Hawái.


356. Sinfonietta
diciembre 1, 2014, 2:00 pm
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Sinfonietta

MARSEN JULES
»Sinfonietta«
DRONARIVM. 2014

La repetición de una nota, el eco de un acorde que parece inagotable, una melodía que atraviesa un sistema de energía invisible y que se extiende desde un punto determinado hasta una distancia indeterminada. Acústica ambiental y electricidad difuminada, un ruido inextinguible de una belleza romántica, cuerpos que se desplazan como planetas grises en órbita alrededor de una estrella que irradia una luz resplandeciente. El rastro de una melodía que permanece expulsando de su cuerpo intangible una tonalidad desgastada, un momento que se reitera incansable hasta que el exterior termina consumido por la vorágine de su belleza desdoblada. La música de Martin Juhls siempre ha tenido ese carácter, desde sus primeras obras, una música que nace desde un determinado lugar y se propaga hasta una lejanía difícil de alcanzar, aún en sus piezas más breves, notoriamente claro en sus desarrollos más dilatados. Y también siempre han estado presentes vestigios de un clasicismo que es puesto en nuevo contexto, dentro de nuevas formas, una mirada hacia el pasado que retrotrae figuras olvidadas. Muestras de ello son “Lazy Sunday Funerals” (Autoplate, 2003), “Yara” (Autoplate, 2004), “Herbstlaub” (City Centre Offices, 2005) y el impresionante “The Endless Change Of Colour” (12k, 2013) [261]. Incluso también es posible apreciarlo en planteamientos diferentes como “Beautyfear” (Oktaf, 2014) [303] “olas del mar y el hielo que quema la piel. Un paisaje natural digitalizado, vida silvestre convertida en píxeles y datos codificados. Enormes brisas de aire frío que cubren una geografía austral, brisas que se pueden interpretar en sonidos y notas extensas”.

“The long-awaited release of ‘Sinfonietta’ by Marsen Jules crowns the year 2014 for Dronarivm”. Un agitado año para el sello de Moscú dirigido por Dmitry Taldykin que acaba con este primer trabajo por parte de Marsen Jules, antes solo presente con dos de sus piezas en dos recopilatorios, “Aquarius” (Dronarivm, 2013) y “15 Shades Of White” (Dronarivm, 2013). Además este también ha sido ocupado para Juehls: además de dirigir Oktaf, ha publicado el citado “Beautyfear” y “At GRM” (Oktaf, 2014) [350], “una nueva obra reducida donde los sonidos vuelven a estancarse, donde las armonías se expanden todavía más… Una de esas obras donde el tiempo y sus limitaciones no tienen cabida, un punto de acústica que se propaga en el espacio de forma infinita. Capas de sonido que se prolongan aumentando la fracción que hay entre un segundo y otro, como si tomaran los puntos que existen en esa unidad de medida y separaran su dimensión hasta agotar el espacio temporal. Contra la ley de la física… “At GRM” de Martin Juhls es un álbum que precede a su obra desarrollada y ampliada posteriormente, los paisajes de ruido glacial y ardor incandescente e inagotable”. La edición número 28 de Dronarivm presenta esta obra extensa de Jules, un trabajo donde rastros de cuerdas y metales nobles se funden al amparo de un calor que derrite los bordes para unir sonidos, creando un acabado de minimalismo ambiental y acordes que fallecen en una lenta y hermosa agonía. “Sinfonietta” es un álbum donde una misma coloración va tomando distintas formas en un desarrollo pausado y un avance paulatino de notas tardías, un trabajo de electrónica que se traslada a una velocidad reducida mientras se va creando esta panorámica amplia sensaciones abatidas. “Aristóteles se refería al término ‘sinfonía’ como la música de las esferas que abraza el concepto de la armonía etérea. ‘Sinfonietta’, el cual dura 55 minutos, es un primer elemento de la arquitectura cósmica, un modelo del universo en miniatura. Abierto en el tiempo, esta composición autónoma es hábilmente entrelazada con fragmentos sonoros orquestales repetidos en una manera cíclica. Pero no sería suficiente con solo escuchar la música. Marsen Jules ofrece una nuevo sentido de la realidad más allá de las tres dimensiones conocidas, donde el tiempo es no lineal y la percepción es multivariada”. Una sola pieza, cuarenta y cinco minutos y cincuenta y seis segundos, un loop irregular sobre un gran plano de acordes vagos. Al igual que su trabajo para 12k, este también consiste en una misma idea que se desarrolla a lo largo de los minutos, aunque de forma más regular que aquel, sin demasiados quiebres, casi ninguno en realidad. Son solo movimientos dentro de la curva de sonidos, un desplazamiento ondular donde cambia la intensidad y el valor desde un punto cero, generando estas olas de ruido orquestal. “Sinfonietta” es una obra de una magnificencia sobria, apuntes de una música eterna que se despliegan con una enorme tranquilidad, variaciones a partir de un mismo trazo que se tiende en el espacio dejando detrás suyo huellas de majestuosidad auditiva, una estela de armonías inacabables. Por la forma como comienza da la impresión que incluso desde antes ya existe, y lo que vemos es solo una parte, una fracción de algo que es todavía mayor. Ahora, no obstante toda esta linealidad, igualmente es posible percibir ciertas diferencias, formas distintas en este desarrollo homogéneo pero que de todas maneras mantienen dentro de la misma escala. “Sinfonietta” es otra transformación interminable del color, un paisaje infinito de coloraciones tenues y ruido minimalista, un despliegue de notas que se superponen una sobre la otra, dando forma a una bella melodía que varía con un ritmo pausado. Una indefinición amplia donde un sonido se confunde con el otro, donde en la partitura general las anotaciones ocupan más de su propio espacio, invadiendo el siguiente, generando un panorama de armonías que se pierden, sonidos que se extravían en la suma de esos sonidos, quedando como remanentes que persisten en el aire. Martin Juhls crea una sinfonía de ambient pop en la cual las cuerdas quedan reducidas a recuerdos borrosos, imágenes veladas que se trasladan con una métrica estática, y donde la estructura asimétrica se abandona a esta extensa melodía disipada.

“Unwrapping in time, this self-contained composition is skillfully woven out of orchestral sound fragments repeated in a cyclical manner”. Con fotografía de Anders Weberg, que también son figuras que se pierden entre sí, el poeta sonoro Martin Juhls presenta en “Sinfonietta” una obra donde las notas van cambiando de color a medida que los segundos transcurren con una pasmosa lentitud, sonidos que desaparecen en una bruma de armonías, una maravillosa melodía interminable de hermoso ruido minimalista y romanticismo ambiental.

www.dronarivm.com, www.marsenjules.de

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