Hawái.


364. Sky Limits
febrero 1, 2015, 2:20 pm
Filed under: Uncategorized

Celer 01

Sky Limits

CELER
»Sky Limits«
TWO ACORNS–BASKARU. 2014

“Hill towns and empty mountains pass by, but the smoothness of the train blurs the view, and it’s easier than ever to fall asleep in the low morning sunlight coming in through the train’s windows”. Melodías de un tono crepuscular, melodías que se desplazan con la misma velocidad con que el sol se traslada alrededor de la tierra mientras esta pareciera permanecer estática en su línea imaginaria, inmóvil en su eje polar. Y el sol va perdiendo lentamente su color, y el cromatismo de las colinas se destiñe paulatinamente, y las armonías de acústica naranja se alejan de manera gradual de la luz natural, dejando atrás rastros de acordes tardíos. Pero pese a esa distancia lumínica, el calor de su brillo tardío se mantiene en el aire, una cálida brisa que levemente derrite las superficies que cubren la piel de los objetos, del mismo modo que las notas se van desgastando. Desde hace casi una década que Will Long viene publicando trabajos de una manera incansable, innumerables obras que ha ido, esparciendo de forma personal o por medio de pequeñas empresas dedicadas a expandir los efectos del audio que se esconde bajo el suelo. Primero fue junto a Daniel Baquet–Long y, luego que esta falleciera, de manera individual ha continuado bajo ese nombre ampliando su propio catálogo. Antes lo hizo desde su lugar en la costa del Pacífico en Estados Unidos, ahora desde su hogar junto a su familia en Japón –con su esposa, Rie Mitsutake, comparte el proyecto Oh, Yoko—. Muchos de los nuevos registros todavía conservan los sonidos de Daniel, como su voz en “Voyeur” (Humming Coach, 2014), uno de sus tres trabajos lanzados el año anterior, mientras que otros retoman grabaciones anteriores, ideas esbozadas y olvidadas, luego adaptadas a un nuevo contexto. Tal es el caso de “Zigzag” (Spekk, 2014) [312], álbum publicado desde esas tierras lejanas. “Música interminable desde el otro vértice del mundo, Celer es una fuente inagotable de sonidos espaciosos imposibles de contener en espacios reducidos, contra la ley de gravedad. Solo unos cuantos han alcanzando esta esquina de la tierra, y este es uno de ellos, amablemente enviado desde su hogar en Tokio… Cuarenta y ocho minutos, cuarenta y siete segundos. Un solo movimiento, un patrón de pequeños rincones en ángulo variable, aunque constante, trazando un camino entre dos líneas paralelas, que puede ser descrito como irregulares y regulares. Ángulos creados dentro del sonido que se desplaza de forma uniforme, dibujando líneas que ascienden y vuelven a descender en trayectos cortos, aunque percibidos como una enorme horizontal inmutable. En su interior, notas que parecen a veces estáticas en el aire, otras veces imposibles de estar quietas. El ritmo persistente no deja de emitir una luz parpadeante, un reflejo que destella en la oscuridad de su geometría inmóvil a la vez que impredecible”. Todavía queda de la temporada que recién paso otra obra de la cual solo hoy podemos escuchar su eco infinito.

“We’re sleeping, or staring out at the cities and landscapes”. Acostumbrado a ser él mismo quien se encarga de editar sus creaciones, ya desde sus comienzos y normalmente CDRs de tirada limitada, el 2010 decide crear su propio marca, un sello con una existencia un tanto más formal –paralelamente, y de manera más regular, también existen álbumes self–released, usualmente impresiones digitales–, sello que fue estrenado con “Generic City” (Two Acorns, 2010), a medias con Yui Onodera. Y de ahí hasta ahora solo existen muy pocas obras que han visto la luz a través de esta editorial. El hasta ahora último trabajo de Celer aparece precisamente bajo Two Acorns, en formato vinilo de 12” negro y en una edición de 300 ejemplares, en noviembre de 2014, mismo trabajo que además tiene una versión en CD a través de Baskaru, el sello francés, a principios de este 2015. Por lo tanto, el retraso entre aquella fecha y estas palabras no es excesivamente prolongado. Y no resulta fácil intentar traducir en palabras el sonido que es expulsado con una energía radiante de esta obra. Lo que emerge desde el interior de “Sky Limits” es de una belleza casi indescriptible, una corriente cálida de melodías que se desvanecen junto con el resplandor del paisaje, un ruido que se confunde con los tonos disipados por la oscuridad y que, a su vez, posee una intensidad en sus matices que deslumbra hasta eclipsar. Y todo esto ocurre mientras la ciudad transita por las horas. “Colinas de pueblos y montañas vacías pasan por delante, pero la uniformidad del tren desdibuja la vista y es más fácil que nunca quedarse dormido con la luz baja del sol de mañana que entra por las ventanas del tren. Estamos durmiendo, o con la mirada perdida en las ciudades y los paisajes; es fácil imaginar el sonido y conectarlo con estos eventos. Existe un contraste y conexión entre esta realidad e imaginación. Están separados, pero ocurren simultáneamente. En una caminata a través de las calles llenas de gente de Kioto, o en una mañana medio dormida, ¿cómo era aquello? Después, ¿qué es lo que recuerdas? Durante una caminata a casa una tarde me detuve en la parte más alta de la calle con una vista sobre las vías del tren, pasé la intersección a través de Mini Stop y la panadería y llegué hasta la colina en nuestro vecindario. Hay un sonido particular cuando te acercas a la reja de la entrada junto a la puerta, cuando abres el buzón. Un día no estaré en estos lugares de nuevo, y por ahora así es como suenan. Aún estos momentos menores son importantes, cuando miras hacia atrás en la memoria, y luego observas desde este mirador, viendo las luces de la ciudad parpadear en la distancia”. En su nuevo hogar, y en los lugares que lo rodean es donde este trabajo tiene su gestación, incorporando además el sonido de las calles por donde suele transitar. “Recorded 2012—2013 in Tokyo and Kyoto, Japan. Music, field recordings and cover photograph by Will Long”. Y esa fotografía, capturada por Will, muestra precisamente el avance de la ciudad a través del cristal de un tren mientras un pasajero permanece inerte ante su movimiento. En “Sky Limits” contiene once piezas, distinguibles claramente en dos tipos, unas relativamente más prolongadas y otras breves interludios entre estas, puentes efímeros en medio de desarrollos más largos, los que dan cuenta de la movilidad y la vida en las capitales y sus habitaciones estacionarias, diálogos de actores desconocidos e improvisados, así como su propia vida cotidiana que se involucra con su trabajo artístico. Y pese a las diferencias en una y otra forma de ver el sonido, todas forman parte de una misma unidad, la una sirve para entender la otra, ambas integran una misma individualidad auditiva. Primero será la energía sintética, luego los  registros reproducidos de la misma manera en que fueron capturados. Pero antes el vacío, unos segundos de silencio que permiten separar la realidad de este otro mundo que se vuelve tanto o más real como aquella. Una armonía que persiste durante nueve minutos que bien podrían ser horas, incluso días, una armonía de ruido romántico y acústica expansiva, unas cuantas notas que envuelven el espacio, cubriendo con su manto de estruendo indeterminado los límites de la materialidad. Unas escasas capas de música interminable que se suceden durante el tiempo, y que se reiteran una y otra vez, formando órbitas alrededor de este firmamento reducido de estrellas audibles. “Circle Routes”, rutas en círculo por el universo de una conmovedora belleza. Es difícil, sino imposible, no salir indemne luego de aquel río de lava descolorida. De hecho no lo es. Y entonces, poco antes que desaparezca su efecto y que el tiempo determine que debe existir un final, justo antes surge una de esas breves treguas donde se oye la vida diaria. “(12.5.12) Making Tea Over A Rocket Launch”: poco más de un minuto de una mañana de miércoles de invierno, previo a las mareas color púrpura de “In Plum And Magenta”, notas que resplandecen como un reflejo metálico en la noche. “(12.21.12) On The Shinkansen Leaving Kyoto”, instrucciones por altavoz entre afluentes de personas que se quedan silentes ante el estruendo contenido de la música de Celer. “Tangent Lines” y su movimiento ondeante de notas que brillan de forma intermitente, una estabilidad aparente de sonidos que se mueven de manera constante sobre un mismo punto de referencia. “(12.20.12) Back In Kawaramachi, Kyoto” capta el ajetreo de las aceras y el ritmo de los motores mecánicos. De ese modo se cierra el primer lado de estd trabajo cuyo esplendor llega a agotar. La segunda mitad de este álbum comienza una intensidad desbordante, con “Equal To Moments Of Completion” y diez minutos de acordes análogos revestidos de minerales plateados, cristales que se funden con la vehemencia ambiental que se escapa de sus poros. Los pies descalzos antes que el sol aparezca se oyen en “(4.8.13) A Morning”, mientras que “Wishes To Prolong” se recuesta sobre el suelo de una manera delicada, con esos pequeños temblores que destellan en la quietud. “(4.8.13) An Evening” son los últimos instantes de grabaciones de campo dentro del hogar, el atardecer antes de los reflejos finales de “Sky Limits”. “Attempts To Make Time Pass Differently”, un fragor interior de una música que no se agota, notas flexibles y capas de un ruido asombroso y fascinante, tonos que se diluyen mientras la luz toma distancia, cuando la tarde se vuelve noche y las figuras pierden su forma. Y los puntos sobre estas líneas serpentinas mantienen su refulgencia temblorosa, hasta que su impulso vital desaparece y se extravía en el paisaje.

“Even these minor moments are important when you look back on the memory, and then look out from this overlook, seeing the city lights blinking in the distance”. Acostumbrados a las grandes extensiones de música expansiva de Celer, estos fragmentos contienen momentos de una magnificencia inconmensurable, estruendos ambientales contenidos en instantes relativamente breves que sin embargo son inagotables. A medida que el sol asciende sobre el horizonte el azul del mar se vuelve cada vez más claro. A medida que el sol desciende ese azul claro se torna petróleo, y las melodías de igual manera declinan su gradación, pero con una intensidad interna que irradia un enorme calor que abraza. Y las tonalidades decaen con la oscuridad creciente, y se decoloran con la inmensidad de energía que emana de sus corrientes de sonido, y tiemblan como ese mar con la luz que viene desde el cielo, un rumor de belleza acústica estremecedora.

www.thesingularwe.org/twoacorns, www.baskaru.com, www.celer.jp


363. The Afternoon Vision
febrero 1, 2015, 2:10 pm
Filed under: Uncategorized

The Afternoon Vision

LOST TRAIL
»The Afternoon Vision«
WIST REC. 2014

La forma del ruido, las capas que lo conforman, adquiere distintas dimensiones, rugosidad, permeabilidad, coloración, aspereza. El sonido, una simple fracción de tiempo y notas dentro de esa unidad, puede tener superficies diferentes de texturas similares que se superponen unas a otras. Y la manera en la cual estas influyen entre sí, el modo en que se filtran por de una capa superior a otra inferior determina la manera como ese sonido aislado se percibe desde la distancia auditiva. La textura del suelo es la proporción en la que se encuentran distribuidas variadas partículas elementales que pueden conformar un sustrato, pudiendo determinarse científicamente las relaciones que allí se producen, aunque siempre habrán factores impredecibles que influyen en el resultado. Desde Wist Rec. nos llega, con un cierto retraso, otra de sus ediciones manuales donde se puede oír el sonido de la naturaleza a través de piezas de ruido reciclado, acústica rural y acordes donde las melodías se cubren con una tela de suciedad y distorsión distante. La nueva edición corresponde a otro trabajo más de Lost Trail, proyecto con una infinidad de publicaciones, muchas de ellas lanzadas por ellos mismos, otras por medio de otras plataformas como Ailanthus, Felt Cat, Sunup, Wood, Thrush Tapes,Illuminated Paths, Carpi, Wounded Wolf Press, Reverb Worship, Twice Removed, Centipede Farm, Twin Spring Tapes y Soft Recordings. En su propio sitio es posible darse cuenta de los muchos rastros que en pocos años han ido dejando a lo largo de los márgenes de la industria, en el asombroso subsuelo de la América oculta.

Este, identificado como Wist Rec. 015, es una publicación presentada con el cuidado habitual de cada uno de los lanzamientos del label irlandés. Parte de esa serie de la cual también son integrantes “The Folkestone Lighthouse EP” (Wist Rec., 2012) [196] de Being y “City Hospital” (Wist Rec., 2013) [255] de Loscil, esta es otra edición jackdaw, un sobre de 23,5 × 17 cm con muchos insertos, fotografías, mapas, etc. “This release charts a youthful vision of spectrums, doors, birds and soil content. Each copy of this hand stamped release will come with two soil survey maps from the USDA, a Soviet-era computer punch card and 16 cards of soil composition triangles and associated prophecy data”, material ensamblado a mano y con diseño de Phantom & Son, Intl. utilizando papel Martello y diferentes variedades de papel cyclus, todos al menos 50% reciclados. ¿Y qué es Lost Trail? Pues Lost Trail es el “proyecto de noise experimental ambient/dronegaze del dúo marido y mujer de Zachary Corsa y Denny Wilkerson Corsa. Radicados en el pequeño y misterioso pueblo de Burlington, Carolina del Norte, los Corsas utilizan tecnología de grabación obsoleta y lo-fi en su música, intentando capturar un sentido de la atmósfera y el paisaje de ambientes tanto salvajes como hechos por el hombre. Trabajando principalmente con equipos análogos de segunda mano, su trabajo es un vivido collage de loops de cassette dañados, field recordings, capas de drones de guitarras etéreas, percusión primitiva, lamentos de feedback y estática, y rastros esqueléticos de pianos antiguos y órganos. Los temas del trabajo de Lost Trail a menudo incluyen un sentido de lo sobrenatural o de otro mundo, así como una fuerte atadura a la naturaleza, las calamidades humanas y una fascinación con el concepto de apasionados sistemas de creencias. Las canciones en sí mismas son crudas, rotas, minimalistas, imperfectas, emocionalmente resonantes y caóticamente impredecibles, todas compuestas con un espíritu de improvisación temeraria y descuidada”. Rastros de música accidentada, restos de sonidos que se acumulan en la tierra hasta formar canciones por acumulación de partículas y desgaste. Eso es lo que proyecta no solo la concepción que ellos tienen de si mismos, sino que es también lo que resulta de oír su obra. “The Afternoon Vision”, dos CDRs de tres pulgadas, cuarenta minutos de ruido fragmentado donde se puede distinguir el movimiento de la tierra, el desplazamiento de partículas en medio de las placas de audio, y cómo ese desplazamiento va generando de manera paulatina un sonido, una armonía que se arrastra junto con todos los residuos que el tiempo y la geografía han ido adhiriendo a su superficie. Existen unas melodías que se oyen desde una lejanía, como enterradas bajo el terreno visible, pero es aquello que lo cubre, aquello que se posiciona sobre ello y entrer sus espacios lo que finalmente le otorga un carácter distintivo, y de la unión de ambas formas surgen este ruido granuloso e imperfecto, desde el suelo mismo. Dos partes, dos secciones de una música que parece un rumor contaminado. “Part One: It Was A Vision Of Birds Blotting Out The Sky”. Seis piezas breves donde se aprecian las formas del sonido, sus esquinas, los bordes deteriorados, y donde los errores que en otra ocasión serían borrados por la edición posterior quedan al descubierto. Cintas que repiten motivos en un círculo infinito, notas encerradas en una reiteración continua cubierta de polvo acústico. “Until We Are Both Buried”, introducción perfecta y que describe cómo es el sonido de Lost Trail, tres minutos y medio de una melodía dentro de una lámina de cromo consumido por el lento paso del tiempo. “Last Days Prophet Rag” utiliza la voz de algún individuo proclamando el fin del reino del mundo junto al feedback de guitarras llenas de suciedad. “Silent Sound Spectrum Lament” recrea un paisaje abandonado, hermoso ambient de armonías extenuadas, la calma previa a la tormentosa distorsión de “Why Do People Move Around So Much These Days?”, la tormenta anterior al ruido folk de “Gentle Swaying As They Rush Past”, acordes de cuerdas envueltos en un fragor, ya incesante en “Post-Hit Invincibility” y su rítmica deformada. Fin del primer trayecto. “Part Two: When The Sky Was Covered, They All Turned To Bones”. Al igual que en la fase anterior, las melodías son expulsadas desde una materia en un estado defectuoso, a través de una tecnología desfasada que le imprime por medio de un proceso extraño otra coloración, destiñiendo su tono original, dándole una belleza mustia. Eso es “Powerful Emotional States”, mientras que “Snowy Hill, Black Flames” es una estruendosa pieza, similar “It’s All Outskirts Here” y “The Part Where We Die Off-Screen”, similar a “A Door In The Ceiling”, solo que esta se encuentra tras un velo que disminuye en algo su efecto . Las grabaciones de campo se cubren de color sol turquesa en “Before The Salt Rust And The Fall Gusts”, como también “You Watched The Sun For Hours”, con ese piano que viene desde un punto remoto, apartado del mundo, lejano en el tiempo, variaciones de piano y cinta y diálogos apropiados.

Según sea el tamaño, porosidad o absorción del agua en la partícula del suelo o sustrato, este se puede clasificar en distintos grupos. En este trabajo igualmente se distinguen diferentes partículas de estruendo, algunas más inertes, otras fracciones más gruesas, otras más finas. En “The Afternoon Vision”, esta obra del matrimonio de Zachary Corsa y Denny Wilkerson Corsa se distinguen distintas capas de sonido que forman un sedimento de ruido análogo, notas acústicas erosionadas por el movimiento del suelo y el avance del tiempo.

www.wistrec.com, www.losttraildrone.com


362. Half Seas Over
febrero 1, 2015, 2:00 pm
Filed under: Uncategorized

Half Seas Over

OLAN MILL
»Half Seas Over«
HOME NORMAL. 2015

El ruido de las mareas que se mueven con un ritmo extraño, un movimiento horizontal sobre la línea que separa un mundo del otro, mientras se puede escuchar la melodía que brota de forma espontánea del agua y la brisa marina. Olan Mill fue en un comienzo un proyecto compartido, una idea desarrollada de manera conjunta entre dos artistas. Olan Mill fue Alex Smalley y Svitlana Samoylenko, un dúo que se presento con una maravillosa obra, “Pine” (Serein, 2010), un trabajo que fue el primero que pude escuchar, donde aparecían de manera inmediata los rasgzos distintivos de una música que se iría ampliando con los años y otras composiciones de delicadas formas. Después de aquella excelente obra inicial vendría “Paths” (Facture, 2012), en realidad registros de dos años antes magníficamente ensamblados, todavía con Svitlana, músico que dejaría de aparecer en los créditos poco después. Desde ese entonces Olan Mill es el proyecto personal de Alex, quien seguiría creando más trabajos, como “Home” (Preservation, 2012), “Hiraeth” (Preservation, 2013), “Land Cycle” (Hibernate, 2014) y “Seismology” (Hibernate, 2014), este acompañado de Keung Mandelbrot. Música contemporánea y clasicismo ambiental como mareas de ruido glaciar.

Esta nueva obra de este artista de Hampshire, al sur de Inglaterra, es una breve muestra del sonido que con el tiempo ha ido desplegando, el cual recoge materia viva registrada en un estudio u otros espacios, como material interpretado en directo en un sitio muy especial. “Half Seas Over” se escurre de manera rápida, dejando una capa dd humedad sobre la superficie en la que descansa su sonido. “Alex Smalley (aka Olan Mill) es responsable de algunos de nuestros discos favoritos de los últimos años. Con álbumes como ‘Home’, ‘Pine’, ‘Paths’, ‘Hiraeth’ y ‘Seismology’, Olan Mill ha creado un amplio espectro de trabajos increíblemente intimos y personales. Con cada nuevo lanzamiento, el sutil entretejido de increíblemente conmovedores pasajes conmueven en la más puramente romántica de las formas. ‘Half Seas Over’ es el último trabajo de este el más inspirado de los artistas. Incluyendo algunos de sus increíbles trabajos en vivo, junto con nuevas piezas de estudio, las increíblemente hermosas voces que se han vuelto cada vez más predominantes en sus trabajos son realmente acá el centro del escenario. La etimología de la expresión ‘half seas over’ viene de la noción de un barco que es tan pesado que se sitúa lo suficientemente bajo que las pequeñas olas (half seas) inundan la cubierta del barco. Con el tiempo ha cambiado de ‘halfway across the sea’ a ‘halfway through a matter’ hacia fines del siglo XVII. Esto realmente intensifica los elementos cuando consideramos el más moderno uso de la palabra ‘intoxication’. El sonido de Olan Mill fácilmente podría ser simbolizado con el mar, con su gran inmensidad, poder y magnificencia. Pero por otro lado, también podría ser que las sutilezas, las partes íntimas más allá de esa intensidad pura de estos trabajos, yace en las pequeñas olas, los ‘medios mares’ que nos inundan. ‘Half Seas Over’ es el sonido de un artista absolutamente en el punto más alto de su inmenso poder, abarcando sueños en forma auditiva para nosotros afortunados marineros”. Lanzado en diciembre de 2014 en Japón, y en enero pasado para el mundo en solo quinientas ediciones, “Half Seas Over” son apenas seis piezas más bien breves, menos de media hora que, sin embargo, encierran momentos especialmente hermosos, piezas donde se escuchan largas notas caer como cascadas de ruido al tiempo que otros acordes se filtran por sus capas de sonidos acuosos. Instantes efímeros de ecos prolongados, desarrollos donde fracciones ínfimas de tiempo se extienden en el aire, un punto sonoro que se estira hasta un lugar indeterminado en el espacio, formas etéreas de voces que alargan su existencia fugaz hasta el borde de su propia vida. Y mientras eso sucede, otras superficies se suman a estas planicies auditivas, apuntes que se adhieren como citas marginales dentro del discurso mismo, aunque abandonando su carácter secundario, quedando en su centro. Pausadamente las cascadas comienzan a dejarse caer con su brillo cristalino, un brillo que resplandece y destella mínimas fracciones de luz. El efecto que producen estas sonoridades es el de ampliar el tiempo, y lo que son segundos parecen minutos, y los minutos son horas. Entonces, en mitad de este plano expansivo aparecen notas de una pureza única, escasas notas de piano que se sitúan en el corazón de “Winter Of The Electric Beach”, junto a otras notas que más bien son objetos que rodean esta pieza de acústica transparente. Ambient que recrea un paisaje dilatado y de tonalidades azul claro casi blanco, una composición registrada en diciembre 15 de 2012 por Bruno Sanfilippo en Barcelona, España, un año y medio antes que el track que le sucede. Y, sin embargo, pese a la diferencia temporal,todo es parte de una misma línea argumental. Grabado en vivo en julio 5 de 2014 en The Old Thatch Cottage, Winchfield, Inglaterra, “Holocene (Live)” sale del mismo hilo, armonías eternas que se propagan de forma alargada, tendidas, un instante reducido que amplía la atmósfera, con un coro casi celestial que se estremece, voces que tiemblan en la inmensidad de las horas de manera fantasmal, un diálogo espectral anónimo propio de Wolfgang Voigt. “Acids On Stereo (Live)” corresponde a la misma época y lugar, e igualmente se sumerge en las costas de un océano frío. “Happiness Allergies” y “…”“other recordings made at various locations September 2012–July 2014”– conservan la unidad que se desarrolla a lo largo de este trabajo, estructuras y armonías diáfanas que pasman la piel, como también ocurre en “Dexterous Bushwa”, una pieza que parece resplandecer con una magia especial, donde destellan millones de adornos como perlas sobre el mar frío, el epílogo de un trayecto corto que sin embargo extiende su vigencia.

“But then again, it could also be that the subtleties, the intimate parts beyond that sheer size of such works, lies in the little waves, the ‘half seas’ that wash over us”. Un lienzo de sonidos ambientales que se propagan en la distancia mientras las mareas cubren de una capa helada las notas de ruido ambiental. “Half Seas Over”, armonías espaciosas desde las costas de un océano acústico.

www.homenormal.com, www.biglongnow.co.uk


361. Diario de viaje
febrero 1, 2015, 12:20 pm
Filed under: Uncategorized

Melodía 03

Diario de viaje 02

MELODÍA
»Diario de viaje«
HOME NORMAL. 2015

Postales de lugares que se vuelven hogares estacionarios, notas recogidas en habitaciones fugaces, acordes registrados en casas extrañas cuyo calor las convierte en propias, grabaciones en el campo. De esa diversidad de espacios físicos y momentos casuales surge un ruido que florece y crece de manera espontánea, mientras se suceden los días, mientras aumenta la distancia con el suelo habitual. Piezas encontradas, un ruido que emerge de entre los objetos acumulados en maletas, apuntes aislados que se transforman en canciones, canciones hechas de anotaciones marginales, composiciones desde fragmentos recopilados junto a sonidos de la naturaleza. De esta forma surgen estos diarios de viaje, canciones fruto de la amistad, dos personas a quienes la eventualidad los llevó a compartir experiencias durante sus expediciones y a dejar que entre ellos fluyeran sonidos esporádicos y murmullos que luego conformarían composiciones imprevistas pero que igualmente dejarían rastros en el camino. Uno de ellos es Tomoyoshi Date, artista japonés quien, además de sus obras en solitario, es también parte de otros proyectos, como Between, como Illuha, estos últimos responsables de una enorme obra la pasada temporada, “Akari” (12k, 2014) [307], “Un paisaje orgánico retratado con tonalidades grises y blancas, variaciones de un cromatismo que se distancia del anterior nada más que por una partícula de polvo y tizne que ensucia su forma, convirtiéndolo en un matiz irrepetible. Ruido acústico y detalles de luz eléctrica, las líneas del paisaje. decorado con detalles de una sutileza extrema. A veces son los sonidos tenues quienes ilustran el ambiente de quietud inquebrantable, a veces es la naturaleza inmóvil quien rodea las melodías estancadas. El día emprende la retirada junto con su iluminación, el crepúsculo avanza y la noche la cubre. Las estrellas ya se han ido pero su luz permanece a millones de años de separación. El blanco es ahora gris obscuro, y el gris negro, y el negro una mancha blanca ennegrecida. Formas únicas e irresolutas de acústica natural desplegada sobre el suelo orgánico imperfecto. Cada paso un avance que significa internarse en los bosques frondosos y la vegetación urbana… “Akari” es luz, brillo y ruido sutil que purifica, el crepitar frágil del paisaje silvestre”. Todavía se puede escuchar el eco de sus estruendos grises. La otra mitad de esta entidad errante es Federico Durand, quien también el año anterior publicó un excelente trabajo, “La estrella dormida” (White Paddy Mountain, 2014) [345], álbum donde “utilizando herramientas que no ocupan demasiado espacio Durand se encarga de extraer sonidos y melodías de una hermosa fragilidad… Un murmullo de sonido rugoso, una superficie desigual que se puede palpar en cada una de ellas, un ruido imperfecto que sirve de suelo donde se apoyan esos acordes. Loops imprecisos sobre un plano borroso, las notas se repiten encima de la acústica delicada formando unas estructuras de cristal roto. A menudo parecen prólogos de composiciones mayores, quedándose en un esbozo de algo que podría ser, dejando una extraña y agradable sensación en el aire… Surgida casi de forma accidental, esta obra de Federico Durand florece como un matorral de hojas que pierden su tinte. “La estrella dormida” es un delicado y frágil ruido de frondosas formas acústicas, melodías fugaces de luminiscencia decolorada”. Y los caminos se vuelven a cruzar, se volvieron a cruzar, y se generó el tiempo para poder desarrollar nuevas ideas durante aquellas estadías momentáneas.

El año 2011 el label luxemburgués Own publica los discos “Otoha” (Own, 2011) de Tomoyoshi Date y “El éxtasis de las flores pequeñas” (Own, 2011) y, en la primavera de 2012 organiza una gira por varios países de Europa, entre ellos obviamente el Gran Ducado de Luxemburgo. Así es como se conocen y así es como deciden colaborar entre ellos. “Tomoyoshi Date hace mucho tiempo ha estado bajo el radar de Home Normal, debido a su maravillosa obra en solitario, así como su trabajo junto a Chihei Hatakeyama (Opitope), Corey Fuller (ILLUHA) y, finalmente, junto a nuestro querido amigo Federico Durand (Melodía). Nacido en Sao Paulo, Brasil, pero actualmente viviendo en Tokio, Japón, Tomo comenzó a trabajar con Fede (este mismo proveniente de un suburbio de la hermosa Buenas Aires, Argentina) después de lanzar trabajos en solitario en el brillante sello Own Records. Después de hacer una gira por Europa en 2012, ellos publicaron su primer álbum como Melodía llamado ‘Saudades’ en febrero de 2013. Luego del éxito del debut de Melodía, así como la creciente popularidad de Federico en Japón, en particular con la ahora clásica publicación de Home Normal ‘El libro de los árboles mágicos’, Tomo invitó a Fede a una gira por Japón. El resultado de grabaciones en habitaciones de hotel, casas de amigos, campos y varios otros lugares es el álbum apropiadamente titulado ‘Diario de viaje’. Tomado tanto de sus grabaciones en Europa y Japón, el álbum encarna perfectamente la tierna y orgánica naturaleza de su trabajo, mientras ellos cuidadosamente extienden capas de los sonidos más frágiles”. Luego de casi dos años de “Saudades” (Own, 2013) Date y Durand vuelven a entregar otra colección de canciones que nacen desde lo casual. “Diario de viaje”, siete piezas de electrónica orgánica y naturalismo folk, cuarenta y tantos minutos que transcurren de manera libre, donde cada elemento suena de forma no premeditada. Acordes y aves que cantan, pianos y ukeleles, juguetes y liras, campanas y cítaras, guitarras y cintas análogas, una maleta de objetos sonoros abierta en medio de un cuarto, en medio del campo. Son distintos elementos que se entrelazan en formas diferentes pero que mantienen una misma idea que se desarrolla en las distintas partes que integran este trabajo, ideas que transcurren con un ritmo pausado, con una métrica que no atiende a la urgencia exterior. Puede ser un acorde que se dibuja en la guitarra por minutos, o más bien sonidos sin estructura que se extraen de la madera de manera sosegada, puede ser los dedos sobre el piano que igualmente dejan espacios vacíos entre una pulsación y otra, que permiten que pequeños metales se introduzcan por las rendijas, entre las fisuras. Un leve ruido y el canto de los pájaros, las cuerdas que trenzan líneas acústicas sobre el sonido de la naturaleza, líneas en volumen bajo para poder percibir la vida silvestre y todo su esplendor floral, y esas grietas que ayudan a que la música respire el aire de los árboles que la rodean. Escasos componentes para una bella pieza de audio orgánico: “Canción de los pájaros (en un bosque de Namêche)”, canción que recibe este álbum. “La luz de la tarde (en Bruselas, Bélgica)” de la misma manera emplea pocos recursos dispuestos de forma sencilla, guitarra, piano y objetos que se desplazan lentamente, dejando que cada nota se posicione con tranquilidad en su lugar. Y de nuevo da la impresión que estas composiciones fueron recogidas más que elaboradas con demasiada premeditación. Son más bien estructuras simples y apacibles que se van cubriendo de cosas a su alrededor, fragmentos efímeros sobre raíces estancadas. Los metales y su leve brillo resplandecen sobre “Un pequeño bote cargado de lirios (en un lugar indeterminado)”, con el crujir de la madera de fondo. “Un instante delicado (en un hotel en Metz, Francia)”, un lento movimiento de arpegios y la respiración que se puede oír junto con esas notas, con el ruido del ambiente externo de la habitación interior. Un fulgor sutil surge de “Luna (en el hotel Am Bad, Tübingen)”, canción donde más claramente se pueden apreciar las distintas sonoridades que son propias de cada uno de los integrantes de este dúo, el piano espaciado y los cuerpos minúsculos de ruido que se filtran por las membranas de notas y los espacios sin llenar. “Una aparición nocturna (sesión en el estudio de Tomoyoshi Date, Tokyo)”, ya desde su título crea la idea de una música nacida en las sombras del día, o cuando el sol se aparta y la energía del mundo se desvanece, con hermosos destellos que se desprenden de su color pálido. “Canción de los pájaros II (en un bosque de Luxemburgo)”, como su primera parte, recoge field recordings que acompañan los golpes acústicos, cerrando este viaje a través de ciudades, aeropuertos y hoteles y que culmina en un bosque junto a la vegetación y las cuerdas que se confunden con las aves y el movimiento de las hojas y el viento, ruido orgánico y notas recolectadas de entre la maleza.

‘Diario de viaje’ is a perfect fit of music through true friendship; a wide-eyed innocent look at the world as it should be”. Quizá debido a la manera en que este trabajo se gestó, a su carácter estacionario, es que las canciones que Tomoyoshi Date y Federico Durand presentan en este álbum tienen un carácter casual, una colección de composiciones espontáneas donde largas pausas dejan espacio a otros sonidos, pequeños gestos que susurran entre la sobria ornamentación de audio orgánico. Notas espaciadas, vacíos y puentes de silencio por los cuales se desplazan objetos. “Diaro de viaje”, postales desde hogares efímeros, una obra donde Melodía recogen hermosas piezas armonías acústicas y ruido análogo.

www.homenormal.com, www.federicodurand.blogspot.com, www.tomoyoshidate.info


360. A False Dawn And Posthumous Notoriety + Koko
febrero 1, 2015, 12:10 pm
Filed under: Uncategorized

A False Dawn And Posthumous Notoriety + Koko 02

FAMILY BASIK
»A False Dawn And Posthumous Notoriety«
SATOMIMAGAE
»Koko«
WHITE PADDY MOUNTAIN. 2014

Lo que antes era un universo cerrado, un maravilloso cosmos interior de sonidos que admitían leves variaciones a su romanticismo ambiental y a sus extensas texturas de ruido acústico, ese espacio reservado para esa belleza eléctrica ahora permite la entrada de otras formas de belleza, más expresiva, más variable, más expuesta, más extensa. White Paddy Mountain es básicamente la corporación de música celestial que Chihei Hatakeyama utiliza para publicar sus múltiples obras y así poder desarrollar su propio sonido con total libertad. Han existido de todas maneras otros proyectos dentro de su catálogo, como Machinefabriek, Federico Durand, Asuna, Shelling o Suisen, y otros más que han tendido a exceder los límites propios y necesarios de este label con sede en Tokio, sin embargo es con dos de sus últimos lanzamiento, dos obras que quedaron pendientes de la temporada anterior, las cuáles le imprimen otra coloración a White Paddy Mountain. Uno de ellos posee canciones más naturales, el otro con piezas con una mayor decoración. En ambos casos son trabajos con composiciones con estructura más clásica que descubren nuevos horizontes desde la isla del Pacífico Norte.

“Family Basik is a band formed in Tokyo, by siblings Yu Kato and Rima Kato in 2007. They had already written a huge number of songs before they started the band. They finally completed their amazing first full album. Their superb pop songs are reminiscent of Van Dyke Parks, Robert Wyatt, High Llamas, Stereolab, Jim O’Rourke, The Sea And Cake, Yo La Tengo and Sufjan Stevens etc.. Family Basik’s music consists of beautiful melodies, experimental arrangement, exquisite chorus work and twisted lyrics. This is the debut of talent in the 2010’s”. Grabado entre julio de 2013 y julio de 2014, el primer trabajo de Family Basik es una maravillosa colección de canciones donde se encuentran el folk con el pop, todo recubierto como si fueran pequeñas y sencillas sinfonías de bolsillo. Los hermanos Yu Kato y Rima Kato finalmente terminaron de dar forma a las muchas creaciones que desde unos siete años venían gestando. Me imagino que esta es solamente una porción de las muchas más composiciones que deben existir, una pequeña ventana a su mundo particular donde simples canciones se cubren de color y luminosidad. “A False Dawn And Posthumous Notoriety” son diez piezas que a su vez contienen infinidad de sonidos dentro de la uniformidad que se desarrolla a lo largo de todo el disco. Las referencias que antes aparecen citadas se confunden dentro de su propia imaginería, dentro de la magia de arreglos que hacen que los simples acordes parezcan fuera de cualquier época, acordes atemporales revestidos de tonalidades pastel oscuro. “It’s a fine day, today”. Lo primero que se escucha luego de que lo que parece ser una flauta dibuje una melodía sobre otra melodía formada por una sencilla línea de bajo y batería y las cuerdas de nylon. Y aparece la voz de Yu Kato, con una cierta una distancia que transmite calidez, una levedad y falta de vigor en sus palabras que provocan cercanía, hasta que segundos después entre Rima Kato y su lírica susurrada, con su voz quebradiza que convierte las suaves texturas todavía más suaves, aún con ese inesperado giro final que hace que todo afuera sepa a gloria, hasta que los acordes se desvanecen, hasta que luego del silencio surja otro pequeño cristal frágil. “The Last Fine Day Of My Life” es esa preciosa primera pieza, seguida de “Honeyguide Symphony”, con sus explosiones de cuerdas dentro del vigor instrumental y las múltiples variaciones sobre la misma línea argumental, con esa guitarra eléctrica que da unos breves destellos que recuerdan a determinados y muy precisos instantes dentro de “Let’s Go Away For A While”. “Prospectors In Wonderland” se mueve sobre un ligero ritmo que enlaza pop y krautrock, como una versión más reducida de The Notwist. “A Fake Hierarchy Of Chaos” vuelve a crear mundos imposibles detrás de la estela dejada por “Pet Sounds”. La energía de “Business Affairs” contrasta con la delicadeza inicial de “Subliminal Jackson”, la que luego deriva en una movilidad que recuerda a otras bandas, a otras canciones. Esa es la maravilla del pop cuando está bien asimilado: podrán existir muchas referencias, algunas más visibles que otras, algunas evidentes, pero igualmente suena nuevo, fresco, vivo, presente y, a la vez, fuera de tiempo. La tranquilidad aparece en “Cognitive Dissonance” y especialmente en “Boys In Native Dress”, mientras que “Song You Sang In My Dream” mantiene en parte el mismo ritmo. “When My Kids Stop Singing” necesariamente descansa sobre una cierta desnudez acústica hasta el instante que vuelve a sobresalir la voz de Rima, junto con unos exquisitos arreglos, timbres minimalistas y acordes que se multiplican. Detrás de los dibujos de Kenichi Tenmoto, tras lo que parece ser un farol, entre la lluvia y las olas que mueven embarcaciones se esconden mundos de sonidos, sinfonías de miel y canciones de ensueño. Family Basik construyen su propio universo a partir de otros muchos universos ajenos, absorbiendo acordes que los hacen suyos. “A False Dawn And Posthumous Notoriety”, una hermosa selección de piezas creadas por Yu y Rima Kato, tiernas melodías adornadas con delicados y suaves tonos desgastados por el tiempo, como un álbum familiar de sonidos de belleza natural.

“Since Satomimagae’s releasing first album ‘Awa’ from hers independent label in 2012, she have been doing aggressively live performance in Tokyo. hers live style is attracted fielding material on traditional folk of underground Japan. And then many of the audience has been fascinated. this is the acid fork to draw the suburbs of daydream like ‘Grouper’. She have composed for the movie ‘The Woman Lacking Ears’, therefore now work, this album is a lyrical, leaving a vivid impression. By the mix and mastering Chihei Hatakeyama was in charge, and succeeded in forming the core of the sound, a deep Satomimagae world and deep ambience. 10’s ultimate female singer song was born”. Satomimagae es una artista japonesa nacida en 1989 que desde el 2013 viene creando sus propias composiciones, probablemente encerrada en su habitación. Hace unos dos años ella misma publica su primer trabajo, “Awa” (2012) y, dos años más tarde, vuelve a exponer su frágil sonido, esta vez respaldada por el label de Hatakeyama. El hecho que uno desconozca el significado de las letras cantadas en su idioma nativo no impide que estas igualmente transmitan emociones a quien desconoce esas palabras. De una sencillez que abruma, “Koko” es una obra despojada casi de cualquier elemento externo, solo su voz y la guitarra, más algunos otros sonidos que intervienen de manera lateral, apenas decorando la simplicidad de formas que se desprenden de sus canciones. Grabado entre abril y junio del pasado año, estas once piezas surgen desde un lugar en el interior del hogar de Satomimagae, acordes que brotan desde dentro de la vida y los sueños de alguien que deja que se liberen sus pensamientos en forma de arpegios simples pero no descuidados, simples pero envueltos en movimientos alrededor de las cuerdas que le imprimen una belleza mustia a sus sonidos. Folk naturalista, notas de una arquitectura sobria ornamentada con escasos recursos que acompañan el viaje hacia el mundo interior de Satomimagae. Un ruido, la suciedad cubre una voz y frases que solo tienen apariencia. Son solamente catorce segundos. Y la suciedad se pierde en medio de su misma bruma, polvo que se aleja y oculta en la nitidez de los acordes y las palabras pronunciadas con una suavidad y delicadeza únicas. La fragilidad expone la sensibilidad en su estado más puro, mientras las cuerdas se desplazan con rústica elegancia. “Mikkai” es solo una pieza de esta hermosa de música que brota de forma silvestre, como una vertiente de agua en medio de la tierra seca y la hierba. “Chuya” suena todavía más descubierta. En realidad, todas suenan de esa manera. Y cuando una cuerda eléctrica estalla levemente no hace más que iluminar de forma tenue con su brillo la intimidad que se despliega en estas piezas de folk crepuscular. Lo mismo que cuando la voz se repite en un infinito reducido de efectos que extiende su vida por un instante más. Como en “Niji”, un momento especialmente bello dentro de este disco, o como “Mangetsu”, o como los escasos ciento veinticuatro segundos de “Jumon”, como la percusión casi imperceptible que palpita sigilosamente en “Tomodachi”. “Fukurou” parece más reposada, todavía más, terminando en susurros detrás del sonido de la ciudad. “Manekare” sigue una línea similar a “Tomodachi” solo que más apagada que aquella. Son todas variaciones de una misma idea, como “Ishikoro” y “Katachi” también lo son. “Ga” resume todas las formas que se desarrollan durante todo este álbum, aunque igualmente lo hace de manera discreta, conservando la homogeneidad levemente adornada o recubierta de pequeños objetos o soplos de sonido. Son delgadas capas que se superponen unas a otras, sobre la raíz de estas canciones de estruendos orgánicos. Desde la sencillez Satomimagae construye estos acordes de folk espontáneo. “Koko”, con una bella pintura de Natsumi Magae, la joven artista expone sus piezas y el ruido de su intimidad. Notas descubiertas de la electricidad que ilumina la oscuridad desde sus faros de luz blanca, electricidad que es solo el medio por el cual transitan estas notas de hermosa desnudez acústica.

www.whitepaddymountain.tumblr.com, www.satomimagae.jp


359. Phase Line
febrero 1, 2015, 12:00 pm
Filed under: Uncategorized

Phase Line

NICKOLAS MOHANNA
»Phase Line«
RUN/OFF EDITIONS. 2015

Una imbrincada red de líneas que atraviesan el espacio, formando un cuadro complejo de estruendos amplificados. Notas extraídas del caos urbano que se cruzan unas con otras, acordes de la vida en la ciudad, el ruido y la ciudad. Fragmentos del movimiento rutinario convertido en piezas de arte que reflejan ese estado de tensión permanente que se vive en las calles, un desorden constante de sonidos que se desplazan sobre el asfalto. Las creaciones de Nickolas Mohanna producen una sensación de movilidad, una confusión producida por la acumulación de capas y capas de sonidos que confluyen en un torrente de formas auditivas, una intrincada tela de puntos infinitos de energía eléctrica. Primero fue “Transmission Hue” (Low Point, 2010), seguido de “Optics” (Slow Flow, 2010), “Reflectors” (Preservation, 2011) y “Control Group” (Metaphysical Circuits, 2013). Ese mismo año presentaría su segundo trabajo para el sello de Gareth Hardwick, “Parallax View” (Low Point, 2013) [239], “electrónica orgánica que se sostiene sobre el suelo por períodos dilatados… Una atmósfera extraña, cósmica, como ajena a este mundo, es la que se genera en este disco. Existe un movimiento constante a lo largo y ancho del álbum, y también dentro de cada cápsula que habita en él… “Parallax View” tiene una visión amplia de la música estelar. Se inicia en el cielo y termina en él. Sin embargo, en su núcleo posee un universo amplio, rico en texturas, como decía al comienzo. El trayecto es único, pero en el hay varias desviaciones de ruta, cambios… Confunde y atrapa, ilumina y enceguece como una pequeña estrella cuya figura se invierte, como un pequeño astro indeciso”.

Dos años después de aquel anterior registro Mohanna vuelve a presentar una obra que fue antes parte de una exhibición, dubplate de 12” utilizando tanto síntesis modular y digital, fuentes sonoras de Internet, el metro de Nueva York, puentes y túneles. “Phase Line” surge de la suma de elementos diversos, múltiples superficies ensambladas en el estudio que generan una masa de audio divergente. Mohanna crea música a partir de la divergencia, notas a partir de la oposición de fuerzas, largos desarrollos desde la confrontación de sonidos que tienen relaciones ocultas entre sí, uniendo los bordes hasta dar estructura a este sistema de ruido abierto. “Comisionado para la exhibición sonora FOAM, esta pieza oscila a través de una variedad de fuentes de materiales saturados. Desde paneles publicitarios electrónicos, quioscos, aparatos de control de tráfico, estas reducciones afiladas son anudadas en arpegios esculturales, para estirar el ambiente y las impresiones espaciales. Dentro de este territorio sonoro el rango de desplazamientos de capas solidifica la composición, manifestado una vivida sensibilidad panorámica. En la yuxtaposición de estos sonidos concretos, la pieza se divide en una expansión detallada con una áspera interacción de rítmicos y también tenues diseños fractales. Estos dos tracks continúan mostrando la paleta de trabajos de Mohanna, dependiendo de la intersección de fuentes sonoras deconstruidas y procesamiento hipnótico. Además de trabajar como artista visual, creando dibujos y videos como acompañamiento para piezas sonoras, Mohanna continúa recurriendo a las interacciones casuales dentro de los ambientes de la ciudad como material sonoro para sus formas texturadas. La grabación fue exhibida en numerosos espacios incluyendo Wysing Arts Centre, Project Number Gallery y ANDOR”. Queda la incógnita de saber cómo se desarrollaba este trabajo dentro de una exhibición sonora, quedando solo su traslación a este registro presentado por Run/Off Editions, una editorial de Nueva York con muy pocas publicaciones hasta ahora. En esa misma ciudad, donde actualmente reside Mohanna fue creado este disco: dos piezas donde una multiplicidad de formas de la realidad se mezclan con planos sintéticos, todos los cuales convergen en esta vorágine de ruido eléctrico. Todavía recuerdo, aunque vagamente, de aquel trabajo antes comentado en este sitio, de cómo una de sus piezas me recordaba en cierto sentido a las oscuras edificaciones en planos inexistentes generadas por Autechre. Y esa sensación, ese estado de la realidad paralela que es el dúo de Rochdale sirve en parte para graficar lo que acá se produce, claro que en forma diferente. Como “Draft 7.30” (Warp, 2003), como “Untilted” (Warp, 2005), timbres que no tienen correspondencia aparente entre sí, ritmos que carecen de un punto de referencia, un flujo de sonidos que van confirmando a través de la superposición una masa de electrónica concreta, casi se diría que por azar. Y en esa colisión de objetos sonoros surge una energía radiante que se desprende la unión de materias, desprendiendo pequeños trozos que se incrustan en el espacio externo. “Split X”, diecisiete minutos, primera parte donde se aprecia la concentración de ideas que parecen adversarias. En realidad la confrontación proviene de la disposición de estas dentro del plano, pues existen momentos donde todo se dirige en una misma dirección. No obstante, lo que queda es una agradable sensación de desconcierto, donde los recursos provenientes de la realidad atraviesan por un proceso que los convierte en líneas de electrónica pura, ruido digital de una enorme nitidez, fuentes sonoras aisladas de su origen y puestas en un contexto distinto, dentro de este discurso de música áspera y nada fácil. Solo al final la intensidad tiende a decrecer, aunque igualmente quedan trozos que son expulsados del cuerpo central. “Interstate”, con una duración similar a la anterior pieza, parte donde culmina esta. Y pronto la tranquilidad será excitación, luces brillantes dentro de un ritmo unidireccional, una agitación cada vez más pronunciada, caos al interior de la ciudad comprimido en minutos de acordes sin estructuras reconocibles, figuras imperfectas entrelazadas en este fascinante desarrollo de música moderna. Al igual que antes, la vehemencia desciende solo cerca de su término, dejando al desnudo las líneas básicas de este sistema sonoro, cuando la energía ya se ha consumido por la sobreexposición.

Desde el espacio público a las paredes de una galería y de ahí a las cinco pulgadas de este disco, “Phase Line” da cuenta de la caótica realidad de las vidas en las urbes modernas y su desorganizada organización, a través de estos sonidos que se contraponen y, a la vez, son enlazados por medio de un sistema que Nickolas Mohanna crea para unir los diversos puntos que sobresalen dentro del infinito universo de posibilidades. Por medio de él Mohanna crea estas estructuras de sonidos discordantes, una maravillosa trama de ruido complejo, paisajes sintéticos y electrónica concreta.

www.runoffeditions.com, www.nickolasmohanna.com


358. Book Of The Folded Forest
diciembre 1, 2014, 2:20 pm
Filed under: Uncategorized

Orla Wren 02

Book Of The Folded Forest

ORLA WREN
»Book Of The Folded Forest«
HOME NORMAL. 2013

Las palabras bajo el bosque. El ruido bajo las ramas de los árboles, el ruido de los árboles desplegados en un libro de hojas dobladas. La separación de la vida urbana puede provocar una visión de la realidad que difiere de aquellos que están insertos en el núcleo mismo del concreto. Y también de su confrontación surge una nueva percepción que puede traducirse en palabras y notas que toman prestados elementos de distintos suelos para generar acordes y melodías que poseen una extraña naturaleza, aunque finalmente sea una de las realidades la que prime por sobre la otra, dejando que entre las fisuras se filtren otras formas divergentes. En medio de ese proceso brotan piezas que recogen el murmullo de la humedad que corre por las venas de la tierra, canciones manchadas por las cenizas de un incendio violento y por el polvo de la ciudad, electrónica de texturas ásperas y el rumor de la madera añeja. “Orla Wren es Tui. Tui hace música electroacústica que emplea el espacio emocional entre sonidos acústicos y orgánicos y procesamiento digital. Combinando las más antiguas, torcidas y orgánicas de las fuentes sonoras el las moldea en melodías y texturas de puntos detallados, revelando el anticuado aislamiento de los ambientes que lo han inspirado y representando las pequeñeces de la naturaleza en formas sonoras… Tui proviene del norte de Inglaterra y viaja por Escocia en su furgoneta vendiendo sus fotografías y creando música la cual refleja su ambiente, la esencia de un día de verano recostado en un campo, el sonido de los insectos, una ligera brisa…”. Un misterio que puede resolverse en parte al oír algunos de sus trabajos, los cuales no son tantos en realidad. Primero fue “Butterfly Wings Make« (Expanding, 2006), luego “The One Two Bird And The Half Horse” (flau, 2009) y más tarde, hace un año, “The Blizzard That Birthed Her” (Facture, 2013), junto a Aaron Martin e Isnaj Dui, y “85%” (Hibernate, 2013), de nuevo con Isnaj Dui más Offthesky. Eso hasta esta obra –otro álbum vendría esta temporada, pero eso es hablar del futuro–. Una carrera escueta pero llena de pequeñas piezas que esconden sonidos de una belleza desgastada, una tristeza acústica con incrustaciones digitales.

“Unos pocos años atrás decidimos que queríamos que Home Normal evolucionara más hacia un trabajo fílmico junto con nuestros lanzamientos musicales. Ha sido un sueño de varios años la verdad, pero necesitábamos que apareciera el proyecto adecuado antes de que pudiéramos tomar ese riesgo”. Ese deseo resulta en este trabajo que auna audio e imágenes. Un panel de ocho caras que contiene, por un lado, un CD con los sonidos desarrollados por Orla Wren acompañado de otros varios artistas y, como complemento, un DVD con siete videos de varias de las canciones de este trabajo, siete películas musicales creadas por Lumacell, Joey Bania, The New Honeyshade, Tippi Tillvind, Elise Baldwin y Skinofthetree. Eso más varias postales y un póster en A3, todo diseñado por Urban9. Una impecable obra donde convergen notas y fotografías estáticas y en movimiento, sonidos acústicos y electrónica sutil, colores deteriorados e instrumentación restaurada desde un fuego extinguido. Folk y ruido digital, la suma de muchos elementos de dimensiones minúsculas trenzados en piezas que traen abrigo frente al clima adverso. Sobre la parte visual destaca cada centímetro de las imágenes que ilustran este trabajo, desde aquel cazador montado con un ciervo muerto en una panorámica que muestra un bosque destruido, hasta esos niños convertidos en fantasmas que deambulan por los árboles caídos, témpanos insertos en figuras tridimensionales, una joven tomando sol en una playa que en realidad es una pradera, formas en contextos diferentes, todo en color sepia, la decoloración del pasado. Las películas creadas igualmente descubren un universo de tintes oxidados, hermosos desplazamientos de cuerpos y figuras en la oscuridad donde brota la poética ralentizada, inspirada por la rítmica aquietada –entre otros, resalta el video de LUMACELL para el track inicial–. “El trabajo de Orla Wren capturó nuestros oídos, ojos y corazones con su fantástico lanzamiento para uno de nuestros sellos japoneses favoritos: flau. ‘The One Two Bird And The Half Horse’ fue un hermoso álbum de tierna música electrónica producida orgánicamente. Cuando nos escribió un par de años atrás acerca de publicar su última obra con nosotros nos emocionamos. Conforme pasaba el tiempo el proyecto evolucionó a trabajar con un colaborador común Urban9. Previamente había trabajado con nosotros en ambas realizaciones de Nicolas Bernier así como en ‘Enfants Ruraux’ de Ian Hawgood. Rápidamente decidimos que este sería el proyecto”.  Y ese proyecto ansiado es este álbum, una obra de trece piezas donde desde los campos silvestres se escuchan el ruido de la vegetación junto al crujido de la madera, acordes simples ornamentados con cuerdas, cajas de música, el soplido del viento, field recordings, metales delgados y el movimiento de las hojas. Más de una hora de sonidos capturados en el bosque con apuntes añadidos provenientes del rumor de la vida en ciudad, composiciones unidas por una misma y única hebra que conecta los distintos puntos, un hilo que atraviesa todos los pasajes de este libro de páginas con los bordes deteriorados, “written, arranged, produced and masteted by Tui”. Orla WrenWren crea un mundo de fantasía en el que conviven electrónica detallista y acordes pastorales. “Book Of The Folded Forest” está integrado de una rica instrumentación acústica dispuesta de manera sobria, dejando que cada elemento se desarrolle de manera reposada, a su tiempo y en su temperatura. Y en medio florece como hierba salvaje un murmullo de sonidos producidos de forma sintética, arbustos que no interrumpen sino que acompañan a los restantes delicados estruendos. “I know now… that you sang me a love song back then and that you meant it. I can… no longer speak so I sing”. Un silencio comienza a desaparecer con el surgimiento del sonido de láminas de metal y trozos de una resonancia indeterminada. Music box, caja de músicas, cajas de música. “The Words Under The Wood”, una idea de canción que permanece en un estado incierto, sin estructuras, solo divagaciones alrededor de estallidos ínfimos, compuesta de la mano de Paddy Mann (Grand Salvo), quien aparece con su voz y su guitarra, además del cello de Danny Norbury. De inmediato uno quisiera vivir dentro de estas ramas, cuando el último trozo cae sobre el suelo. Y entonces surgen otras fracciones de música, electrónica que se quiebra en muchas partes, entre flautas y clarinetes que quedan cubiertos por el denso follaje, y por la voz de Jessica Constable, luego solo una sombra entre los acordes de cítara. “I Must Live In My Lantern”. Las cuerdas de ese final se unen con la celesta, la guitarra acústica de Lori Scacco y el cello de Aaron Martin, más la voz de Eva Puyuelo (Savath & Savalas) quien solo esparce gestos con sus labios en “The Wintering Box”, una preciosa canción donde nuevamente la idea queda en un punto intermedio. En “Willow Bows and Cats Cradles” Tui está junto a Keiron Phelan (Phelan Sheppard, State River Widening, Littlebow…): no hay palabras, solo la belleza instrumental de las melodías acústicas que se cruzan entre sí, una maravilla de sonidos recopilados junto a la tierra y sus especias, las mismas que se humedecen con la lluvia y el frío de “Four Feathers Few”. En “Shipwreck Seems Sweet To Me In This Sea” y “The Painting Tree” repite Jessica, más la compañía de Katie English. La primera pieza es más borrosa, la segunda más nítida, con la claridad de la voz que ilumina los escondites de la canción. Y esto es apenas la mitad de este trabajo. Todavía quedan los troncos quemados de “Swallowtails And The Story Born”, la brisa helada de “A Lone Flake Of Sail” con Heidi Elva en voz, las cuerdas congeladas de “Things You Cannot Keep”, “Rising Swing Ringing”, otra composición que parece habitar en las costas del invierno junto a las nubes cargadas de lluvia que limpia la piel, mientras que “In A Past Life I Was A Woodcarver’s Knife” se refugia en las ramas y el abrigo del fuego interior. Cuando la llama está a punto de extinguirse aparece de nuevo Paddy Mann con una pieza de una tristeza infinita. O al menos eso es lo que parece salir desde “Ashes From A Long Fire”, las cenizas que cubren con su color oscuro y sus múltiples ruidos diminutos y armonías marchitas el paisaje rural.

“Loss unliked me from you while friends lit fires for me on the upward swing, ringing. I found myself alive, breathing… In my arms… twig by twig. Bough by bough. A nest full of fallen fingers and arms”. Presentado con un elegante diseño visual, la edición número 46 de Home Normal es una de sus mejores publicaciones. Y junto a lo visual están las composiciones creadas por Orla Wren, retazos del bosque enlazados con el rumor urbano el que se escurre por los ríos que unen ambos paisajes. “Book Of The Folded Forest”, una obra donde los fragmentos digitales se filtran entre las hendiduras de la madera noble, un ruido de hermosa acústica silvestre y frágiles notas de una naturaleza decolorada.

www.homenormal.com, www.orlawren.eu


357. Prelude To The Sea
diciembre 1, 2014, 2:10 pm
Filed under: Uncategorized

Prelude To The Sea

LEMONPUFFS
»Prelude To The Sea«
2014

“Years were lost on the sea”. Los años se perdieron en el mar. La pérdida de las grandes planicies de agua puede provocar un enorme deseo de volver a ellas. La imagen recurrente de su tranquilidad transparente se vuelve casi una obsesión, una idea que permanece en la mente, imposible de ser apartada, una realidad que se convierte en una ilusión constante. Supongo que eso es algo normal, al menos eso espero. Últimamente no dejo de retornar a él con el simple deseo de poder observar su quietud azul, de poder perderme aunque sea por unos segundos en su enorme horizontalidad azul, de tan solo mirar los múltiples pliegues que generan sus marejadas diminutas y contemplar las infinitas tonalidades de color añil. Y también con la intención de capturar parte de su grandiosidad inalterable para recordar con posterioridad lo que antes era tan habitual. Desde la lejanía de una de las islas asiáticas ubicada muy cerca de la línea del Ecuador y en el meridiano 103 este llegan sonidos que también miran hacia el mar, canciones que recuerdan las cristalinas superficies que rodean la caótica realidad. Desde Singapur surge un proyecto que lanza las primeras ideas envueltas en ruido ambiental y nudos de electricidad delicada. De Lemonpuffs solo se conoce quienes son y algunas hermosas imágenes, expuestas en un igualmente hermoso sitio con información escasa. De algún lugar de los que circulan por la red global se puede que Lemonpuffs es un grupo de cinco cineastas quienes decidieron aventurarse en el mundo de la creación musical después de descubrir un interés mutuo en ciertas artes como libros, cine y música. Se sabe además que se conocieron por primera vez en St. John’s Island como parte del equipo de producción de un film local, ‘As You Were’. Sus actividades creativas los llevaron a otra aventura fílmica para ‘Fundamentally Happy’, cuando la banda estaba inevitablemente formada y nombrada por un decorado de galletas de limón de milhojas. Ellos tienen un acercamiento orgánico para escribir originales canciones y han adoptado un estilo que sintetiza sus variadas influencias musicales. Eso es todo. Nada más. Casi no hay pasado del que se pueda saber mucho. Solo presente.

Una vez más, ante la ignorancia solo queda dejarse llevar por las olas de sonido y por las notas que reconfortan con la suavidad de una brisa fresca en días de calor y avenidas desiertas. Aquellos cinco cineastas, luego amigos, luego creadores de canciones, son Vivien Koh, Jingliang Tan, Jerome Chee, Lin Weidong y Looi Wan Ping. Y las piezas que surgieron desde imágenes traducidas a partituras etéreas es esta primera obra, presentada impecablemente en color turquesa. “Prelude To The Sea”, publicado nada más que por ellos mismos es un CD dentro de un sobre de cartón a modo de libro que en su interior contiene fotografías en blanco y negro que ilustran las canciones que vienen dentro del plástico con los archivos de ruido. Un precioso diseño de Parabole (Karen Wai + Jean Paolo Ty) en un exquisito aroma, el aroma del papel. “Prelude To The Sea” son apenas seis partes que atraviesan por diversos estados aunque conservan una misma sonoridad, un clima uniforme en que se desarrollan estas piezas de ritmo contemplativo, como atardeceres que nunca se van o amaneceres que nunca se convierten en mañana. La luz tenue de un sol que recién despierta ilumina estos recorridos por acordes sencillos adornados con sobriedad, a veces permitiendo que las palabras entren en sus delicadas espirales. En este trabajo no parecen haber grandes ambiciones, más que simplemente reflejar en sonidos una vista de las grandes extensiones a través de guitarras que miran el suelo y armonías que observan el cielo. Unas delicadas cuerdas dibujan acordes que se difuminan en el aire, perdidos en la corriente de aire cálido, imaginando el sopor de una jornada que derrite el ánimo. Y detrás un ritmo pausado que viene y desaparece mientras las ondas de electricidad permanecen desfigurándose como si el sol desafinara su figura, creando una atmósfera aletargada. La sencillez instrumental de “Parable I” actúa como preámbulo para este preludio de las costas infinitas, sencillez eléctrica de un brillo ligero. Lo vaporoso del comienzo se vuelve apenas un soplo a medida que los segundos corren sin prisa, a medida que la música se asienta con su peso ingrávido. Cuando el arco de la última estrofa anterior se dobla aparece otro arpegio en medio del silencio, en mitad de un murmullo apenas visible. Y tras ellos la voz de Vivien. “Your face was glowing in the light of the water’s reflection”. Una delicada voz que se balancea con suavidad entre las ramas que se trenzan de manera sobria, aún en los momentos que la estridencia intenta arrancar de la tranquilidad. “By The Lake”, una pieza donde se pasa de la casi inmovilidad a una cierta movilidad sin que se note la diferencia, solo un golpe que separa las distancias cercanas, al tiempo que las frases se esparcen en el suelo de astros rotos, una hermosa canción que se retira a los pocos minutos entre perlas diminutas. “Akureyri” es un retorno a las formas del inicio, añadiendo un poema sobre el remolino de guitarras y sonidos. “The sea is frozed over and the memories were encapsulated. An invisible wave overcame, a reminder of what had existed before”. Cuerdas destempladas que viajan alrededor de palabras recitadas, frases habladas en una escena fija que gira por el desplazamiento de los dedos sobre el mástil y el eco que sigue dejando rastros tras suyo. “Crystalized pieces of me”. Trozos de vidrio, prismas que brillarán de una forma distinta, con la claridad de la mañana, con el fulgor vespertino. Fragmentos de electrónica a punto de ser imperceptible se filtran por la acústica natural, manos desnudas deslizándose por el nylon que imaginan esta pieza de folk de una pureza inconmensurable, la tersa textura de las cuerdas. “Drifting as a silhouette”. Los versos suenan maravillosamente tiernos en los labios de Vivien, una bella fragilidad que se desprende de “Lighthouse”. La fragilidad continúa, expresada de formas diversas aunque similares. “Golden Hour”, notas que emiten un brillo leve que parece flotar, de nuevo con esa voz que vuelve todo ligero. “Stay with me”. Después solo quedarán sonidos vacíos de palabras, el piano que acapara la atención de manera tímida, cubierto de un manto de pequeños ruidos naturales y restos de música esparcida en el terreno débil. La solemnidad de “Prelude II” hace que todo caiga al suelo de un modo grácil.

“Years were lost on the sea, when with a simple goodbye, the words she uttered, so foreign, cold to me blew across the warmth, welcoming a cloud of mist that took a while to clear”. Una nube de niebla que queda detrás del brillo solar el cual atraviesa las corrientes marinas hasta iluminar las costas. Debajo de su simpleza, se oculta un hermoso sonido que fluye con naturalidad. Canciones simples con adornos discretos, una calma general y una ligera estridencia que nunca llega a enturbiar la temperatura de estas piezas desarrolladas por estos cinco creadores de imágenes y sonidos de nombre Lemonpuffs. “Prelude To The Sea”, un preludio al mar, el ruido del mar que recuerda los océanos perdidos y su interminable planicie de olas y texturas transparentes.

www.thelemonpuffs.com


356. Sinfonietta
diciembre 1, 2014, 2:00 pm
Filed under: Uncategorized

Sinfonietta

MARSEN JULES
»Sinfonietta«
DRONARIVM. 2014

La repetición de una nota, el eco de un acorde que parece inagotable, una melodía que atraviesa un sistema de energía invisible y que se extiende desde un punto determinado hasta una distancia indeterminada. Acústica ambiental y electricidad difuminada, un ruido inextinguible de una belleza romántica, cuerpos que se desplazan como planetas grises en órbita alrededor de una estrella que irradia una luz resplandeciente. El rastro de una melodía que permanece expulsando de su cuerpo intangible una tonalidad desgastada, un momento que se reitera incansable hasta que el exterior termina consumido por la vorágine de su belleza desdoblada. La música de Martin Juhls siempre ha tenido ese carácter, desde sus primeras obras, una música que nace desde un determinado lugar y se propaga hasta una lejanía difícil de alcanzar, aún en sus piezas más breves, notoriamente claro en sus desarrollos más dilatados. Y también siempre han estado presentes vestigios de un clasicismo que es puesto en nuevo contexto, dentro de nuevas formas, una mirada hacia el pasado que retrotrae figuras olvidadas. Muestras de ello son “Lazy Sunday Funerals” (Autoplate, 2003), “Yara” (Autoplate, 2004), “Herbstlaub” (City Centre Offices, 2005) y el impresionante “The Endless Change Of Colour” (12k, 2013) [261]. Incluso también es posible apreciarlo en planteamientos diferentes como “Beautyfear” (Oktaf, 2014) [303] “olas del mar y el hielo que quema la piel. Un paisaje natural digitalizado, vida silvestre convertida en píxeles y datos codificados. Enormes brisas de aire frío que cubren una geografía austral, brisas que se pueden interpretar en sonidos y notas extensas”.

“The long-awaited release of ‘Sinfonietta’ by Marsen Jules crowns the year 2014 for Dronarivm”. Un agitado año para el sello de Moscú dirigido por Dmitry Taldykin que acaba con este primer trabajo por parte de Marsen Jules, antes solo presente con dos de sus piezas en dos recopilatorios, “Aquarius” (Dronarivm, 2013) y “15 Shades Of White” (Dronarivm, 2013). Además este también ha sido ocupado para Juehls: además de dirigir Oktaf, ha publicado el citado “Beautyfear” y “At GRM” (Oktaf, 2014) [350], “una nueva obra reducida donde los sonidos vuelven a estancarse, donde las armonías se expanden todavía más… Una de esas obras donde el tiempo y sus limitaciones no tienen cabida, un punto de acústica que se propaga en el espacio de forma infinita. Capas de sonido que se prolongan aumentando la fracción que hay entre un segundo y otro, como si tomaran los puntos que existen en esa unidad de medida y separaran su dimensión hasta agotar el espacio temporal. Contra la ley de la física… “At GRM” de Martin Juhls es un álbum que precede a su obra desarrollada y ampliada posteriormente, los paisajes de ruido glacial y ardor incandescente e inagotable”. La edición número 28 de Dronarivm presenta esta obra extensa de Jules, un trabajo donde rastros de cuerdas y metales nobles se funden al amparo de un calor que derrite los bordes para unir sonidos, creando un acabado de minimalismo ambiental y acordes que fallecen en una lenta y hermosa agonía. “Sinfonietta” es un álbum donde una misma coloración va tomando distintas formas en un desarrollo pausado y un avance paulatino de notas tardías, un trabajo de electrónica que se traslada a una velocidad reducida mientras se va creando esta panorámica amplia sensaciones abatidas. “Aristóteles se refería al término ‘sinfonía’ como la música de las esferas que abraza el concepto de la armonía etérea. ‘Sinfonietta’, el cual dura 55 minutos, es un primer elemento de la arquitectura cósmica, un modelo del universo en miniatura. Abierto en el tiempo, esta composición autónoma es hábilmente entrelazada con fragmentos sonoros orquestales repetidos en una manera cíclica. Pero no sería suficiente con solo escuchar la música. Marsen Jules ofrece una nuevo sentido de la realidad más allá de las tres dimensiones conocidas, donde el tiempo es no lineal y la percepción es multivariada”. Una sola pieza, cuarenta y cinco minutos y cincuenta y seis segundos, un loop irregular sobre un gran plano de acordes vagos. Al igual que su trabajo para 12k, este también consiste en una misma idea que se desarrolla a lo largo de los minutos, aunque de forma más regular que aquel, sin demasiados quiebres, casi ninguno en realidad. Son solo movimientos dentro de la curva de sonidos, un desplazamiento ondular donde cambia la intensidad y el valor desde un punto cero, generando estas olas de ruido orquestal. “Sinfonietta” es una obra de una magnificencia sobria, apuntes de una música eterna que se despliegan con una enorme tranquilidad, variaciones a partir de un mismo trazo que se tiende en el espacio dejando detrás suyo huellas de majestuosidad auditiva, una estela de armonías inacabables. Por la forma como comienza da la impresión que incluso desde antes ya existe, y lo que vemos es solo una parte, una fracción de algo que es todavía mayor. Ahora, no obstante toda esta linealidad, igualmente es posible percibir ciertas diferencias, formas distintas en este desarrollo homogéneo pero que de todas maneras mantienen dentro de la misma escala. “Sinfonietta” es otra transformación interminable del color, un paisaje infinito de coloraciones tenues y ruido minimalista, un despliegue de notas que se superponen una sobre la otra, dando forma a una bella melodía que varía con un ritmo pausado. Una indefinición amplia donde un sonido se confunde con el otro, donde en la partitura general las anotaciones ocupan más de su propio espacio, invadiendo el siguiente, generando un panorama de armonías que se pierden, sonidos que se extravían en la suma de esos sonidos, quedando como remanentes que persisten en el aire. Martin Juhls crea una sinfonía de ambient pop en la cual las cuerdas quedan reducidas a recuerdos borrosos, imágenes veladas que se trasladan con una métrica estática, y donde la estructura asimétrica se abandona a esta extensa melodía disipada.

“Unwrapping in time, this self-contained composition is skillfully woven out of orchestral sound fragments repeated in a cyclical manner”. Con fotografía de Anders Weberg, que también son figuras que se pierden entre sí, el poeta sonoro Martin Juhls presenta en “Sinfonietta” una obra donde las notas van cambiando de color a medida que los segundos transcurren con una pasmosa lentitud, sonidos que desaparecen en una bruma de armonías, una maravillosa melodía interminable de hermoso ruido minimalista y romanticismo ambiental.

www.dronarivm.com, www.marsenjules.de


355. Zeitkratzer + Keiji Haino
diciembre 1, 2014, 12:20 pm
Filed under: Uncategorized

Keiji Haino 06

Zeitkratzer + Keiji Haino

ZEITKRATZER + KEIJI HAINO
»Zeitkratzer + Keiji Haino«
ZEITKRATZER. 2014

El ruido de la oscuridad. Un grito en medio del resplandor eclipsado por una estrella opaca. Negro sobre negro. “Shouting, scratching, screaming, piping, chattering, crying, rumbling, oscillating, roaring, clashing, juttering, tinkling, singing…”. El ensemble creado por Reinhold Friedl se enfrenta nuevamente al misterio que vino desde Japón. Zeitkratzer, “el sonido hecho visible, tangible, corpóreo, una verdadera e inolvidable experiencia corporal de música en vivo. La fisicidad del sonido es celebrada a través de técnicas instrumentales extendidas, entendimiento mutuo y amplificación de instrumentos tradicionales. Un punto intermedio entre música instrumental y electrónica que se vuelve más bizarra y sorprendente que cualquiera de estas”. Friedl y el resto de integrantes de esta entidad de acústica amplificada continúa expandiendo su sonido y sus formas imprevisibles. Antes estuvieron otros desarrollos, como su interpretación de una de las más prístinas obras de Lou Reed, ahora reformulada en “Lou Reed. Metal Machine Music” (Zeitkratzer, 2014) [340] –“Lo que parecía indescifrable es finalmente transcrito a notas, a sonidos esquematizados. Pero a pesar de ello, del orden establecido, la confusión persiste, evidenciando la enorme fuerza y el valor incalculable de esta creación, un punto de inflexión de la música contemporánea… Las cuatro caras en que se dividía antes son las cuatro piezas que forman esta obra. La furia incontrolable de unas cuerdas en mal estado son ahora una multitud de formas con una misma substancia. Electrónica imperfecta convertida en acústica que desafía las leyes de lo posible, una red compleja de sonidos, notas, timbres, ritmos, estruendos, silencios, vacíos, espacialidad, afinaciones de lo imposible que convergen todas juntas en una sola entidad de música donde el drone se propaga hacia un lugar en la distancia hasta repetirse en millones de segmentos diferentes… La nueva versión/ interpretación/ reconstrucción por parte de Zeitkratzer se erige como una obra nueva que surge de los escombros de una edificación todavía impresionante. Friedl y su ensemble de sonidos crean, a partir de un cuerpo en apariencia indescifrable, una trascripción del concreto y la electricidad deteriorada en extensas e interminables piezas de sonido que se desplazan a través de la acústica del drone infinito, la belleza del ruido encriptado”–. Y antes también estuvieron otros artistas, desde Carsten Nicolai a Zbigniew Karkowski, de Jim O’Rourke a Keiji Haino. Con este último es que vuelven a compartir escenario y intercalar las partituras de unos con el estruendo indescifrable del otro. Nacido en mayo 3 de 1952 en Chiba, Japón, Haino es uno de los misterios más fascinantes de la música moderna. Con trabajos innumerables, Haino ha desarrollado una historia en donde explora el ruido desde una misma óptica pero con ángulos infinitos. Sin embargo, pese a que sus creaciones son múltiples, tanto en su obra como parte integrante de varios proyectos –Aihiyo, Black Stage, 静寂, Fushitsusha, Kikuri, Knead, Lost Aaraaff, Nazoranai, Nijiumu, Purple Trap, Sanhedrin, Vajra– y otras tantas colaboraciones –Faust, Boris, Derek Bailey, Joey Baron, Peter Brötzmann, Loren Mazzacane Connors, Bill Laswell, Musica Transonic , Stephen O’Malley, Merzbow, Oren Ambarchi, Jim O’Rourke, John Zorn, Yamantaka Eye, Fred Frith–, además de por supuesto sus trabajos personales, su desarrollo artístico y su exposición resulta todavía un misterio asombroso y cautivador. Detrás de sus gafas oscuras y su larga cabellera se encuentran una persona y su creación que se confunden en notas de estridencia inmóvil y silencio asfixiante, una representación de la existencia, la imagen del arte en su expresión más radical.

So, black is myself. Habiendo colaborado en muchas oportunidades, un nuevo encuentro permite poder escuchar otras facetas de esta nueva entidad que emerge como un delgado aullido instrumental. “En su segundo trabajo con Zeitkratzer el enigmático ícono de la escena noise /experimental japonesa Keiji Haino se concentra únicamente en su voz. Nada de electrónica es empleada, excepto para la amplificación. Sin embargo, esta grabación en vivo es aún más radical que la primera (“Electronics”, 2008). Radical es la concentración en el muy limitado pero frenético material musical, resuelto en los detalles, lo cual es rara vez escuchado en el contexto del noise, permitiendo a Keiji Haino ocultarse en él, pasar encima, fundirse o solamente enfrentarse. Los instrumentos amplificados de Zeitkratzer, tocados con técnicas extendidas y desarrolladas por el grupo y destacados músicos por más de una década, y la increíble riqueza de Haino en los timbres de voz y ruidos se complementan el uno con el otro perfectamente”. Al igual que “Electronics” (Zeitkratzer, 2008), esta es una recreación en formato plástico de un registro en vivo donde la fuerza interpretativa del ensemble europeo se une con el enorme poder que fluye de la garganta de Haino. Seis piezas conforman este trabajo en el cual se pueden escuchar distintas variaciones de una sonoridad uniforme pero repleta de matices que aparecen en medio de los sonidos, formas imprevisibles de ruido transitando por entre las grietas de una música que consume la luz. “La colaboración de Zeitkratzer con el músico japonés Keiji Haino comenzó el 2005 con un concierto en Volksbühne en Berlín. Su primer CD juntos y numerosas apariciones en festivales le siguieron. Para el concierto el cual es documentado en este CD, Haino se concentró completamente en su voz, usando solamente su instrumento natural y dos diferentes micrófonos”. La electricidad, por tanto, queda reducida al vehículo por donde transitan estos acordes inescrutables. Grabado en directo en Jahrhunderthalle Bochum, Ruhrtriennale, “Zeitkratzer + Keiji Haino” es interpretado por Reinhold Friedl (piano, dirección), Frank Gratkowski (clarinete), Hild Sofie Tafjord (corno francés), Hilary Jeffery (trombón), Marc Weiser (ruidos acústicos), Maurice de Martin (percusión), Burkhard Schlothauer (violín) y Anton Lukoszevieze (violonchelo), más obviamente la comparecencia de Haino. Un grito contenido, el aire que sale de un cuerpo que encuentra formas extrañas y palabras que tienen un significado desconocido, estruendos que surgen desde los pliegues vocales. Movimiento, contracción, músculos, membranas, vibración, interrupción. Un sistema complejo que en el caso de Haino produce aún más complejos sonidos, un cuerpo extraño de ruidos. Esos mismos comienzan a engendrar notas imposibles de duplicar, las que pronto se confunden con la complicada red de acordes que Friedl crea y es desplegada por los otros cuerpos de sonido. La presencia de Keiji tiene una forma singular, casi irreal, como si transitara entre dos mundos, dos planos opuestos. Eso se manifiesta en “Ghosts”, donde convergen ambas realidades, unidas a una tercera que es Zeitkratzer, configurando un caos que está a punto de explotar, con miles de cuerdas divergentes, notas que se apartan y luego se encuentran provocando hermosas colisiones. La confusión se completa en “Smashine”, estallidos en el paisaje nocturno, una furia que decae en “Roses”, once minutos de belleza monocromática que reposa en una quietud tensa, delicados trazos en el piano junto a la voz que ahora parece frágil, una poética indescifrable en medio de las delgadas líneas de acústica orgánica. El desconcierto retorna con “Birdy” y también con “Wet Edge”, solo que de manera más estática, una relativa inactividad que se quiebra en “Cryogen”, el grito después de un silencio, una descarga de electricidad auditiva que absorbe cualquier otra manifestación de energía. De pronto todo vuelve a ser silencio, aunque con los músculos agotados luego de este estremecimiento de la fuerza audible.

“Zeitkratzer ha colaborado con Keiji Haino por más de ocho años. No sólo es un placer sino que además siempre es un reto en el que concentrarse y re-definir esta colaboración. Un proyecto que es altamente energético, intenso y, por último, poético”. Formando una enrevesada trama de sonidos y notas, un plano múltiple de ángulos agudos que configuran una red abrupta de armonías imprevisibles, cada actor contribuye a crear este muro de sonidos cortantes. La instrumentación de Zeitkratzer y, sobre todo, la corporalidad de Haino consumen el espacio y el tiempo en su vorágine en monocromática, como un cuerpo celeste opaco de que envuelve la materia. Una substancia oscura de ruido acústico.

www.zeitkratzer.de