Hawái.


320. Alone By The Sea
junio 1, 2014, 2:00 pm
Filed under: Uncategorized

Alone By The Sea

CHIHEI HATAKEYAMA
»Alone By The Sea«
WHITE PADDY MOUNTAIN. 2013

Solo junto al mar. El título de la obra de Chihei Hatakeyama me lleva a pensar inmediatamente en una interrogante que siempre me ha perseguido. ¿Cómo será estar alguna vez aislado en medio del océano? Desde hace mucho que me ha intrigado el saber que se siente estar en mitad del mar, solo, rodeado de kilómetros de superficie líquida, un desierto de agua circundante que invita a la muerte. Imagino que la sensación de vértigo es inconmensurable, y el temor todavía más, una sensación de ser nada, de insignificancia frente a la naturaleza que en cualquier momento te traga y arrastra hasta el fondo de su vientre. Quizás algún día sabré qué es estar en ese estado. Lo de este músico japonés tiene más que ver con una calma infinita, aunque también una rendición absoluta. Chihei Hatakeyama, músico nacido en 1978 quien reside en las afueras de Tokio. Primero fue con su guitarra que acompañó a algunas bandas de rock en su juventud. Luego el laptop reemplazaría a las cuerdas, siendo la herramienta a través de la cual construir sus piezas de electrónica acústica, empleando además otras fuentes como el vibráfono y el piano, filtradas luego por la vía de la tecnología digital. Primero fue “Minima Moralia” (Kranky, 2006), el inicio de una historia desarrollada ampliamente a través de plataformas como Hibernate, Room40, taâlem, Soundscaping, Whereabouts, Under The Spire, Own. Uno de aquellos trabajos se escapó, logrando alcanzar una distancia que lo llevaría hasta nuestros oídos perezosos. “A Long Journey” (Home Normal, 2010) [097] aparece al mismo tiempo que crea su propia empresa, White Paddy Mountain, hogar de sus propias realizaciones como también de artistas cercanos, el mismo por el cual este trabajo aparece, en diciembre pasado y rescatado recién hoy.

“Alone By The Sea”. Casi una hora junto al mar, con la tranquilidad que poseen sus extensiones infinitas, con la soledad como acompañante en las planicies de agua pura. Como en otros trabajos, el artista japonés inclina la mirada y su punto de atención queda detenido en un horizonte que parece no acabar jamás nunca. Antes por supuesto que las piezas reclinadas y las notas que alargan su existencia estaban ya presentes. No obstante, acá cobran especial intensidad, pero una intensidad que se detiene en el tiempo. “Chihei Hatakeyama está inflluenciado por el Fudaraku-tokai. Esto es una forma de la práctica ascética de sacrificio realizado en el Japón medieval. Un monje que emprende esta práctica se embarca hacia el mar solo de ida en un pequeño barco (pero sin remos y sin timón) con la esperanza de llegar al paraíso del sur del Bodhisattva of Compassion (Avalokitesvara; Guanyin; Kannon). El fudaraku tokai fue realizado más de veinte veces entre los siglos XII y XII”. Sacrificio y esperanza en un viaje hacia un paraíso intuído. Chihei se adentra en los mares por medio de una música que insiste sobre notas que vuelven una y otra vez sobre un mismo punto pero en un lugar diferente. Cuatro pistas de audio, tres de ellas enlazadas formando un cuerpo unificado de sonidos extraídos a partir de ritmos desgastados, prolongando el efecto de su coro anónimo sobre el límite de lo posible, más allá de lo imaginado. Como en la serie “The Disintegration Loops” (2062, 2002–2003) de William Basinski, los orígenes están en viejas cintas deterioradas por los años, estaciones que no logran borrar su belleza inherente. Incluso pareciera que gracias a ello su poder de atracción aumenta. En ese caso, material propio. En este, fuentes externas, aunque poco importa si el fin, este CD de tinte azul claro, justifica los medios. Atmósferas de calma inquebrantable, lo que logra crearse a través de una música que avanza de manera pausada, sin atender a perturbaciones exteriores. Una orquesta destemplada que interpreta unas partituras lentamente, dejando atrás un rastro de sonidos cansados. Repetición e insistencia, paciencia y reflexión, los faros que parecen guiar estas composiciones extendidas como un océano y el vacío que lo rodea. Cintas de segunda mano sometidas a una ralentización que incrementa la hipnosis que permanece escondida en cada segundo de sus surcos. “Chihei Hatakeyama usó sólo un archivo sonoro para hacer este álbum. Este provino de un viejo vinilo. Chihei Hatakeyama lo compró en una pequeña tienda de discos en una venta de saldos”. Las tres primeras partes conforman una suite de casi media hora grabada en su estudio (WPM) en octubre de 2011. Los diez minutos iniciales corresponden a “Alone By The Sea”, o cómo se desintegran trozos de audio de su matriz y se vuelven a integrar en una pieza que parece tener el cielo como único límite. Absorbiendo el espacio y el tiempo, una energía contenida y aletargada fluye a través de unos acordes que se reiteran hasta agotar la superficie de su origen. Quizás así sea estar en el mar profundo. Una melodía incansable, como puesta sobre un enorme papel calco, uno encima del otro, y cuya velocidad esta en el lado opuesto a su intensa vehemencia emocional. “Alone By The Sea II” tiene la misma estructura en la que recién nos ahogamos, solo que pueden percibirse más detalles e imperfecciones provenientes de aquel vinilo ya gastado de tanto girar. Pero la belleza sigue todavía intacta, descansando en la insistencia de los sonidos que aparecen y luego se pierden en un desvanecimiento sutil. Los acordes de guitarra se escuchan detrás de los archivos borrados. “Alone By The Sea III”, la más breve, se sitúa en un lugar más decaído, con las cuerdas dibujando arpegios y sobre ellos las anotaciones que no pierden valor ni su tristeza infinita. La segunda mitad fue registrada en el mismo estudio, en enero de 2013. “Then I fall asleep to dream my dreams of you”, decía una antigua canción. “In Dreams”, casi treinta minutos donde el ruido reverbera de forma más clara, donde todo suena más nítido y el canto de las sirenas se envuelve en un aura de nubosidad que permite igualmente distinguir las tonalidades del azul del mar que refleja el cielo. La niebla misteriosa y el estruendo de aguas que congelan la piel. “Let’s defrost in a romantic mist”. Perdidos en la masa de aire fría y las notas de sueños hipnóticos, subyugados en las cuerdas y un loop abrasivo de acordes y romanticismo fracturado.

El viaje sin retorno junto al mar. “Alone By The Sea”. Paisajes ambientales de sonido desgastado convergen en estas piezas que Chihei Hatakeyama construye a partir de la fragmentación de trozos de audio análogo extraviados en una caja de grabaciones olvidadas, rescatado en la manera más bella posible, como un incansable ruido de melodías interminables.

www.whitepaddymountain.tumblr.com, www.chihei.org

Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: