Hawái.


400. SQID
septiembre 1, 2015, 12:20 pm
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SQID 01

SQID

SQID: ANGÉLICA CASTELLÓ / MARIO DE VEGA / ATTILA FARAVELLI / BURKHARD STANGL
»SQID«
MIKROTON. 2015

“The murmur of the world as the foil for SQID’s music, which is in a way nothing but a form of deliberately provoked musical casualness”. Fragmentos acústicos que eclosionan en medio de la panorámica abierta, estruendos aislados que repercuten desde una ciudad distante, sonidos surgidos desde el interior de la arquitectura abandonada y que emiten melodías indeterminadas. El rumor ambiental crea una capa auditiva, formas abruptas que se despliegan de manera espontánea por el terreno, superficies irregulares en una sincronía incomprensible, anotaciones relacionadas entre sí que fluyen por un sendero paralelo. Y, en torno a ese escenario irrepetible y único, comienzan a aparecer desde lugares inesperados fracciones microscópicas de sonido, acordes separados y explosiones ínfimas que se van urdiendo junto con la naturaleza y su reflejo áspero.El entorno se vuelve parte de las notas elaboradas aleatoriamente, a la vez que los acordes creados artificialmente se ocultan con ese entorno, formando una materia indescifrable de sonidos fascinantes. Provenientes de lugares diferentes, de puntos ubicados en distintos puntos de la cartografía terrestre, SQID, nace como un encuentro eventual, encuentro que luego se amplía a través del desarrollo específico de composiciones que utilizan medios variados. “Formado en 2011 por Angélica Castelló, Mario de Vega, Attila Faravelli y Burkhard Stangl, el cuarteto austro-mexicano-italiano SQID se centra en el arte sonoro en vivo y performances sonoras que empujan los límites de los formatos convencionales de conciertos y la grabación. En julio de 2012 SQID se presentó en el festival Konfrontationen Nickelsdorf y tocó un concierto-instalación de cuatro horas titulado “240” en una iglesia protestante. La presentación sonora fue tan bien recibida por el público y la crítica que eso desencadena la producción de este doble CD para el sello ruso Mikroton Recordings”. SQID es, efectivamente, la unión de cuatro músicos que intercambian archivos de sonido e interpretaciones materiales en tiempo real, un ensemble que proviene del desarrollo en directo de formas sonoras y que, ahora prolonga ese trabajo a través de registros comprimidos en una colección de piezas minúsculas. SQUID es, por una parte, Angélica Castelló, músico nacida en México ahora residiendo en Austria que viene desde varios años explorando el sonido desde distintos ángulos. “Bestiario” (Mosz, 2011) fue su primer álbum solista, prolongado por trabajos para Mikroton, Interstellar, Monotype Ein_klang o Mandorla, muchos de ellos creados de manera colectiva. También integran este esfuerzo común Mario de Vega, otro artista mexicano con otros varios trabajos (Meinblau e.V., Música Moderna, Art Kill Art, Mandorla); el italiano Attila Faravelli, quien explora las relaciones entre sonido, espacio y cuerpo (discos publicados por Die Schachtel, Presto!?, Senufo Editions); Burkhard Stangl, músico austríaco con más de treinta obras (Erstwhile, Unsounds, Bocian, Dorian, Quell, Musica Genera). Una de esas obras, editada hace un par de años, “Unfinished. For William Turner, Painter.” (Touch, 2013) [295]: “Del romanticismo al impresionismo, del movimiento impredecible a la tranquilidad y la contemplación reflexiva, ‘Unfinished. For William Turner, Painter.’ establece relaciones entre el sonido y la imagen, tendiendo puentes que unen la soledad con su representación… La traslación de esas imágenes por parte del músico austríaco resulta en estos soundscapes, estigmas lanzados sobre el mar, a veces inmóvil, a veces inquieto, pero siempre sobre una superficie lineal de calma imprevisible”. Impresionante creación de Stangl inspirada por la obra tardía del pintor inglés. Cada uno de estos componentes había colaborado anteriormente, en uno u otro proyecto, en una u otra plataforma. Ahora todos estos factores antes dispersos integran una misma ecuación donde resulta un extraordinario producto de ruido concreto.

Imágenes extraídas de lugares retirados y que se mezclan con el sonido que brota de ese emplazamiento. SQID elabora piezas donde confluyen las resonancias que nacen de manera natural, y las entrelazan con otros objetos de sonido que se inmiscuyen entre los arbustos capturados casi de modo azaroso. Cada parte de esta entidad interviene la realidad de manera sutil, incorporando su propia sonoridad con formas que resultan equivalentes con el exterior, camuflando sus herramientas con los cuerpos que existen previamente. Un cúmulo amplio de texturas se encuentran en este trabajo, una multiplicidad de fuentes diversas que se reúnen en composiciones donde las notas se despliegan levemente, generando un ruido crepitante junto al suelo que las sostiene. Angélica Castelló, Mario de Vega, Attila Faravelli y Burkhard Stangl se reúnen primero dentro de un entorno diferente, el que, sin embargo, posteriormente es aplicado a este trabajo. Dentro de una presentación realizada en directo es que surge este proyecto, una circunstancia en la cual se van construyendo directamente los distintos decimales que integran la unidad. Fruto de una invitación subsiguiente es que podemos visualizar el proceso aplicado por SQID al tratar el sonido, una intervención meticulosa en la cual se producen una serie de eventos auditivos, una secuencia intermitente de resonancias que se insertan en el espacio. “En agosto 2014 SQID aceptó una invitación de una residencia artística del equipo de Kleylehof. Las grabaciones planificadas para la publicación de Mikroton tuvieron lugar en el transcurso de la residencia en Kleylehof. El invitado especial de SQID (y el programa Kleylehof AiR) fue el artista mexicano Gudinni Cortina, quien siguió el trabajo del ensamble con su cámara y también hizo una serie de ‘donaciones de sonido’”. Desde un escenario frente a una audiencia a un auditorio vacío, SQID presentan una obra intuitiva, un trabajo donde tienen lugar grabaciones capturadas en diferentes lugares apartados, armonías reflexivas y objetos sonoros. “SQID” es un doble CD publicado por Mikroton en una edición de 300 copias, con diseño de Kurt Liedwart (Vlad Kudryavtsev), fundador de esta plataforma rusa. Blanco sobre blanco. En un costado las fotografías de Gudinni Cortina. En el otro los dos álbumes que contienen los sonidos repentinos, momentos y lugares que coinciden por medio de impulsos inmediatos e intenciones impredecibles. “SQID” son instantes que suceden de manera continua, minutos improvisados provocados por el entorno y sucesos escogidos de manera intempestiva. Las cuatro fracciones que conforman SQID se situaron en diferentes locaciones alrededor de Kleylehof, en el estado de Burgenland, al este de Austria. En ese sitio se capturaron las grabaciones que transcurren a lo largo de todo el álbum, una gran cantidad de sonidos determinados desplazándose de un punto a otro, de una esquina a otra, creando una asombrosa confusión que traslada el oído a donde pertenecen estos ecos abruptos. Field recordings, instrumentos reales, objetos, cintas, cuerpos que intersectan en la atmósfera abierta, materiales adyacentes a la superficie aislada. “SQID eligió varios sitios alrededor de Kleylehof donde tocó e hizo grabaciones de campo, sobre todo en espacios y lugares públicos y semi-públicos abandonados a lo largo de la frontera austrohúngara: el antiguo cementerio de Kleylehof, que se encuentra cerca de la frontera junto a un joven madera y todavía se mantiene, a pesar de que fue abandonado en la década de 1950; un estanque cantera en Hegyeshalom; un olvidado, vacío parque de camiones cerca de la autopista y el antiguo puesto de control fronterizo; el ático de la casa de campo de Kleylehof, donde los enormes tubos de órgano construido por el artista visual y músico Heimo Wallner para el festival de 2014 Reheat todavía estaban en el lugar a disposición de SQID para ocuparlos a voluntad; y el perpetuo ruido ambiental, el zumbido de las turbinas de viento, sin olvidar las vibraciones de infrasonido, que llenaban el aire alrededor de Kleylehof. Para las grabaciones de campo SQID utiliza exclusivamente equipos portátiles, un arsenal de instrumentos que comprenden campanas, grabadoras, reproductores de cassettes, juguetes, guitarras eléctricas y acústicas, además de un amplificador a pilas, así como “unstruments”, como, por ejemplo, motores de juguete convertidos, pequeños generadores de onda senoidal, transductores, gadgets y detectores de campos electromagnéticos de alta frecuencia. Materiales encontrados y diversas “esencias”, incluyendo madera, vidrio, metal, piedras, hierba, tierra, agua o explosivos, también se utilizaron como fuentes de sonido”. El ambiente producido por SQID se integra con estas grabaciones grabadas por Attila Faravelli durante dos días, 25 y 26 de agosto del año pasado, misma época donde se originan las materias desarrolladas por las otras partes del colectivo sonoro. El resultado: un muestrario de ruidos integrados, una entidad generando frecuencias aleatorias que confluyen en una misma unidad de tiempo, la confluencia de formas divergentes que se adaptan entre sí, dando lugar a paisajes encriptados de electrónica acústica. Angélica Castelló: flauta paetzold flute, cassettes, radios, juguetes, ukulele; Burkhard Stangl: guitarra, aparatos; Mario de Vega: electrónica; Attila Faravelli: electrónica a través de parlantes modificados. Cada uno de los CDs es diferente, ambos CDs son lo mismo. El primero contiene piezas más breves, de entre uno y nueve minutos, el segundo solo dos, más extensas que las del disco anterior. Vibraciones desde el exterior se trenzan con las oscilaciones de sonidos-actores, insectos crean su propia música que se enreda con ritmos inciertos. “IMG_7697”, los primeros tres minutos de esta obra de música hecha de elementos definidos, elementos físicos y melodías casuales. “IMG_7750” anexa las acordes sutiles de cuerdas tensas, anotaciones melancólicas surgidas de manera subliminal. La rítmica resquebrajada fluye entre los timbres brillantes en “IMG_7787”. “IMG_7760” es un desarrollo más prolongado de sonidos en fricción y reflejos eléctricos, apuntes casi imperceptibles que subyacen a la naturaleza floral. El tránsito de la carretera de “IMG_7796” antecede a los golpes intermitentes de “IMG_7799”. La guitarra y sus tonos límpidos sobresalen del panorama rural en “IMG_7909”. “IMG_7757” y “IMG_7919” mantienen una cierta tranquilidad, el carácter que impera en este trabajo, solo interrumpido en algunos pasajes de “IMG_8035” y “IMG_8127”, antes de regresar a la soledad. Los fascinantes instantes de la primera parte de este álbum se ven incrementados en su segunda mitad. La amplitud en el tiempo permite que las mismas ideas fluyan con más tranquilidad. “IMG_7728”, treinta y un minutos de campos magnéticos y reverberaciones ínfimas, fragmentos que se extienden en el suelo y melodías espontáneas extraídas de la vida silvestre. Ruido, conductos por donde circula la energía, explosiones mínimas, soplos capturados de las corrientes aéreas y arpegios delicados. “IMG_7923” realza el valor de las grabaciones recogidas, la principal fuente sonora que genera una repercusión que yace debajo de otras sonoridades diferentes, tonos que crujen, metales que se desintegran lentamente. Impresiones discretas y elementos externos asomándose en medio del follaje y placas oxidadas.

“SQID en el Kleylehof: el proceso de grabación de música en el campo o en lugares específicos, capturado por los micrófonos del nerd sonoro italiano y especialista en grabaciones de campo Attila Faravelli. Paisajes sonoros paralelos se abren, sincronicidades, capas, mezclas, las interacciones entre las coincidencias planificadas y accidentales, combinaciones de ruidos artificiales producidos por actores y sonidos naturales-mecánico-industriales que irradian desde los alrededores. El murmullo del mundo como el papel de aluminio para la música de SQID, el cual en un sentido no es más que una forma de indiferencia musical deliberadamente provocada”. Desarrollos dispuestos en orden imprevisto, apuntes accidentales que son arrancados de su lugar de origen para ser reubicados al lado de otras formas sonoras. “SQID”, estructuras elaboradas artificialmente y que son insertas de manera sutil en el suelo natural. Angélica Castelló, Mario de Vega, Attila Faravelli y Burkhard Stangl intercalan frecuencias, cintas, ondas, reflejos eléctricos y notas crepusculares en el ambiente externo, ruido estático y acústica electrónica anexada al paisaje silvestre.

www.mikroton.net, www.castello.klingt.org, www.attilafaravelli.tumblr.com, www.mariodevega.info, www.stangl.klingt.org

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