Hawái.


318. Not Knowing
junio 1, 2014, 12:10 pm
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Not Knowing

NICHOLAS SZCZEPANIK
»Not Knowing«
DESIRE PATH. 2014

“… All sorts of thoughts continue to preoccupy me, since, when I’m out walking, many notions, flashes of light, and lightning flashes quite of their own accord intrude and interrupt, to be carefully pondered upon…”, Robert Walser (1878–1956). Entregado a la lentitud y a la languidez de una vida que parece transcurrir sin más sentido que el de avanzar por el hecho de simplemente hacerlo, las notas cuyas dimensiones no tienen límite ni borde se arrastran dejando detrás suyo una huella de energía desgastada, una energía que al mismo tiempo posee una enorme fuerza que absorbe el ambiente, generando un campo de extraño atractivo. En diversas formas, desde distintos caminos, muchos confluyen en ciertas editoriales, las mismas que a su vez hacen converger a otros tantos artistas perdidos en la fascinante repetición del ruido. Desire Path es un sello que en sus hasta ahora escasas pero muy escogidas referencias persigue el soplo de vida aletargada que insiste en propagarse por los surcos del tiempo. Hasta hoy solo siete impresiones, todas en vinilo: Solo Andata, Kyle Bobby Dunn, Benoît Honoré Pioulard, Charlemagne Palestine & Janek Schaefer, Nite Lite, Mary Lattimore y Federico Durand. El último en agregarse a la lista es Nicholas Szczepanik, músico norteamericano radicado en Chicago con más de treinta trabajos publicados, entre obras extensas y otras más breves, por plataformas como Streamline, Small Doses, Test Tube, 200mg, WéMè, Basses Frequences o Ruralfaune, así como por su propio espacio. Diversidad de formas que ahora culminan en una obra extensa y profunda, una descomunal pieza de monotonía infinita.

Como antes señalé, hasta el momento esta editorial solo estaba enfocada en lanzar trabajos en forma de LP, doce pulgadas de sonido físico. Sin embargo, las formas excluían otras dimensiones que ahora tienen cabida gracias a una nueva colección que recoge trabajos antes no posibles de realizar en la materia oscura. Para ello precisamente se crea Tangent, “una serie en desarrollo en formato CD con la intención de presentar trabajos de larga duración no apropiados para el formato vinilo. De vez en cuando nos viramos de nuestros caminos escogidos, esperamos que estos trabajos extendidos mantengan a flote su corazón y mente en las largas caminatas, en reflexiones sin restricciones o en la absorción de la vida. Aunque el formato de vinilo es nuestro foco y pasión, creemos que estos trabajos merecen ver la luz del día, o la oscuridad de la noche”. La luz y la oscuridad, una dualidad que puede percibirse en estos sonidos arrastrados. La nueva serie del label con sede en Buffalo, Nueva York, y dirigido por Michael Vitrano se inaugura con este trabajo, una dilación de una composición anteriormente publicada pero que, ahora y en esta forma, alcanza unas dimensiones más próximas a la idealización de la mente y el cuerpo del artista. La limitación original multiplica hasta por tres veces su tamaño, resultando en una obra grandiosa en muchos sentidos, inabarcable y, posiblemente, aún inacabada. El desarrollo retoma una línea temporal desde un lugar inexplorado desde la superficie, circulando por corrientes alternas, y lo extiende en un terreno amplio que asciende hasta un plano estelar. ‘Not Knowing’ originalmente tomó forma como un bosquejo más corto lanzado como parte de la serie ‘Ante algo azul’ en 2011. Después de mucha deliberación entre 2010 y 2013, la versión presentada aquí es lo más cerca de algo terminado de lo que podría alcanzar. La pieza fue formada como una respuesta directa al asilo no buscado pero encontrado en la música de Éliane Radigue. En particular, ‘L’Île Re-Sonante’ me ayudó a pasar un parche necesariamente áspero de lo que tendemos a llamar vida”. Lo que eran dieciocho minutos, “Not Knowing (For Eliane Radigue)” (2011) ahora son casi cincuenta y cuatro. “Not Knowing” es una sola pieza de música interminable que a partir de un simple bosquejo que ya tenía una determinada estructura ahora se impulsa hacia algo todavía mayor. Si bien hay una cierta linealidad, a medida que avanza se pueden apreciar variaciones dentro de ese desarrollo monocorde. De hecho, hay varias etapas distinguibles, pero la pausa prolongada del sonido lleva a la confusión, una agradable confusión. El motor del universo comienza a emitir ondas de radiación a través del entorno. Un zumbido que parece mover algo de origen indeterminado, fascinantemente desconocido, como observar la creación en tiempo real de algo que no se puede distinguir. La oscuridad del vacío se vuelve lentamente luz radiante, mientras la energía se desplaza en medio de la horizontalidad del espacio y su crecimiento desbordado en más direcciones, diagonales comprimidas. El ritmo agotado hace que las diferencias parezcan inexistentes, y su presencia sean espejismos reales que desintegran la realidad, deformándola. El quiebre emerge desde un leve destello que permanece sobre la capa de energía principal: notas que viajan paulatinamente, con la velocidad detenida, formando melodías subliminales que yacen bajo un suelo de drones cansados. La belleza infinita de esta melodía permanece en las horas (minutos), generando un ambiente de insondable luminosidad opaca, apagándose luego de su maravillosa aparición fantasmal, convertida en una estela de armonías en el fondo, regenerada en otra forma de ruido. Su faceta más espectral estira su vida, persistiendo solo en su estado aún menos corpóreo, solo como una nube de notas sin figura, sin fisonomía. El punto que era el primero comienza a tener relación con el tramo final, una forma circular que se enlaza con los sonidos iniciales. Ahora no quedan más que rastros de aquella luz, no más que una repetición constante de timbres y pulsos metálicos segmentados que se confunden con aquel zumbido desconocido. La electrónica material ya se ha esparcido dejando detrás recuerdos de melodías ralentizadas.

“Many notions, flashes of light, and lightning flashes”. Instantes brevísimos que parecen eternos, momentos extensos que no parecen acabarse jamás. “Not Knowing”, este impresionante trabajo creado por Nicholas Szczepanik, y dedicado a la compositora francesa –“For Éliane Radigue” se lee en el interior de la carpeta–, se pierde en las notas dilatadas, y logra que uno también se pierda en ellas, en el ruido y en las melodías que se disuelven con la lentitud del tiempo abandonado.

www.desirepathrecordings.com, www.nszcz.com

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