Hawái.


306. 15 Shades Of White
marzo 1, 2014, 2:10 pm
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15 Shades Of White

VARIOS
»15 Shades Of White«
DRONARIVM. 2014

El número diecinueve dentro del aún reciente pero floreciente inventario de la editorial rusa Dronarivm es también una celebración de los días más helados del año. Es el frío quien cubre con su quietud las notas desperdigadas sobre el suelo esponjoso, y es el brillo de su luz quien ilumina con su ruido cegador los instantes estancados en los bordes congelados. Dirigido por Dmitry Taldykin, el label con sede en Moscú entrega la segunda de sus obras compartidas, después de “Aquarius” (Dronarivm, 2013) [248], esta vez de nuevo con una idea temática que cruza cada una de las intervenciones. Al igual que aquel trabajo, quien se encarga de reunir las piezas y ensamblar los puntos de unión es Bartosz Dziadosz (Pleq), músico polaco que desde que publicó su colaboración con Philippe Lamy ejerce de curador del sello, luego de muchas conversaciones con Dmitry. “Ahí es cuando pensé que podría ayudarlo a desarrollar el sello. Inicialmente planee trabajar solo para empujar el sello hacia adelante, y se suponía que terminaría al finalizar el 2013, pero en este momento me gustaría continuar con Dronarivm”.

Blanco, aquel color acromático, de claridad máxima y de oscuridad nula, que se percibe como consecuencia de la fotorrecepción de una luz intensa. Aunque existen sustancias de máxima reflectancia, tales como la magnesia y la baritina, ejemplos más específicos, con la materia que más se asocia y asemeja es con el color de la nieve. Y es ella quien ilustra las horas de frío exterior y calor interno. Quince rastros marcados encima del suelo móvil bajo la vegetación inmóvil, enlazados de forma coherente uno tras otro. Un hilo delgado sostiene cada pieza de este resumen que reúne a artistas que se sitúan en los márgenes de la música contemporánea, acústica añejada, electrónica paisajista, folk digital y clasicismo de interiores. “15 tracks que son diferentes en atmósfera y sonido son unidos por un mismo ánimo invernal. El invierno es la temporada favorita de filósofos y soñadores introvertidos, un territorio de recuerdos y reflexiones quietas, donde el tiempo no lineal permite reunir fragmentos desiguales de memorias y crear collages de múltiples capas de piezas del futuro, presente y pasado. Pianos neoclásicos, cuerdas hipnóticas, golpes de luz y suaves voces bajas dejan un sutil patrón musical en el cristal de la eternidad”. Atravesando la línea del tiempo, es posible transitar por cualquiera de los momentos y sentirse refugiado ante la inclemencia. No obstante, la dirección sugerida es la mejor para cruzar los campos de hielo frágil. Cinco segundos de silencio. Dos y medio minutos de tranquilidad y placidez. Notas tocadas con una suavidad extrema y una sobriedad infinita. Desde el interior del piano brotan unos apuntes mínimos que con parsimonia se asoman por sobre el mueble que las contiene, luego rodeadas de una luz eléctrica baja y cuerdas apenas perceptibles entre el ruido quebradizo. “Paths (For Robert)” es un forma inmejorable de comenzar los tonos sobre el color ausente, una hermosa y diminuta obra de ANNE CHRIS BAKKER. Las cuerdas tocadas con timidez se entrelazan con los acordes de folk intimista y aislado de “Etude V”, oculto entre las ramas de distorsión y tonos desvanecidos, otro instante breve a cargo de TALVIHORROS. El misterio habitual de KRENG no destiñe sino que se viste de ritmos repetitivos y percusión rústica. Los tres temas que siguen surgen a partir del clasicismo moderno que descubre el pasado y entierra el futuro. De las cuerdas aflojadas de BEN LUKAS BOYSEN emerge un retrato de los parajes rurales de atmósferas heladas, una mirada a los desiertos fríos de la estepa oriental. AARON MARTIN & CHRISTOPH BERG, ambos toman ese mismo curso en “Until Tomorrow Then”, solo que más adornado, pero conservando la elegancia de sus cuerdas desmayadas. SOPHIE HUTCHINGS & PETER HOLLO retoman la quietud rota momentos antes, otra vez uniendo cuerdas y piano, las primeras (él) apareciendo de forma fugaz e intermitente en un principio, el segundo (ella) con una permanencia inquebrantable, atacando la soledad con el vigor contenido, exaltando la tristeza. La pena es el sentimiento que emana de la copiosa lluvia que se oye en el fondo de “III”, pieza de JACASZEK reformulada por el mismo PLEQ, lluvia y una voz femenina en medio de un violín que llora, cantando dolor, palabras que emiten sonidos indescifrables. Recién hace un mes pudimos escuchar una nueva obra del alemán MARSEN JULES –ahí esta, todavía fresco, “Beautyfear” (Oktaf, 2014) [303]–, ahora restando electrónica y sumando capas de acústica vaporosa que se niega a morir. Un plano horizontal de ambientes de materialidad etérea, que pisa suelo débil en “With Me”, otro momento especial dentro de los muchos que existen. La electrónica espaciosa de IAN HAWGOOD se cruza con los acordes sintéticos de THE GREEN KINGDOM: folk digital y música de cámara recubierta tras capas de suciedad y polvo, polvo y ruido sobre las notas plegadas que se reiteran una y otra vez. “Fibres And Threads”. Fibras e hilos, manchas en la piel de la contribución de ORLA WREN: off-white colour. KABOOM KARAVAN conserva los ambientes exóticos de su anterior trabajo, pero de forma más comedida, mientras que MARCUS FJELLSTRÖM se sumerge en la oscuridad y las sombras, planos y secuencias de opacidad sofocante. STRIË pareciese retornar sobre las texturas y sonidos atemporal, pero es también un punto que se escapa en direcciones nuevas, similares a las de Spheruleus + Pleq, es decir, THE FROZEN VAULTS: músicas del mundo con una cobertura áspera. Finalmente “Chiral”, al acústica melancólica y la nostalgia de las praderas de nieve. El resplandor de una cuerda multiplicada junto con el ruido filtrado entre los espacios de la madera desteñida. La pieza final OLAN MILL no son más que unas cuantas notas que se suceden una tras la siguiente, notas reiteradas que van decreciendo paulatinamente, gris pálido degradado hasta terminar en una claridad mayúscula.

Variaciones en el tono, saturación y matiz. Intensidades leves que forman distintos aspectos de un mismo objeto. “15 Shades Of White”, paisajes que ilustran una estación fría y un estado de quietud interior. Unidas por una misma hebra, las quince piezas de esta obra compartida poseen un mismo fondo de luz que se va desgastando levemente, con las manchas que cubren el clima helado. Brillar, destellar, quemar. Blanco sobre blanco.

www.dronarivm.com

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