Hawái.


348. Flower & Water
noviembre 1, 2014, 12:10 pm
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Flower & Water

STEVE RODEN
»Flower & Water«
DRAGON’S EYE. 2014

Lo que decíamos de la anterior edición de Dragon’s Eye, que en realidad numéricamente le sucede, se aplica igualmente a esta nueva publicación del label de Los Ángeles, aunque obviamente con matices que hacen diferenciar un trabajo del otro. El sonido no es en su origen tan puro pero resulta en un ruido prístino. Electrónica desde remanentes y trozos de material físico que antes fue música se reconfiguran para generar otras nuevas composiciones. Un nuevo contexto para melodías olvidadas, nuevas estrategias para crear audio fragmentado a partir de una base acústica. El hilo que une el estruendo ligero de la música experimental desde el presente hasta el pasado de la editorial dirigida por Yann Novak, incluso llegando a su propia ascendencia.

Actualmente residiendo en Pasadena, California, Steve Roden es un artista sonoro y visual cuyo trabajo abarca desde la pintura, dibujo, escultura, cine/video e instalaciones sonoras. Sus orígenes se sitúan a fines de la década de los setenta en el punk. Sin embargo, a partir de mediados de 1990 es que comienza a publicar sus obras relacionadas al sonido, obras desarrolladas en más de cincuenta referencias para, entre otros sellos, Digital Narcis, Meme, Trente Oiseaux, LINE, Korm Plastics, Sirr, En/Of, Non Visual Objects, 12k o Fällt. “En sus trabajos sonoros, singulares materias primas como objetos, espacios arquitectónicos y grabaciones de campo son abstraídos a través de procesos electrónicos simples para crear nuevos espacios auditivos o ‘posibles paisajes’. Los trabajos sonoros se presentan a si mismos con una estética que Roden ha descrito como sonidos en minúscula, interesado en la sutileza y la silenciosa actividad de escuchar”. Ese proceso silencioso y en minúscula es aplicado a este trabajo que proviene de la reutilización de materia preexistente para dar nueva forma a creaciones de carácter palpable y táctil. “Flower & Water” surge del primer registro de Dragon’s Eye, publicado en 1991, el que es remodelado por Steve Roden, conservando parte de su sonoridad y añadiendo una capa adicional de ruido que se origina de la fricción de los elementos que sirven de molde. ‘Flower & Water’ comienza con la proposición para una obra con el primer lanzamiento de Dragon’s Eye, un flexi-disc con una grabación de George Winston tocando una composición blues de piano llamada ‘Medley: Bread Baker’s Stomp’ como fuente de origen. Dado que no soy un verdadero remixer decidí modificar el track a través de su manipulación física. La mayor parte del material comenzó con cortar parte del flexi disc y pegarlo de nuevo en formas ‘equivocadas’. Luego reproduje los discos rotos que habían sido pegados, o intenté hacerlo, y además coloqué objetos en la superficie del disco mientras era reproducido en un tocadiscos barato que tenía un pequeño parlante integrado. En muchas formas yo sentí que estaba construyendo una serie de esculturas temporales, así como quería que la experiencia fuera física, similar al uso de las manos al hacer pan a partir de materias primas. Basado en el libro para hacer pan de Paul Novak, sentí que mi aproximación a mi compromiso con el flexi disc debía sentirse un poco como un ritual. Entonces tomé las grabaciones estéreo de los objetos y puse diferentes momentos en un sampler de modo que podía cambiar los tonos y crear loops. En muchos sentidos, la experiencia de cortar los discos en trozos se asemejó a mi propia práctica, en que mi acercamiento a estas grabaciones fue un poco diferente a cómo he trabajado antes, particularmente con la incorporación de tan arduo proceso de construcción física más que la construcción de grabaciones en mi estudio”. Ese primer registro es utilizado por Roden de forma real, manipulado desde la materia misma y no solo desde archivos, resultando en piezas de acústica espectral y otros esbozos breves extraídos de la interacción de objetos. Once piezas en casi cuarenta minutos donde desarrollos más prolongados tienen otros tantos más fugaces como interludios. La instrumentación acústica permanece aunque insertada dentro de una red de electrónica frágil. Las notas siguen estando presentes solo que como pequeños motivos aislados y melodías entrecortadas, a veces de forma más expuesta, otras detrás de un estruendo silencioso de sonidos opacos. Ese silencio es la primera expresión que se puede apreciar, un espacio vacío rellenado con los restos del piano destrozado y un ruido que proviene del ambiente externo que es ahora un ruido interno. Y las notas vuelven a quebrarse, y de la armonía original queda un recuerdo vago e impreciso y a la vez arrebatador. “Words In The Shape Of A Tree”, ocho hermosos minutos de este sonido modificado en su esencia real. Los otros treinta segundos serán esos bosquejos de objetos en movimiento. “Breadly Medly (Dry Hill)” es una de las varias piezas que apenas existen en medio de las otras más amplias. Como “Transparency (Red)” y el ritmo roto y las texturas rugosas. El polvo y la suciedad sobre la superficie del disco se pueden sentir tanto como los acordes orgánicos y ese oscuro sonido de fondo. Luego de otro rastro fugaz –“If The Linotronic Could Sing”–, viene una pieza donde la majestuosidad del piano y su formalismo se dejan ver y sentir. “Feeling, Smelling, Tasting”, la solemnidad en unas pocas notas que forman este loop de cintas agotadas. “Incidental Mountain (Simpl)” es como una versión reducida de la anterior. Luego de otros tres de esos registros, aparece otra composición que nace de los retazos y que termina por ser absorbida por la lentitud y la gravedad que permite distinguir las formas del sonido y sus imperfecciones. “Straightforwardness” y la repetición mecánica imprecisa, “Wing / Ogre / Stone”, su expresión reducida.

“Lo hermoso es que las grabaciones, hechas con una pequeña grabadora estéreo, capturaron no solo los sonidos del tocadiscos, los vasos de plástico, las piedras y otras cosas que coloqué en él, esos sonidos fueron procesados con la reverberación y el eco que naturalmente existe en ese espacio. Así que más que trabajar dentro de un ambiente virtual, intenté mantener las experiencias como actividades análogas, con polvo y manos, con tijeras y cinta adhesiva y con las formas en que el sonido es activado a través de dejarlo caer, moverlo y, por supuesto, escucharlo. Mi deseo es que el desorden de mi proceso pueda ofrecer algunas piezas que se puedan relacionar con cómo una cocina debe lucir cuando haya terminado de hornear el pan, con las manos cubiertas de harina, con la masa pegada en el mesón, etc. En muchas maneras el total de tracks es una suerte de híbrido, con acciones acústicas agitadas y grabaciones de piano que se han vuelto vagas y repetitivas”. La labor realizada por Steve Roden recupera unos sonidos que parecían enterrados, armonías de piano junto a los objetos y el espacio que le rodea. A traves del fraccionamiento del audio físico y volver a enlazar los trozos de melodías reestructuradas Roden arma en “Flower & Water” nuevas composiciones y un maravilloso puzle desordenado de piezas que cobran sentido detrás del polvo y las partículas extrañas que acompañan estos loops materiales de ruido fragmentado.

www.dragonseyerecordings.com, www.inbetweennoise.com

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