Hawái.


H.13


H13 Blog 02

H.13, una breve selección de lo que fue el 2013, by Hawái.

Han pasado doce meses exactos desde nuestro último reporte, y hoy es tiempo de otra breve selección de lo que fue este 2013, y de lo que todavía sigue siendo. Han sido días de volver a caer en los sonidos que nos envolvieron durante esta temporada, días en que esos sonidos transitorios pasan a tener una existencia más allá de ese límite temporal y espacial. Por cierto que, como siempre, nuestros oídos son simples manos por los que la música que fluye por el aire se nos escurre como agua emergiendo de una vertiente silvestre. Pero algo de su humedad queda impregnada en la piel, un frío halo de hielo que nos cubre en estas horas de sofocante calor. Dentro del enorme desborde de publicaciones que hoy caracteriza nuestra realidad solo alcanzamos a cubrir un porcentaje menor de este. Sin embargo, son los sonidos menos obvios los que intentamos cubrir, o al menos ese es nuestro propósito. Y para ello establecemos relaciones y vínculos que han surgido casi de forma espontánea, relaciones que unen pequeños estruendos de canciones entre diversos puntos geográficos, enlazando aleatoriamente sensaciones auditivas que comparten la necesidad de exteriorizar las emociones que los motivan. De allí es donde surge el ruido interior que deseamos no quede encerrado en una habitación, sino que, por el contrario, tenga un alcance mayor, tanto como es que se pueda extender la red que en estos años hemos construido. Como una forma de prolongar ese efecto es que elaboramos esta lista, y también para añadirle valor, si es que eso es posible, a aquellos trabajos que nos parecieron más interesantes dentro de este lapso, desde un punto de vista subjetivo. Bueno, todos lo son. Como consecuencia de ello tenemos treinta LPs y diez EPs, seleccionados solamente de entre las obras que estas páginas alcanzaron a cubrir, obras mayormente del año que acaba de extinguirse, más algunas que permanecen sonando desde el pasado presente. Grabaciones desde el campo, baladas espectrales, electrónica microscópica, digitalismo folk, minimalismo contemporáneo, cuerdas crepusculares, ambient orgánico, naturalismo fragmentado. Restos de notas esparcidas durante las estaciones que atraviesan los días, vestigios recopilados desde el suelo sobre el cual permanecen destellando cuando la luz se posa sobre sus figuras, tan brillantes como en el primer instante que su ruido se filtró por nuestra piel.

Borde 04

EP’s

07-10-02

10‹ PORYA HATAMI
The Waning Branches EP
WIST REC.

09‹ SYLVAIN CHAUVEAU
Abstractions
FLAU

08‹ ^^^^
The Sad Truth
COTTON GOODS

07‹ LOSCIL
City Hospital (Jackdaw Edition)
WIST REC.

06

06‹ AMIINA
The Lighthouse Project
SOUND OF A HANDSHAKE

05

05‹ RÊVE
Ventre univers
PILOTTI

04

04‹ DEPATTERNING
The Huddled Tone (Reissue) + The Woodlander’s Index EP
WIST REC.

03

03‹ MACHINEFABRIEK
Sol Sketches Supplement

02

02‹ FESCAL
The Descending Light EP
WIST REC.

01

01‹ YANN NOVAK
Blue.Hour
FARMACIA901

El minimalismo como belleza. Y esa belleza solo alcanza a prolongarse durante veintiún minutos, suficientes para apreciar la enorme superficie de los paisajes que sobresalen cuando la luz expone el panorama natural… Del silencio al silencio y, entre medio, un hábitat iluminado por el sonido traslúcido. Anteriormente ya nos habíamos sorprendido con parte de la obra del músico de Los Ángeles. Ahora vuelve a los parajes desérticos, pues la pieza esta formada de fotografías y sonidos recogidos en el Parque Nacional Joshua Tree (California) en junio de 2010. Cuando uno comienza a ir más allá de la belleza del plástico que contiene e intenta reflejar las imágenes, de manera inmediata uno se traslada a los horizontes melancólicos y meditativos. La línea que sustenta la música es tan tenue que apenas y se puede percibir, su estructura es extremadamente delgada. “Blue.Hour” es una gran planicie sobre la cual se extiende una enorme capa de plástico diáfano, y sobre ella otra capa más, y así. Esa falta de materia que interrumpa el paso de energía lumínica, permite que los colores del ambiente traspasen el sonido. Sin embargo, de alguna forma, algo de ese sonido queda atrapado en esas capas, pero retenido en una forma débil y extenuada, tal y como en la hora azul… Todo es frágil, todo es cristalino. El ruido no alcanza a sobrepasar el límite que signifique una interrupción del resto de elementos habituales que suenan en una sala, pero esa fragilidad, de algún modo, logra abstraerlo a uno. La realidad interpretada por las fotografías se plasma en un fino tejido de electrónica estática, el mismo que deja ver entre sus trazos los difusos colores de un paisaje cercano… Durante este período del día, y debido a que la luz que desde el sol impacta a la tierra es menos intensa que en el resto de las horas, la distancia entre luces y sombras es igualmente menor, lo que produce que ambas no resulten sobreexpuestas. El sonido que traspasa a ese mismo sonido no se sobrepone a las imágenes que crea, sino que ayuda a difuminar los límites que entre un tono y otro existen, aumentando sus divergencias. Los escasos veintiún minutos en los que se prolonga esta panorámica hacia el infinito el tiempo, el espacio y la luz se confunden en una postal de colores y sonidos escalados, cuyos puntos de inicio y término ya no son tan nítidos como hace unos instantes lo eran.

Borde 04

H13 Blog 01

LPs

27-30

30‹ DAVID WENNGREN & JONATAN NÄSTESJÖ
Below
SOUNDSCAPING

29‹ MACHINEFABRIEK & SANJA HARRIS
Machine Rooms
KESH

28‹ SVARTE GREINER
Black Tie
MIASMAH

27‹ BJ NILSEN
Eye Of The Microphone
TOUCH

23-26

26‹ THE BOATS
Our Small Ideas
FLAU

25‹ SEAWORTHY + TAYLOR DEUPREE
Wood, Winter, Hollow
12K

24‹ RION
ホタル
HIBERNATE

23‹ PAN•AMERICAN
Cloud Room, Glass Room
KRANKY

19-22

22‹ VARIOS
FOUNDLAND
FLAU

21‹ OH, YOKO
I Love You…
NORMAL COOKIE

20‹ 0
Soñando
FLAU

19‹ MARSEN JULES
The Endless Change Of Colour
12K

18

18‹ TIME IS A MOUNTAIN
Time Is A Mountain
HÄPNA

17

17‹ RAUELSSON
Vora
SONIC PIECES

16

16‹ PASCAL PINON
Twosomeness
MORR MUSIC

15

15‹ ANTONYMES
There Can Be No True Beauty Without Decay
HIBERNATE

14

14‹ TAKESHI NISHIMOTO
Lavandula
SONIC PIECES

13

13‹ WILLIAM BASINSKI
Nocturnes
2062
WILLIAM BASINSKI + RICHARD CHARTIER
Aurora Liminalis
LINE

12-2

12‹ BURKHARD STANGL
Unfinished. For William Turner, Painter.
TOUCH

11

11‹ MOSKITOO
Mitosis
12K

10-2

10‹ SONICBRAT
Stranger To My Room
KITCHEN. LABEL

El balanceo melancólico de notas rescatadas desde la memoria variable sirve como un remanso, una separación del movimiento imperecedero de las horas, una segregación de esos desplazamientos perpetuos. Una desviación en el camino atrapada fugazmente en melodías eternas… Ahora que el tiempo avanza irreparablemente, poco a poco la oscuridad vence a este pequeño oasis de luz que inundó mi habitación, regresando al mismo punto que marca el inicio de esta obra, retornando sobre la rotación de los días que se desvanecen como la espuma. Darren Ng nos ha regalado con “Stranger To My Room” momentos de arrobadora belleza, once momentos que eluden los espacios que quedan ocultos tras el enmudecimiento, en el frágil limite que separa el silencio del ruido débil. Notas de lirismo tenue que permiten descubrir la intimidad de su soledad.

09-2

09‹ ILLUHA
Interstices
BETWEEN
Between
12K

Las hojas caen, los juncos se mueven de un extremo a otro, solo sujetados por su raíz, y el ruido se cuela entre ellos, como un riachuelo que humedece los tallos. Al escuchar este paseo por los bordes de la ciudad uno se traslada hacia esos terrenos inhóspitos, donde habitan los murmullos naturales… Un intersticio es una hendidura o espacio que media entre dos cuerpos o entre dos partes de un mismo cuerpo. Este disco, a pesar de ser concebido de esa manera, posee una entidad propia y autónoma. Entre esos espacios se cuela el sonido orgánico que crece de forma natural y espontánea. A veces es el crujir de la madera envejecida, a veces un río entre brotes húmedos, a veces sonidos restaurados que recuperan sus alientos aún vivos, “Interstices” resplandece como una flor en el bosque después de la lluvia.

Hasta este momento ya he alcanzado a oír estos sonidos varias veces, y cada una de esas veces se descubre algo que antes no me había percatado que estaba. Uno llega a confundirse, y lo que suena también se puede fácilmente verse enredado con lo que le rodea, un cassette manipulado con la loza de la cocina, un sintetizador con las vastas hojas de palmera al viento, un piano con la madera añosa del piso, una guitarra con un ave cantando sobre una rama… Between es el ruido de la naturaleza crepitando en una mañana de verano fría y húmeda, igual que la que acaba de suceder. “Between” son treinta y ocho minutos que también son una exhibición precisa de los ambientes que regularmente nos vienen desde el norte, las resonancias infinitas del murmullo silvestre.

08

08‹ F.S. BLUMM & NILS FRAHM
Music For Wobbling Music Versus Gravity
SONIC PIECES

Los livianos sonidos creados por Frank Schültge y Nils, mezclando tradición con modernidad, melodías audibles con ruido concreto, se sustentan sobre una red muy delgada y, como por acto de magia, no vemos sus soportes, solo los vemos flotar en el aire, levitar en el espacio, contra la ley de gravedad. De tan ligera que es su música, se introduce por la piel, llegando hasta muy adentro del alma. Mientras uno respira “Music For Wobbling Music Versus Gravity” sus canciones oxigenan los pulmones, como un paseo por los bosques campo adentro. Su liviandad restaura el interior y aligera el peso de la vida, sin salir de casa. Suenan sus minúsculas piezas y ahora ya no me encuentro en una habitación mirando sus sonidos. Ahora me encuentro al aire libre, feliz de nadar en el viento.

07

07‹ HANGING UP THE MOON
The Biggest Lie In The World
KITCHEN. LABEL

“The Biggest Lie In The World” son nueve pequeños movimientos que tiemblan sobre las tersas telas del folk más preciosista. Sonido, palabras e imágenes evocadas… La instrumentación es sencilla, lo mismo las canciones. Y, sin embargo, en un momento inesperado, en un lugar inesperado, emergen puntos que se desvían hacia esquinas mágicas. Son pequeños detalles, a ojos pasajeros imperceptibles. Pero ahí están, esperando a ser descubiertos. Un ruido diminuto, una voz desvanecida, una nota distinta. Todo sobre un paisaje bucólico, con la ventana mirando hacia el campo, donde los arbustos conforman un gran jardín natural… Los paisajes se abalanzan mientras las bondades desaparecen. “The Biggest Lie In The World”, la segunda entrega del proyecto de Sean Lam, nos descubre nuevos parajes donde hermosas armonías se encuentran con melodías pastorales, exponiendo las mentiras del mundo, envueltas en piezas que arrullan el oído. Folk diseñado para redescubrir el amor perdido, música silvestre diseñada con la sutileza y el encanto habitual de Kitchen., una de nuestras marcas favoritas, que nos enseña a Hanging Up The Moon, una joya oculta desde los cielos de Singapur. Claro como la luz del día. Calor de luz de día.

06-2

06‹ CHRIS WATSON
In St Cuthbert’s Time. The Sounds Of Lindisfarne And The Gospels
TOUCH

Bastan unos pocos minutos para abstraerse de la realidad impuesta y sumergirse en el paisaje ambiental que rodea los sonidos de la vida silvestre, unos segundos para adentrarse en un paraje completamente opuesto. Cuando solo transcurren unos instantes, el ruido de la flora y fauna inmaculada inunda las mareas con sus sonidos salvajes, formando una preciosa panorámica de naturalismo prístino. El oleaje cubre las costas con sus frías aguas, y sus habitantes originarios interpretan melodías imposibles de transcribir, asombrosamente impredecibles, pasmosamente hermosas… Durante las cuatro estaciones del año, Watson se internó en la geografía de la isla, en los territorios baldíos y la vegetación húmeda. A pesar de que la fisonomía ha sufrido cambios durante los más de mil años que han transcurrido, de todas maneras podemos introducirnos en la historia y, más aún, sentir cómo el paisaje se filtra por los poros de la piel, atravesando las barreras artificiales. Y eso es algo que este artista sabe muy bien hacer. Su técnica consiste en dejar los sonidos que espontáneamente se producen de forma inalterada, conservando la esencia más radical de los mismos. Watson es más un documentalista que exhibe las imágenes tal cual como él las percibe, trasladando la panorámica silvestre de forma inmutable desde su origen hasta la belleza del plástico… El hermoso canto de las aves, el gemido de los animales, el susurro de las plantas y sus hojas al encontrarse entre sí, la hierba balanceándose conforme se delinean los vientos, el estruendo minúsculo de los insectos. “In St Cuthbert’s Time. The Sounds Of Lindisfarne And The Gospels” es una impecable obra de música espontánea, exquisitamente presentada, que traduce el sonido de un momento único.

05-2

05‹ STEPHAN MATHIEU
Un cœur simple
BASKARU
The Sad Mac
SCHWEBUNG

Desde hace más de un década que el alemán Stephan Mathieu viene despojando al sonido de toda artificialidad, recurriendo normalmente a tecnologías obsoletas y herramientas descatalogadas, aunque pasadas por un filtro propio de nuestra época, que no hace más que expulsar esos sonidos desde un lugar desvanecido en el tiempo y la memoria… Al igual que el arte del disco, obra de Caro Mikalef, y en especial en el libreto de la edición (digital) de su propia compañía, Schwebung, las imágenes/sonidos rescatados del pasado son pasados por un cedazo que transforma su impresión original en visiones borrosas y reverberaciones veladas. El mundo pretérito en sus manos se torna un lugar que se desvanece cada vez que es contemplado. Tomando esos instrumentos, interpretando esos instrumentos más propios de un museo y, sometidos a un tratamiento digital, por un ordenador que intenta descifrar un lenguaje que le es ajeno, ese prístino ruido analógico es arrojado como ruido sintético que irradia luz opaca, abrasiva, irisada, inextricable, penetrante. Y, pese a usar restos de otras músicas, suena intensamente pura, incorrupta, como una celebración sacra, un momento de severa y austera religiosidad… Sonidos recogidos desde los archivos encerrados en el tiempo, y sometidos a una manipulación que parece actuar por si misma, música que fluye como una materia viva a través de la oscuridad. “Un cœur simple”, como las imágenes que la ilustran, es una obra que, por medio de su proceso de absorción, debilita el sonido. Pero, en lugar de extinguirlo, lo convierte en una inacabable fuente de energía, infinito resplandor espectral.

04-2

04‹ RICHARD CHARTIER & YANN NOVAK
Undefined
FARMACIA901

Los sonidos vuelven a flotar en el aire de forma invisible, imperceptibles a la vista, imperceptibles al oído, de no ser por una pequeño movimiento lineal que se traslada horizontalmente desde un punto a otro, pero que perfectamente podría extenderse más allá del límite de la vida… Una única pieza, treinta y nueve minutos, veintiocho segundos y, en cada espacio que existe entre estas unidades de tiempo, transcurren y se mueven las partículas más ínfimas de ruido con una tranquilidad y una quietud inquebrantable… Una pista sin terminar reducida a menos de una hora de belleza infinita y transparente. Rompiendo con el ambiente de masa sonora incesante y muchas veces molesta, de pronto la calma y su invariabilidad comienzan a emerger de entre la nada, formando un largo paréntesis de mutismo musicado. El tejido extremadamente tenue de electrónica cristalina empieza a sobresalir, alterando el espacio de la forma más tímida posible. Las moléculas se atraen entre si, absorbiendo todo lo que las rodea, consumiendo cada milímetro hasta dejar nada más que un gran vacío de blanco inmaculado… Como un gran pliego de papel translúcido, con dobleces imperceptibles y manchas minúsculas, “Undefined” se desenvuelve con la pasividad acostumbrada de ambos artistas del sonido quieto.

03

03‹ RYUICHI SAKAMOTO + TAYLOR DEUPREE
Disappearance
12K

La música surge de la unión del piano y electrónica, en el caso de Sakamoto, y de sintetizador, tape, loops y guitarra acústica, en el caso de Deupree. Pero el resultado es mucho más que la suma de factores. Los rastros sobre el terreno esponjoso, el ruido de la nieve comprimida en la mano surge casi de forma mágica. Los rastros de electrónica natural se posan como una delgada tela de estática recubierta. Es el murmullo sintético el que cruza líneas imaginarias, trazando un mapa transparente. La melodía que subyace a este tejido espectral se va apoderando de la atmósfera que le circunda. Entre las grietas que generan vacíos quietos comienza a circular ruido ambiente y el crujir de la madera descomprimida por el calor. No es sino hasta que todo resulta absorbido por esta red invisible que las notas sugeridas aparecen tímidamente, entrometiéndose entre las grietas, casi al azar. Es en ese instante que la nieve y su prístino brillo queda expuesto. Son sonidos cazados de improviso, recogidos desde un lugar desconocido, los que adquieren un primer plano desde la sobriedad característica del músico japonés: son más los espacios que se quedan silentes que aquellos en que se percibe un movimiento invariable. En el entramado que se forma, los instantes donde esa magia se presenta están en ese silencio y lo que hay entremedio. Pareciese que todo permanece intacto y, a la vez, que todo se mueve: cada segundo es diferente al siguiente, cada milímetro es distinto del otro. Como contemplar el paisaje nevado: desde lejos parece uniforme, desde cerca se notan los miles de detalles que la adornan, un insecto caminando sobre él, un trozo de madera desprendido de su árbol, restos de un volcán que descansa… De un tono pacífico, pero a la vez lleno de imperfecciones que yacen bajo la capa de limpieza que se ubica encima de ellas, “Disappearance” crea un nuevo y particular paisaje audible. Aquella piel blanca sobre el suelo y sus minerales, aquel refugio se convierte en el escenario en el cual se recuestan los sonidos desplegados por las cuidadosas manos de Sakamoto y Deupree. El ruido de la nieve que cubre el terreno débil y el resplandor del sol sobre la escarcha configuran el paisaje de minúscula belleza contemplativa.

02

02‹ HARUKA NAKAMURA
Twilight
KITCHEN. LABEL

Este trabajo da muestra de como la imagen extendida del sol tenuemente va decayendo, mientras las horas marchan en su avance. Figuras lánguidas se forman cuando los objetos descansan del brillo inagotable, el que se dirige a su lenta letanía. Es el piano de Nakamura quien, desde la tranquilidad, comienza a hacer florecer notas extremadamente frágiles, trazando líneas de un cuadro de profunda melancolía, el retrato de una panorámica que ve cómo una figura firme se convierte en una silueta, la idea de algo que ya fue. Pronto esas notas reflexivas se irán cubriendo de otros aromas, la batería aletargada de isao saito, los bronces y la flauta de ARAKI Shin, los violines armoniosos de Rie Nemoto… Ambient acústico, jazz contemplativo, música de cámara moderna de temperatura cálida que reconforta el oído, un descanso del movimiento. Su carácter eminentemente instrumental actúa como un refugio a la agitación constante y agobiante de las jornadas interminables. Luego de escuchar demasiadas voces, demasiadas palabras, me he sentido un extraño, algo incómodo. Estas piezas actúan como un hogar que aliviana la carga de la vida… El resplandor del sol, en los momentos en que decae, no deja de iluminar. Pero ese descenso y la desfragmentación de la luz producen un efecto de multiplicar los colores sobre la superficie sobre la cual esta cae, desde la claridad hasta la oscuridad. Una paleta cromática en declive, el ocaso del fulgor y su tintura. Las notas desplegadas por Haruka Nakamura crean también un patrón multicolor en tonalidades apagadas, hermosamente débiles. Vuelvo a abrir el libro en su página última, en un intento por prolongar el atardecer. “ ”, al lado de April Lee, lo consigue: seis minutos y treinta y cuatro segundos que postergan la declinación del sol y sus disparos horizontales unos instantes más. El crepúsculo y su esplendor desteñido se propagan como destellos en este sueño de los días. “Twilight” es un descanso de las estaciones cuando estas comienzan su decoloración.

01-3

01‹ STEPHAN MATHIEU
The Falling Rocket
SCHWEBUNG
STEPHAN MATHIEU AND DAVID SYLVIAN
Wandermüde
SAMADHISOUND

El ritmo del alemán Stephan Mathieu es el mismo que el de un astro dibujando una órbita en el cielo. No importa la velocidad de su movimiento ni lo acelerado de su trayecto, desde la distancia siempre parecerá que su desplazamiento se desarrolla a un ritmo estancado, mientras vemos como su enorme brillo, como su radiación solo son pequeños temblores de luz inestable, desde la lejanía inconmensurable del vacío…Cada vez más inmerso en su propio universo ralentizado, Mathieu vuelve a fabricar o, más bien, a descubrir entre las capas de suelo fosilizado brillantes opacos incrustados sobre carbón resplandeciente. “The Falling Rocket”, nueve piezas y ochenta y dos minutos de electrónica acústica desplegadas como largos trozos de ruido fragmentado, sonidos extendidos de estática temblorosa… Las imágenes del impresionante artwork de Caro Mikalef que acompañan esta edición digital –24Bit/48kHz FLAC– muestran rocas que pierden sus formas en color negro y blanco. En las nueve páginas de este PDF parece que el suelo se desvanece en un fondo oscuro, y la materialidad sólida se convierte en mercurio derretido, una materialidad líquida. En el mismo plano de transformación de lo físico, el ruido original se disuelve como si fuese un elemento de estructura débil expuesto al calor incandescente. Las notas imperceptibles se entrelazan con el ambiente exterior, formando una masa uniforme que se mueve lentamente, avanzando como una nube de electricidad transparente que va devorando el espacio que lo rodea, atrayendo hacia su núcleo infinito los sonidos que se aproximan a él. La quietud no impide la atracción inevitable. “All audio is performed in realtime”. El aura que comprime los vértices opuestos es un virus con vida propia, infectando las partículas más mínimas. Las melodías de color grisáceo y de superficie rugosa van adquiriendo una textura más lisa, pero que de todas maneras puede herir. El silencio se torna pausadamente en notas invisibles, ocultas tras la energía que desprende este oscuro virus de luz radiante… Cuesta salir indemne una vez que se ha entrado en su bucle y, sin embargo, ese daño conlleva también una limpieza, una suerte de despojo de aquellos remanentes innecesarios.

Retrocedo diez años atrás. Luego de un silencio prolongado más de lo necesario, David Sylvian lanza su propia compañía, y junto con ella “Blemish” (Samadhisound, 2003), obra no fácil de desentrañar, un espejismo de poesía eléctrica extraña, disonante, ruidosa, cristalina, resquebrajada, limpia por fuera pero con heridas internas… Desprovistas del aspecto vocal, solo quedan los restos de una relación y el sonido que la acompaña. Y Mathieu vuelve a trazar líneas imaginarias en el espacio. Los haces de luz infinitamente delgados viajan a través de la oscuridad, armando una intrincada red de ruido que se alimenta a si mismo. En todo el disco hay una sensación de inestabilidad, las melodías dibujadas con la guitarra, a pesar de su poca movilidad, nunca dejan de temblar, y ese ir y venir es el que hace que su imagen sea borrosa. Constantemente suspendidas sobre una cuerda floja, las notas deambulan como partículas inconstantes sobre su núcleo, átomos orbitando en direcciones impredecibles quietas en un plano estático. Al mismo tiempo, ese ambiente generado por los archivos transmutados va lentamente absorbiendo las melodías, contaminando con las impurezas que nacen de su propia interacción al resto de sonidos. Cada elemento se coloca al centro de su universo y, a su vez, ese mismo elemento va rodeando al resto, formando una edificación con una distribución asistémica. Y aún así, en su fondo y en su forma, atraviesa de un límite al otro su belleza imperecedera. Aquellas manchas imborrables que estaban en las piezas originales se traspasan a estos nuevos edificios, sobreviviendo al proceso de infección artificial… Son siete piezas, pero fácilmente podría ser una sola. El tránsito de “Saffron Laudanum” a “Deceleration” sucede de manera imperceptible, y los silencios se tornan en ruido. En aquel primer acercamiento resuenan los ritmos anémicos de ‘The Only Daughter’. “Please be gone by morning” decía en ese entonces. Hoy solo quedan vacíos espaciados… Cansado de deambular, su traducción literal, la reinterpretación de Stephan Mathieu del trabajo de Sylvian abre la herida. El ruido se extiende sobre una tela con finas líneas de luz auditiva, entrelazadas con los sonidos primarios, los cuales ingresan de una forma y emergen de otra. El sistema de Mathieu actúa como un virus que se propaga por cada lugar por el que avanza, contaminando hasta el corazón de sus moléculas, hasta la célula más ínfima. Las manchas conservan su oscuro atractivo. “Wandermüde”, su transcripción, extenúa las notas y eleva aún más su indescifrable belleza.

Borde 04

hawai.files.wordpress.com/2014/01/h13_01, hawai.files.wordpress.com/2014/01/h13_02
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