Hawái.


336. The Other
septiembre 1, 2014, 12:10 pm
Filed under: Uncategorized

The Other

PAUL BARAN
»The Other«
FANG BOMB. 2014

El invierno de nuestro descontento, las nubes que se encapotaban sobre nuestra casa están sepultadas en el hondo seno del océano; nuestras frentes están ceñidas por guirnaldas victoriosas; nuestras melladas armas, colgadas en trofeos; nuestras temibles músicas de marcha, danzas deliciosas. Frases robadas de hace siglos atrás, pasado que hace pensar que la decadencia actual nació mucho antes, que el gigante nació muerto. Justo cuando la crisis se hace más evidente y las grietas de la sociedad comienzan a quedar expuestas, una facción más apartada de la obviedad audible refleja este estado de tensión permanente a través de intrincadas estructuras de ruido acústico. Paul Baran es un compositor, diseñador sonoro electroacústico e improvisador nacido en 1975 y radicado en Glasgow, Escocia que ha colaborado con músicos como Werner Dafeldecker, Ekkehard Ehlers, Keith Rowe y Andrea Belfi. Su primer trabajo fue “Panoptic” (Fang Bomb, 2009), trabajo que tiene su continuación cinco años después a través de la misma plataforma, Fang Bomb, sello fundado en 2006 en Gotemburgo por Petter Ottosson y que hasta hoy ha publicado veinticuatro referencias, entre ellas obras de Wolf Eyes / The Skull Defekts, Dead Letters Spell Out Dead Words, Ronnie Sundin, Martin Birgersson, I Am A Vowel, Wolfgang Müller Séance, Jasper TX, Peter Broderick, Machinefabriek y Kouhei Matsunaga. Baran es uno de los pocos que repite con el label ahora establecido en Londres.

El segundo álbum de Baran es una confusión de sonidos, formas, timbres, figuras contradictorias que se reúnen en piezas relativamente breves de sonoridades que repercuten dentro de un espacio cerrado, expulsadas hacia el espacio público a través de la poética del estruendo inconformista. “The Other” entrelaza errores auditivos y los presenta de una manera que el desorden resulta en fascinantes esquemas de audio poliédrico, una obra de arte que muestra los distintos matices del gris que tiñe la modernidad y hace amable el ruido más áspero y difícil. Y para ello invita a variados músicos que también habitan en los márgenes quienes contribuyen puntualmente en el desarrollo de puntos específicos, como un ensemble abierto de esta música del fin de este siglo que recién comienza. ‘The Other’ es Gran Bretaña, protestas estudiantiles, disturbios, neoliberalismo, miedo, nacionalismo, Haití, ajedrez, juegos de suma geopolítica, Potlatch, celebridades, Obama, el holocausto, amor, impotencia reflexiva, la rueda, inversión, Tarkovsky, La Zona… Al menos si le preguntas al mismo Paul Baran. Para otros puede ser una colección diversa e igualmente desafiante de atmósferas electroacústicas, experimentos rítmicos y maniobras teóricas, no sin tener un toque de funk. ‘The Other’ fue compuesto por Baran y grabado junto a Werner Dafeldecker, Axel Doerner, Lucio Capece, Sebastian Lexer y muchos otros en Glasgow y en los Estudios STEIM en Amsterdam a lo largo de los últimos años”. Diez piezas, diez fragmentos de música moderna donde confluyen varias disciplinas en un cuerpo artístico variado y variable. De la pasividad a la agitación, de lo real a lo ficticio, de un punto en el plano a su equivalente negativo, retratando la situación actual por medio de este tratado de la situación vigente, políticas del desequilibrio en forma de ruido flexible. Al principio todo fue silencio, todo es silencio arrollador. “Time”, ochenta y tres segundos del crujir del metal que arde en una planta de fundición abandonada, preludio para una pieza de embriagadora belleza instrumental y movimientos de vocalización cercana y auténtica. “Himmelstrasse”, cello, violines, objetos, piano, laptop, doce minutos donde las palabras se mecen al ritmo de ruidos incómodos y dóciles al mismo tiempo, convergiendo en pos de una nueva forma de canción, la materialización de una composición de múltiples ángulos. “Dissent”, noise con bajo (Lucio Capece), saxo (Dick Mitic) y trombón preparado (Nicole McNeilly): la incomodidad que resulta en esquemas antagónicos y, aún así, perfectamente oíbles. “Britonia” opera en un nivel similar aunque empleando recursos diferentes (cuerdas + programación electrónica) que ayudan a convertir el enredo en una masa más digerible aunque igual de complicada. El enfrentamiento de posturas sonoras atraviesa todo este trabajo, trasladando la tensión del concreto al estudio. “Celebrity” es jazz cubierto de una capa densa de distorsión y destellos eléctricos en la oscuridad con la colaboración de Werner Dafeldecker (doble bajo), Richard Craig (flauta) y Axel Doerner (trompeta), más la presencia de Gordon Kennedy en programaciones (Kennedy actúa en casi todo el disco, además de ser su co-productor), que le imprimen otros matices, incorporando el brillo oxidado del metal a las superficies de electrónica agotada. “The Human Republic Of Haiti”, una extensa pieza de acústica, voces extrañas, delicadas cuerdas, objetos y golpes industriales, donde el ruido y la suavidad orgánica se encuentran en notas disonantes y plácidas armonías. El lado más cordial de “The Other” se aprecia en “Krom”, donde la simplicidad material se explaya con tristeza sobre la complejidad que la rodea. Por alguna razón Morton Feldman vino a mi memoria. “Time Zone”, más música en los márgenes, probablemente la recreación de ese extraño lugar llamado ‘La Zona’ –Andrei Arsenyevich Tarkovsky ha sido siempre una presencia en mi vida incluso desde mi niñez. Sus ascéticos métodos de trabajo y su habilidad para esculpir en el tiempo y usar el diseño sonoro antes que estuviera de moda han sido una gran influencia para mi”– donde el tiempo se extravía en fuerzas desconocidas. Las divergencias se trasladan a las armonías clásicas en “Looking For Bobby”. Dafeldecker, Doerner y Kennedy repiten en “Potlatch”, misterioso giro final donde un viento helado se posa sobre el suelo asfaltado imaginando una escena de fría monotonía creando una atmósfera espesa, una nube sobre la vida actual.

“Yo lo describiría como un álbum del siglo XXI, y por esto quiero decir un trozado postmoderno. La mayor parte de estas influencias fueron recogidas como consecuencia del valor de décadas de audiencia y lectura. Mi primera lección acústica fue escuchar el viento que silbaba por los espacios de tolva de nuestro apartamento municipal y mi recuerdo de infancia deformó los sonidos y los refractó por un prisma abstracto. En esencia, los sonidos han venido a mí en sueños o recuerdos así como a través de un conocimiento interior de las disciplinas musicales en las que opero”. El otro, lo otro, lo extraño, aquello fuera de las márgenes habitando en suelo extranjero como un sonido desterrado, notas inmigrantes. “The Other” reside en los bordes de la música actual y a su vez se alimenta de muchos de los esquemas y formas de la música contemporánea, haciendo coincidir y colisionar en un mismo punto patrones divergentes, fallas –“Me niego a esconder las imperfecciones porque quiero que haya un fuerte elemento humanista en el trabajo”–, estructuras libres dentro de circuitos cerrados, la inconformidad del espacio público expulsada como ruido molesto y armonías discrepantes de electrónica errática y acústica gris.

www.fangbomb.com

Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: