Hawái.


327. It Is, It Isn’t
julio 1, 2014, 2:10 pm
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It Is, It Isn’t

CHIHEI HATAKEYAMA & HAKOBUNE
»It Is, It Isn’t«
WHITE PADDY MOUNTAIN. 2014

La realidad a veces parece un sueño, una atmósfera donde imágenes pierden sus bordes, instantes en los que todo parece borroso y donde somos incapaces de controlar nada. Solo un viaje en el cual no somos más que pasajeros que atravesamos por paisajes de formas indefinidas. Una realidad extraña de la cual no queremos escapar, solo flotar en su aire de nebulosa densidad. Existen ciertas imágenes que se mueven que nos invitan a reposar, que nos quieren cansar hasta caer en un estado hipnótico, que parecieran desear adormecernos agotando la luz, iluminando solo con calor que agobia. Pensaba en esto al recordar ciertos cuadros en movimiento desarrollados subliminalmente con ese propósito, para así ahogarnos en su sueño. Y, curiosamente, en esta tarde fría y de sol de invierno el calor de las brasas que abrigan hacen que mi cuerpo se debilite, llegando a desear estar dormido. Escucho las extensas piezas de una nueva obra que tenía pendiente y su aura reposada contribuye a extenuar mi mente hasta querer rendirme ante sus paisajes áureos. La nueva edición de White Paddy Mountain presenta por vez primera una obra conjunta de dos artistas que hasta ahora no se habían encontrado, al menos compartiendo créditos en un mismo trabajo. Uno de ellos es Chihei Hatakeyama, director de este label, a quien recientemente pudimos oír con “Alone By The Sea” (White Paddy Mountain, 2013) [320], “casi una hora junto al mar, con la tranquilidad que posee sua extensiones infinitas, con la soledad como acompañante en las planicies de agua pura… Cuatro pistas de audio, tres de ellas enlazadas formando un cuerpo unificado de sonidos extraídos a partir de ritmos desgastados, prolongando el efecto de su coro anónimo sobre el límite de lo posible, más allá de lo imaginado… Paisajes ambientales de sonido desgastado convergen en estas piezas que Chihei Hatakeyama construye a partir de la fragmentación de trozos de audio análogo extraviados en una caja de grabaciones olvidadas, rescatado en la manera más bella posible, como un incansable ruido de melodías interminables”. La otra mitad es Hakobune, letras que escoden un nombre real, Takahiro Yorifuji, quien “usa capas de guitarra para crear paisajes sonoros. Yorifuji proviene de un pequeño pueblo en Hyōgo, Japón, y actualmente reside en Tokio”. Casi cincuenta referencias en siete años, publicaciones para editoriales como Install, Hibernate, Apollolan, Cassauna, Nomadic Kids Republik, Somehow, Chemical Tapes, Dronarivm, Murmur, taâlem o Constellation Tatsu, siempre creando soundscapes de eterna calma.

Con un título que oculta algo más, Hatakeyama y Yorifuji se entregan a la creación de densas y a la vez suaves atmósferas con una impresionante economía de recursos. Unas pocas herramientas bastan para construir hermosas piezas de música infinita de un enorme calor interno que lleva a que el cuerpo de desintegre en una realidad paralela, que provoca una sensación de pérdida de la mente. Estos sonidos cansan la visión, dejando una audición que consume la escasa fuerza corporal. “It Is, It Isn’t”. Es, no es. Un trabajo espontáneo, unas cintas surgidas de forma natural en un período de tiempo asombrosamente exiguo. Tres piezas que se prolongan indefinidamente, extensos rastros de sonido que parecen no acabar. El tiempo se detiene, el tiempo no existe. Una tarde, una mañana, un atardecer que se vuelve una existencia sin término. “El álbum tiene tres tracks los que fueron grabados en el estudio de Chihei Hatakeyama. La melodía loopeada y minimalista de la guitarra eléctrica se transformó en un sonido de drone imaginario. El drone de la guitarra eléctrica flotante lleva al oyente a una especie de largo sueño”. El hogar de Chihei, su espacio de creación sirve de albergue para estas composiciones grandiosas que aumenta las proporciones de cuanto le rodea. En solo un día ambos se reunieron y registraron lo que allí sucedio sin prácticamente ninguna alteración de lo que en ese momento surgió. El disco fue lanzado en abril de este año, solo tres meses después de aquel encuentro. “It Is, It Isn’t” se grabó el 3 de enero pasado, y en esa jornada brotaron estas melodías. Chihei Hatakeyama, α juno 2 y guitarra eléctrica. Hakobune, guitarra eléctrica. Nada más que tres componentes y dos personas en una misma sala. Las cuerdas dibujan un paisaje de bucólica belleza, unas líneas reflexivas de una fascinante tranquilidad, las que descansan sobre una delgada capa de energía. “It Is, It Isn’t”Isn’t”. Y el calor que desgasta el ánimo emerge en medio de los acordes que reverberan incansablemente, provocando ese efecto de sopor, un sueño ligero de veinte minutos con la densidad del aire invadiendo los sentidos desde todas direcciones. Están en ningún lugar, por tanto están en todos lugares, ocupando cada milímetro para lograr absorber desde los oídos hasta la última célula. En “Vibrant Color” el efecto es el mismo, desde un prisma ligeramente diferente. Las armonías eléctricas quedan un tanto escondidas detrás de las evocaciones sintéticas, las que lentamente van apoderándose de la idea narrativa que se desarrolla con pausa. Cuando llego a “Slightly Near” la sensación de letargo es todavía mayor. La pasividad abrasiva de estas piezas hacen se disuelva todo, piel y mente. Otros acordes, otras armonías sometidas a un estado de cansancio. Las cuerdas de la guitarra crean estructuras movilizadas por dedos lentos que emiten un resplandor incandescente, un brillo borroso como imágenes oníricas, suspendidas nada más que por la crema del ruido que brota de las teclas análogas. Quisiera descansar acá por siempre.

‘It Is, It Isn’t’ es un registro de una sesión real. Este álbum está prácticamente sin editar; las canciones fueron grabadas en la forma en que fueron interpretadas”. Un océano de lava que no quema, una lava que solo diluye los sentidos hasta el punto de no desear volver a la realidad. Chihei Hatakeyama y Takahiro Yorifuji separan lo que es real de lo que no. Ahora entiendo el título, al menos eso es lo que creo. De cualquier forma, la agradable fiebre de sonidos melancólicos de “It Is, It Isn’t” hace que nos perdamos en las cálidas mareas de su acústica brillante hasta caer en su sueño dorado.

www.whitepaddymountain.tumblr.com, www.chihei.org, www.hakobunemusic.jp

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