Hawái.


353. The Pink Caves
diciembre 1, 2014, 12:00 pm
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The Pink Caves

FENSTER
»The Pink Caves«
MORR MUSIC. 2014

“Un mundo de ensueño sonoro de percusiones táctiles espectrales, sedosas armonías vocales y montones de substancia viscosa rosa y ruido”. Desde Nueva York y luego a Berlín, canciones que realizan un trayecto extenso desde ciudades opuestas atravesando no solo el asfalto gastado sino además los espacios ocultos, el subsuelo de sonido y los conductos escondidos de la conciencia. Las apariencias pueden engañar, y de hecho lo hacen. Puede parecer una estructura sencilla, y puede que en realidad lo sea. Sin embargo, detrás de la superficie de normalidad se encuentran otras formas y otras texturas que delinean diferentes configuraciones del sonido, armonías que emergen entre las fisuras visibles, figuras inaprensibles operando en otros niveles. Fenster es Jonathan Jarzyna, JJ Weihl, Rémi Letournelle y Lucas Chantre. Fenster es la manifestación pop deconstruido de Weihl, antes en Estados Unidos, luego en la capital alemana y Jarzyna, originario de la ciudad antes conocida como Cölln, a quienes con el tiempo se le unirían el resto de los integrantes, “uniendo capas de sutil distorsión, acordes melódicos y paisajes sonoros de la ciudad bajo narrativas de sueño. En medio de ese proceso, y luego de grabar algunas canciones, los oídos de Thomas Morr atraparían esta sonoridad onírica, editando primero en uno de sus sellos paralelos el 7” “Oh Canyon / White To Red” (A Number Of Small Things, 2011) y más tarde en su casa de sonidos amables “Bones” (Morr Music, 2012). Ruido y melodía, distorsión contenida y ritmo somnoliento.

Luego de haber pasado dos años de ese primer trabajo Fenster retorna con una nueva colección de canciones que forman una unidad indivisible, un conjunto de piezas que atraviesan por varios estados similares y que conservan un mismo tono, una misma coloración desgastada, pasando de la relativa agitación a la calma. Ondas lentas, adormecimiento, sueño ligero, transición, sueño delta, distintos estados y diferentes fases aunadas que provocan una agradable sensación de sopor que se arrastra como una rítmica materia oscura. “El segundo registro de Fenster ‘The Pink Caves’ es un obscuro cuento de hadas lleno de capas de guitarras tremolo, percusión táctil, suaves sintetizadores análogos y melodías vocales de polvo lunar. Los tracks te llevan en una caída libre en cámara lenta a través de la boca de la madriguera del conejo dentro de un etéreo mundo de paisajes sonoros espectrales, exuberante opulencia pop y minimalismo, sacando inspiración de la ciencia ficción, bandas sonoras francesas de los setenta y misticismo Lynchiano”. A veces puede parecer que existe una abundancia de sonidos que provocan un mareo, otras una escasez de los mismos, una sobriedad de recursos decorados con lujo minimalista que igualmente provocan una sensación de pérdida. Pop retrofuturista y canciones en el museo de animales imaginarios que se desenvuelven con un ritmo pausado y con una libertad que permite que sus partes se desarrollen de manera no forzada, donde las voces se acomodan perfectamente a la instrumentación de satín. “El trabajo sobre ‘The Pink Caves’ comenzó a principios de 2013. Un estudio casero fue instalado en una cabaña en Alemania de Este y toda la casa fue conectada de modo que cada habitación contenía diferentes elementos, montada de una manera en que eran capaces de grabar juntos en vivo. Como resultado ‘The Pink Caves’  se irradia con un intuitivo y espontáneo acercamiento a la experimentación ruidosa. Según dicen la banda usó la casa en que grabaron como un instrumento en sí mismo, usando golpes de puerta, sonando el metal del horno, el tictac de los relojes, los animales en el patio, el agua en el pozo, candeleros, colgadores y fósforos, lo que fuera que llegara a ocurrir. Todo esto fue capturado por el productor Tadklimp, cuyas idiosincrásicas e inimitables habilidades de producción desenredaron las complejidades y texturas del álbum. El nuevo álbum sondea las profundidades con trozos rotos y agrietados”. Existen reminiscencias de otras músicas, especialmente Broadcast, aunque sin los múltiples quiebres y esquinas de estos. No obstante, eso no impide poder apreciar de manera aislada estas composiciones, algo que se hace necesario con prácticamente cada nuevo proyecto que surge. De hecho, alejada solo un poco la mente de recuerdos ajenos se puede descubrir los muchos mundos que habitan en “The Pink Caves”, las muchas formas de un pop con muchos lados, como imágenes reflejadas en espejos rotos que devuelven figuras extrañas. La excitación inicial abre paso a otros sonidos y a la voz que deja escapar palabras que no lo son, junto a notas que se desvanecen, una aceleración que se detiene con una calma suave y a la riqueza de las superficies instrumentales que acompañan la lírica delicada. “Better Days”, alteración luego quietud, la que persiste en “Sunday Owls”, guitarras que se multiplican, notas tersas y de nuevo la voz de Weihl sobre un fondo vaporoso. Más tarde será Jonathan quien balancee las palabras sobre los acordes llenos de pequeños disturbios (“In The Walls”, “Cat Emperor”). Y más tarde aún JJ moverá sus labios al amparo de una caja de ritmos fantasma en “True Love”, dentro de una isla distante de melodías que se desplazan con una calma atrayente, a diferencia de las ondas de “Mirrors” o de la acústica noctámbula de “Fireflies”. Un mismo estado de coma en distintas alteraciones. “On Repeat” y “Hit & Run” parecen más inquietas, algo que en cierta manera ocurre en el krautpop de “1982”. “Creatures” termina con la levedad en se ha convertido la atmósfera de cuerpos que caen con una lenta gravedad.

“Con sus letras sutiles y surrealistas, ‘The Pink Caves’ a menudo se siente como una conversación con un espectro imaginario, a veces anhelando la pureza de la naturaleza y, ocasionalmente, lamentando la futilidad de todo. Temas de amor distópico, apego, distanciamiento y alienación se impregnan, describiendo cosas invisibles en un telón de fondo de un mundo de ensueño subterráneo dónde los malos sueños son finalmente traducidos en buenos en el superior esquema de las cosas. Con este disco Fenster se aventura a nuevos espacios, explorando diferentes técnicas, instrumentación y estructuras de canción. El título del álbum y su estética deriva del concepto de un cielo de fantasía, un lugar al que vas cuando mueres y que solo existe en tu mente”. Avanzando hacia terrenos todavía más recónditos, Fenster construyen canciones detallistas y a la vez borrosas, armonías vocales recubiertas de una instrumentación cargada de una materia extraña. “The Pink Caves” es pop fuera de época, estructuras atemporales donde las palabras transitan por un sueño de sonidos adormecidos, piezas de melodías puras envueltas en celofán, un precioso ruido onírico.

www.morrmusic.com, www.fensterbones.com

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