Hawái.


308. Sprang
abril 1, 2014, 12:00 pm
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Sprang

ERIC THIELEMANS
»Sprang«
MIASMAH. 2014

Ritmo, un movimiento marcado por la sucesión regular de elementos débiles y fuertes, o bien de condiciones opuestas o diferentes, un flujo de movimiento, controlado o medido, sonoro o visual, generalmente producido por una ordenación de elementos diferentes del medio en cuestión. Normalmente se asocia al ritmo con algo que estructura la música, una fuerza dinámica esencial, cuya naturaleza es especialmente subjetiva. En el caso de Eric Thielemans lo segundo resulta evidente pero, además, los sonidos que este crea no son solo la raíz organizativa sino que son la superficie que cubre sus estructuras libres. Forma y fondo se confunden en sonidos independientes que se desenvuelven con total autonomía. Thielemans es un percusionista belga cuyos oídos han sido entrenados en los parámetros del jazz, la improvisación y músicas contemporáneas, lo que deriva en un desarrollo del arte de una manera multidisciplinar. Esto condujo a que sus intereses se vierten en las artes, danza, poesía y teatro, del mismo modo que esas especialidades influyen con sus formas propias en la configuración de su sonido, una retroalimentación de sistemas artísticos. Esta intensa actividad compartida lo ha llevado a ser parte de varios proyectos, como Maak’s Spirit, Ben Sluijs Quartet, i-H8 Camera, Iidlboj, Jozef Dumoulin Trio y Tape Cuts Tape. Sin embargo, la inquietud también ha motivado a crear sus propias composiciones, obras donde puede explayarse dentro de sus ideas y el movimiento incesante de su cuerpo y corazón. Primero fue un LP de una sola cara, “Snare Is A Bell” (Ultra Eczema, 2007), luego “Eric Thielemans Solo” (OORWERK, 2010) y más tarde “EARR Plays A Snare Is A Bell” (Sub Rosa, 2012). No obstante, es en una de sus contribuciones paralelas donde el encuentro entre el artista y Miasmah se produce, de forma superficial. “L’autopsie phénoménale de Dieu” (Miasmah, 2009), el primer trabajo de Kreng, inicia una relación que hoy culmina con un trabajo íntegro.

Ritmo y melodía, las bases de la música se confunden en una sola idea que tiene múltiples derivaciones. “Sprang” son sonidos y golpes de dimensiones insignificantes pero que unidos a otros van formando apuntes libres que deambulan desde un sitio a otro, trayectos impredecibles en sitios vacíos. “El principal enfoque de ‘Sprang’ es volver a la alegría pura de la experimentación sonora y dejarla ir de su punto de apoyo”. Once piezas donde podemos viajar en un segundo a otro de una clase de sonido que luego varía completamente. Sonidos–actores, como también lo puede ser la electrónica acústica de Giuseppe Ielasi. El arte material se traslada al arte inmaterial: ruidos que parecen actuar, notas que danzan en un escenario a oscuras frente a una audiencia silente, melodías que establecen diálogos entre si. “Sprang” forma parte de ese tipo de obras donde las resonancias adquieren vida propia e interactúan con los demás elementos presentes, sean o no fuente musical. Y también es una obra en la cual los ruidos que nacen en él provienen más que de un estudio de una vieja juguetería, donde los artefactos son hechos de madera noble y metal, y no de simple plástico. “Sus impulsos evocan una calma pero a la vez viva atmósfera donde siempre hay movimiento. Los tonos de agua goteando, fijando el rocío, y el florecimiento de las plantas en primavera se yuxtaponen con sonidos inesperados de movimiento, de equipos de fábrica y engranajes de giro”. La labor artesanal de Nils Frahm, encargado de mastetizar esta obra, ayuda a imprimirle un carácter táctil a las cintas originales, otra vez realizando una tarea impecable al manipular los archivos de audio. Los instantes de movilidad se suceden continuamente, y cada una de estos fragmentos contiene además innumerables detalles que se van descubriendo a medida que su reproducción se acrecienta. El silencio inicial, tan habitual en las manos de Frahm, da paso al repiqueteo de la madera y otros tantos sonidos que trazan trayectos en direcciones opuestas, manteniendo una misma atmósfera relajada, aún con la tensión de sus hilos contrarios. “Sprang” es uno de muchos momentos de desplazamientos entre la cadencia desenvuelta. “Rocks” y la efectiva simplicidad de su estructura: detrás de sus formas rústicas se esconde una hermosa armonía. Los inquietantes silencios de “Garden”, aquí donde actúan un ritmo enfrente del otro, interrumpiendo el vacío. El agitado tráfico de metales de diferentes tamaños y figuras de “Tptptptp”. “Afternoon” supone un breve descanso de naturaleza orgánica, antes de más quiebres, como el acero fracturado de “Kkkkrrrrrr”, o la oscura belleza mineral y asimétrica de “Ode To Oxley”, o la melancólica quietud de “Post Soldiers’ Hymn”: los ocho minutos de esta pieza tienen un aire lánguido, una melodía tersa y triste mecida por una corriente espontánea que permiten que sus decaídos apuntes decanten. Nuevamente la rítmica permanente ocupa los espacios libres en “River”, hasta consumirse en el silencio inicial.

La oscuridad cubre un escenario callado, mientras el extra de una obra muda deja los restos entre el decorado. Esos restos establecen diálogos de palabras indescifrables, sonidos que saltan de un punto a otro como si hablaran entre sí, como si se separaran de Eric Thielemans, su creador. “Sprang”, forma y fondo, rítmica y melodías de ruidos minúsculos en una pieza de arte en movimiento.

www.miasmah.com, www.ericthielemans.com

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