Hawái.


388. Immaterial
julio 1, 2015, 12:20 pm
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Hanging Up The Moon 03

Immaterial

HANGING UP THE MOON
»Immateria
KITCHEN. LABEL. 2015

“In a little while I’ll be alright. Follow the stars in the sky. A golden haze a measured smile. Follow the stars in the sky. Our little lives taken online. Affirming the faith in a digital cloud”. Frases desperdigadas en un cielo abierto, registros acústicos en la inmensidad nocturna cuando el escenario es un enorme horizonte azulado, ornamentado con diminutos vestigios de cuerpos celestes, luz blanca desde la lejanía. “Incapaz de comprometerse con las demandas de una banda a la vez que necesitando una válvula de escape para expresarse, Sean Lam, de Concave Scream, se embarcó en un proyecto musical solista bajo el seudónimo de Hanging Up The Moon. Insinuando desde ya con el nombre, las canciones fueron grabadas en mitad de la noche después de que el trabajo había sido hecho, su hija acostada y cuando todo estaba finalmente tranquilo. Autoeditado en 2011, el álbum debut de Hanging Up The Moon estaba a años luz de las raíces rock de Concave Scream, una de las bandas pioneras del indie en Singapur. En la tradición del folk acústico de los cantantes-cantautores, las canciones eran acompañadas simplemente por la guitarra o un ukulele, permitiendo que las quejumbrosas voces e introspectivas letras de Sean se notaran. Las grabaciones fueron además deliberadamente dejadas en baja fidelidad y ásperas en los bordes, reflejando la naturaleza casera del proyecto. Es precisamente esta tranquila honestidad tanto en palabras como sonido lo que cautivó a críticos y oyentes por igual”. Un primer trabajo que impulsó a nuevas ideas surgidas de la observación de la realidad implacable, nuevas formas que atrajeron la mirada y los oídos de Kitchen. Label, desde un lugar cercano al hogar donde estos sonidos se gestaron. “Alentado por la recepción de su debut, 2013 ve la publicación del segundo álbum de Hanging Up The Moon ‘The Biggest Lie In The World’ bajo Kitchen. Label. Mientras que en la misma veta que el primer álbum líricamente, ‘The Biggest Lie In The World’ explora paisajes sonoros diferentes con la ayuda de buenos amigos y respetados músicos Dean Aziz (Concave Scream), Leslie Low (The Observatory) y Victor Low (Affixen), un esfuerzo colaborativo hecho posible gracias a la tecnología digital, cada artista extendiendo capas sobre el trabajo del otro y agregando su toque único a las canciones originales de Sean. ‘The Biggest Lie In The World’ fue presentado por vez primera en LateNite at Esplanade (Singapur) en marzo de 2013, donde Hanging Up The Moon y amigos tocaron una versión análoga del álbum, publicado en una edición limitada en vinilo”.

Hanging Up The Moon fue el nombre con el Sean Lam, este músico de Singapur, presentó sus creaciones particulares, desarrolladas de manera sencilla en “Hanging Up The Moon” (2011). Una idea que se fue ampliando una vez que más personas entraron en la habitación, sin perder la intimidad. Ese paso siguiente fue “The Biggest Lie In The World” (Kitchen. Label, 2013) [253], un hermoso álbum de folk otoñal y acústica silvestre, composiciones naturales elaboradas con minucioso cuidado. ‘The Biggest Lie In The World’ son nueve pequeños movimientos que tiemblan sobre las tersas telas del folk más preciosista. Sonido, palabras e imágenes evocadas… La instrumentación es sencilla, lo mismo las canciones. Y, sin embargo, en un momento inesperado, en un lugar inesperado, emergen puntos que se desvían hacia esquinas mágicas. Son pequeños detalles, a ojos pasajeros imperceptibles. Pero ahí están, esperando a ser descubiertos. Un ruido diminuto, una voz desvanecida, una nota distinta. Todo sobre un paisaje bucólico, con la ventana mirando hacia el campo, donde los arbustos conforman un gran jardín natural… Los paisajes se abalanzan mientras las bondades desaparecen. ‘The Biggest Lie In The World’, la segunda entrega del proyecto de Sean Lam, nos descubre nuevos parajes donde hermosas armonías se encuentran con melodías pastorales, exponiendo las mentiras del mundo, envueltas en piezas que arrullan el oído. Folk diseñado para redescubrir el amor perdido, música silvestre diseñada con la sutileza y el encanto habitual de Kitchen., una de nuestras marcas favoritas, que nos enseña a Hanging Up The Moon, una joya oculta desde los cielos de Singapur. Claro como la luz del día. Calor de luz de día”. Colección de canciones que continúan en la memoria todavía después de que muchas, miles de canciones, han pasado por los oídos. “The Biggest Lie In The World”, uno de los discos de esa temporada, mostraba cómo cubrir una canción, cómo envolverla como si fuese un regalo. Ese trabajo presentaba una serie de piezas que mantenían su carácter personal, pero dejando que respiraran más reposadas por el aire que entraba por la ventana, una brisa fresca renovando los aires recónditos. Lo que fue en cierto sentido un descubrimiento fue en realidad una confirmación, ahora una reafirmación con su tercera obra. “Kitchen. Label presenta, el tercer álbum largo del proyecto de Singapur Hanging Up The Moon. Con ‘Immaterial’, Hanging Up The Moon se mueve aún más lejos de sus raíces de cantante-cantautor, y continúa evolucionando tanto en sonido como en arreglos, con Alexius Cai (Piblokto) uniéndose a la banda. Este nuevo álbum es nuestro más rico y ambicioso proyecto hasta la fecha. Capas y capas de voces encuentran su par en violines y chelos a veces épicos y elevados, a veces sutiles y anclados, todo contrastado con las distintivas melodías, riffs y ritmos de Hanging Up The Moon. Masterizado por James Plotkin en Estados Unidos, el LP está disponible en una edición limitada de 250 copias en vinilo blanco. El LP fue lanzado primero exclusivamente en Singapur en el Record Store Day 2015 en abril 18, seguido de su publicación oficial en LP, CD y formatos digitales en mayo 24”. Arpegios delicados trenzados en nudos de cuerdas, notas que florecen en horas bajas, próximas a la ausencia de luz, cubiertas por un brillo tenue. Formas sencillas decoradas con arreglos suaves que aumentan ese extraño resplandor que surge desde el corazón de estas tersas melodías. Las canciones fluyen de manera espontánea por un torrente calmo de ruido, como hojas caídas durante el día que reposan y se balancean en la dulce agua fluvial, entre los peces que descansan, junto a un fulgor débil, reflejo cristalino de luces distantes de hogares apartados, tendidos eléctricos en las afueras del mundo. El carácter natural de estas piezas surge desde el nacimiento de este proyecto, composiciones individuales en la soledad de la noche, reflexiones sobre el convulsionado avance del tiempo, templadas canciones cubiertas de un armazón orgánico. Esas estructuras permanecen aún hoy, solo que expresadas con otros elementos sobre su superficie, bordadas con otros hilos de otros colores. “Immaterial” recoge diez piezas que parten en el lugar dónde quedaron las últimas composiciones, música simple enriquecida con otros elementos. Folk minúsculo rodeado de texturas suaves, ritmos pausados y cuerdas que se van entrelazando con las palabras y los acordes, formando una urdimbre de textos, sonidos y matices de audio frágil, con pequeños momentos de exaltación. “Immaterial” es presentado, además de en vinilo, en un hermoso CD dentro de un estuche customizado de 14.0 x 13.5cm, con una pieza de cartón gris conteniendo el disco, y con un libreto de seis páginas, diseñado por Sean Lam y Kitchen., con fotografías en blanco y negro. Otro fascinante e impecable objeto de arte del label asiático. “Immaterial” es en ciertos pasajes mucho más directo que su predecesor, esquemas más inmediatos que parecieran mostrar un flujo menos acabado. Sin embargo, los detalles siguen apareciendo entre las formas simples, apuntes perceptibles debajo de la infraestructura elemental. Sean Lam desarrolla sus creaciones desde dentro de su cuarto mientras en medio de las rendijas del suelo de madera emergen objetos inesperados, engrandeciendo su centro rústico. Voces dobladas y guitarras multiplicadas, líneas móviles entre sonidos constantes, palabras que parecen el eco dulce de un cuerpo desvanecido. La delicada voz de Sean delinea versos sobre el vértigo de la modernidad, sobre la vida cotidiana, versos que relucen en los hermosos arreglos que se ubican alrededor suyo. Los textos resultan en apacibles movimientos que se mecen con un ligero viento, al tiempo que los otros sonidos son como el silbido de ese viento acompañando ese canto natural. Hanging Up The Moon crea paisajes floridos que se balancean pacíficamente, acordes de superficies blandas, de un reflejo cristalino, encantadoras partituras interpretadas con sobriedad. Esquemas urbanos emplazados en un nuevo contexto, en los amplios parajes rurales, como cables eléctricos entre dos realidades que enlazan suelos distintos, transmitiendo energía para que se iluminen los vastos prados. “We are all different yet we’re one and the same. Beneath the cloudy sky we all weather the rain… There’s no room for reason when we give in to hate. All the noise and the voices will only cease in decay”. Las manos sobre la guitarra emiten un sonido exquisito, un deslizamiento que evoca familiaridad, una proximidad con las emociones transmitidas que se perciben en cada esquina de este trabajo. Ese sonido se oye antes incluso que está obra inicie, antes que caigan una a una sus armonías. “Brave New World”, un ruido sereno, hilos de nylon enredados de manera mágica en el despertar de esta obra. Los arreglos aparecen casi de forma casual, y lo que pudieran ser estridencias es un masaje de ritmos y sonidos que se disipan lentamente. “Brave New World” es solo una décima parte de este trabajo, que dice mucho de su carácter y de sus formas dóciles. “Who knows how deep it goes? The depths of our hearts. Are we afraid to find the secrets within? Why has my heart gone cold?”. La tierna cadencia de “The Divers” solo significa una leve agitación, contrarrestada por los otros cuerpos sonoros, puntos que a la vez parecen distantes, a la vez cercanos, acomodándose a la atmósfera grácil. Cada parte de este álbum se amolda a la otra, todas ajustadas en beneficio de las delicadas líneas armónicas. “There’s no surprise. Pull the wool over your eyes. It’s for the better lest you lose your mind”. A la base de Sean Lam, Dean Aziz, Victor Low, Leslie Low y Alexius Cai se les une el violín de Karen Lee y el chelo de Zhong Ren, cuerdas que añaden un matiz diferente, una sonoridad particular que termina por incrementar todavía más su valor, sin ahogar con excesiva miel, solo un baño de ondas acústicas flameando como telas delgadas. “A Pathetic Excuse” solo intensifica algo la calma, una canción que pudiera tener una fecha de fabricación muy anterior, décadas atrás, como buena parte de este disco, entre acordes eléctricos y coros mansos. “Let’s wait for the tide to arrive. Let’s wait for the feelings to subside. There are bigger things in life of course but non more important. Than the smallest of companions as we journey through this hopelessnes”. Formas tibias apuntaladas por chispas eléctricas, “Unconditional” y sus exquisitas melodías color pastel. “Now its begun. Caught the last rays of the sun. Naked and disarmed, our lies depart… Numb and insulated, out of words to say. Let the world fall below us till theres only you and I”. Acordes recostados, “Indie Movie” y las melodías que brillan a través de los armoniosos movimientos, una simetría de lírica y sonido, letra y música. “Flowers greet the sun withers in the cold. Everything we hold teaches letting go. Love will feed the heart, loss devours soul. And all shall come to pass”. Euforia contenida y voces flotando en el aire, la atmósfera exultante de “Comes A Light”, palabras que se desvanecen entre efectos brumosos y el resplandor fugaz, lo mismo que “All Is Lost” se pierde en las gloriosas cuerdas y sus impresiones débiles. “You’re a ship that has lost its way, about to slip beneath the waves. I am like the sleeping rust devouring your shiny lust”. Solamente “Knell” quiebra con la quietud, guitarras que estallan en explosiones de ruido, caos y confusión, la tormenta previa a la calma final. “Carry on just as long as the sun still shines for another day. Until the end we’ll play pretend”. Sol que brilla en la mañana del día siguiente. “Till The End”, suelos húmedos y el olor de la leña quemada la noche anterior, fuego extinguido, últimos ecos que se confunden con los primeros sonidos del despertar adormecido.

“Layers upon layers of vocals meet their match in violins and cellos at times epic and soaring, at times subtle and grounded — all set against Hanging Up The Moon’s signature melodies, riffs and rhythm”. Canciones que brotan de manera espontánea, palabras que se derraman con tranquilidad sobre una corriente de acordes y armonías suave, Hanging Up The Moon enlazan estas nuevas composiciones con las anteriores, formando todo parte de una panorámica homogénea pero rica en detalles. “Immaterial” son canciones que se desplazan con delicadeza por las praderas, piezas estancadas cerca de la ribera de un río quieto. Reflejo diáfano de destellos distantes, ruido familiar y resplandecientes piedras humedecidas de folk bucólico.

www.kitchen-label.com, www.hangingupthemoon.com

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