Hawái.


374. The Summoner
abril 1, 2015, 2:00 pm
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The Summoner LP

KRENG
»The Summoner«
MIASMAH. 2015

Sonidos en el límite de la realidad, poemas ininteligibles escritos sobre piedra, las runas de un ruido que solo puede ser visto en las sombras, un ruido visible en la oscuridad. Un estado hipnótico de notas que cortan el aire, una sensación extraña e inquietante que traspasa la luz y transita por el inconsciente. Desde el comienzo la música creada por Kreng habita en los rincones ocultos de la memoria, transitando por una realidad paralela, escondida, creando estrechos pasajes de acordes velados. Kreng es Pepijn Caudron, músico y actor nacido en 1975 en Alost, Bélgica, cuyo interés por los sonidos viene directamente de sus padres, lo que lo llevaría tempranamente a formar parte de varias bandas en su adolescencia, interés luego transformado en el uso de samples. Sin embargo, el cauce se dirigiría posteriormente hacia el teatro y la actuación, lo que no evitó su desarrollo musical, el cual se desplegaría a través de este nombre, Kreng. Luego de dos trabajos breves, “The Pleiades EP” (Fant00m, 2007) y “Zomer (EP)” (Fant00m, 2008), Pepijn Caudron recalaría en Miasmah. El sello noruego-berlinés de Erik Knive Skodvin publicaría la obra posterior de Kreng, el hogar perfecto para acoger su clasicismo opaco. Por ese label aparecerían “L’Autopsie phénoménale de Dieu” (Miasmah,2009), “Grimoire” (Miasmah, 2011), “Works For Abattoir Fermé 2007–2011” (Miasmah, 2012), recopilación para sus creaciones para la compañía teatral del mismo nombre, y otros lanzamientos breves, “Monster” (Miasmah, 2012) y “…And Then In The Morning” (Sonic Pieces, 2013), este en la serie de siete pulgadas del sello de Monique Recknagel.

Después de aquel resumen Caudron vuelve a crear una obra individual y personal, independiente de su relación con las artes escénicas. “The Summoner” es un trabajo que se sumerge en las cavidades más profundas del sueño, música de una enorme carga emotiva que se sumerge en espacios desconocidos. Cuerdas que crean armonías intrigantes, vacíos impenetrables, una inmensidad auditiva comprimida en pasajes irreales. Kreng construye piezas que parten de estructuras clásicas, y que poco a poco van perdiendo luminosidad hasta decaer en las sombras más profundas. Y lo hace utilizando cuerpos reales, una materialidad acústica de la que extrae toda su sonoridad, cuerpos de ruido que expulsan una masa irregular de notas divergentes y energía contenida.‘The Summoner’ llega cuatro años después del último álbum de Kreng, y tres después de la enorme retrospectiva ‘Works For Abattoir Fermé 2007–2011’. Mucho ha sucedido entre medio, y su nueva grabación puede ser vista como una desviación de lo antes mencionado. Su más personal trabajo hasta la fecha, ‘The Summoner’ está basado en las cinco etapas del luto, y fue hecho luego de un año de perder a muchos amigos cercanos. Material con el que costó mucho trabajar, este decidió agregar un sexto estadio, titulado ‘The Summoning’, que fuera capaz de llegar al finalé, ‘Acceptance’. Grabado el pasado año, el último trabajo de Kreng remueve la superficie de la tierra hasta alcanzar el subsuelo, túneles subterráneos por donde se conduce esta energía sombría. “The Summoner” es una obra de solo seis piezas que, a diferencia de sus álbumes previos, a diferencia de la forma original como nació este proyecto, utiliza instrumentos reales que le dan otro matiz a sus composiciones, conservando ese carácter tétrico que se hallaba presente en el comienzo. Escenas perdidas, planos desenfocados, textos manchados con tinta azul petróleo, Caudron crea sonidos desde un punto extraviado en la mente, los que desembocan en un torrente de tensa quietud y éxtasis reprimido. Cada una de estas piezas posee un aura gris, acordes abatidos que se desplazan con un enorme peso sobre ellos, arrastrados sobre un suelo áspero, formas extendidas y desiguales que permanecen en un estado de suspenso constante. “Conjurando el espíritu de György Ligeti, la primera mitad del álbum está hecha enteramente con doce músicos de cuerda, siendo dirigidos para tocar alrededor, hacer clusters de ruido y crescendos, moviéndote entre ‘Denial’, ‘Anger’, ‘Bargaining’ y ‘Depression’. De hecho, The Summoner es el primer álbum de Kreng no hecho de hordas de samples. Música para realmente sumergirse en ella. Siguiendo con la segunda parte del álbum, giros y vueltas se apoderan de él, y es difícil saber dónde exactamente estás. Los órganos encantados de ‘The Summoning’ y las cámaras llenas de humo te llevan a una trascendental muralla de guitarras, baterías y bajos cortesía de la banda de doom belga Amenra. Dejándote en un estado de shock, el álbum cierra en una increíblemente sentida y tranquila forma con la apropiadamente titulada ‘Acceptance’. Seis movimientos, notas que avanzan con una letanía que estalla repentinamente, precedidas de un gran silencio. Una atmósfera que se apodera lentamente del espacio, consumiendo la energía solar hasta quedar el ambiente cubierto por un eclipse estelar. Notas susurradas, armonías insinuadas, una incertidumbre que se apodera de los segundos que se hacen minutos, cuerdas que emiten un sonido invisible mientras objetos de ruido rodean sus formas lineales. Hasta que la quietud se convierte en un estruendo solemne, que pronto volverá a ser inmovilidad aparente, que nuevamente será un estallido acústico. “Denial”, primera fase del sueño. “Anger” nace de la misma idea, variaciones sobre el sonido que avanza con un letargo absorbente, un ruido sofocante que envuelve con sus manchas oscuras expresadas en acordes que parecen no tener figura. Son como imágenes difusas que se ahogan en un mar turbio. Lo mismo ocurre en “Bargaining” y ese grito fantasmal desde el más allá. “Depression” concluye esta primera parte con su solemnidad en negativo. “The Summoning” ocupa casi toda la segunda parte de este álbum, una pieza interpretada por Amenra, banda de doom metal, quince minutos donde la electricidad se acomoda a las formas desarrolladas previamente, donde la fuerza destructiva es encerrada en una cámara hermética de sonidos que se desvanecen y melodías destempladas, luego convertidas en riffs densos y de una inmensa gravedad que los hace descender hacia el calor bajo las capas terrestres, hasta oír las voces del mismo infierno. “Acceptance” es una hermosa composición con piano y murmullos que parecen el tenue aullido del viento, delicados apuntes, soplidos que irradian una luz infinita después de la abismante oscuridad que iluminó esta obra.

Negación. Ira. Negociación. Depresión. Emplazamiento. Aceptación. Pepijn Caudron ha construido un trabajo desde el dolor, el cual es expresado en estas piezas de tonalidad sombría. “The Summoner” es la herida expuesta a través de cuerdas desvanecidas y grandes espacios vacíos. Kreng muestra su propio sufrimiento por medio de notas de una solemne tristeza y el enorme silencio que queda entre medio. Un ruido discreto de acústica opaca.

www.miasmah.com, www.abattoirferme.be

1 comentario so far
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Es un disco excepcional. Lo compré el día que salió a la venta en I tunes… Es una verdadera joya de la música contemporánea. Han hecho una gran reseña de un magnífico disco…

Comentario por angeldeflor




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