”. De esa manera se generan los sonidos que lentamente se desplazan por los artefactos, bandas que contienen los elementos primarios que crean esta música en rotación imperceptible. “La instrumentación en ‘Twine’ es simple: piano eléctrico, campanas, instrumentos de cuerda… Con cuidadosas y deliberadas manipulaciones físicas los sonidos se abstraen sutilmente, como se puede escuchar en “Buoy”, donde las máquinas mecánicas de cinta se unen entre sí en la grabación para crear una obra sugerente del muelle abandonado que los dos fotografiaron en Islandia un par de años antes, mientras era golpeado tranquilamente contra la fría costa de invierno. Imágenes como éstas abundan a través de las pistas. Lentas melodías inquietantes bajo una capa de cálido siseo de cinta y sonidos físicos accidentales dan al oyente un montón de espacio para la imaginación, la reflexión y la agitación de los recuerdos perdidos. La intimidad de los loops de cinta junto con la soledad de los sonidos da a ‘Twine’ una complejidad más allá de su forma simple. Deupree y Fischer han creado un nuevo trabajo intensamente enfocado que se basa en todas sus interacciones creativas desde su debut de 2010”. Siete piezas comprende este trabajo, todas desarrolladas dentro de un mismo sistema limitado pero que se abre a muchas posibilidades. La instrumentación simple fijada por ambos permite que germinen de manera más relajada las sonoridades que pueden nacer a partir de ella, ecos leves y cadencias reposadas brotando de los objetos disgregados en el estudio. Cuerdas, piano, campanas, unos cuantos recursos para conformar estas extensiones de delicados tonos. Hebras de ruido quebradizo inician su trayecto por los tornos de metal y las estructuras de plástico, armonías quietas trasladándose indefinidamente y dejando vestigios de su arquitectura frágil. “Draw” muestra, desde un comienzo, las formas que adopta este álbum, ese proceso sencillo del cual surgen piezas asimétricas de ruido fragmentado. Del mismo modo, “Bell” exhibe las formas que se repiten, sonidos que se desintegran en su circuito constante por los mecanismos obsoletos. “Buoy”, notas que se desvanecen junto al paisaje y la madera añejada, armonías que crujen y fracciones de sonido. “Telegraph” parte desde ese mismo punto espacial, sugiriendo melodías que se completan en la mente, anotaciones inconclusas de timbres de metal. “Kern” es como un murmullo submarino, sargazos avanzando con un ritmo lento por las corrientes de líquido empantanado, un micrófono capturando las resonancias bajo el nivel de un mar tranquilo, mientras que “Sailmaker” son trozos de sonidos atomizados que dejan marcas sobre la pureza sintética. Finalmente “Wake”, folk análogo envuelto en una capa de ínfimas partículas de distorsión, música discreta que fluye espontáneamente por el terreno húmedo, loops retrasados que emiten una radiación tenue y dejan marcas de pigmentación natural.

“Two artists, two mono tape loops and four acoustic instruments, nothing more. Creating one loop each of different lengths… The raw beauty of such a limited system of creation”. Rastros de minúscula magnificencia desperdigados en el espacio distante, cuerdas enlazadas formando contemplativas piezas con miles de trozos yaciendo bajo superficie. Taylor Deupree y Marcus Fischer crean una serie de configuraciones de audio irregular, aproximaciones homogéneas que utilizan recursos naturales. “Twine” es el crepitar de la corteza de árboles inmemoriales, partículas de polvo surgiendo de las láminas de ruido imantado, notas tenues que transitan en forma circular por objetos en desfase. “Twine”, cintas de audio elíptico que fulguran un ruido análogo de hermosas tonalidades apagadas.

www.12k.com, www.taylordeupree.com, www.mapmap.ch