Hawái.


385. The Empire Of Silence
junio 1, 2015, 2:20 pm
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Marsen Jules 01

The Empire Of Silence

MARSEN JULES
»The Empire Of Silence«
OKTAF. 2015

Láminas de hielo que se deslizan por las laderas congeladas en las interminables extensiones del norte, delgados cristales de agua que se desplazan lentamente en la superficie del mar, cerca del círculo polar. La inmensidad de una panorámica que resulta imposible de dimensionar, líneas sobre el horizonte que parecen y son infinitas, estructuras de frío que hacen perder el sentido del tiempo y el espacio, entre los enormes bloques de nieve, entre el paisaje de blanco inagotable. Campos de hielo que al colisionar generan un ruido de tonalidades níveas, notas en medio de las grietas glaciales. “The epic power and beauty of nordic snow and ice-landscapes”. Existen diversos motivos que aparecen presentes en la obra del alemán Martin Juhls, un músico que desde sus inicios ha intentado plasmar en sus composiciones una misma idea, una manera de enfrentar el sonido y los acordes que de sus maniobras pueden surgir. Los lugares retratados por éste poeta sonoro siempre han manifestado una visión similar, ya desde cuando sus primeros archivos de audio se almacenaban en la red. El objeto a representar varía, pero la forma de hacerlo conserva una superficie que se reitera, y un fondo que parece ser uno mismo. Existen por cierto que matices, y algunos eventos separados que dan cuenta de intereses diversos. Pero, aún en esos casos, la expresión es similar. A pesar de haber tenido conocimiento de sus realizaciones previas, solo fue el año 2013 cuando recién en este sitio se pudieron albergar sus sonidos. “The Endless Change Of Colour” (12k, 2013) [261] fue esa obra, una pieza que todavía emite sus coloraciones desgastadas, una hermosa aleación de tonos que con el tiempo adquiere mayor valor, “un trabajo cuyas ondas se dispersan sobre la superficie tersa del sonido a un ritmo pausado y sin interrupciones, con la mirada fija hacia un punto lejano, mientras se despliegan las notas inmóviles… Un solo movimiento que se desplaza por las distintas gradaciones cromáticas a través de un lente que convierte la traslación en una acción pausada, una bucólica corriente de tinturas y su decoloración… El cambio infinito del color, “The Endless Change Of Colour”: como arrojar pintura sobre el mar oceánico y mirar tardíamente como sus tonalidades se van decolorando”. En el último tiempo su actividad editorial ha aumentado considerablemente, ahora gracias a la fundación de su propio label (distribuido por Kompakt) Oktaf. En esa plataforma publicó dos trabajos el pasado año, “Beautyfear” (Oktaf, 2014) [303] y “At GRM” (Oktaf, 2014) [350]. No obstante, su último lanzamiento aparece por un sello con sede en Moscú. “Sinfonietta” (Dronarivm, 2014) [356] era hasta hace unos meses su última impresión, “un álbum donde una misma coloración va tomando distintas formas en un desarrollo pausado y un avance paulatino de notas tardías, un trabajo de electrónica que se traslada a una velocidad reducida mientras se va creando esta panorámica amplia sensaciones abatidas. “Sinfonietta” es una obra de una magnificencia sobria, apuntes de una música eterna que se despliegan con una enorme tranquilidad, variaciones a partir de un mismo trazo que se tiende en el espacio dejando detrás suyo huellas de majestuosidad auditiva, una estela de armonías inacabables”.

No teniendo la actividad intensa de la temporada anterior, igualmente continúa publicando sus creaciones. Recién en marzo pasado edita, nuevamente por su etiqueta personal, un nuevo álbum que se presenta como un impecable desarrollo de esas ideas que viene concibiendo desde hace más de una década. Esta nueva obra de Marsen Jules es una hermosa colección de música ambiental que se despliega por el espacio dejando detrás suyo un rastro delicado de luz blanca. “The Empire Of Silence”, una impresionante muestra de sonidos que se esparcen de manera suave por la atmósfera, notas en cristalización a causa de la temperatura exterior. El artista alemán exhibe esas formas que se encuentran presentes en todo su cuerpo creativo, distribuciones armónicas de pausas y vacíos que se entrelazan en enormes distancias, como si fuesen tinturas que se incorporan entre sí en un gran cuadro, nuevos tonos que se diluyen sobre el lienzo. Juhls crea un álbum que nace desde la contemplación del frío polar y la forma que este adopta, una imagen que se adecúa perfectamente al tipo de sonoridades que este crea: largos desarrollos donde racimos de cuerdas avanzan con una lentitud que envuelve el tiempo, hebras acústicas en una marcha tardía de acordes sin principio ni final, solo un presente interminable, un ahora que absorbe los bordes y en el cual se quisiera permanecer por siempre. “The Empire Of Silence” es electrónica panorámica de los climas septentrionales. “Diez años después de su álbum debut “Herbstlaub” en City Centre Offices el compositor ambiental alemán Marsen Jules nos lleva hacia su “Empire Of Silence”. Un impresionante soundtrack para la belleza y fuerza épica de los paisajes de hielo y la nieve nórdica. De esta manera, suena aún más elegíaco, cálido y romántico como nunca antes. Esto podría ser el resultado de una estricta reducción de sonidos de cuerdas sinfónicas agridulces. Sonidos los cuales Jules deja transcurrir como un prisma en la línea de tiempo y los deja deambular suavemente en el tímpano del oyente. Mientras otros todavía hablan de “clásico moderno”, Jules ya se está moviendo sobre las capas de partículas a través del sonido continuo. Sumergiéndose profundamente dentro de los sonidos más que nunca antes, deja que las frecuencias se reflejen en el espectro de sonidos con una impresionante precisión. De hecho, no existe mucho espacio para el silencio “real” en el álbum. En su lugar los sonidos épicos de “The Empire Of Silence” parecen desplegar su euforia arcaica mejor en volúmenes altos. Una euforia que arrastra todo y ocupa todo el espacio”. Silencios que son llenados con notas incansables, un torrente caudaloso de acordes simples que se acumulan en una marea ondeante, líneas uniformes que avanzan sobre un eje que varía conforme al calor interno, enfriado por la temperatura externa. Marsen Jules edifica estas piezas separadas por fracciones de segundos pero que están yuxtapuestas en una misma unidad temporal, solo diferenciadas levemente en su apariencia, en su intensidad, en su ubicación. Cada uno de estos ocho episodios de clasicismo moderno es una exploración en la geografía glaciar, una expedición en los solitarios y agrestes terrenos que ocupan los mapas en el borde superior de la tierra, dejando esta travesía una estela de grabaciones impregnadas de la humedad solidificada. Ruido congelado que surge de las estrechas grietas de la natural arquitectura nórdica, melodías que se desvanecen dibujando paisajes de un romanticismo crepuscular. “The Empire Of Silence” son sonidos en transición que se movilizan en sistemas circulares que a la vez se expanden en el aire, exhalando una pureza que arrebata, ese frío que limpia de tan solo aproximarse a él, a a su brisa condensada. Estruendos sintéticos que brillan como si se reflejaran frente a un cristal, un sol que atraviesa la atmósfera, cruzando una capa de vidrio, reflejando imágenes que se confunden por el resplandor amarillo tenue. Texturas electrónicas que contienen una acústica pretérita, archivos de sonido de un momento histórico anterior a la era digital, datos procesados en sistemas nanométricos, expulsados en alegorías del panorama nevado, el lugar desde donde nace la idea de este álbum. “Para los títulos de las ocho gemas de este álbum Jules utiliza diferentes palabras para nieve en el lenguaje Inuit, del cual la leyenda dice que hay docenas. Mientras que la melancólica “Penstla” (la idea de la nieve) y “Taslo” (nieve que cae lentamente) aún viajan en formas dóciles, el álbum alcanza su máxima euforia con “Kayi” (nieve acumulada) y “Skriniya” (nieve que nunca toca el suelo). Con la épica magia de los nueve minutos de “Katiyana” (nieve nocturna) la emoción atrae al oyente mientras que “Naklin” (nieve olvidada) trae un breve respiro. El álbum encuentra su cima con el gilssando estático de “Chathalin” (nieve que hace un ruido crepitante al caer en el agua), y halla su fin en la hermosa y elevada “Ylaipi” (nieve de la mañana)”. Ocho episodios de clasicismo ambientalista, siguiendo una tradición que deja que los sonidos se alarguen hasta su punto máximo, momentos en los que una simple anotación ocupa toda la página, glosas que se convierten en extensos segundos. Martin Juhls reconstruye las imágenes que rodean el territorio nórdico, traspasando sus grados bajo cero a estas grabaciones de evocadora belleza. Notas temblando en el firmamento, silencios, voces que transmiten la sensación de grandiosidad del entorno, como el eco inacabable de continentes congelados. De alguna manera este álbum no hace más que recoger ese eco, traspasando su reverberación por las estructuras de ruido de Juhls. Cuando uno cliquea play ya existe, desde antes, una forma de vida auditiva que está imprimiendo en el espacio. Notas se multiplican en un ramo de hebras, cuerdas sintetizadas avanzando en la superficie, imprimiendo una luz artificial que encandila. Son solo cuatro minutos que parecen eternos, el epílogo de una evocación inconmensurable compuesta de prácticamente un sólo apunte. “Pensta”, solo una sección de esta magnífica obra, el agua precipitada de manera sólida que cubre cada rastro de este álbum. La suave textura de la nieve cubre estas piezas, cada una de ellas, desde “Pensta” a “Ylaipi”. El ímpetu de “Tsalo”, los vacíos intercalados por sonidos tersos de “Kayi”, estruendos que se apagan como un fuego al contacto con el suelo blanco condensado y que siguen emitiendo llamas aisladas, la creciente intensidad de las cuerdas desvanecidas de “Skiniya” y “Katiyana”, el frío minimalismo de “Naklin”, la melancolía al interior de los loops de “Chahatlin”, las pausas intervenidas por los acordes indefinidos de “Ylaipi”. Ese es el epílogo dé esta obra, la cual tiene una prolongación virtual. “Para todo el que no esté satisfecho después de este viaje de 55 a través de la casi interminable ligadura de cuerdas, recomendamos el track extra de 38 minutos el cual viene como descarga digital de la versión CD en Bandcamp”. Los movimientos unidireccionales llevados al paroxismo, “Astrila” amplía los acordes dilatados, propagando el efecto hasta agotar la energía, un estruendo que repercute con su ruido diáfano.

“Diving deeper into the sounds then ever before, he lets the frequencies mirror on the sound spectrum with an impressing precision… The epic sounds of “The Empire Of Silence” seem to unfold their archaic euphoria best at high volumes. An euphoria that carries everything away and occupies the whole space”. Acordes que se cristalizan, armonías que desfallecen. Martin Juhls crea un álbum que es una nítida representación de las imágenes de los territorios próximos al círculo polar, imágenes que me recuerdan a “Klipperev ved stranden” (ca. 1824), hermoso cuadro del paisajista alemán Caspar David Friedrich (1774–1840). “The Empire Of Silence”, una obra sobre la iridiscencia en las panorámicas congeladas, al norte del norte. Melodías y bucles que ilustran las distintas formas de la nieve, notas indefinidas y ruido granular que son un retrato romántico del paisaje glaciar.

www.marsenjules.de, www.oktaf.de

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