Hawái.


403. Nachstücke + Before Nostromo
septiembre 1, 2015, 2:20 pm
Filed under: Uncategorized

Stephan Mathieu 2

Nachstücke + Before Nostromo 02

STEPHAN MATHIEU
»Nachstücke«
»Before Nostromo«
SCHWEBUNG. 2015

Reverberación apagada en medio de cavidades impenetrables, ruido y ausencia de luz que configuran una materia indescifrable en lenta y pausada traslación alrededor de estrellas grises, sueños velados iluminados por una tenue luz que es solo el reflejo distante de un astro exánime. Entre esos espacios nublados transitan estas partículas de sonido, formas indeterminadas que avanzan en la atmósfera densa, comprimiendo aún más su composición química. Estructuras acústicas sin una fisonomía clara que transportan su carga energética con una rítmica atemporal, la física del sonido opaco. La forma que adoptan estas composiciones nunca queda completamente revelada, solo una imagen confusa se puede vislumbrar a través de los cristales sombríos, notas que quedan en ideas navegando a la deriva en el vacío inacabable. Resulta difícil poder aprehender estas formas sin que ellas mismas acaben por envolverlo a uno en su misterio inexplicable, sistemas audibles que convergen en un vórtice que consume la fuerza interna. Desde el eje de ese lugar abstracto surgen las composiciones del artista alemán Stephan Mathieu, composiciones complejas pero que se presentan como largas líneas horizontales, desarrollos extensos de ruido que impelidos por una fuerza enigmática y que arrastran con sigo los cuerpos que lo rodean, como un denso magma negro. Esos trabajos se vienen desplegando, de manera individual, desde comienzos de este milenio, con la publicación de “Wurmloch Variationen” (Ritornell, 2000). Desde ese momento es que ha ido esparciendo en la historia sus obras, fascinantes creaciones que arrastran el sonido con una inquietante calma. Uno de sus últimos trabajos fue “The Falling Rocket” (Schwebung, 2013), al mismo tiempo que la reedición de “The Sad Mac” (Schwebung, 2013) [286]: “En el mismo plano de transformación de lo físico, el ruido original se disuelve como si fuese un elemento de estructura débil expuesto al calor incandescente. Las notas imperceptibles se entrelazan con el ambiente exterior, formando una masa uniforme que se mueve lentamente, avanzando como una nube de electricidad transparente que va devorando el espacio que lo rodea, atrayendo hacia su núcleo infinito los sonidos que se aproximan a él. La quietud no impide la atracción inevitable… Cuesta salir indemne una vez que se ha entrado en su bucle y, sin embargo, ese daño conlleva también una limpieza, una suerte de despojo de aquellos remanentes innecesarios… La marca presente en “The Sad Mac” permanece imborrable casi una década después de su publicación. La tinta de su huella sonora sigue indeleble con el paso del tiempo, no siempre generoso. El esplendor de su brillo acústico sigue dando destellos de luz cegadora, replicándose en buena parte de su obra posterior, cada vez más depurada. Tal es el caso de “The Falling Rocket” y sus notas estancadas en la estática del sonido impenetrable. Y aquella dualidad de luz y oscuridad continúa envolviendo sus enormes piezas de electrónica acústica y ruido estremecedor, ahora convertidas en lava de opacidad ígnea e inestable. Un virus regenerativo de los tejidos que cubren los contornos borrosos de estas estrellas desfallecidas”.

Existiendo otro álbum entremedio, “Sacred Ground” (Schwebung, 2013) –música para el documental de Tim Grünewald y Ludwig Schmidtpeter–, Mathieu vuelve a publicar material nuevo a través de Schwebung, aquel sello que lanzado en junio de 2012, “a platform for new solo and collaborative work, as well as remastered work from his back catalog on vinyl and as full resolution digital editions”. Este último formato es el utilizado en todas sus ediciones, algunas de ellas publicadas exclusivamente por medio de archivos digitales. “When done properly, digital files offer just as much fidelity and joy as an analog medium. As a long-time collector of records, I actually have to admit now that the fidelity of full-resolution files will often surpass my favorite medium. CD rarely did that trick for me… Apart from celebrating the lasting powers of vinyl, it’s about time to get rid of the clichés of a download being just a cheap substitute for the real thing. Digital audio can be very real. It’s exciting times for music”. Sus tres últimos álbumes pertenecen a este territorio, trabajos donde nuevamente explora ese sonido que viaja como fibras ópticas grises en mitad del espacio. “Before Nostromo” es el tercero de estos. Música que flota como una masa extraña, un cuerpo cuya densidad impide su aceleración en el tiempo, elementos que cruzan la realidad de una manera difícil de comprender. Stephan Mathieu presenta nuevas piezas que, como es habitual, comparten una sonoridad, una misma entidad desplegada en diferentes estados de existencia. No obstante, existen otros matices derivados de los distintos recursos empleados en esta obra, ya presentes también en creaciones pasadas. Diferentes tonos que finalmente se acoplan al ser único y propio que es el sonido desarrollado por el músico alemán durante una evolución paulatina a lo largo de los años, una marca reconocible que ha ido dejando rastros en el suelo pedregoso. “Before Nostromo” son nueve episodios enlazados por medio de un estruendo ralentizado, instrumentación acústica atravesando canales eléctricos, “homenaje al diseño sonoro para el clásico de ciencia ficción de Ridley Scott “Alien” (1979). Trabajo comisionado por por ZKM | Institute for Music and Acoustics Karlsruhe para su pabellón sonoro de 46.12 canales The Morning Line, presentado aquí como una dedicada mezcla casera estéreo con una coda adicional de virginal y cítara con arco”. Setenta y dos minutos en una obra acompañada, como es costumbre, de un PDF con diseño de Caro Mikalef, imágenes extraídas de lugares ahora desterrados y objetos exhumados de su pasado: un maravilloso artwork que conforma un universo plomizo de fotografías extrapoladas a ese otro universo cargado de luz tenue. Como una visión particular de esa ficción real, Mathieu construye su propia estación espacial, más bien recrea los sonidos que surgen entre las paredes de la maquinaria estelar, el ruido que circula en medio de los surcos y las hendiduras por donde transita la energía al exterior de la atmósfera terrestre. “Minutes before the Nostromo crew awakes from hypersleep, each member has a dream”. Notas estancadas y medios continuos cuyas redes interiores poseen una fuerza de atracción intensa. Estados físicos que se contraponen, acordes acarreados por los diversos que quedaron abandonados en el espacio distante. La música desarrollada por Mathieu transmite esa sensación de soledad, la angustia dramática que experimentan los pasajeros del remolcador interestelar, al mismo tiempo que amplifica los estertores que yacen de manera leve en las imágenes, los espasmos débiles de electricidad que viajan a través de los circuitos y los sistemas propulsores. Por otro lado, son también los sueños previos a que el octavo pasajero dejé de ser un huésped pasivo. En realidad, las composiciones creadas por Stephan Mathieu son la reproducción de esos sonidos que crecen y se desarrollan en los márgenes de la materialidad, entre sus cuerpos de metálicos, el ruido de la gravedad artificial. Objetos infiltrados en los estrechos túneles, armonías que replican en angostas galerías, timbres y acordes surgiendo entre los conductos que alimentan la movilidad espacial. “Nine pieces for piano, gongs, shortwave receiver, tape loops and entropic processes”. Las resonancias de lo que existe más allá de nuestra visión, en el exterior de las capas de gases que cubren la tierra, se puede palpar en los planos auditivos de este trabajo, los sonidos separados de la gravitación. Estasis, estancamiento o aglomeración de sangre u otro líquido en alguna parte del cuerpo; área donde el tiempo ha sido detenido. “Stasis 1 (Dallas’ Dream)”, primera estación dentro del hipersueño, elementos que hacen eco en los fluidos paralizados. La primera fracción es una acumulación de cuerpos que emiten sonidos irregulares, un depósito de formas agudas y superficies que desgastan las paredes biológicas, todas sometidas a la sistematización aplicada por Mathieu. La intensidad de este primer sueño da paso a la inmovilidad de “Stasis 2 (Parker’s Dream)”, la compresión de gran parte del trabajo de este artista: notas fantasmales traspasando tramas telúricas. Lo mismo acontece en “Stasis 3 (Lambert’s Dream)” y su brillo de magnitudes tensoriales. En “Stasis 4 (Brett’s Dream)” se adhieren otros cuerpos que generan un eco rítmico, mientras que “Stasis 5 (Ripley’s Dream)” vuelve a descender en esefascinante torbellino aletargado de campos de fuerzas. “Stasis 7 (Ash The Android’s Dream)” contiene trozos de melodías orgánicas, infectadas por la polución mineral. “Anamorphosis” no es más que la luminiscencia obscura de la inmensidad inabarcable del espacio, reverberación que se extingue lentamente en las distancias incomprensibles para nuestra mirada limitada. Notas de luz distante y su resplandor absorbente. “Before Nostromo”, extensos minutos dentro del hipersueño, formas acústicas donde el sonido y su propagación son detenidas a tal punto que su lentitud se aproxima a un punto muerto, ruido detenido por campos de energía estática.

Previo a este planteamiento sonoro sobre “Alien” y su diseño, Stephan Mathieu publicó a comienzos de este año otro álbum a través de Schwebung, otra edición más solamente realizada a través de documentos transmitidos por la red global, difícilmente factibles por otro medio real, eso debido probablemente a la prolongación de su contenido. Es este trabajo un epítome de su obra desarrollada por años de investigación acústica, expresada de la forma más extensa posible. Vastos paisajes de sonidos que progresan tardíamente en la atmósfera, interminables ondas elásticas propagadas en fluidos condensados. La música de Mathieu es un cuerpo que cambia de manera lenta y pausada durante tensadas fracciones de tiempo, un ente en alteración molecular permanente pero casi imperceptible. Una perturbación genera explosiones internas, energía que se desplaza modificando la realidad externa. No sólo por las figuras que acompañan su música, sino principalmente por la forma que esta adquiere, las tonalidades que evocan sus composiciones tienen un tinte obscuro, superficies cromáticas donde la luz queda ausente y solo reflejos remotos permiten apreciar sus relieves escarpados. Dentro de esta serie de trabajos se encuentran “A Static Place” (12k, 2011), “Remain” (LINE, 2011) [138], “Radioland” (Die Schachtel, 2008), “The Falling Rocket” o “Un cœur simple” (Baskaru, 2013) [259]. Este reciente registro de Mathieu añade otro matiz a la gradación opaca. “Nachstücke”, publicado en enero, es un amplio álbum de notas que resplandecen en las sombras del horizonte nocturno, un álbum que sólo es posible a través de este medio. “Nachstücke” son más de cuatro horas de sonidos y atmósferas cargadas, un trabajo de extensos rastros dónde viaja la luz con una velocidad inaudible. Al igual que “Before Nostromo”, como en todo el catálogo de Schwebung, se adjunta un PDF con la imaginería desarrollada por Caro Mikalef: metales, telas, luces, sombras, espejos, reflejos, paredes blancas, cuerpos incompletos. Otro fascinante artwork de la artista argentina. Por su parte, el álbum presenta cuatro piezas donde se explaya ampliamente en las texturas de ruido electroacústico. “Nachtstück (in visual arts): A scenery in artificial light, or moonlight”. A través de estas recreaciones oníricas avanzan los acordes quietos y el silencio amplificado, armonías en decadencia pausada por el paisaje monocromático, transfiriendo cargas de electricidad condensada a través del aire. Las anotaciones traslúcidas inician un trayecto gradual, una traslación de partículas de sonido que, con un ritmo invisible, van irradiando su fuerza. Alrededor de su eje se movilizan los sonidos, estruendos que luego son absorbidos por su centro obscuro, impulsos centrípedos que atraen su masa. “First Dream”, primera fase. Una hora de ideas que se mueven con una agitación aparentemente inexistente, variaciones leves de intensidad y destellos de luz. “Second Dream”, otra nueva apreciación sobre cómo evoluciona el sonido de manera imperturbable, haces de armonías comprimidas, fibras auditivas circulando en el éter. “I, II and IV are recordings of an entropic process set up in the historic baths of Saint Georges, Rennes / France, a commission by electroni-k.org. III was recorded in Buenos Aires and features cassette loops by Federico Durand”. “Third Dream”, tercera parte que presenta al músico argentino Federico Durand y sus bucles de cintas olvidadas, la instrumentación real que colma sus álbumes inmersa en las mareas negras de Mathieu: láminas de cromo desintegradas como en una fundición metalúrgica y loops disueltos en las notas fantasmales. Por último “Black Mirror”, la exaltación final, el éxtasis definitivo de esta obra: dos horas y quince minutos de un desarrollo extenuado de melodías aletargadas, una substancia obscura que se deshace lentamente, ruido espectral de estructura sólida diluido en un mar de una composición molecular diferente. “Black Mirror”, minerales compactos disgregados, materia cristalizada convertida en un denso torrente de fluidos plúmbeos. La propagación del sonido involucra transporte de energía sin transporte de materia. Sin embargo, estas piezas no sólo transmiten energía sino también una materialidad que traspasa las ondas mecánicas, corporalidad física que excede el medio por el que transitan. Tampoco se propagan en el vacío, es el vacío mismo amplificado en archivos de alta resolución. Estos registros que habitan en el territorio digital se dispersan con lentitud, evolucionando discretamente en el ambiente en el que efectúan su transición. “Nachstücke” es una transformación intangible de sonidos y acordes, capas geológicas desplazadas de un estrato a otro con velocidad glaciar. Minerales que se desvanecen en el tiempo por el ruido electrónico, la reverberación acústica y la radiación espectral.

www.schwebung.com, www.bitsteam.de

Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: