Hawái.


426. Moss
marzo 1, 2016, 12:10 pm
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Moss

KEN IKEDA + CHIHEI HATAKEYAMA
»Moss«
WHITE PADDY MOUNTAIN. 2015

Golpes de dimensiones reducidas generando un sueño suave y placentero, sobre una superficie de sonidos delicados. Formas sencillas que avanzan en una misma dirección, creando un espacio donde la mente descansa de la movilidad y la inquietud constante del día. En ese panorama se asientan una serie de figuras, diferentes, semejantes, homologables, diseño abierto de imágenes abstractas creadas en fracciones de tiempo breves. Desde la otra orilla del planeta aparecen nuevos registros, formas apacibles donde ocurren mínimos eventos que sobresalen a extensiones sosegadas, trayectos amables que dibujan líneas imaginarias y en los cuales los acordes se balancean como olas en un mar quieto. Desde ese lugar misterioso asoman un cúmulo de armonías serenas, ondas situadas de manera disgregada sobre un plano de estruendos llanos, mapas que ilustran la geografía vegetal y las costas espaciosas. Un nuevo encuentro se produce en la isla de Japón, en el extremo nuestro. Dos músicos nacidos en esos territorios por vez primera se reúnen para entregar un trabajo que se ajusta a los patrones habituales que nos llegan de manera regular desde ese lugar. Una de las dos partes es Ken Ikeda, “un compositor y artista nacido en Tokio. Ha exhibido arte sonoro e instalaciones visuales alrededor del mundo, y ha trabajado con John Russell, Paul G. Smyth, Toshimaru Nakamura y muchos otros. Ha colaborado con, entre otros, el pintor Tadanoori Yokoo, el artista Mariko Mori y Hiroshi Sugimoto, y ha compuesto y grabado para el cineasta David Lynch. Se presentó, como parte de Sonic Boom, en la Galería Hayward, en Londres en el año 2000, y como parte de la exhibición ‘Apocalypse’ de la Royal Academy en 2001”. Ikeda tiene hasta ahora unos cuantos trabajos para Touch, Spekk y Baskaru, una discografía limitada en más de quince años. La otra mitad es Chihei Hatakeyama, músico con una obra más que interesante y quien ha aparecido en variadas ocasiones en este sitio. Además, a Hatakeyama es habitual verlo acompañado de otros artistas, entre ellos Tomoyoshi Date, Naph, Asuns,  Good Weather For An Airstrike o Hakobune. Dos de sus últimas colaboraciones incluyen “Frozen Silence” (White Paddy Mountain, 2015) [383], “un álbum compartido dónde ambas formas de sonido se entrelazan en una misma identidad, incorporando las diferentes habilidades en una idea unificada… Trabajo que se compone de grandes piezas de sonido espacioso. Un gran bloque de hielo que se traslada por los mares, notas de ruido ambiental que avanzan de manera pausada por la superficie acuosa, acordes que son más bien el rastro difuso de una configuración más concreta. Estos registros son como estructuras de cristal que fluyen por las corrientes, a veces rompiendo con la intensidad existente mar adentro, insertas en las mareas… Acordes que se trasladan con lentitud sobre el mar, cristales de sonido que avanzan con una enorme quietud entre las rutas acuosas, olas que colisionan con las costas erosionando su exterior sólido”. Su otra reciente cooperación es “Magical Imaginary Child” (White Paddy Mountain, 2015) [404], “una reunión de impulsos diferidos en que conviven formatos orgánicos que emplean energía para poder expresarse, una serie de anotaciones producidas en el transcurso de una estadía breve y que se difunden de modo amplio por las corrientes aéreas. Chihei Hatakeyama y Federico Durand elaboran un trabajo de reverberaciones ambientales que crecen de manera indefinida en el espacio, dejando rastros vaporosos de polvo y partículas ínfimas, piedras pulverizadas flotando, brillando levemente… Grabaciones caseras llenan los vacíos, composiciones espontáneas surgidas de la unión de materiales básicos… Por medio de sus movimientos repetidos se forma una música maravillosa, órbitas minúsculas y notas que irradian calor templado”.

Chihei Hatakeyama otra vez publica un nuevo trabajo de atmósferas ligeras, una nueva colaboración donde se amolda a otras maneras de ver el sonido, y estas a su vez se amoldan a él. Unido a Ken Ikeda elabora un conjunto de piezas calmas en las cuales ahonda en la tranquilidad y los espacios que manan desde un estado dócil. “Moss”, publicado en diciembre pasado, se basa en la acumulación de capas que no sobrepasan una cierta altitud, ejercicios en los que brotan pequeños elementos encima de trazos horizontales vastos. Los dos músicos japoneses parten de una base uniforme a la que añaden melodías de vidrio, tan frágiles como sus paredes transparentes. Los apuntes melódicos resaltan de inmediato en la linealidad basal, simples y hermosos motivos decorando las cadenas de sonido grácil. Ikeda y Hatakeyama, en este álbum, presentan registros que se extinguen de manera rápida en el tiempo, aunque en su interior poseen una vida mucho más prolongada. “Moss” se compone de estrofas de una existencia relativamente efímera que, no obstante, extienden su eco por sobre las limitaciones del tiempo, momentos que trascienden los límites. “Chihei Hatakeyama unido con el excelente músico Ken Ikeda. Éste último actualmente reside en Londres, un músico experimental y artista que produce sonidos ambientales y minimalistas. Su primer álbum, ‘Tsuki’, fue lanzado por Touch. Ahora se enfoca en colaborar con Toshimaru Nakamura y otros muchos músicos de improvisación. ‘Moss’ ha sido seleccionado de sesiones y grabaciones de Hatakeyama e Ikeda en estudios durante dos años y medio. Toda la estructura del álbum es como la vida en la corriente, y es también como los eventos del día, y además parece como los cambios naturales en el año”. Un proceso largo y silencioso ha culminado en una colección de canciones que avanzan con dilación durante los minutos, las horas, los días. Arte sonoro creado con herramientas reales y también con circuitos artificiales, empleados para configurar lienzos de pureza auditiva, motivos diáfanos transmitiendo una sensación de paz. Hatakeyama e Ikeda descubren nueve piezas de electrónica pastoral y texturas ambientales, rastros en que fluye una masa de aire frío adyacente a armonías suaves y ligeras. Algunas de ellas son más llanas que otras, algunas más escarpadas, algunas una unión de ambas. “Koke”, minimalismo exiguo flotando sobre una marea espacial. Esos pocos minutos aunque existen varias más formas, muestra la naturaleza de esta obra, nunca sobrepasando los límites de la tranquilidad. “Hamon”, ritmos regulares que se repiten incesantemente dentro de otros sonidos. “Zehi No Shidai” es una grabación casera, objetos cotidianos hechos una canción, cuerdas acústicas ocultas en el quehacer diario, el mismo ajetreo de “Mujo”. Los tonos estáticos de “Tsuyu To Kie” preceden a la llama eterna de “Inei”, un torrente de ardor que derrite el hielo sobre las costas invernales, exponiendo la hiedra a la luz natural.

“Like the life of the flow… Like the events of the day… There seems also natural changes in one year”. Cada uno con historias diferentes, Chihei Hatakeyama y Ken Ikeda se aclimatan el uno al otro para generar composiciones de música minúscula que navegan en extensiones lineales. “Moss”, armonías que crecen en el suelo, cubriendo los árboles y su superficie, sobre las rocas. Formas apacibles de electrónica húmeda que se crece a espaldas del sol, sobre la geografía vegetal.

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www.whitepaddymountain.tumblr.com, www.chihei.org, www.dirkserries.com

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