Hawái.


417. Cascade + The Deluge
diciembre 1, 2015, 12:10 pm
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Cascade + The Deluge 02

WILLIAM BASINSKI
»Cascade«
2062. 2015
»The Deluge«
TEMPORARY RESIDENCE. 2015

Formas circulares que viajan en el espacio con la lentitud de la traslación de los planetas alrededor de un un astro, cintas que se desplazan en una órbita imperfecta dejando manchas de una belleza inagotable en las corrientes aéreas y la inmensa obscuridad de atmósferas que escapan a nuestra limitada comprensión. En la infinidad se escucha el eco de un sonido que permanece emitiendo ondas más allá de su propia existencia, una reflexión distante de una música que es arrojada como un torrente quieto. Mientras el mundo sigue su curso carente de algún sentido, de todo sentido, en la lejanía persisten las notas extraídas de un lugar enterrado en el recuerdo, una memoria frágil que es resucitada por pequeños impulsos eléctricos brillando con su refulgencia delicada. Las remembranzas olvidadas en el tiempo son reanimadas por medio de un estruendo débil, impresiones vagas que retratan pasado a través de anotaciones repetitivas en trayectos pausados, subyacentes en el río mineral de partículas corrompidas. Desde un universo diferente, paralelo a este, surgen las melodías ralentizadas de William Basinski, aquel músico que habita en el los estados del norte y que desde hace varios años viene desperdigando de manera esporádica sobre el panorama contemporáneo, piezas extensas que se consumen a sí mismas, composiciones construidas de retazos gastados, pequeños trozos que se duplican interminablemente. El último tiempo para Basinski ha sido de realizar algunas colaboraciones junto a Richard Chartier, así como recuperar obras que en su momento tuvieron no tanta repercusión como debiera. Entre ellas “Melancholia” (2052, 2003), reeditado en LP por Temporary Residence en 2014, y “Variations: A Movement In Chrome Primitive” (Durtro–Die Stadt, 2004—2062, 2014). El último álbum que hasta ahora había publicado de manera individual es de unos dos años atrás, otro hermoso instante detenido. “Nocturnes” (2062, 2013) [263], resonancias latentes impelidas. “La aurora liminal es ahora esplendor nocturno. “Nocturnes” se compone de dos largas piezas, una más reciente y, la principal, de hace más de treinta años. Las dos fueron vistas por William como unidas misteriosamente, y es así como el factor temporal no tiene cabida acá… Mientras las notas siguen su martirio por el camino del cromo, un virus lo va destruyendo por dentro, y la orquesta de sonidos puros se transforma en una orquesta de sonidos carcomidos por entidades vivas que habitan al interior de una máquina desfasada… El rastro de las lágrimas marcha lentamente por la piel mientras el rostro que las cobija tirita a causa de su pena. Eso sucede en la segunda mitad de este trabajo… Las notas se alargan durante minutos que pueden ser horas, y el flujo de partículas de audio contaminado continúa su curso. Entre las células vivas y el tejido muerto emerge un sonido profundo, una música con un atractivo poder que excede lo formal… “Nocturnes” se infiltra en la memoria, el sueño recurrente de la vida, con toda su tristeza, mientras los fragmentos espaciados se siguen esparciendo en el infinito. Su murmullo y el temblor que yace en su interior se dispersa junto con su persistente nostalgia desvanecida”. Esta presente temporada vuelve a resplandecer un cuerpo en el horizonte, un sonido tangible.

Como suele suceder, una grabación recuperada de un momento remoto es el eje central de esta nueva obra de William Basinski, un álbum que en realidad son dos, diferentes aspectos de un mismo punto que se disgrega en más de una dirección. La música de Basinski normalmente nace a partir de una fracción determinada, un recuerdo archivado que cobra una nueva existencia a través de una manipulación que se introduce en su esencia última, un sistema desarrollado de manera casi artesanal que somete un sonido definido a un proceso de re-estructuración. Registros catalogados en carpetas tapadas de polvo ingresan a este sistema que reduce su contenido a su núcleo irreductible, un ruido que se decostruye hasta las cenizas. El músico que ahora reside en Los Ángeles entrega dos trabajos que emanan de una misma raíz, dos álbumes que están íntimamente entrelazados y se diferencian por pequeños matices. Estos registros aparecen de manera paralela pues ambos tienen como centro una misma cinta que es tratada de modo ligeramente distinto en los dos trabajos. Una es la versión en CD, otra en LP, formatos diferentes que resultan en piezas que conservan una misma médula. “The Deluge” y “Cascade”, armonías anquilosadas que emiten un sonido constante en la atmósfera, vertientes pacíficas en un trayecto radial que evocan una sensación nostálgica. William Basinski recupera grabaciones pasadas, sonidos que con los años van perdiendo su claridad y sus bordes precisos, formas cuya fisonomía nítida es ahora una idea ambigua y quedan como emociones indefinidas transitando lentamente, contenidas por la gravedad que pesa sobre ellas. Con apenas un mes de separación, estos desarrollos simultáneos contienen un hermoso sonido que de desvanece en cada instante, una intensidad que se pierde en la nada y vuelve a surgir con un nuevo color, más apesadumbrado cada vez. ‘Cascade’ y ‘The Deluge’ son variaciones de la última composición de cinta de loop y delay del inimitable William Basinski. ‘Cascade’ es la variante de CD / digital y ‘The Deluge’ es el compañero LP en vinilo. En ‘Cascade’, un antiguo loop de cinta de un piano cadencioso se repite interminablemente llevar uno a lo largo en su corriente teselada. En ‘The Deluge’, el mismo loop se procesa a través de una serie de circuitos de retroalimentación de diferentes longitudes, creando un crescendo espiral de matices que con el tiempo se desvanece en el silencio. En el ‘The Denouement’, una serie de bucles de piano límpido conducen a un tema orquestal urgente que se construye, y poco a poco muere”. Publicado en mayo 28, “Cascade” se compone solamente de una pieza, “Cascade (Piano, Tape Loop)”, un loop de piano que se extiende por cuarenta minutos y doce segundos, un ruido envolvente de notas delicadas que avanzan con un ritmo cansado en el espacio, una energía desgastada que traslada trozos de metal corroído. El tiempo destruye lentamente la integridad química que integran los sonidos primigenios dejando sólo una estela borrosa de lo que alguna vez fue una figura inmaculada. Sin embargo, de entre los escombros surge otro tipo de pureza, otra más radical. Detrás de todo yace un murmullo vital e imborrable, una belleza inextinguible de registros velados. “Cascade” podría continuar por siempre y por siempre seguiría maravillando con su fulgor perenne, un tono mustio de notas en repetición, esquemas deslucidos en un éxtasis contenido. “The Deluge” es la versión en cera negra, la misma fuente de la cual nacen sonidos similares. En este álbum, publicado en mayo 26, se presentan tres piezas las cuales rememoran pasajes extraviados, un origen idéntico desarrollado de manera ligeramente distinta, un texto procesado que atraviesa un sistema de filtros y cilindros, láminas deslizadas con paciencia por tecnologías obsoletas. En esta obra también está presente “Cascade”, reducida a once minutos. Las otras dos partes muestran las cintas con otro tratamiento, apuntes de piano que marchan con una métrica igualmente agotada, fragmentos imperfectos que se disuelven en el flujo líquido. “The Deluge”, un bucle de notas que nunca son iguales, notas orgánicas tiritando como cuerpos celestes a años luz de distancia, partículas elementales viajando en el vacío y que se multiplican en segmentos efímeros de tiempo. Luego de las marcas plegadas en un mismo punto, otras formas emergen de las ruinas. “The Deluge (Denouement)”, dos puntos fijos y desviaciones en un sueño nebuloso, partitura circular que se convierte en una orquesta fantasmal, cuerdas irreales extraídas de una realidad onírica. Es casi indescriptible el momento en el cual se pasa desde un estadio al otro, desde las frecuencias de gas a las hebras inmemoriales, y cómo una fracción temporal se extiende en una composición eterna a partir de vestigios y monumentos auditivos.

“A single ancient lilting piano tape loop repeats endlessly carrying one along in its tessellating current… A spiraling crescendo of overtones that eventually fades away to silence… A series of limpid piano loops leads to an urgent orchestral theme that builds and gradually dies”. Las partituras desteñidas continúan su trayectoria elíptica, formando composiciones retrasadas flameando en el ambiente. “Cascade” y “The Deluge”, dos obras asimétricas que tienen un mismo fundamento pero diferentes conclusiones, matices minúsculos que yacen bajo las capas de sonido marchito. William Basinski construye hermosas piezas desde recuerdos pretéritos, loops débiles en traslación diferida, ruido análogo que refulge como estrellas opacas en la inmensidad.

www.mmlxii.com, www.temporaryresidence.com

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