Hawái.


355. Zeitkratzer + Keiji Haino
diciembre 1, 2014, 12:20 pm
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Keiji Haino 06

Zeitkratzer + Keiji Haino

ZEITKRATZER + KEIJI HAINO
»Zeitkratzer + Keiji Haino«
ZEITKRATZER. 2014

El ruido de la oscuridad. Un grito en medio del resplandor eclipsado por una estrella opaca. Negro sobre negro. “Shouting, scratching, screaming, piping, chattering, crying, rumbling, oscillating, roaring, clashing, juttering, tinkling, singing…”. El ensemble creado por Reinhold Friedl se enfrenta nuevamente al misterio que vino desde Japón. Zeitkratzer, “el sonido hecho visible, tangible, corpóreo, una verdadera e inolvidable experiencia corporal de música en vivo. La fisicidad del sonido es celebrada a través de técnicas instrumentales extendidas, entendimiento mutuo y amplificación de instrumentos tradicionales. Un punto intermedio entre música instrumental y electrónica que se vuelve más bizarra y sorprendente que cualquiera de estas”. Friedl y el resto de integrantes de esta entidad de acústica amplificada continúa expandiendo su sonido y sus formas imprevisibles. Antes estuvieron otros desarrollos, como su interpretación de una de las más prístinas obras de Lou Reed, ahora reformulada en “Lou Reed. Metal Machine Music” (Zeitkratzer, 2014) [340] –“Lo que parecía indescifrable es finalmente transcrito a notas, a sonidos esquematizados. Pero a pesar de ello, del orden establecido, la confusión persiste, evidenciando la enorme fuerza y el valor incalculable de esta creación, un punto de inflexión de la música contemporánea… Las cuatro caras en que se dividía antes son las cuatro piezas que forman esta obra. La furia incontrolable de unas cuerdas en mal estado son ahora una multitud de formas con una misma substancia. Electrónica imperfecta convertida en acústica que desafía las leyes de lo posible, una red compleja de sonidos, notas, timbres, ritmos, estruendos, silencios, vacíos, espacialidad, afinaciones de lo imposible que convergen todas juntas en una sola entidad de música donde el drone se propaga hacia un lugar en la distancia hasta repetirse en millones de segmentos diferentes… La nueva versión/ interpretación/ reconstrucción por parte de Zeitkratzer se erige como una obra nueva que surge de los escombros de una edificación todavía impresionante. Friedl y su ensemble de sonidos crean, a partir de un cuerpo en apariencia indescifrable, una trascripción del concreto y la electricidad deteriorada en extensas e interminables piezas de sonido que se desplazan a través de la acústica del drone infinito, la belleza del ruido encriptado”–. Y antes también estuvieron otros artistas, desde Carsten Nicolai a Zbigniew Karkowski, de Jim O’Rourke a Keiji Haino. Con este último es que vuelven a compartir escenario y intercalar las partituras de unos con el estruendo indescifrable del otro. Nacido en mayo 3 de 1952 en Chiba, Japón, Haino es uno de los misterios más fascinantes de la música moderna. Con trabajos innumerables, Haino ha desarrollado una historia en donde explora el ruido desde una misma óptica pero con ángulos infinitos. Sin embargo, pese a que sus creaciones son múltiples, tanto en su obra como parte integrante de varios proyectos –Aihiyo, Black Stage, 静寂, Fushitsusha, Kikuri, Knead, Lost Aaraaff, Nazoranai, Nijiumu, Purple Trap, Sanhedrin, Vajra– y otras tantas colaboraciones –Faust, Boris, Derek Bailey, Joey Baron, Peter Brötzmann, Loren Mazzacane Connors, Bill Laswell, Musica Transonic , Stephen O’Malley, Merzbow, Oren Ambarchi, Jim O’Rourke, John Zorn, Yamantaka Eye, Fred Frith–, además de por supuesto sus trabajos personales, su desarrollo artístico y su exposición resulta todavía un misterio asombroso y cautivador. Detrás de sus gafas oscuras y su larga cabellera se encuentran una persona y su creación que se confunden en notas de estridencia inmóvil y silencio asfixiante, una representación de la existencia, la imagen del arte en su expresión más radical.

So, black is myself. Habiendo colaborado en muchas oportunidades, un nuevo encuentro permite poder escuchar otras facetas de esta nueva entidad que emerge como un delgado aullido instrumental. “En su segundo trabajo con Zeitkratzer el enigmático ícono de la escena noise /experimental japonesa Keiji Haino se concentra únicamente en su voz. Nada de electrónica es empleada, excepto para la amplificación. Sin embargo, esta grabación en vivo es aún más radical que la primera (“Electronics”, 2008). Radical es la concentración en el muy limitado pero frenético material musical, resuelto en los detalles, lo cual es rara vez escuchado en el contexto del noise, permitiendo a Keiji Haino ocultarse en él, pasar encima, fundirse o solamente enfrentarse. Los instrumentos amplificados de Zeitkratzer, tocados con técnicas extendidas y desarrolladas por el grupo y destacados músicos por más de una década, y la increíble riqueza de Haino en los timbres de voz y ruidos se complementan el uno con el otro perfectamente”. Al igual que “Electronics” (Zeitkratzer, 2008), esta es una recreación en formato plástico de un registro en vivo donde la fuerza interpretativa del ensemble europeo se une con el enorme poder que fluye de la garganta de Haino. Seis piezas conforman este trabajo en el cual se pueden escuchar distintas variaciones de una sonoridad uniforme pero repleta de matices que aparecen en medio de los sonidos, formas imprevisibles de ruido transitando por entre las grietas de una música que consume la luz. “La colaboración de Zeitkratzer con el músico japonés Keiji Haino comenzó el 2005 con un concierto en Volksbühne en Berlín. Su primer CD juntos y numerosas apariciones en festivales le siguieron. Para el concierto el cual es documentado en este CD, Haino se concentró completamente en su voz, usando solamente su instrumento natural y dos diferentes micrófonos”. La electricidad, por tanto, queda reducida al vehículo por donde transitan estos acordes inescrutables. Grabado en directo en Jahrhunderthalle Bochum, Ruhrtriennale, “Zeitkratzer + Keiji Haino” es interpretado por Reinhold Friedl (piano, dirección), Frank Gratkowski (clarinete), Hild Sofie Tafjord (corno francés), Hilary Jeffery (trombón), Marc Weiser (ruidos acústicos), Maurice de Martin (percusión), Burkhard Schlothauer (violín) y Anton Lukoszevieze (violonchelo), más obviamente la comparecencia de Haino. Un grito contenido, el aire que sale de un cuerpo que encuentra formas extrañas y palabras que tienen un significado desconocido, estruendos que surgen desde los pliegues vocales. Movimiento, contracción, músculos, membranas, vibración, interrupción. Un sistema complejo que en el caso de Haino produce aún más complejos sonidos, un cuerpo extraño de ruidos. Esos mismos comienzan a engendrar notas imposibles de duplicar, las que pronto se confunden con la complicada red de acordes que Friedl crea y es desplegada por los otros cuerpos de sonido. La presencia de Keiji tiene una forma singular, casi irreal, como si transitara entre dos mundos, dos planos opuestos. Eso se manifiesta en “Ghosts”, donde convergen ambas realidades, unidas a una tercera que es Zeitkratzer, configurando un caos que está a punto de explotar, con miles de cuerdas divergentes, notas que se apartan y luego se encuentran provocando hermosas colisiones. La confusión se completa en “Smashine”, estallidos en el paisaje nocturno, una furia que decae en “Roses”, once minutos de belleza monocromática que reposa en una quietud tensa, delicados trazos en el piano junto a la voz que ahora parece frágil, una poética indescifrable en medio de las delgadas líneas de acústica orgánica. El desconcierto retorna con “Birdy” y también con “Wet Edge”, solo que de manera más estática, una relativa inactividad que se quiebra en “Cryogen”, el grito después de un silencio, una descarga de electricidad auditiva que absorbe cualquier otra manifestación de energía. De pronto todo vuelve a ser silencio, aunque con los músculos agotados luego de este estremecimiento de la fuerza audible.

“Zeitkratzer ha colaborado con Keiji Haino por más de ocho años. No sólo es un placer sino que además siempre es un reto en el que concentrarse y re-definir esta colaboración. Un proyecto que es altamente energético, intenso y, por último, poético”. Formando una enrevesada trama de sonidos y notas, un plano múltiple de ángulos agudos que configuran una red abrupta de armonías imprevisibles, cada actor contribuye a crear este muro de sonidos cortantes. La instrumentación de Zeitkratzer y, sobre todo, la corporalidad de Haino consumen el espacio y el tiempo en su vorágine en monocromática, como un cuerpo celeste opaco de que envuelve la materia. Una substancia oscura de ruido acústico.

www.zeitkratzer.de

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