Hawái.


430. Far Islands And Near Places
marzo 1, 2016, 2:20 pm
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Quentin Sirjacq

Far Islands and Near Places

QUENTIN SIRJACQ
»Far Islands And Near Places«
SCHOLE. 2016

Lugares lejanos, islas al interior de continentes, panorámicas monocromáticas que se extienden a lo largo de pliegos de papel descolorido. Apuntes, ritmos, pulsos, fuerza mecánica que genera estruendos tersos en las líneas irregulares que conectan puntos distantes en el mapa. Pasando por diferentes estados, por diversos lugares, las notas viajan a través de rutas imaginarias y vías utópicas, formando rastros nostálgicos de un ruido prístino. Al entrar en las hendiduras de este sonido sigiloso se abren otros territorios: perspectivas de colores consumidos por la historia, postales con los bordes raídos a causa de manos temblorosas. Imágenes imprecisas de un pasado candoroso y relatos apesadumbrados, distintas sensaciones que se cruzan con las partituras cubiertas de polvo. El sonido avanza con su cadencia calmada, los leves timbres dibujan siluetas difuminadas, siluetas que rememoran estadías temporales junto a la lluvia de campos abiertos, junto al viento que limpia las rocas de extensas costas frías, retratos de generaciones anteriores ahora separadas por el tiempo. El recuerdo, los recuerdos emanan en el instante que las resonancias comienzan a flotar en el aire, levitando con su peso ingrávido, armonías sutiles que apenas reposan sobre los cuerpos. La música, la sombra de armonías desteñidas, suena con un carácter reservado, dejando caer de manera elegante los compases discretos, permitiendo que su sonoridad se sitúe en el espacio sin invadir el orden de las cosas, solo filtrando sus impulsos respetuosamente en la atmósfera. Los fragmentos enlazados retratan esos momentos anteriores a la agitación moderna, logrando que la velocidad de la vida moderna disminuya su intensidad angustiante, desacelerando la rítmica vacía. Aquellos fragmentos descubren épocas añoradas y páginas manchadas por la misma tinta que desintegra su significado, días donde el tiempo se evaporaba sin razón alguna y las horas simplemente pasaban de largo en tardes borrosas, reminiscencias que brotan de las estructuras delicadas. Lugares alejados, aproximados por el sonido de películas de metal que generan una estridencia leve, un clamor silencioso formado por tonos naturales y una débil brisa eléctrica inmiscuida en el color orgánico de las finas anotaciones. Después de unos cuantos trabajos para el sello japonés, el músico francés continúa extendiendo su alianza por medio de nuevas composiciones de música serena, textos circunspectos donde amplía el rango de sus formas dentro de patrones igualmente moderados. Quentin Sirjacq, músico francés que elabora exquisitas texturas que transitan con aura pacífica. Quentin Sirjacq, “pianista / compositor / multi-instrumentista nacido en París en 1978. Sus eclécticos intereses musicales lo mantienen activo como un improvisador, intérprete y compositor de música para cine, teatro y radio. Estudió en el Royal Conservatory en La Haya (Países Bajos) entre 1999 y 2004, donde completó un máster en piano. Mientras estaba en los Países Bajos, tocó en un número de grupos, además trabajó con la bigband Tetzépi, Collison Palace y la orquesta sinfónica del Royal Conservatory, y se presentó en prestigiosos salones como Bimhuis, Ijsbreker y Beurs van Berlage, junto con aparecer en varios festivales europeos. En el circuito de música de vanguardia de Amsterdam conoció a Fred Frith, y tocó con él varias veces, lo que lo llevó a matricularse en el Mills College, California, para estudiar composición. Mientras estaba ahí presentó música de F. Rzewski, J. Tenney y Fred Frith, entre otros, y estrenó un nuevo trabajo de José Maceda con el virtuoso percusionista William Winant. Estas experiencias le permitieron expandir su relación con el piano y el acercamiento de música entre tradición y experimentación. Desde su álbum debut ‘La chambre claire’ (2009) ha trabajado y presentado regularmente junto a Dakota Suite (Chris Hooson y David Buxton), y ha comenzado una colaboración con Akira Kosemura y Shin Kikuchi para el sello japonés Schole, lo cual lo llevará a publicar varios álbumes en este sello, así como una invitación a presentarse en solitario en Japón”. Existen varios trabajos publicados por este músico / compositor, obras como “La Chambre Claire” (Brocoli, 2010), “Piano Memories” (Schole, 2013) y “Bright Days Ahead” (Schole, 2013). Además, existen otros trabajos realizados en compañía de otros artistas, destacando en particular sus álbumes colaborativos junto a Dakota Suite, cuatro hasta ahora: “Vallisa” (Glitterhouse, 2010), este con la participación de David Darling, “The Side Of Her Inexhaustible Heart” (Glitterhouse, 2011), “There Is Calm To Be Done” (Schole–Karaoke Kalk, 2014) y “The Language Of Abandoned Lives” (2014). En cada uno de ellos se aprecian los rasgos característicos de la obra de Sirjacq, ese transitar tranquilo que redirige los pensamientos hacia imágenes en movimiento. En medio de los sonidos desarrollados al amparo de un grupo de personas, su trabajo más personal parecen solamente ínsulas, pequeños lugares flotando en el mar.

Notas tristes y remembranzas alegres, emotividad que brota de sonidos efímeros nacidos junto a cuerdas y objetos metálicos. Después de solo unos años, habiendo forjado una música que camina por senderos similares, pero en compañía de otros sujetos, este artista francés vuelve a la soledad, a crear canciones ahora con una instrumentación más variada. Luego de esos dos últimos trabajos junto al proyecto inglés Quentin retorna a las piezas aisladas, un íntimo encuentro de resonancias que esquivan la intranquilidad foránea. “Far Islands And Near Places”, nuevo trabajo para el label dirigido por Akira Kosemura y Shin Kikuchi, un hermoso álbum en el cual se presentan piezas donde, además del sonido habitual, presente en sus publicaciones anteriores, añade más formas, las que provienen de un mismo sitio. Más elementos se suman al ruido insinuado de Quentin Sirjacq, incorporando latidos que marcan otra intensidad en las canciones, en algunas de ellas. Sin embargo, ese murmullo secreto permanece, un ánimo reservado que mana de manera natural de las manos, del movimiento de los brazos que despide una música abstraída. Aún cuando existen esos momentos donde el entusiasmo crece y la pasión se desborda ligeramente, la intención sigue estando en un punto similar, un estado contemplativo, un tono reflexivo que evoca imágenes, figuras. Quizás esos momentos ayudan a realzar ese carácter profundo de estos rastros. Por otro lado, y en un mismo sentido, muchas veces al momento en que los sonidos inician su travesía se generan en la memoria escenas, reales o soñadas, las cuales surgen casi de manera automática. El ruido y sus superficies táctiles generan representaciones dramáticas donde se cruzan impresiones y sensaciones, representaciones que van de la mano de las canciones y ese ambiente móvil. Para elaborar este trabajo, para vigorizar esas escenografías, además de los diferentes trazos que se enlazan Quentin Sirjacq integra métodos contrapuestos para elaborar sus composiciones, técnicas empleadas para acentuar el movimiento de recuerdos presentes pero apartados. “Far Islands And Near Places”, técnicas y metodologías que permanecen detrás de hermosas piezas de música. “Esta música posee muchos significados para mí. Quería añadir nuevos sonidos a mi interpretación del piano. Después del álbum solista ‘Piano Memories’ sentí la necesidad de conectar el piano con instrumentos y sonidos que pudieran ampliar las resonancias del piano así como añadir una cualidad más rítmica a este. Primeramente, teclados como Fender Rhodes o sintetizadores claramente brindan un timbre eléctrico. Estos instrumentos pertenecen exclusivamente a un cierto estilo musical y época, llamada ‘música amplificada’, la cual comenzó a mediados del siglo XX, desde el pop a la música electrónica. En segundo lugar, quería añadir sonidos de instrumentos de percusión como marimba, vibráfono y glockenspiel. Estos imprimen un aspecto rítmico que ayudó a hacer que aparecieran los patrones polirítmicos de mi música, y además dan un tono de sonido antiguo. Estos son los dos primeros elementos de orquestación. El tercer elemento es la mezcla creativa. Fue muy importante para mí fue combinar los primeros dos elementos a través de un estilo de mezcla el cual está influenciado por técnicas modernas de la ingeniería de sonido. El álbum entero está basado sobre la idea de enfatizar el sonido del piano a través de dos vehículos específicos: un aspecto moderno unido a recursos tecnológicos y uno anticuado basado en piano y percusión los cuales no son tan contemporáneos. Esto describe la calidad sonora de la música”. A través de herramientas actuales y mecanismos desfasados, Quentin Sirjacq desarrolla este trabajo, formas que resultan en una obra delicada de acordes que se cubren de un manto delgado, acordes rebosantes de una vitalidad, una que emerge de las vibraciones nostálgicas. “En términos más artísticos quería conectar el aspecto más sensitivo del tacto y sensación del piano y su narrativa con una manera más contemporánea de la representación del sonido. La meta final era permitir al oyente viajar a diferentes lugares del subconsciente a través de la utilización de técnicas de composición clásica, desde música clásica, jazz o composición  en conjunto con las formas actuales de escuchar y producir música a través de tecnologías nuevas. Finalmente espero que esta música desencadene varias capas de interpretación relacionadas a diferentes períodos o experiencias de nuestras propias vidas, y viajar a través del tiempo entre diferentes edades en nuestras historias de vida individuales y colectivas. Creo que la música de hoy debiera permitirnos preocuparnos más acerca de nuestra propia vida interior y auto conocimiento con el objetivo de convertirnos en individuos más pacíficos y más capaces de reconocer la complejidad y misterio de la condición humana. Es importante crear música específica para comunidades específicas o momentos específicos, pero siempre he estado buscando un sonido musical que pudiera incorporar la mayor cantidad de mundos posibles en una entidad, con el sincero deseo de abrir nuestras sensibilidades a otras historias, ambientes y realidades que compartimos”. Durante todo el transcurso del álbum giran alrededor de su instrumento principal las otras sonoridades, las que van de un lado a otro como un vaivén ligero de olas. Quentin Sirjacq –piano, Fender Rhodes, percusión, sintetizadores–, acompañado de Arnaud Lassus –marimba, vibráfono, glockenspiel– construye nueve piezas de una música cinemática, que atraviesan diversos momentos, mayormente de una profunda tranquilidad, solo despuntada en determinados lapsos. El piano, el centro del sonido desde donde Sirjacq articula sus creaciones, exhala los primeros acordes, notas tenues que con los segundos incrementan su ritmo con estruendos que aparecen en medio de su vetusto cuerpo, timbres que rebotan como gotas sobre un suelo compacto. Pero junto a todo ese material adyacente existen también más elementos, el ruido del ambiente, la respiración, el silencio de las cosas quietas, el entorno y las partículas que revolotean en la habitación, el fascinante movimiento mecánico de las cuerdas y el metal. “Aquarius”, solo el primer trazo de este álbum, donde se entrelazan maravillosamente las diferentes texturas. Hay momentos en donde prevalece un aspecto sobre el otro, donde las sonoridades sintéticas determinan la atmósfera, donde una relativa agilidad sobresale a la paz. “Bodies” y la métrica eléctrica, “Wolfes” y sus estrofas minimalistas. Pero, todas ellas son excepciones a la melancolía que brota de los paisajes invernales. El recuerdo gris de “Orange”, la bruma expansiva de “Far Islands”, la aplastante lentitud de “Cold Lands”, la belleza del clima hibernal que mana de “It’s Raining In My House” y sus notas de agua empapando la piel, la discreta esperanza de “A Dream In A Dream”. Y podría volver al principio, y volver a sentir más emociones que nacen a partir de los impulsos eléctricos de su acústica interior.

“La exploración de sensaciones compartidas del lejano país de Japón hizo posible crear una nueva interpretación musical. Una noble, hermosa obra maestra es confeccionada de la combinación de técnicas de música clásica y tecnologías modernas, con la sensibilidad del tacto del piano y percusiones rítmicas”. Lugares que se acercan, armonías delicadas brotando de sistemas modernos y mecanismos obsoletos. El músico francés crea composiciones fugaces donde se superponen diferentes capas, destellos nostálgicos en color plata. “Far Islands And Near Places”, obra que evoca fotografías de días felices, imágenes en movimiento y notas de hermosa melancolía. Quentin Sirjacq describe escenas borradas a través del terso ruido de acordes incidentales, semblanzas acústicas dispersas en la geografía distante.

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www.schole-inc.com, www.quentinsirjacq.com

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