Hawái.


423. Ethers
febrero 1, 2016, 2:10 pm
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Ethers

EMMANUEL MIEVILLE
»Ethers«
BASKARU. 2015

Ruido que surge de manera espontánea desde los sitios más imprevistos, una fuerza sonora fluyendo libremente desde cualquier lugar, la tierra, el suelo, el cielo, los caminos, la arquitectura, afluentes, el movimiento del agua. En cualquier ubicación y en todo instante se puede sentir como esa fuerza invisible se derrama de manera incontrolable por el espacio, impulsos de energía indescifrable que esconden momentos de belleza indómita. Una música que existe de manera paralela a la vida que se desarrolla en la superficie, notas sin estructura fija que subyacen al tráfico incesante, vibraciones que pueden ser recogidas, extraídas desde ese universo equivalente. Un pasaje paralelo que transcurre al mismo tiempo que transitamos sobre él, sin que prestemos atención. Sin embargo, de repente, nos detenemos a observar esas canciones sin forma que simplemente son y están, junto nuestro. Y escogemos ciertos aspectos, de manera aleatoria. Ese proceso de determinar qué es lo que oímos y que es lo que descartamos es incierto, una decisión que excede la razón tal vez, o tiene más de una. Es extraña esa decisión, misteriosa. Emmanuel Mieville es un artista francés que ha decidido realizar su obra teniendo como centro esos sonidos que aparecen desde lo cotidiano, técnicas de grabación que recopilan oscilaciones puras. “Emmanuel Mieville es un compositor nacido en París quien estudió en una escuela de cine en la sección de ingeniería de sonido, y estudió además música concreta en el GRM. Su acercamiento a la música experimental y la composición de paisajes sonoros fue alimentada por la constante escucha de originales programas de radio desde su niñez. Realizó muchos programas de radio para la emisora nacional de Francia (France-Culture y France-Musique), por ejemplo música para shakuhachi, voz y electrónica. Es un invitado estelar a los shows de grabaciones de campo Framework en Resonance FM, producido por Patrick Mc Kinley. Practicó instrumentos étnicos como gamelán javanés por dos años en París. Su interés por la percepción aural y memorias grabadas en ambientes urbanos y salvajes, cosechan composiciones donde los materiales de campos de sonido son extendidos, mezclados y a veces transformados con efectos. El retrato de una locación específica, con sus emociones sonoras borrosas y erráticas, llegando a los oídos, es lo que él intenta, interpretando y componiendo la substancia concreta para transmitírsela al oyente. Mieville ha trabajado con bailarines de Buto, video artistas y músicos en común como Eric Cordier, Guido Huebner y Benjamin Thigpen. Después de apariciones en recopilaciones y álbumes, publicó dos CDs en Malasia (Herbal Records y XingWu), seguido por su primer larga duración en occidente, ‘Four Wanderings In Tropical Lands’ en Baskaru en 2011. Desde entonces ha editado dos álbumes temáticos, ‘Buddha – Anima – Asia’ (Observatoire, 2012), sobre el budismo, y ‘Concret-Sens’ (Crónica, 2014), un homenaje a la antigua música concreta”. Aplicando su metodología al procesamiento de fuentes naturales, Mieville ha creado una serie de trabajos, desde “Balok Night Birds: Tropical Soundscapes With Urban Spirit” (Why Not Ltd/Herbal International, 2005), ahora continuado con una nueva exploración de ondas libres.

“Ethereal and down to earth”. Etéreo y terrenal. Después de “Four Wanderings In Tropical Lands” (Baskaru, 2011), Emmanuel Mieville regresa al sello francés para presentar nuevos registros los cuales son recopilados desde diversos lugares. “Ethers” son cuatro piezas, cuatro movimientos que exhiben una delicada aspereza, el desplazamiento de materiales y el zumbido proveniente de un punto desconocido. El artista parisino se apropia de la atmósfera y sus efectos para ensamblar composiciones que en realidad parecen fruto de alguna maquinaria descontinuada, una configuración creada a partir de partes que se encuentran en su estado primigenio y luego reordenadas. Cuánta intervención existe no es del todo clara, y la duda nace de la forma de estos rastros, una energía misteriosa que emerge del sonido aquí presentado, reunido con paciencia. “Lentamente, pero de manera segura, Emmanuel Mieville está construyendo un impresionante obra donde cada nuevo álbum hace ver al anterior como un pálido reflejo. Y la crítica sería sabia al intentar atraparlo. El hombre es discreto y retraído, pero de esa manera no puede ser desestimado como otro partidario más de las grabaciones de campo. Para Mieville la música es una de las artes más fascinantes para el oído, ahí afuera, en el éter. ‘Ethers’ es el segundo álbum de Mieville para Baskaru y, a pesar que su trabajo previo ciertamente aguanta el paso del tiempo, esta nueva obra sube el listón más arriba, mucho más arriba. En las propias palabras del compositor, ‘‘Ethers’ es un intento de otorgar una cualidad terrenal, una textura densa, a la música de drones, para descenderla desde los cielos’. Mieville primero se formó como ingeniero de sonido y posteriormente estudió música concreta en el GRM. Sus últimos trabajos dan cuenta de una síntesis de todos estos elementos: el atento oído a lo que nos rodea, una aproximación abstracta al sonido un sentido del drama que hace que una composición con grabaciones de campo se apodera de la vida”. Desde “Fertile Drone” a “Island Ferrysm” es posible oír cómo se desarrolla la vida mientras pasamos por ella, ruidos y cuerpos en tránsito constante, la actividad incesante de la ingeniería oculta y la naturaleza que parece absorbida por la modernidad. Mieville recupera del abandono estos sonidos latentes y los ubica dentro de una fracción del tiempo, selecciona y ordena para crear piezas que resultan en una masa multiforme de electrónica natural, alteraciones de la materia que fluye de manera uniforme, un ruido de múltiples aspectos que se homogeneizan en una línea variable. “Fertile Drone”, estática y tráfico urbano, “Sur le pont”, una sinfonía industrial cubierta de lluvia, “Island Ferrysm”, un murmullo subterráneo.

“‘Ethers’ is an attempt to give an earthy quality, a dense texture to drone music, to lower it from the “skies”. A partir de grabaciones recolectadas de la realidad, Emmanuel Mieville edifica un trabajo de ambientes cotidianos, capas que yacen debajo del suelo habitual, sobre ese espacio, paralelo al desarrollo constante. “Ethers” es una obra fascinante de estruendos concretos que emergen de la arquitectura invasiva y los flujos silvestres. Un ruido permanente de electrónica natural.

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www.baskaru.com, emieville.free.fr



422. Hwal
febrero 1, 2016, 2:00 pm
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Hwal

KEDA
»Hwal«
PARENTHÈSES. 2016

El sonido del pasado ancestral y el ruido que surge de la revolución tecnológica. Encuentro de dos mundos. A través de entrelazar diferentes formas de sonido se crea una tercera configuración, cuerdas de fibras orgánicas y superficies procesadas de manera sintética que se cruzan en planos continuos de estruendos descontinuados, acordes naturales extendidos en yacimientos de silicio cristalizado. Siempre ha existido la inquietud de unir dos formas de sonidos diferentes distanciadas por décadas, siglos incluso, buscando la manera de traer al presente un pasado con maneras y costumbres diferentes, opuestas muchas veces, arte fuera de su contexto lógico e inserto dentro de expresiones recientes, una suerte de actualización de sistemas prescritos. No todas las veces el resultado es el mejor, quedando en varias ocasiones en una apropiación irrespetuosa de la historia, un simple ejercicio de marketing con el cual satisfacer determinadas necesidades del mercado. No es, afortunadamente, el caso acá presentado. Dos músicos provenientes de sitios diferentes y de técnicas diferentes reunidos en un proyecto que incorpora una instrumentación arcaica dentro de ordenaciones generadas por medio de circuitos. “KEDA es E’Joung-Ju, música coreana radicada en Francia, maestra del geomungo (instrumento tradicional coreano de madera de seis cuerdas), y Mathias Delplanque, renombrado músico electrónico y compositor nacido en Ouagadougou, Burkina Faso. Desde la formación del dúo en 2010 en el Festival Chantier d’Artistes en Nantes, KEDA ha aparecido en el Musée du Quai Branly en París, en el Lieu Unique y Stereolux en Nantes y en el Odegang By Night Festival en Gent (Bélgica)”. E’Joung-Ju y Delplanque forman este proyecto hace unos varios años, ahora recién con un primer trabajo que exhibe los resultados de esta unión extraña. “E’Joung-Ju, directora artística del Festival Printemps Coréen en Nantes, es una maestra del geomungo, el instrumento tradicional coreano de madera de seis cuerdas, el cual posee una historia de más de 1600 años y cuyo uso es hecho en la música de la corte y popular. Animada por su pasión, E’Joung-Ju busca lograr a través de sus colaboraciones en Corea y otros lugares que la riqueza de su instrumento le permita adaptarse a cualquier género musical, haciendo que los instrumentistas exploren el ámbito de la música del mundo, jazz y electroacústica. Mathias Delplanque es un artista multifacético, compositor de música electrónica, productor, performer, improvisador, diseñador de instalaciones sonoras, crítico de música, compositor para danza y teatro. Dirige el sello Bruit Clair, dedicado a la música electrónica y arte sonoro y ha publicado más de veinte álbumes en varios sellos internacionales como Quatermass/Sub Rosa, Baskaru, Crónica Electrónica y, más recientemente, en Ici d’Ailleurs”. Delplanque, con una historia discográfica más amplia que E’Joung-Ju, se encarga de refinar una serie de grabaciones que este dúo generó de manera conjunta, composiciones de músicas del mundo.

Publicado en febrero de este año por el sello con oficinas en Bruselas, Bélgica, Parenthèses, “Hwal” es un trabajo donde el instrumento de esta artista coreana se compenetra de manera precisa en las formas desarrolladas por Delplanque, acordes que coinciden con su belleza remota en los compases eléctricos. Las estructuras diseñadas por el músico francés son más bien un terreno creado para que se desplacen las figuras creadas por E’Joung-Ju. Las notas que esta delinea suenan puras, nítidas, sin ningún atisbo de artificialidad, nada suena forzado o fingido, las canciones se desenvuelven con soltura, cada elemento situado en su sitio, junto al otro, parte de él. En “Hwal” cada registro es un flujo invariable de una unión auténtica, resaltando las límpidas ondas del geomungo. “Ambos músicos comparten un insasiable deseo de innovación, experimentar y desear la confrontación de sonidos ancestrales del geomungo con texturas, ritmos y tratamientos electrónicos. Más allá del encuentro de dos prácticas instrumentales separadas por siglos, sus creaciones sobresalen como una original forma, extraído del ambient, dub blues, música africana y ruidismo. Hipnótica, cálida, a ratos bailable y meditativa, su música es un imaginario folk, una única e híbrida aventura sonora. ‘Hwal’, cuyo significado es ‘arco’ en coreano, fue enteramente grabado en vivo, luego diseccionado por un año entero por Mathias Delplanque. El resultado de este largo proceso representa el nacimiento de un proyecto con la intención de perdurar; para disfrutarlos tanto en el escenario como en un disco”. Grabado en directo, este trabajo nos muestra como es que se deben de integrar dos culturas diferentes, mezclando distintas sonoridades en la teoría que en la práctica resultan perfectamente acomodables. La música producida por Mathias Delplanque emplea recursos principalmente del dun, insertando un trasfondo de ruido que yace bajo los ritmos constantes. En ese sentido, su acercamiento tiene mucha relación con el trabajo de Moritz von Oswald y Mark Ernestus, esa asimilación de las profundidades de la música electrónica y del ruido que es un reflejo del nuevo escenario en que se desarrolla, la urbe. Delplanque dispone de todo estos ambientes para que E’Joung-Ju se movilice con soltura, armonías pausadas y agitación contenida, trazos de tonalidades ancestrales que navegan dentro de un mar de atmósferas. De la tensa calma de “Dali” se pasa a las sensaciones veladas de “Encore”, cuando el geomungo es simplemente un pulso gravitando junto a los otros sonidos sintéticos. “Eobu Nolae” recién asoma de la rigidez inicial mientras que “Hwal” se asemeja a una ceremonia antigua, perdida. “La Lune de Corée” compagina ambos mundos, las cuerdas rústicas pero delicadas y las texturas ásperas, pieza que tiene su versión sin añadido alguno al final, arcos que generan hermosas armonías pausadas.

“The desire to confront the ancestral sounds of the geomungo to textures, rhythms and electronic treatments”. Una confrontación amistosa, el encuentro registrado en tiempo real de acordes y ritmos subyugantes, formas que cautivan desde su pureza acústica. “Hwal”, obra de tonos dorados oscurecidos, como metal que es cubierto por el paso del tiempo, sonidos creados al unísono por E’Joung-Ju y Mathias Delplanque configurando piezas de acústica y electrónica integrada de una belleza arcaica.

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www.parenthesesrecords.be, www.mathiasdelplanque.com


421. Moccasin Flowers
febrero 1, 2016, 12:20 pm
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Orla Wren 01

Moccasin Flowers

ORLA WREN
»Moccasin Flowers«
silentSEED. 2015

El estruendo débil del bosque, el murmullo de las plantas resquebrajadas por el frío invernal, un verdor que se entrelaza con el dorado de la hierba quemada. En medio de las praderas húmedas y los cielos cubiertos de tintes grises surge ese ruido natural, rastros que brotan de forma espontánea junto al resplandor de la mañana. Entre el panorama cotidiano de la vida junto al campo es que emergen unas melodías pausadas, avanzando con prudencia en los caminos que interrumpen la vastedad del norte, la inclemencia de la atmósfera aislada. Notas que florecen de manera libre, trazando líneas de sonido que parecen brotar del suelo, desde las raíces. Un cúmulo de acordes trenzados forman estructuras simples pero al mismo tiempo complejas, redes amplias atravesadas por miles de detalles que enriquecen la vista, una vista hacia la distancia que se aleja hasta perderse en otras regiones. Lo que puede ser más que el reflejo idealizado de la acústica pastoral es en realidad lo que mana de unas composiciones que no pueden desprenderse del lugar en el que habitan. Las palabras, las interpretaciones, surgen al adentrarse en los acordes que en cierta manera retratan un determinado momento y lugar, acordes naturales extendidos en el territorio, fotografías auditivas expuestas al sol, a la iluminación del día. Orla Wren es Tui. “Tui proviene del norte de Inglaterra y viaja a través de Escocia. El proceso que emplea en su música es el que utiliza en sus fotografías, instrumentos tradicionales, sonidos acústicos y orgánicos encontrados son manipulados en hermosas abstracciones melódicas. La música refleja su ambiente, la esencia de un día de verano recostado en el campo, el sonido de los insectos, una suave brisa, lluvia sobre la lona, siendo atrapado por una tormenta, la banda sonora que acaricia tanto la cabeza como el corazón”. Desde su estreno, “Butterfly Wings Make” (Expanding, 2006), hace unos diez años, Orla Wren ha publicado una serie de trabajos y piezas para sellos como flau, Arbouse Recordings, Air Texture, Eilean Records, Oak Editions, Fluid Audio, Facture, Hibernate, Dronarivm y Home Normal. En realidad no son muchas las obras que ha editado durante una década realizando sonidos, álbumes espaciados, desarrollados con tiempo, jornadas lentas que ayudan a que cada detalle tome forma con el paso de los días. Entre ellas destacan dos especialmente: “The Blizzard That Birthed Her” (Facture, 2013), 10” más CD breve junto a Aaron Martin e Isnaj Dui, obra individual de clasicismo introspectivo en el que cada parte interviene de diferente manera, fragmentos procesados e intervenidos que alteran levemente su escaso pero inmenso contenido, un par de bellas piezas de acústica rústica. “The Blizzard That Birthed Her” no es más que una extensión de ese otro registro, “The Book Of The Folded Forest” (Home Normal, 2013) [358], “una impecable obra donde convergen notas y fotografías estáticas y en movimiento, sonidos acústicos y electrónica sutil, colores deteriorados e instrumentación restaurada desde un fuego extinguido. Folk y ruido digital, la suma de muchos elementos de dimensiones minúsculas trenzados en piezas que traen abrigo frente al clima adverso… Formas en contextos diferentes, todo en color sepia, la decoloración del pasado… Más de una hora de sonidos capturados en el bosque con apuntes añadidos provenientes del rumor de la vida en ciudad, composiciones unidas por una misma y única hebra que conecta los distintos puntos, un hilo que atraviesa todos los pasajes de este libro de páginas con los bordes deteriorados… Orla Wren crea un mundo de fantasía en el que conviven electrónica detallista y acordes pastorales. ‘Book Of The Folded Forest’ está integrado de una rica instrumentación acústica dispuesta de manera sobria, dejando que cada elemento se desarrolle de manera reposada, a su tiempo y en su temperatura… Trece piezas donde desde los campos silvestres se escuchan el ruido de la vegetación junto al crujido de la madera, metales delgados y el movimiento de las hojas”. Ese álbum, uno de los más destacados de esa temporada, permanece en el recuerdo como una impresión vívida, ahora más presente con estas nuevas piezas, distintas pero que nacen del mismo terreno.

Madera envejecida, piedra erosionada. Después de pasado un tiempo Orla Wren ensambla nuevas composiciones que se presentan como pequeños rastros de trozos aún más pequeños, los que se unen por medio de circuitos e hilos delgados. Este reciente trabajo, publicado el pasado año, es una colección semejante de canciones donde desde lo reservado se van formando pliegues de un sonido agrietado, el cual nuevamente se sirve de voces ajenas que introducen colores distintos a su núcleo, acomodadas a él. Tui crea una serie de piezas de ruido minúsculo donde convergen diferentes formas, superficies orgánicas y fibras sintéticas que se ligan por medio de una tarea hecha a mano. “Mocassin Flowers” son partituras de artesanía acústica en las que se despliegan notas y fracciones de sonido, puntos dentro de esquemas escritos con tinta extinta, sobre un plano imaginario. “Mocassin Flowers” es una obra de texturas digitales que recrean un lugar desterrado, hierba que crece de manera artificial sobre un suelo irregular, envuelto por ráfagas tenues que soplan desde el hielo y cubren la tibieza del verano. “Mocassin Flowers” es editado en una hermosa presentación, seis paneles que ilustran cómo el sonido se interna en la piel. “La artista y chelista española Sara Galan (Cello + Laptop) fue invitada a crear los muy hermosos dibujos y cuadros que adornan esta edición especial de seis caras rectangulares de esta caja, la cual fue maravillosamente impresa en cartulina dura mate por MonotypeRec Pressing”. En esas paredes de papel se refugian las distintas tramas, urdidas lentamente hasta germinar en estas flores. “El nuevo álbum de Orla Wren ‘Moccasin Flowers’ comenzó a nacer a finales de 2013 durante las primeras preparaciones de un par de presentaciones en vivo tanto en Jardins Efémeros en Viseu, Portugal y Space Textures en Riga, Letonia. Volviendo a, y explorando más a fondo técnicas de síntesis análoga usada en sus primeros y, en algunos casos, trabajos sin publicar, Tui entonces comenzó a reunir sonidos y buscar y escuchar a quienes mejor podrían contribuir a este nuevo trabajo sonoro. El hermoso e íntimo imaginario del film ‘Two Years At Sea’ de Ben Rivers había sido una gran influencia en este punto, y músicos invitados como Barry Leake, Veroníque Vaka, Brinstaar, Marc Myasoedov, Jura Laiva, Tsumugine, Aaron Martin y Sara Galan confirieron a lo largo del proceso algunas excepcionalmente delicadas partes al ya intensamente detallado y democrático tejido. Regresando a la hermosa e íntima presentación en Jardins Efémeros, y que fue tan importante en la creación de este álbum: ‘Orla Wren es uno de mis chamanes favoritos, uno que puede transformar el sonido en información estética ultra-consciente’. Rui Matoso, 2014”. Este reciente álbum de Orla Wren es, además, el primer lanzamiento de un nuevo sello, label creado por el mismo para en el futuro seguir publicando sus registros. “La realización de este álbum marca un momento muy emotivo tanto personal como creativamente, plegando en sí mismo en el tiempo y de forma natural el inicio del sello silentSEED y en una verdadera autonomía artesanal”. Esa plataforma es el hogar que acoge estas catorce piezas, catorce maneras diferentes que comparten una identidad propia, identidad desarollada durante varios años en los que Tui ha ido depurando su música. Son desarrollos donde explora ideas sencillas cubiertas de ínfimos gestos, acordes que tienen una misma fuente y que se separan levemente por el viento hasta encorvar en una dirección u otra las ramas. La música de Orla Wren es un folk ascético, espartano, por el cual se filtran fibras digitales. Los objetos desgastados expulsan una música agreste pero a la vez tersa, arpegios de hermosa simpleza que están repletos de pequeños cuerpos que se deslizan entre sus ranuras, dando lugar a pistas que brillan en mitad de la enormidad, un sonido reluciente que no esconde sus vestigios. “The Inside, The Outside, The Other”, microscopía digital que con el paso de los segundos se convierte en un manto orgánico. El rumor de los insectos escarbando la tierra produce un encantador sonido que invade los instantes sin llenar, revoloteando alrededor de la suave melodía, rozando las cuerdas del violonchelo de Veroníque Vaka. “Move, Learn, Drink Water”, sobre un superficie de siseo sintético, es limpieza auditiva, armonías cristalinas reflejando los rayos del sol, como a su manera también lo es “Paths Unblocked, Broken Clocks”, o “A Woven Rope Of Woven Hope” y sus capas armónicas. “She Placed A Bookmark In Her Lonely” se adentra en el campo con su silbido infantil, un soplo dulce flotando en mitad del bosque. Cada uno de estos catorce episodios dibuja el ambiente que circunda sus sonidos, hojas que cubren el tránsito tranquilo de un paseo por las extensiones silvestres. “A Mountain Song For My Wordless Son”, acompañado de Hinny Pawsey y Barry Leake, se adentra en la frondosidad, la lluvia que asoma desde lo lejos y atraviesa la tela, empapando la piel. El movimiento incesante de “The Empathy Engine” contrasta con la calma de “Mothering Father, Fathering Mother, Each To Each Other”, aunque ninguna de ellas altera la placidez de la tarde, todas permanecen en un estado de serenidad solo perturbada levemente por esos ruidos mínimos que atraviesan las paredes y las vigas húmedas. Cuerdas añejadas deslizan apuntes nostálgicos cuando el álbum se despide, transitando detenidamente a través del rumor electrónico, anotaciones que se curvan con el cambio de temperatura, como si fuese tallos delgados contra el sol.

“Your head is a living forest full of songbirds”. Residiendo en los mismos parajes, rincones abiertos y una vegetación exuberante, Tui construye cuidadosamente composiciones que descansan sobre un suelo repleto de cosas pequeñas. Su cabeza es un bosque lleno de aves que cantan. Mientras la luz cruza los campos se oyen el ruido de las texturas orgánicas y el rumor defibras electrónicas. “Seek life where it is to be found, in all that is most delicate, in the folds of things”. Pliegues digitales brillando en las esquinas de melodías de madera de un tono apagado.

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www.orlawren.eu


420. Obscured By Beams Of Sorrow
febrero 1, 2016, 12:10 pm
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Obscured By Beams Of Sorrow

HAKOBUNE & DIRK SERRIES
»Obscured By Beams Of Sorrow«
WHITE PADDY MOUNTAIN. 2015

El brillo del sol es ensombrecido lentamente mientras la tarde decae y el día se vuelve noche. Detrás de las montañas el color encendido paulatinamente comienza a cambiar, y las líneas de nubes blancas, confundidas con el azul claro del cielo paso a paso se convierten en un fondo de tonos no distinguibles desde la lejanía. El transitar despacio de la claridad sobre los cerros, el avance pausado de la luz sobre el contorno de las elevaciones del suelo es acompañado de una calma infinita, notas que se dispersan en la atmósfera como estelas vaporosas, aire en movimiento quieto que se desplaza en medio de la panorámica abierta. Acordes invisibles levitando en el calor tibio que deja un día de verano, en el interior del territorio rojizo, estructuras de un candor eléctrico que reposan mientras los objetos distantes pierden su figura. Dirk Serries es un artista belga cuyos primeros y más antiguos trabajos se remontan a mediados de la década de los ochenta, en ese entonces con el nombre de Vidna Obmana, con innumerables álbumes publicados de manera individual y así como muchas colaboraciones. En 2005 adoptaría otro nombre, Fear Falls Burning, con otra larga lista de trabajos. Recién en 2008 es que comienza a publicar como Dirk Serries, registros la mayoría por Tonefloat. Resulta un tanto difícil, casi imposible, poder seguir su rastro a lo largo de más de treinta años de historia. Solo queda seleccionar de entre el listado y apreciar las capas sutiles de su música abstracta. Por su parte, Hakobune es un músico japonés de Kasai, en la prefectura de Hyōgo. Su obra es igualmente extensa, con discos para Constellation Tatsu, U-Cover, Install, Hibernate, Cassauna, Somehow, Patient Sounds Intl., Murmur, Dronarivm o taâlem. “Hakobune AKA Takahiro Yorifuji uses layers of guitar to create the sonic landscapes. Yorifuji is from a small town in Hyogo, Japan and currently resides in Tokyo”. De Takahiro Yorifuji ya pudimos escuchar previamente un trabajo suyo, una colaboración con Chihei Hatakeyama, “It Is, It Isn’t” (White Paddy Mountain, 2014) [327]. “Con un título que oculta algo más, Hatakeyama y Yorifuji se entregan a la creación de densas y a la vez suaves atmósferas con una impresionante economía de recursos. Unas pocas herramientas bastan para construir hermosas piezas de música infinita de un enorme calor interno que lleva a que el cuerpo de desintegre en una realidad paralela, que provoca una sensación de pérdida de la mente. Estos sonidos cansan la visión, dejando una audición que consume la escasa fuerza corporal. ‘It Is, It Isn’t’. Es, no es. Un trabajo espontáneo, unas cintas surgidas de forma natural en un período de tiempo asombrosamente exiguo. Tres piezas que se prolongan indefinidamente, extensos rastros de sonido que parecen no acabar. El tiempo se detiene, el tiempo no existe. Una tarde, una mañana, un atardecer que se vuelve una existencia sin término… Chihei Hatakeyama y Takahiro Yorifuji separan lo que es real de lo que no. Ahora entiendo el título, al menos eso es lo que creo. De cualquier forma, la agradable fiebre de sonidos melancólicos de ‘It Is, It Isn’t’ hace que nos perdamos en las cálidas mareas de su acústica brillante hasta caer en su sueño dorado”. Es precisamente la mitad de ese álbum, Chihei Hatakeyama, quien edita este encuentro de trayectos tardíos.

‘Obscured By Beams Of Sorrow’ is the first collaborative recording between Hakobune and Dirk Serries. Minimalistic electric guitar drone sound melody is pulling the listener into imaginary drone world. This record has atmosphere of a deep bamboo forest with no sense of reality, such as wander. And listener will see hallucinogenic visuals, somewhere to see scenery such as the events in the dream and will feel sustained bass drone sound such as the Freudian obsession”. Publicado hacia fines del pasado año, en septiembre de 2015, este álbum es un manto amplio de acordes que desplazándose con parsimonia por el tiempo, extensos desarrollos en los cuales los sonidos se ocultan tras cadenas montañosas, como la luz del día que acaba. “Obscured By Beams Of Sorrow”, armonías pasando junto al horizonte, escondidas en el brillo disminuido. Takahiro Yorifuji y Dirk Serries construyen cuatro pasajes en el que las cuerdas de la guitarra se mezclan con superficies llanas, creando densas extensiones de drones y melodías flexibles. Visto este álbum como un todo se puede apreciar como si solo existiese una sola pieza, un solo acorde, una misma idea que fluctúa durante largos minutos. Desde el primer instante se puede oír cómo este sonido flamea desde un extremo al otro, una partitura circular que se despliega de forma lenta, dejando que el tiempo se consuma segundo a segundo. No obstante, entre cada uno de estos registros existen matices, aunque se extravíen en la masa de aire que respira este trabajo. “The Slow Movement Of Thought”, doce minutos de una gran tranquilidad, despunte de un sistema armónico en el que reposan las ideas. En este, al igual que los otros tres tracks, las notas se dejan caer sobre el cielo, un avance descendente en la gama de colores que persiste en “Harrowing Surface” y el brillo apagado. “Nocturnal Pillars Of Solitude” continúa explorando diferentes lados de un mismo fondo, texturas homogéneas que se disipan en la temperatura cálida y vuelven a emerger entre las esquinas rocosas de la geografía. La tarde ya es menos tarde y el suelo diagonal se une con la obscuridad del espacio interminable. “Obscured” ya es un paisaje sombrío, cuerdas eléctricas que se tuercen hasta generar una hermosa melodía de ondas indecisas, mientras la luz artificial que no alcanza a invadir el tono de la atmósfera. El ruido se apaga y la noche asoma en lo que antes era el horizonte, ahora solo una mancha indefinida.

“Sonidos minimalistas de drones de guitarra llevan al oyente a un mundo imaginario. Este álbum tiene la atmósfera de un profundo bosque de bambú…”. Las capas sutiles de ruido eléctrico envuelven suavemente los rayos de energía natural, y los acordes se evaporan en la superficie opaca. “Obscured By Beams Of Sorrow”, un primer encuentro y un momento único que se prolonga hasta no terminar, mientras la luz vuelve a nacer en medio de los pliegues de los cerros y el suelo árido de los valles.

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www.whitepaddymountain.tumblr.com, www.hakobunemusic.jp, www.dirkserries.com


419. Untitled Arpeggios And Pulses
febrero 1, 2016, 12:00 pm
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Untitled Arpeggios And Pulses

TRONDHEIM JAZZ ORCHESTRA / CHRISTIAN WALLUMRØD
»Untitled Arpeggios And Pulses«
HUBRO 2015

Pulsos inesperados que surgen en una habitación con las ventanas abiertas, sonidos que nacen desde la corteza cerebral de una sola persona, un extraño que es un conocido, apuntes desarrolladas por múltiples voces que ingresan desde el exterior al interior, su propia sala, imprimiendo su sonido a estas notas descubiertas pero íntimas. Detonaciones, interludios, ráfagas delicadas, movimiento, quietud, acordes separados, encuentros contenidos. A partir de un trabajo encargado por un ente externo nace una obra de líneas sutiles, multitud de formas que se articulan dentro de una sola pieza que fluye de manera calma a medida que el tiempo se agota. Pulsaciones sin título expresadas discretamente y en donde cada sonido es presentado con meticulosidad, aún en los momentos en los que pudiese escaparse la movilidad del cuerpo. Fragmentos espaciados, partes separadas unidas en distancias que solo logran desviarse al final, cuando la energía comprimida explota ligeramente en rayos de direcciones indefinidas. Esta nueva edición del sello noruego es la reunión de dos entidades que se han encontrado en diferentes ocasiones, en diferentes épocas, una multiplicidad de componentes que se desenvuelven con soltura en un trabajo de ambientes helados. Trondheim Jazz Orchestra y Christian Wallumrød, sonidos desde el país del norte que se entrelazan en este trabajo. “Trondheim Jazz Orchestra es uno de los más importantes y creativos ensambles en Noruega. La orquesta opera como una piscina de músicos, de modo que esta cambia de instrumentación y tamaño de un proyecto a otro. Durante el curso de los últimos trece años la orquesta ha tenido un gran número de con ecxitantes proyectos con músicos de jazz noruegos e internacionales como Chick Corea, Pat Metheny, Joshua Redman, Erlend Skomsvoll, Eirik Hegdal, Vigleik Storaas, Geir Lysne, Bendik Hofset, Maria Kannegaard, Kim Myhr, Jenny Hval, Stian Westerhus, Ståle Storløkken, Albatrosh y Marius Neset”. Con veinte discos publicados ahora interpretan una creación de uno de sus muchos miembros, Wallumrød. “Nacido en 1971, ha sido premiado por muchos años como el más prominente y original talento creativo de la música noruega. El es inmediatamente identificable tanto como compositor como pianista pero, al mismo tiempo, cualquier intento de categorizar su música es un error. Su experiencia está en el jazz y la música de iglesia, y sus cinco discos con miembros de la orquesta en ECM, el ha borrado los límites entre jazz, himnos gospel, música folk, música barroca y música contemporánea, y ha grabado su propio nicho en los corazones y mentes de oyentes y críticos. Paralelo a esto ha trabajado con el cuarteto Dans les Arbres, quien continúa creando su marca en la escena internacional de música contemporánea e improvisación. Wallumrød ha además colaborado con artistas como Sidsel Endresen, Audun Kleive, Susanne Sundfør, Ricardo Villalobos & Max Loderbauer, Karl Seglem, Oslo Sinfonietta y Kim Myhr”. De esa estética de un jazz más estático y paisajes quietos se nutre esta confluencia.

“Untitled Arpeggios And Pulses”, editado por Hubro hace unos cuantos meses, proviene del encargo realizado por un renombrado festival en Noruega. Ante esa solicitud Christian Wallumrød desarrolla una obra, luego segmentada, en la cual despliega sus habilidades y crea una partitura amplia, partitura donde tienen lugar una gran cantidad de elementos que, sin embargo, son dispuestos de manera moderada. Soplos ambientales surcando una instrumentación acústica, objetos que emiten sonidos imprevistos y superficies delicadas. Wallumrød configura un registro extenso que es representado minuciosamente por Trondheim Jazz Orchestra, armonías que avanzan con calma hacia un éxtasis contenido. “Christian Wallumrød ha creado, junto a Trondheim Jazz Orchestra, un nuevo y excitante álbum que confirma sus habilidades como un compositor único y la flexibilidad de su nunca estática orquesta de jazz. Christian Wallumrød fue comisionado para componer un trabajo para Trondheim Jazz Orchestra con ocasión del 50 aniversario del Kongsberg Jazz Festival en 2014 y realmente fue un trabajo con mayúscula el que produjo. ‘Untitled Arpeggios And Pulses’ es una pieza de música de más de cincuenta minutos de duración que debiese ser escuchada de manera continua de un comienzo hasta el final”. Casi una hora en la que se extienden variados timbres los que se deslizan con ligereza por el espacio. “El trabajo consiste en cuatro partes que están conectadas y van desde una acústica retraída a una intensa contundencia. En esta ocasión Trondheim Jazz Orchestra consiste en Wallumrød junto a una selección de sus músicos favoritos. Algunos de ellos ya han trabajado con él por un largo tiempo en otras bandas, mientras que otros son conocidos más recientes: los guitarristas Ivar Grydeland (Huntsville, Dans les Arbres) y Lars Ove Fossheim (Broen, Skadedyr), la pianista Anja Lauvdal (Moskus, Broen, Skadedyr), el saxofonista Espen Reinertsen y el trompetista Eivind Lønning (Streifenjunko y Christian Wallumrød Ensemble), la tuba de Heida Karine Jóhannesdóttir Mobeck (Broen, Skadedyr), los bateristas Fredrik Wallumrød (Brutter) y Siv Øyunn Kjenstad (Chili Vanilla, Thomas Strønen), y, finalmente, el contrabajo de Michael Francis Duch (Lemur). El álbum fue grabado en conexión con el exitoso concierto en el Kongsberg Jazz Festival donde este trabajo tuvo su estreno mundial, y sabemos que esta grabación ha sido muy esperada por mucha gente. El crítico del diario Aftenposten le dió los mejores elogios en su revisión: ‘Wallumrød presenta acá su notablemente bien desarrollada habilidad para recoger inspiración de una variedad de géneros y dejar su inconfundible marca en el resultado’. Las cuatro partes de este trabajo se hilvanan de manera perfecta, pasando desde un estado más tranquilo a una cierta agitación. “Part 1” son unas cuantas notas desperdigadas en el piano, un ruido de fondo y los impulsos tenues que florecen entre espacios, la antesala para “Part 2”, un murmullo sosegado que se traslada con paciencia, dibujando trazos frágiles, incorporando otros componentes. “Part 3” se desborda en cuerpos que se enfrentan, dentro de unos márgenes estrechos, disidencia sonora que estalla en muchas más trayectorias en “Part 4” y los metales pesados invadiendo la pasividad. Pulsos y acordes.

“From the unassertively acoustic to the intensely forceful”. Estructuras débiles formando paisajes fríos. Christian Wallumrød, a través de Trondheim Jazz Orchestra, elabora una obra que avanza desde la quietud al caos reposado, una sucesión de sonidos orgánicos que capturan el tiempo. “Untitled Arpeggios And Pulses”, cadencias sin título e impulsos reflexivos, arpegios, ruido y pausas.

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www.hubromusic.com, www.trondheimjazzorchestra.no, www.christianwallumrod.com


418. 音楽のある風景
diciembre 1, 2015, 12:20 pm
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haruka nakamura 02

Ongaku no Aru Fuukei

HARUKA NAKAMURA
»音楽のある風景«
KITCHEN. LABEL. 2014

“Dead of winter, a hidden chapel, silent prayers echoing”. Luces que se apagan lentamente, iluminación débil que evoca recuerdos olvidados, perdidos en la angustia diaria, sombras que se confunden con las paredes desgastadas, soles tardíos que extienden su brillo anaranjado de manera horizontal sobre el paisaje urbano, meditaciones cotidianas ilustradas con imágenes tenues que se reflejan sutilmente sobre una delgada tela blanca. El color del atardecer, el color del anochecer atravesando lentamente el cristal de las ventanas, disipado mientras las horas decaen hasta volver a cero. Haruka Nakamura, aquel músico de Tokio nacido en 1982 quien, como señala su biografía, aprendió a tocar el piano y la guitarra por su cuenta, cuyo sonido “esta hecho de la puesta de sol y el perfume de la temporada”. Sus creaciones han servido para acompañar otras áreas, marcas como H.P France, PARCO y las etiquetas de moda mame, evam eva y support surface. Además es parte del grupo experimental LABO, proyecto paralelo donde explora aproximaciones diferentes a la creación. Sin embargo, es por su obra registrada por la cual lo hemos conocido mayormente desde este lado del mar. Primero fue el sello de Akira Kosemura quien acogió sus registros: “Afterglow” (Schole, 2007), disco compartido precisamente con el músico japonés, y luego “grace” (Schole, 2008). Más tarde vendrían otros trabajos, como “MELODICA” (hydeout productions, 2013), homenaje a DJ Nujabes y, recientemente, “FOLKLORE” (fete musique, 2014) [376], álbum compartido junto a AOKI,hayato. “Mientras los días avanzan con su cansancio habitual, unas notas que se aproximan desde la distancia envuelven con un manto de seda el desgano. Canciones nacidas en el viaje, canciones surgidas en estadías pasajeras que se van acumulando junto a recuerdos y aromas. AOKI, hayato y haruka nakamura se encontraron, se conocieron, viajaron. Lugares esparcidos en el territorio, sitios donde reunirse a dejar que los acordes fluyan de manera libre, espacios donde de forma espontánea una nota se va sumando a otra, y esta a otra más, así hasta que composiciones sencillas manan de manera natural, como melodías abiertas que nacen desde el bucólico panorama. AOKI, hayato y haruka nakamura publican su primera obra, una colección de canciones capturadas en el tiempo… Una travesía todavía en curso, este trabajo de los dos artistas japoneses es un maravilloso recorrido por lugares y sensaciones alejadas de la convulsión cotidiana, canciones espontáneas surgidas en horas tardías. Esa es la manera en que transcurren los eventos en ‘三月十六日’, de esa forma acaecen los sonidos que brotan de ‘FOLKLORE’, una hermosa obra de cuerdas enlazadas, notas al margen elaboradas artesanalmente a partir de hebras trenzadas de manera natural. AOKI, hayato y haruka nakamura retratan el paisaje que declina con la luz solar con notas de ruido terso, conservando su tonalidad áurea entre sus filamentos acústicos”. A pesar de este recorrido por diferentes editoriales, sería el label de Singapur Kitchen. Label el hogar para varias de sus futuras grabaciones, que integran su trabajo compartido con Janis Crunch “12 & 1 SONG” (Kitchen. Label, 2011) y, en particular, “Twilight” (Kitchen. Label, 2011) [271]. Una obra imperecedera, hermosas postales del crepúsculo, “figuras lánguidas se forman cuando los objetos descansan del brillo inagotable, el que se dirige a su lenta letanía… Ambient acústico, jazz contemplativo, música de cámara moderna de temperatura cálida que reconforta el oído, un descanso del movimiento. Su carácter eminentemente instrumental actúa como un refugio a la agitación constante y agobiante de las jornadas interminables. Luego de escuchar demasiadas voces, demasiadas palabras, me he sentido un extraño, algo incómodo. Estas piezas actúan como un hogar que aliviana la carga de la vida… El resplandor del sol, en los momentos en que decae, no deja de iluminar. Pero ese descenso y la desfragmentación de la luz producen un efecto de multiplicar los colores sobre la superficie sobre la cual esta cae, desde la claridad hasta la oscuridad. Una paleta cromática en declive, el ocaso del fulgor y su tintura. Las notas desplegadas por Haruka Nakamura crean también un patrón multicolor en tonalidades apagadas, hermosamente débiles… El crepúsculo y su esplendor desteñido se propagan como destellos en este sueño de los días. ‘Twilight’ es un descanso de las estaciones cuando estas comienzan su decoloración”.

Luego de haber pasado ya varios años desde la publicación de ese álbum, y de haber realizado una intensa agenda presentando sus hermosas canciones, haruka nakamura regresa al mismo sello para publicar su cuarta colección de piezas, un trabajo que reúne composiciones anteriores con otras que son estrenadas ahora. El artista japonés conforma un ensemble para acomodar sus sonidos a su exposición en directo, y de la unión de elementos y formas surge este disco, registro en vivo de notas surgidas en horas lánguidas, grabaciones acompañadas que se entienden como un nuevo álbum integrado de estruendos desconocidos pero que suenan familiares e interpretaciones inéditas que parecen nuevas creaciones. “Primero presentamos el primer álbum completo, basado en el piano, de haruka nakamura ‘Twilight’ en 2010. El álbum registrado en estudio fue elogiado y aclamado por igual por fanáticos y críticos en Japón. Construido sobre la fuerza y el éxito de su predecesor, haruka nakamura regresa con su cuarto nuevo álbum, una colección de 106 minutos en un doble CD titulada ‘Ongaku no Aru Fuukei’. Grabado en el salón de conciertos ‘sonorium’ en Tokio, el álbum presenta al ensemble formado por ARAKI Shin (saxofón, flauta), Akira Uchida (saxofón), Rie Nemoto (violín) e isao saito (batería). Las raíces de este ensemble tienen su origen en la grabación de ‘Twilight’, cuando haruka nakamura invitó por primera vez a cada uno de los miembros a colaborar en el álbum ‘Twilight’. Desde su edición, y con casi cuatro años de extensa gira tras suyo, el grupo ha desde entonces construido un repertorio y desarrollado un lenguaje musical propio, mezclando el rigor clásico con improvisación contemporánea, tanto formal como libre. Con haruka nakamura dirigiendo desde el piano, ellos producen brillantes sonoridades y emotivas resonancias las que son ricas en detalles y austeramente hermosas”. Este nuevo trabajo de haruka nakamura es nuevamente publicado por Kitchen. Label, presentado además de una manera impecable, habitual en esta editorial, un objeto de arte que encierra una obra de arte. Caja de cartón de 17.0 × 13.5 × 1.2cm de un tintes negro absorbente con su título estampado con lámina dorada. En su interior cartón gris que encierran los dos CDs y un libreto de 32 páginas con preciosas fotografías en blanco y negro capturadas durante las presentaciones por Yatoo Takashi, un elegante diseño de Ricks Ang y April Lee, directores y responsables de este magnífico sello de sonidos que documentan “destellos momentáneos de belleza melancólica en ambientes improbables”. Publicado el 24 de diciembre del pasado año, “音楽のある風景” es un trabajo doble, una extensa obra de registros atrapados en vivo los días 19 de enero, 22 de marzo y 10 de mayo de 2014 en ‘sonorium’, un salón ubicado en el barrio de Suginami, en la parte occidental de Tokio. Y, tal como señalé antes, este es un álbum nuevo, una obra nueva, pese a contener composiciones ya publicadas anteriormente, pese a ser un álbum grabado en directo. Son piezas que admiten apreciaciones posteriores, que permiten indagar en su interior, formas moldeables según el calor externo. Haruka Nakamura y su ensemble van creando una atmósfera que tiende a generar un estado especial, una sensibilidad que aflora de entre los acordes y se transmite por las paredes hasta atrapar con su belleza crepuscular. Líneas de sonido que se mueven con pasividad por la sala, anotaciones leídas por cuerpos que expresan recuerdos con una enorme claridad, ruidos mínimos que impulsan memorias. Apuntes acústicos despedidos con una extrema delicadeza desde una instrumentación dócil. “La relación con la música de cámara y los himnos espirituales es fundamental en la orientación musical de haruka nakamura. Para capturar eso, ‘Ongaku no Aru Fuukei’ fue registrado en la acústica receptiva del salón de conciertos diseñado por Jun Aoki ‘sonorium’, con Katsunori Fukuoka (fly-sound) como ingeniero de grabación. Que el álbum fuera grabado en un salón similar a una capilla, en lugar de un estudio de grabación, tiene perfecto sentido: la naturaleza litúrgica y en forma. de recital de esta colección se alinea cuidadosamente a la belleza austera del espacio mismo. Las presentaciones que emergen son evocativas, íntimas y elegantemente grabadas en tintes sombríos que encuentran a haruka nakamura y el ensemble perfectamente ajustados entre ellos”. ARAKI Shin (responsable de los arreglos), Akira Uchida, Rie Nemoto e isao saito acompañan a haruka nakamura en estas presentaciones, donde cada una de estas composiciones pasan por diversos tonos, todas ellas con un temperamento pausado. Registros breves y otros extensos dónde se desarrollan las diferentes formas concebidas en el papel, estructuras tersas que dejan omisiones para que el sonido respire con tranquilidad, exhalando un aire meditativo. ‘Ongaku no Aru Fuukei’ muestra una combinación de tracks breves y extensas piezas además de una rango de duraciones, mientras el ensemble armoniza pasajes compuestos con libres y sueltas improvisaciones. Presenta las composiciones nuevas ‘SIN’, ‘Shigatsu no Soutei’, ‘Eien’ y presentaciones reelaboradas por el ensemble basadas en piezas de su álbum anterior ‘Twilight’. Momentos cúlmines incluyen el impresionante track titular de diecinueve minutos ‘Ongaku no Aru Fuukei’ y la pieza en forma de himno ‘Hikari’, el cual presenta al reconocido coro femenino de nueve integrantes CANTUS. ‘Ongaku no Aru Fuukei’ es la más definitiva grabación de haruka nakamura hasta la fecha y un disco obligado para todos sus fanáticos”. Los variados instrumentos sirven para darle distintas coloraciones a estos registros, cuerdas, ritmos y vientos que acompañan al piano en estas canciones para los momentos sosegados, cuando los minutos avanzan más despacio. Dos tomos, cada uno con una manera diferente, cada capítulo con maneras diferentes, pero al mismo tiempo un mismo modo desplegado a lo largo de toda esta exposición acústica. “音楽のある風景” es un álbum en el cual las superficies orgánicas se entrelazan formando capas de luz natural cruzando el espacio, hermosos registros de ruido ligero desplazados pausadamente. El avance de los acordes es todavía más lento y los paréntesis mayores, permitiendo que estos se asienten en el lugar, descansando antes de surgir los movimientos siguientes. Un transitar sigiloso por las curvas del sonido, cruces sosegados de instrumentos dejando caer sus efectos sutilmente en el aire. haruka nakamura y su Piano Ensemble balancean los apuntes sobre delgadas líneas, impulsando finamente cada estruendo que brota desde los mecanismos auditivos, con intervalos amplios que posibilitan oír cada mínimo detalle que de otra forma serían invisibles. Las figuras que aparecían en las grabaciones anteriores ahora son más extensas. Casi ocho segundos de silencio antes que surjan las primeras notas, nítidas notas desde el piano que lentamente, muy despacio, se rodean de los otros intervinientes y sus superficies satinadas. Bellos paisajes de coloraciones apagadas emanan de estos acordes callados. 夕べの祈り, composición que inauguraba “Twilight” también estrena esta brillante obra, mientras su resplandor sutil ahora se refleja de un modo diferente, más reposado, con las manos impelidas con elegante letanía. Pausas que son puentes entre estados distintos, de la calma a la movilidad aparente, la que extingue como una llama con la brisa suave. “harmonie du soir” también estaba presente en ese anterior trabajo, ahora descubierta con las texturas que sobresalen de los cuerpos de sonido, jazz ligero de formas ambientales, soplos en medio del mutismo de la noche, metales que destellan en medio de la sobriedad acústica. “dialogo” es la última de las piezas rescatadas de “Twilight”, estirada en intervalos vacíos, nueva aproximación en esperas y glosas desprendidas fugazmente. “nowhere” es recuperada del álbum breve “Nowhere” (Schole, 2012), ahora alargada a más del doble, donde nuevamente es posible apreciar los instantes quietos de los estallidos, y en donde se pueden hasta el crujir de la madera mientras se acomodan a la atmósfera. Pasajes estancados y arrebatos ingrávidos en más de dieciocho minutos. Al final del primer CD dos composiciones presentadas por vez primera, al menos en una publicación, acá. “SIN”, gotas de agua que caen desde el piano, notas apenas pulsadas por las manos de nakamura, paulatinamente acrecentadas por sonidos que intensifican la emotividad revelada, una bella unión de cuerdas y bronces, múltiples acordes enredados, apuntes que vuelan desde un extremo a otro. 四月の裝丁 cierra esta parte con momentos que retratan estancias pacíficas, mecidas por la flauta de ARAKI Shin. La segunda fracción que integra este trabajo solo tiene la mitad de canciones que la primera, vastos desarrollos tendidos con gracia. Omisiones y fragor, espacios inconclusos y leves estridencias que marcan los varios instantes de 音楽のある風景, donde cada acorde respira con enorme tranquilidad hasta emanar ritmos calmos. Cómo un anexo solo disponible de manera digital en “Twilight”, “光” entregaba otra visión de las tardes con mirada hacia el mar. Ahora esa pieza reaparece en este álbum acompañada del coro femenino CANTUS, voces multiplicadas que nacen del silencio y solo estallan cerca del final, cuerdas naturales en medio de la resonancia discreta, alientos leves brotando de la instrumentación y palabras anónimas que escriben un diálogo prístino, un canto sagrado que se desvanece en el aire, que ilumina desde el interior. , hermosa letanía acústica. 永遠 son solamente suspiros flotando, la más tenue quizás de estas piezas, exaltación contenida en armonías veladas, melodías que ondean en cámara lenta sobre el horizonte ya con su color apagado. Sin embargo, lo que parece ser el epílogo no lo es. Igual como antes existe un registro extra, “CALL” –también presente en “Nowhere”–, pieza más dócil, acordes dorados que resplandecen cuando las sombras cubren el asfalto, apéndice para estas imágenes audibles en la quietud introspectiva.

“Glowing sonorities and emotional resonances that are rich in detail and austerely beautiful… The recital-like and liturgical nature of this collection closely aligned to the sound and stark beauty of the space itself”. Registrado en tiempo real delante de una audiencia, este trabajo es una impecable muestra de las composiciones del músico japonés, una exhibición de los sonidos que surgen en su mente al contemplar las imágenes exteriores. nakamura, junto a ARAKI Shin, Akira Uchida, Rie Nemoto e isao saito construyen en directo con templanza melodías de un brillo obscurecido, interpretando las partituras con una rítmica pasiva, ampliando sus páginas con vacíos intermedios. “音楽のある風景”, música de atardeceres iluminados por faros diminutos que tiemblan en la distancia, tonalidades tenues sobre el cielo apagado. “音楽のある風景”, hermosas melodías estáticas de matices débiles, sobrecogedoras letanías de ruido frágil e íntima acústica opaca.

www.kitchen-label.com, www.harukanakamura.com


417. Cascade + The Deluge
diciembre 1, 2015, 12:10 pm
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Cascade + The Deluge 02

WILLIAM BASINSKI
»Cascade«
2062. 2015
»The Deluge«
TEMPORARY RESIDENCE. 2015

Formas circulares que viajan en el espacio con la lentitud de la traslación de los planetas alrededor de un un astro, cintas que se desplazan en una órbita imperfecta dejando manchas de una belleza inagotable en las corrientes aéreas y la inmensa obscuridad de atmósferas que escapan a nuestra limitada comprensión. En la infinidad se escucha el eco de un sonido que permanece emitiendo ondas más allá de su propia existencia, una reflexión distante de una música que es arrojada como un torrente quieto. Mientras el mundo sigue su curso carente de algún sentido, de todo sentido, en la lejanía persisten las notas extraídas de un lugar enterrado en el recuerdo, una memoria frágil que es resucitada por pequeños impulsos eléctricos brillando con su refulgencia delicada. Las remembranzas olvidadas en el tiempo son reanimadas por medio de un estruendo débil, impresiones vagas que retratan pasado a través de anotaciones repetitivas en trayectos pausados, subyacentes en el río mineral de partículas corrompidas. Desde un universo diferente, paralelo a este, surgen las melodías ralentizadas de William Basinski, aquel músico que habita en el los estados del norte y que desde hace varios años viene desperdigando de manera esporádica sobre el panorama contemporáneo, piezas extensas que se consumen a sí mismas, composiciones construidas de retazos gastados, pequeños trozos que se duplican interminablemente. El último tiempo para Basinski ha sido de realizar algunas colaboraciones junto a Richard Chartier, así como recuperar obras que en su momento tuvieron no tanta repercusión como debiera. Entre ellas “Melancholia” (2052, 2003), reeditado en LP por Temporary Residence en 2014, y “Variations: A Movement In Chrome Primitive” (Durtro–Die Stadt, 2004—2062, 2014). El último álbum que hasta ahora había publicado de manera individual es de unos dos años atrás, otro hermoso instante detenido. “Nocturnes” (2062, 2013) [263], resonancias latentes impelidas. “La aurora liminal es ahora esplendor nocturno. “Nocturnes” se compone de dos largas piezas, una más reciente y, la principal, de hace más de treinta años. Las dos fueron vistas por William como unidas misteriosamente, y es así como el factor temporal no tiene cabida acá… Mientras las notas siguen su martirio por el camino del cromo, un virus lo va destruyendo por dentro, y la orquesta de sonidos puros se transforma en una orquesta de sonidos carcomidos por entidades vivas que habitan al interior de una máquina desfasada… El rastro de las lágrimas marcha lentamente por la piel mientras el rostro que las cobija tirita a causa de su pena. Eso sucede en la segunda mitad de este trabajo… Las notas se alargan durante minutos que pueden ser horas, y el flujo de partículas de audio contaminado continúa su curso. Entre las células vivas y el tejido muerto emerge un sonido profundo, una música con un atractivo poder que excede lo formal… “Nocturnes” se infiltra en la memoria, el sueño recurrente de la vida, con toda su tristeza, mientras los fragmentos espaciados se siguen esparciendo en el infinito. Su murmullo y el temblor que yace en su interior se dispersa junto con su persistente nostalgia desvanecida”. Esta presente temporada vuelve a resplandecer un cuerpo en el horizonte, un sonido tangible.

Como suele suceder, una grabación recuperada de un momento remoto es el eje central de esta nueva obra de William Basinski, un álbum que en realidad son dos, diferentes aspectos de un mismo punto que se disgrega en más de una dirección. La música de Basinski normalmente nace a partir de una fracción determinada, un recuerdo archivado que cobra una nueva existencia a través de una manipulación que se introduce en su esencia última, un sistema desarrollado de manera casi artesanal que somete un sonido definido a un proceso de re-estructuración. Registros catalogados en carpetas tapadas de polvo ingresan a este sistema que reduce su contenido a su núcleo irreductible, un ruido que se decostruye hasta las cenizas. El músico que ahora reside en Los Ángeles entrega dos trabajos que emanan de una misma raíz, dos álbumes que están íntimamente entrelazados y se diferencian por pequeños matices. Estos registros aparecen de manera paralela pues ambos tienen como centro una misma cinta que es tratada de modo ligeramente distinto en los dos trabajos. Una es la versión en CD, otra en LP, formatos diferentes que resultan en piezas que conservan una misma médula. “The Deluge” y “Cascade”, armonías anquilosadas que emiten un sonido constante en la atmósfera, vertientes pacíficas en un trayecto radial que evocan una sensación nostálgica. William Basinski recupera grabaciones pasadas, sonidos que con los años van perdiendo su claridad y sus bordes precisos, formas cuya fisonomía nítida es ahora una idea ambigua y quedan como emociones indefinidas transitando lentamente, contenidas por la gravedad que pesa sobre ellas. Con apenas un mes de separación, estos desarrollos simultáneos contienen un hermoso sonido que de desvanece en cada instante, una intensidad que se pierde en la nada y vuelve a surgir con un nuevo color, más apesadumbrado cada vez. ‘Cascade’ y ‘The Deluge’ son variaciones de la última composición de cinta de loop y delay del inimitable William Basinski. ‘Cascade’ es la variante de CD / digital y ‘The Deluge’ es el compañero LP en vinilo. En ‘Cascade’, un antiguo loop de cinta de un piano cadencioso se repite interminablemente llevar uno a lo largo en su corriente teselada. En ‘The Deluge’, el mismo loop se procesa a través de una serie de circuitos de retroalimentación de diferentes longitudes, creando un crescendo espiral de matices que con el tiempo se desvanece en el silencio. En el ‘The Denouement’, una serie de bucles de piano límpido conducen a un tema orquestal urgente que se construye, y poco a poco muere”. Publicado en mayo 28, “Cascade” se compone solamente de una pieza, “Cascade (Piano, Tape Loop)”, un loop de piano que se extiende por cuarenta minutos y doce segundos, un ruido envolvente de notas delicadas que avanzan con un ritmo cansado en el espacio, una energía desgastada que traslada trozos de metal corroído. El tiempo destruye lentamente la integridad química que integran los sonidos primigenios dejando sólo una estela borrosa de lo que alguna vez fue una figura inmaculada. Sin embargo, de entre los escombros surge otro tipo de pureza, otra más radical. Detrás de todo yace un murmullo vital e imborrable, una belleza inextinguible de registros velados. “Cascade” podría continuar por siempre y por siempre seguiría maravillando con su fulgor perenne, un tono mustio de notas en repetición, esquemas deslucidos en un éxtasis contenido. “The Deluge” es la versión en cera negra, la misma fuente de la cual nacen sonidos similares. En este álbum, publicado en mayo 26, se presentan tres piezas las cuales rememoran pasajes extraviados, un origen idéntico desarrollado de manera ligeramente distinta, un texto procesado que atraviesa un sistema de filtros y cilindros, láminas deslizadas con paciencia por tecnologías obsoletas. En esta obra también está presente “Cascade”, reducida a once minutos. Las otras dos partes muestran las cintas con otro tratamiento, apuntes de piano que marchan con una métrica igualmente agotada, fragmentos imperfectos que se disuelven en el flujo líquido. “The Deluge”, un bucle de notas que nunca son iguales, notas orgánicas tiritando como cuerpos celestes a años luz de distancia, partículas elementales viajando en el vacío y que se multiplican en segmentos efímeros de tiempo. Luego de las marcas plegadas en un mismo punto, otras formas emergen de las ruinas. “The Deluge (Denouement)”, dos puntos fijos y desviaciones en un sueño nebuloso, partitura circular que se convierte en una orquesta fantasmal, cuerdas irreales extraídas de una realidad onírica. Es casi indescriptible el momento en el cual se pasa desde un estadio al otro, desde las frecuencias de gas a las hebras inmemoriales, y cómo una fracción temporal se extiende en una composición eterna a partir de vestigios y monumentos auditivos.

“A single ancient lilting piano tape loop repeats endlessly carrying one along in its tessellating current… A spiraling crescendo of overtones that eventually fades away to silence… A series of limpid piano loops leads to an urgent orchestral theme that builds and gradually dies”. Las partituras desteñidas continúan su trayectoria elíptica, formando composiciones retrasadas flameando en el ambiente. “Cascade” y “The Deluge”, dos obras asimétricas que tienen un mismo fundamento pero diferentes conclusiones, matices minúsculos que yacen bajo las capas de sonido marchito. William Basinski construye hermosas piezas desde recuerdos pretéritos, loops débiles en traslación diferida, ruido análogo que refulge como estrellas opacas en la inmensidad.

www.mmlxii.com, www.temporaryresidence.com


416. Rusland II + Loos + Compendium (Collected Singles And Remixes)
diciembre 1, 2015, 12:00 pm
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Rusland II + Loos + Compendium 02

MACHINEFABRIEK
»Rusland II«
CHAMPION VERSION. 2015
»Loos«
2015
CELER & MACHINEFABRIEK
»Compendium (Collected Singles And Remixes)«
IRRATIONAL ARTS. 2015

“I always had the idea that I wanted my music to be as minimal as possible”. Líneas extendidas en un plano infinito, secuencias que forman estructuras de sonido, tecnología aplicada en desarrollos compositivos construidos a partir de delgadas fibras sintéticas. A través de estrechos conductos circula una serie de registros delicados, formas simples que resplandecen de manera leve en el vacío, diferentes expresiones de energía que adoptan la apariencia de armonías quietas y estruendos aislados, un sonido que es en realidad impulsos eléctricos destellando en la inmensidad, resonancias que tiemblan con un resplandor de calor blanco. Rutger Zuydervelt, el artista sonoro que regularmente publica muchas de sus investigaciones en torno a la música y sus varias posibilidades. El músico neerlandés continúa explorando diferentes facetas del ruido, en donde pequeñas fracciones de ecos se esparcen en un territorio inexplorado, superficies llanas e imperfecciones que determinan la mecánica del suelo, perturbaciones que generan una música siempre interesante. Recientemente Zuydervelt ha publicado varios trabajos, muchos en compañía de otros músicos que añaden otros tonos. Algunos de ellos han sido revisados en este espacio hace muy poco. “Doze Ruínas” (Cylinder, 2015), junto a Gonçalo Almeida, “Deining” (2015) y “Halfslaap II Live” (Bastakiya, 2015), ambos en compañía de Anne Bakker [412]: “Energía eléctrica en trayectos subliminales, impulsos de fuerza tenue que generan pequeñas alteraciones dentro de extensiones inmóviles, un tono en traslación constante alrededor de un mismo punto. Campos magnéticos y acústica leve desplazada sobre una superficie lineal de armonías sintéticas, mientras objetos infiltrados producen detonaciones sutiles en la panorámica ambiental… Por medio de la incorporación de otras identidades Machinefabriek desarrolla sus registros, composiciones complejas en las que se integran texturas diversas en unidades auditivas compuestas de varias capas. Rutger Zuydervelt, junto a Gonçalo Almeida y Anne Bakker, elabora obras en las que se despliegan entidades discrepantes, notas orgánicas y fibras análogas. “Doze Ruínas”, “Deining” y “Halfslaap II Live”, diferentes aproximaciones a la acústica y el ruido, diseños tonales y reverberaciones eléctricas”. Es ahora momento de sumergirse en nuevas sonoridades creadas por este diseñador de espectros de ruido.

Dos de los últimos trabajos de Machinefabriek, dos de los que han visto la luz recientemente, corresponden a actuaciones en vivo, ambas con características diferentes de espacio, lugar, comunicación, respuesta. Es normal que varios de los álbumes que el músico neerlandés publica sean registros capturados dentro de una sala compartida con más gente, pues son estos instantes en los cuales puede desarrollar sus ideas y explorar nuevas vías. No son, por tanto, recreaciones de piezas contenidas en álbumes previos sino más bien composiciones inéditas creadas en base a la improvisación y determinados patrones establecidos previamente, una unión variable de distintas formas que se confunden en una atmósfera cubierta. Machinefabriek recupera un par de grabaciones realizadas hace poco más de un año en el este de Europa, ambas con tan solo horas de diferencia y en las que tiende sus distintas máquinas para dar una cierta entidad a sonidos fraccionados, sonidos enfrentados que se reúnen produciendo una fricción de murmullos. “Rusland II”, dos presentaciones en Rusia en septiembre de 2014 y que son ensambladas para crear una imagen completa de lo que fue su viaje por la ex Unión Soviética, comprimidas en piezas que conservan la presencia física de la música y su relación con la realidad. “Mi primera gira en Rusia dio lugar al CDR de 3 pulgadas ‘Rusland’ en 2008. La segunda vez que me presenté en solitario en Moscú y San Petersburgo fue en 2014, y estas grabaciones ahora se pueden encontrar en ‘Rusland II’. La música se compone de dos partes, construidas a partir de grabaciones de los conciertos que realicé. Esto es en DI Telegraph en Moscú, en el festival SA))m0st’10 el 22 de septiembre, y al día siguiente en el festival Fulldozer en DaDa, San Petersburgo. Aunque está editado y reconstruido, se mantiene bastante fiel a lo que sonaba en los conciertos (incluyendo la charla). Traté de mantener / capturar la energía que experimenté en estos lugares, y también en Rusia en general”. Publicado en dos formatos, CD de tres pulgadas por el propio músico, por mucho tiempo su tamaño preferido, y en una edición limitada en un dubplate de 10 pulgadas por Champion Version, con una calidad superior a un lathe-cut, esta obra breve muestra muchas de las marcas de identidad de Machinefabriek. Señales generadas desde un motor que crean armonías insinuadas, estruendos leves sobre líneas friccionadas, espacios incompletos y y el choque de cuerpos en movimiento quieto. “Rusland II”, solo dos piezas en las que se articulan partes de ambas apariciones en escenarios rusos, como otros archivos, para configurar un puzzle de formas y ruidos. “Rusland II-A” presenta diferentes sistemas de audio, melodías espectrales y cuerpos que colisionan, segmentos industriales y micro sonidos. “Rusland II-B” es menos conflictiva que la anterior por momentos, pero igualmente cae en un magma de distorsión y notas discordantes, hasta descender en una planicie de belleza sintética, acordes monótonos que reflectan con su brillo tembloroso. “I tried to preserve/capture the energy I experienced in these venues but also in Russia in general”. Manifestando diferentes perspectivas, “Rusland II” es un retrato movedizo en un lugar abierto de las muchas superficies y dimensiones que Zuydervelt puede desarrollar en directo, una extensión de sus investigaciones en un espacio cerrado a través de un ruido crítico.

En un recinto y un contexto diferente y en un período de tiempo muy próximo, el otro registro en directo encapsulado en otro trabajo, este otro álbum muestra otras formas, más sutiles pero igualmente expresivas en su quietud. “Loos” es una obra de casi media hora que expone otra faceta desarrollada por Machinefabriek cuando efectúa sus presentaciones, una composición en tiempo real en la que se despliegan delgados segmentos de luz entre cavidades obscuras. Rutger Zuydervelt despliega varios instrumentos/objetos para concebir una pieza constituida de destellos momentáneos, ondas en las sombras que transportan un sonido inasequible, frecuencias inaprensibles. “Actuación en directo, registrada el 11 de diciembre de 2014 en Studio Loos, La Haya. Presentarme en el Studio Loos es siempre un placer. Los organizadores son maravillosos, su soundsystem es de primera clase y siempre hay una gran multitud que es de mente abierta y tranquila como los ratones. ¡Qué diferencia con mis conciertos en Rusia, unos pocos meses antes! En Moscú y San Petersburgo se sentía como si estuviera luchando contra el parloteo de la audiencia, causando que los conciertos sean en voz alta y crudos. La energía de la habitación claramente reverberó fuera del sistema de altavoces. Con la misma configuración, pero con una atmósfera casi sagrada, en comparación, la presentación en Studio Loos fue mucho más concentrada, dejando espacio para partes muy tranquilas y gestos sutiles. Siempre he tenido la idea de que quería que mi música fuera lo más mínima posible, sin perder el entusiasmo y la energía. En ese sentido, y perdón por mi complacencia, esta performace fue una de mis mejores. El audio en el CD es una mezcla del sonido que viene de mi mesa de mezclas y una grabación en la habitación. Nota: esta grabación es muy dinámica, con partes muy suaves y ultra-bajas. Se recomienda una reproducción en un buen sistema sonoro o con auriculares decentes”. Veintisiete minutos y veinte segundos, un trayecto dilatado en el cual se extienden partículas microscópicas en el espacio, hermosos puntos de sonido resplandeciente en el aire. “Loos” son largas pausas interrumpidas por explosiones leves, pequeñas alteraciones dentro de una panorámica detenida. Rutger coloca objetos sobre un escenario en blanco los que producen un sonido sin una fisonomía clara más que reflejos de energía. Durante todo el transcurso el silencio es el elemento principal sobre el cual se sostienen los demás componentes. No obstante, no es un silencio que no es absoluto. En realidad es otra forma de sonido, una materia estática que permanece en un plano presente, próxima a cero. Quizás las armonías que atraviesan “Loos” no sean más que grados más elevados en la gráfica audible, por momentos inquietantes. Como un cuadro de arte minimalista, Rutger Zuydervelt esparce fragmentos microscópicos sobre una lienzo blanco, marcas de ruido nítido expuestas de manera aleatoria sobre una pared de acústica transparente.

El año 2012, en marzo, Will Long y Rutger Zuydervelt realizarían una gira conjunta por algunas ciudades de Bélgica y los Países Bajos, lugares en los cuales reunirían sus diferentes sistemas para realizar presentaciones conjuntas, instantes en los que se enfrentaron diferentes maneras de afrontar el sonido. Por un lado, los flujos eléctricos de Rutger y, por el otro, las superficies ambientales y evanescentes de Will. Como resultado se generó un maravilloso ruido de fondo, texturas abruptas y armonías de seda que se deslizan en el cielo. Esa gira fue la causa de la publicación de una serie de singles esparcidos durante esos meses, una manera de extender sus excursiones por las tierras europeas y también para poder desarrollar conjuntamente un mismo sonido. Primer fue “Maastunnel / Mt. Mitake” (2012) [188], luego “Numa / Penarie” (2012) y finalmente “Hei / Sou” (2012) [208]. “Cuando uno piensa que ya nada lo sorprende llegan de improviso cosas así. Con un comienzo tibio, “Numa” parte sigilosamente cuando comienzan a aparecer varios cambios dentro de la misma, como queriendo encerrar todo el universo en tan solo un fragmento de tiempo, en solo trescientos veinte segundos. Hay partes ásperas, otras de electrónica espacial, otras que parecen manipular al sonido con las propias manos, hasta alcanzar el éxtasis sin despegarse del suelo… Cuatro piezas en no más de veinte minutos que hacen desear una nueva gira conjunta que de lugar a nuevos extractos de eternidad como estas lo son, más si vienen acompañadas por este tipo de diseño, el mismo presente en el primero de la trilogía, esos collages hechos con esas maravillosas postales japonesas, luego trazadas por Rutger”. La conclusión última sería “Greetings From Celer & Machinefabriek” (2012), reunión de todos sus registros en directo en más de tres horas. Hoy, los tres singles en los cuales ambos músicos creaban esos panoramas son recopilados en un CD por Irrational Arts, más cuatro añadidos. Escuchar de nuevo esas seis piezas iniciales es una brisa fresca, armonías espectrales surcando un cielo abierto, notas que se pierden en la inmensidad comprimida en tan solo minutos, segundos. Celer y Machinefabriek deslizan resonancias débiles contaminadas por destellos ínfimos, trozos desperdigados en extensiones pausadas de sonoridades expansivas. Al terminar “Sou”, lo que era el último suspiro, surge una nueva composición. “In/Out”, otro soplo efímero, notas que se desvanecen y una tersa melodía, voces distantes extraviadas en la obscuridad. “In/Out”, un ruido líquido que se traslada sobre una superficie escarpada, anotaciones breves en un bucle infinito, bajo una atmósfera de electricidad tenue. Tres de los rastros antes publicados son reelaborados en esta colección. SYLVAIN CHAUVEAU cubre “Sou” de un manto que difumina los bordes, ocultando los sonidos de cristal en un nube de sonido uniforme, formas sintéticas sobre el panorama original. NICOLAS BERNIER, por el contrario, despoja del murmullo inicial “Mt. Mitake”, reduciendo su estruendo a líneas puras y límpidas, para pronto ser consumidas por una distorsión leve que invade las estructuras inorgánicas. Finalmente “Deux Filles”, nueva remodelación de “Numa” por STEPHAN MATHIEU, partículas de polución deshechas en una materia plateada, estructuras ambientales diluidas en una materia gris. El artista alemán convierte la grabación en una unidad de ruido en disolución, generando una substancia mineral que tiembla eternamente en la obscuridad. “Compendium (Collected Singles And Remixes)” es una fascinante constelación de estrellas diminutas nadando en la vastedad, composiciones fugaces en que Will Long y Rutger Zuydervelt dispersan fragmentos sintéticos en las corrientes de cuerpos celestes. Junto a “Loos” y “Rusland II”, estas piezas exponen diferentes estructuras acústicas, donde Machinefabriek, en soledad o junto a Celer, tiende líneas que se anexan para configurar sistemas audibles complejos, sistemas que evolucionan de manera espontánea dentro de sí mismos.

www.championversion.com, www.irrational-arts.co.uk, www.machinefabriek.nu, www.celer.jp


415. Airs
noviembre 1, 2015, 2:20 pm
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Loren Connors © Mark Mahaney 01

Airs

LOREN CONNORS
»Airs«
RECITAL. 2015

“Forlorn wonderment; a human quality that makes this such an enchanting record”. El delicado brillo de una cuerda que arroja en las corrientes aéreas una reverberación tenue, el reflejo sublime de notas débiles formando hermosos paisajes acústicos, explosiones ínfimas de ruido que generan ilusiones reales de una belleza pura. Al momento final, luego de que el sonido deja de emitir sus movimientos circulares, todavía queda la sensación de haber asistido a un momento único, irrepetible, una emoción imborrable de haber contemplado, aunque haya sido tan solo por una fracción de tiempo, una materialidad auditiva especialmente majestuosa. Rastros efímeros de armonías que reflectan levemente generando estelas de tintes pálidos, anotaciones breves en las que se deslizan con suavidad las gemas de los dedos sobre el cuerpo instrumental. Al presenciar los acordes que se despliegan sobre la superficie natural se puede apreciar cada detalle de sus trazos orgánicos, marcas que poseen una fuerza verdadera, como si estuviéramos apreciando manchas perfectamente irregulares sobre un lienzo desgastado, líneas de colores decaídos con pequeñas pinceladas de colores puros que dejan una impresión melancólica sobre la tela. Los apuntes resplandecen en el espacio sombrío, las tonalidades emiten un brillo opaco, la luz es capturada en óleo exánime, indicios fugaces de ruido e impresionismo. Desde hace cuarenta años, casi media siglo, que el norteamericano Loren Connors lleva realizando una música que es exclusivamente suya, sonidos distinguibles en los que extiende armonías precisas y ráfagas de ecos confusos sobre el panorama contemporáneo, partituras en blanco sobre las que desarrolla su manera de entender el sonido y de plasmar ideas. A lo largo de todos estos años Connors ha publicado innumerables piezas que asombran por su misteriosa y radical arquitectura indescifrable, expresiones reducidas a simples estructuras, piedras en su estado original que refulgen como minerales extintos. Una de sus últimas es “My Brooklyn” (Analogpath, 2014) [328], registros en vivo capturados en la ciudad en la que habita desde hace varios años, un homenaje a las calles donde camina. “Desde bastante atrás en el tiempo que suele producir arte sin que este sufra ninguna manipulación posterior. Siempre ha sido así. Las piezas surgen de manera casi silvestre, sin que nada que pudiera provenir de otro sitio altere ese carácter prístino. Puede ser una habitación vacía como una sala con otras almas presenciando la materialización de una obra frente a sus ojos… Su música tiene una forma, aunque indeterminada, una substancia que se apodera de lo que ronda en el instante de ser reproducida. Es una sensación extraña… Dos notas que se repiten igual número de veces. Luego, un quiebre. Nada es igual, nada será igual. Todo es parte de lo mismo, todo lo recuerda a él. Una actuación relativamente breve sirve como escenario para desplegar los acordes indefinidos. Es el sonido fantasmal que emana de su delgado cuerpo, de sus estrechos dedos. La carne que rodea sus huesos se mueve con una tranquilidad insospechada a veces, otras con una violencia única. Son diversos estados que cruzan esta primera pieza, desde esos sucintos apuntes de sus composiciones más efímeras hasta el vigor y la urgencia de sus registros más oscuros… Otra forma diferente de afrontar aquello llamado blues, una forma etérea. Cuerdas de metal que generan una distorsión contenida, una reverberación constante y una estela inquieta de sonidos que tienen un reflejo inmediato después de fallecer. Es un instrumento que produce luces y un espejo que reflecta incansablemente su sonido. Y entre los surcos se manifiesta una tristeza contemplativa, esa belleza triste que muchas veces brota de manera natural en sus piezas”. Mientras algunos de sus registros ven la luz, otras grabaciones anteriores vuelven a ser publicadas, una recapitulación necesaria para valorar como es debido el cuerpo creativo desarrollado por el artista de Nueva York.

La música de Loren Connors siempre ha estado presente y entrelazada, de alguna manera, a la vez que ella es única en cada momento. Cada una de sus piezas se conecta con la anterior, y esta con la que le precede, así hasta el principio de su historia, aún cuando de todas maneras se puedan apreciar diferentes formas. En todas ellas fluye un mismo espíritu, un alma fantasmal que atraviesa las distintas armonías, sean estas más quietas o más extáticas. Existe un algo intangible que cruza su obra. E, igualmente, se distinguen matices, distintas intensidades y texturas y profundidades e iluminaciones. Cada instante no es igual al instante siguiente ni al instante previo, cada segundo es el mismo desde el comienzo. Este reciente año ha tenido lugar la realización de nuevas piezas, unas cuantas tomas en directo que se vinculan a otros parajes desarrollados de igual manera, con otras fisonomías. Muchos de esos puntos que se relacionan entre sí afloran como un recuerdo extraño, una remembranza imposible de explicar más que una idea que detona en la mente. Algunos de esos nexos retornan en este último período, en que el tiempo anterior ha regresado para recordar parte del inmenso legado de Loren Connors. Dentro de su catálogo existen incontables momentos que merecen ser retrotraídos, obras muchas de las cuales permanecen apartadas del conocimiento general. Varias de ellas han sido vueltas a lanzar, una oportunidad para volver a contemplar algunas de las cintas en las cuales se vierte esa alma real pero invisible. Entre ellos “The Departing of a Dream” (Family Vineyard, 2002–2013), “The Lost Mariner” (Family Vineyard, 1999–2010), junto a Darin Gray, “Hell’s Kitchen Park” (Black Label, 1993–Enabling Works, 2010) o “Moonyean” (Road Cone, 1994–Enabling Works, 2011). En este caso se trata de un álbum que consiste en grabaciones donde explora parte de sus raíces genealógicas y de su herencia familiar y que, a su vez, se encadenan de manera más palpable con otras que ha ido desperdigando durante varios años. Una serie de brisas momentáneas, fracciones de sonido de un esplendor imperecedero. El año 1999, a fines del siglo pasado Connors, en ese entonces Loren MazzaCane Connors, publica él mismo “Airs”, una edición originalmente de tan solo veinte copias que luego, dentro del mismo año, realiza Road Cone, el sello de Portland ahora inactivo. Este trabajo reunía un número de piezas donde explora pequeñas melodías que son un homenaje a la música con la cual se creció, el folklore irlandés, donde se encuentran sus raíces. “An Air” se llamaba precisamente una de los cuadros breves que integraban “Hell’s Kitchen Park”, junto a otras piezas de igual naturaleza. Durante los siguientes años continuarían esparciéndose más de estos registros, en diferentes trabajos. “Airs” es una obra que se comprende íntegramente de esta narrativa sonora, un álbum donde indaga en esos motivos sencillos expresados con la manera y el método desarrollado durante años por Connors. Más de cinco lustros más tarde aquella maravillosa obra vuelve a ser publicada, por primera vez en vinilo, cera negra que contiene las grabaciones originales mejoradas sin perder su fidelidad primigenia. Sean McCann, a través de editorial Recital, reedita ese álbum, una nueva transferencia de los cassettes de cuatro pistas originales, remasterizado para vinilo por Taylor Deupree en 12k Mastering. Antiguas efigies que conservan su poética reflexiva, imágenes presentes de una resonancia que no pierde su valor con el paso de las décadas, con el paso de los siglos, partituras pasajeras que en fracciones de tiempo contienen una pureza única. Loren MazzaCane Connors y su inquebrantable arte, un arte el cual se manifiesta en expresiones reducidas cubiertas de un óxido verde, humedad sobre el metal que le imprime otro brillo diferente, un tono mustio. Esas manchas sobre el mineral han envuelto de manera gradual las estructuras inorgánicas, máculas esmeralda junto al bronce imperecedero, rocas ancestrales que emergen de la profundidad del suelo y que son extraídas desde lugares apartados. “En los 15 años desde que ‘Airs’ de Loren Connors se publicó por primera vez, se ha suscitado un círculo grueso de aficionados. Grabada calladamente en cinta de cassette en 1999 (con un maravillosamente sutil multi-tracking), ‘Airs’ se compone de una serie de breves poemas electrónicos de guitarra. Íntimamente compuesto con la paciencia y el resuelto titubeo que reverentemente hemos llegado a esperar de Connors. Melodías líricas se repiten en diferentes formas a lo largo del LP, como figuras cambiantes en un sueño. Sombríos y sumergidos, los tonos evocan un paisaje marino nublado. El álbum se percibe singular; tejido a lo largo de una sola fluida pieza. ‘Airs’ es quizás el más accesible y bello de todo el catálogo de Connors, seduciendo a extraños y familiares de la misma manera. Asombro abandonado; una cualidad humana que hace de este un registro tan encantador. Es la humilde sencillez y la franqueza de la inflexión de la guitarra que transmite tal verdad. La gracia austera de la interpretación de Connors resuena aquí abarcando todo”. Dos décadas desde que editó su primer trabajo, cincuenta años después de su nacimiento en New Haven, Connecticut, aparecen estos registros, ahora con una nueva presentación, excluyendo cuatro pistas y añadiendo otra que pasó desaparecida entre los varios archivos. Antes era una imagen de André Kertész (1894–1985) que cubría la portada, ahora es otra fotografía de tiempos pasados, “A Passage Between Tall Lands, Wier’s Close, Edinburgh” (1905) de Alvin Langdon Coburn (1882–1966), tinta gastada para representar las sonoridades remotas. “Airs”, una obra de piezas anónimas, registros enumerados que evocan un mismo lugar en la memoria, trazos simples por donde transitan emociones profundas y armonías acentuadas de manera leve que revelan una calma inalterable. Loren Connors y su guitarra eléctrica, ninguna otra presencia más que su quieto movimiento sobre las cuerdas de acero. Las extremidades de MazzaCane Connors se extienden de manera delicada sobre el mástil del cuerpo instrumental, impulsando con un cuidado extremo su carne sobre la superficie tallada. Los acordes fluyen de modo natural, marcas impresas de manera espontánea en el aire que ocupan el espacio colmando su volumen sin invadir violentamente en él. La luz entre sombras reaparece con su esplendor desteñido, un barniz suave aplicado por Deupree que realza ese carácter contenido en las delgadas películas primarias. Las notas pulsadas generan pequeños soplos, alientos exiguos que permanecen como recuerdos inconscientes en la mente aún cuando su figura se difumine y sólo quede su presencia borrosa. Todas y cada una de estas piezas tiene una apariencia similar, sonido homogéneo que se diferencia por las distintas disposiciones internas, melodías cristalinas de textura áspera, una contradicción que se logra apreciar en muchas de las obras de Connors. Imperfecciones sin borrar que destilan una energía inalterada, una fuerza que es expulsada de la misma manera en que esta emerge, inmutable. “Airs”, en esta versión, son diecisiete piezas que se prolongan por pocos minutos, existencia lacónica en la que se despliegan los apuntes débiles, acordes efímeros que destilan un vigor abatido. Loren MazzaCane Connors crea un cúmulo de pequeñas obras que pareciera que fuesen capturadas desde otro lugar misterioso, siendo él el medio para traspasar la energía de un estado a otro, materiales sublimados en alientos fantasmales. Un minuto y treinta y nueve segundos, solo ese tiempo se prolonga “Airs 1”, composición que exhibe una belleza excepcional, un rastro inmaterial de notas prístinas generando una reverberación tenue, efecto que se reitera en todos los siguientes instantes que abarca este álbum, incluido “Airs (The Lost Track)”, recién descubierto ahora, manteniendo la misma manera. Al final de esta colección está, igual que antes, una pieza que recuerda la muerte de un poeta. “In 1822, the poet Percy Bysshe Shelly drowned in a storm at the sea. His remains were found ten days later, recognizable only by the volume of John Keats’ poetry in his jacket pocket. A memorial was given and his ashes left, there on the shore”, texto inscrito en el reverso de la edición original. Percy Bysshe Shelley (1792–1822), poeta encontrado ahogado en el Golfo de La Spezia, siendo su cuerpo arrastrado por las aguas de Liguria hasta la costa, luego cremado en una playa cerca de Viareggio. “The Death of Shelley”, elegía acústica para una estrella muerta, extraviada en la costa, temblando en el mar, acordes que se estremecen en la inmensidad de la oscuridad, último respiro de esta retrospectiva de ruido análogo apagado.

“A series of brief electronic guitar poems. Intimately composed with the patience and purposeful hesitation we have reverently come to expect from Connors. Shadowy and sunken, the tone evokes an overcast seascape”. La presencia metafísica de Loren Connors se extiende a estas composiciones de lirismo sublimado, anotaciones fugaces que resplandecen con una intensidad decaída. “Airs”, una remembranza melancólica de notas débiles, décimas que emiten un abrumador fulgor opaco. Connors exhibe hermosas piezas de ruido crepuscular, fragmentos arcaicos de óleo mustio, tonalidades frágiles de una belleza impresionista.

www.recitalprogram.com, www.lorenconnors.net


414. For
noviembre 1, 2015, 2:10 pm
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For

AKIRA KOSEMURA, MEGUMI SHINOZAKI & KIMIHIKO NITTA
»For«
SCHOLE. 2015

“She is collecting flowers”. Hojas lánguidas mecidas por el viento, soplos delicados que desplazan lentamente las delgadas láminas verdes, desde un extremo a otro de su tallo vertical. Un panorama repleto de frutos que brotan con su resplandor único y tonalidades orgánicas que crecen conforme avanzan los rayos solares sobre la superficie irregular, una vista amplia con miles de detalles irrepetibles y millones de formas extraordinarias. Un cúmulo de universos diminutos se despliegan constantemente, a cada instante, microcosmos florecientes de tonos y texturas tersas, estructuras vegetales que cambian y se renuevan en cada momento, dejando rastros vaporosos en la memoria, retratos poéticos de la naturaleza viva. En ese mismo escenario surgen otros tonos, ideas similares que transmiten una misma sensación, paisajes cubiertos de hojas y notas tenues, tan frágiles como pétalos. Armonías que transitan con la velocidad de un viento calmo, acordes de un ruido sutil formando anotaciones fugaces en medio de la atmósfera leve. Una métrica pausada sostiene al decorado acústico, cuerdas atravesando los arbustos junto al murmullo exterior, reflejos de luz envuelven las melodías iluminando una música surgida desde la superficie recubierta de hierba en su esplendor último. Akira Kosemura, músico y productor radicado en Tokio, con una serie de trabajos publicados a través de su propia plataforma, Schole, así como en el sello australiano Someone Good. Trabajos donde construye piezas breves, normalmente junto al piano, al que se añaden otras formas y objetos. Recién este año publicó “Trio” (Schole, 2015), grabación en vivo de antiguas y nuevas composiciones re-arregladas e interpretadas junto a Mika Shirasawa y Maiko Sato, y antes “Embers” (Schole, 2014), música para una película de Junpei Matsumoto. No obstante, lo más reciente del artista japonés fue “Tiny Musical” (Schole, 2015) [397], nueva impresión de su tercer trabajo, una recapitulación necesaria de los sonidos presentes también en su obra reciente. “Luego de varios años en los que ha diversificado sus creaciones a través de distintos medios, tanto en sus recopilaciones propias como dentro de otros conceptos, es necesario volver la mirada hacia esa sexta publicación dentro del catálogo de Schole, publicación que es ahora objeto de una nueva impresión, con un nuevo sonido mejorado, una recapitulación necesaria para entender el desarrollo tanto de este artista como del lugar que cobijó y sigue cobijando sus sonidos. “Tiny Musical”, un compendio de canciones desarrolladas alrededor de simples motivos, hermosos acordes por los cuales se filtran diferentes sonidos que se posan sobre sus estructuras de manera sobria… La música creada por Kosemura se basa en el hecho de dejar que las notas se desplacen por las hojas de las partituras de la manera más natural posible, unos luminosos esquemas que recorren los textos pacíficamente, inhalando, exhalando, permitiendo que el tiempo transcurra y entre el oxígeno necesario para se limpien de cualquier impureza. Los otros objetos superpuestos sólo permiten que los detalles simples que ya existen afloren a la vista y al resto de los sentidos. Las melodías aparecen como por debajo de un río tranquilo, como esos vestigios venidos de corrientes superiores y que se arrastran lentamente por el torrente fluvial, apareciendo cuando las aguas tienden a estancarse en el terreno más plano. Pese ha haber pasado ya más de ocho años desde que se dejaron sentir estas emociones musicalizadas, el valor permanece inalterado, y sus ecos se pueden percibir con la misma intensidad que antes”. Un paso atrás para enfrentar el futuro a través de un registro momentáneo.

“Ella está recogiendo flores. En el principio no había nada. Una nueva dicha, una nueva esperanza, un nuevo futuro. Luces diminutas empiezan a aparecer. Ella está recogiendo flores. Un prado verde fresco, la luz del sol filtrada a través del follaje por el río. Luces diminutas que florecen en todo el mundo. Poniendo colores gradualmente. Poco a poco, para estar ser satisfechos. Para ti, para mí. Ella está recogiendo flores”. Ahora que la temporada llega a su término, Akira Kosemura regresa con un obra que no es solo sonido sino que integra además otras artes, un objeto dónde se incorporan ruido, imágenes y diseños florales, todo en un álbum exiguo en el que explora las formas que desde hace unos años viene desarrollando. “SCHOLE presents a collaborative work by Akira Kosemura (composer), Megumi Shinozaki (flower artist), and Kimihiko Nitta (photographer)”. Única información, detalles que indican solamente quienes intervienen en este trabajo, un registro de pequeñas piezas de electrónica pastoral. “For” es un CD, más un DVD y libro de fotografías, un lugar donde convergen diferentes artes que presentan una misma familia estética. La artista floral Megumi Shinozaki despliega sus creaciones y arreglos por medio de hojas naturales, mientras que Kimihiko Nitta captura esas obras desde un ángulo melancólico, expuestas en papel y planas, además de registrar imágenes en movimiento de la naturaleza y la ciudad, utilizando las canciones compuestas por Kosemura. Nueve episodios en los cuales emergen armonías diminutas desarrolladas en escasos minutos, destellos fugaces de estruendos sutiles, explosiones auditivas contenidas en un espacio de tiempo reducido. En “For” conviven una serie de colores que ilustran los arreglos orgánicos: piano, piano de juguete, teclado, programación, violín, viola, cello, batería, vibráfono y marimba, herramientas interpretadas por Kosemura y otros seis músicos. Cada una de estas composiciones es un instante en el cual extraviarse, donde el tiempo se prolonga y el espacio se cubre de guirnaldas eléctricas y murmullos que se repiten encima de estas estructuras. Música clásica y figuras sintéticas se entrelazan en una obra extremadamente delicada, líneas nítidas desplazándose a lo largo del panorama rural, a través de las visuales urbanas, parajes envueltos en el decorado verde. La fauna también se filtra por los surcos de estos registros, el zumbido de la vida animal, el canto de los insectos que habitan entre las plantas y el terreno húmedo. “Purple” recoge las resonancias espontáneas de una mañana soleada, el despertar luminoso entre sencillos acorde de piano, apenas ochenta y un segundos que se evaporan en el soplo del día. “New World” inserta las superficies artificiales en las formas expresadas manualmente, cuerdas cruzando el campo amplio, de igual manera que “Waves Of Light”. “Gene”, cadencias serenas en el trayecto asfaltado, un caminar lento de la mano de un ramo aún con vida. La movilidad antecede a la calma inacabable de “For”, suspiros prolongados de tonos débiles, el respirar pausado de una armonía cautelosa. “Upstairs” y “Fallen”, ideas vagas exteriorizadas como sonidos que se desvanecen, impulsos que vienen y vuelve a desaparecer entre el follaje. “Her” retorna a la simpleza del piano y su belleza inherente. “Then” es poco más de un minuto de centelleos mirando al horizonte, el reflejo de la luz en la superficie de las flores. El DVD muestra las fotografías en movimiento capturadas por Kimihiko Nitta, con dirección artística y las flores de Megumi Shinozaki, retratando el sonido bucólico de Kosemura por medio de imágenes de múltiples tonos, luz y su refracción al atravesar las notas y el espacio ligero. La modelo Shin Lee sigue un trayecto indescifrable por el campo mientras sostiene un ramo, huele su aroma, la lluvia se posa sobre sus extensiones despojadas y el sol reflecta en el lente, irradiando los árboles amarillos. Las hermosas imágenes registradas por Kimihiko Nitta y los bellos adornos de Megumi Shinozaki se avienen perfectamente a los sonidos del artista japonés, notas que se pierden en el violeta que se balancea por el viento y en el verde difuso del paisaje.

“She is collecting flowers. In the beginning there was nothing. A new bliss, a new hope, a new future. Tiny lights begin to appear. She is collecting flowers. A fresh green meadow, a sunlight filtering through foliage by the river. Tiny lights blooming across the world. Putting colors gradually. Little by little, to become satisfied. For you, for me. She is collecting flowers”. Plantas y acordes que surgen de manera espontánea por las praderas, notas y hierba que crecen conforme avanzan las estaciones, hojas que decoran los campos extendidos. Akira Kosemura, Megumi Shinozaki & Kimihiko Nitta despliegan sus oficios en un hábitat comprimido, una exhibición temporal y a la vez imperecedera de arte minúsculo. “For”, la vegetación y el ruido acústico en imágenes y partituras que eclosionan en el resplandor de los días.

www.schole-inc.com, www.akirakosemura.com, www.edenworks.jp, www.pis.cc/nitta