Hawái.


301. Snowfall
febrero 1, 2014, 2:20 pm
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Snowfall

YANN NOVAK
»Snowfall«
DRAGON’S EYE. 2014

Cuando el agua se transforma en vapor que experimenta una alta deposición en la atmósfera a una temperatura menor de 0°C , y posteriormente cae sobre la tierra, eso es lo que se conoce como nieve, la caída de un cielo frío y congelado que pasa de un estado líquido a uno sólido, diseminando sobre el suelo pequeños cristales de hielo y luz blanca, cristales con formas geométricas y características fractales, reunidos en copos. Pequeñas partículas ásperas de material granular que desde la distancia decoran el aire vacío. A pesar de todo, solo en una oportunidad he podido presenciar cómo lo inaprensible se vuelve vidrios suaves precipitándose encima del camino borrascoso, formando una capa esponjosa que atrapa y ahoga, envolviendo el cuerpo hasta llevarlo a convertirse en parte de una panorámica interminable. El color hace del paisaje una inconmensurable mancha inmaculada cubierta de pequeños detalles que a lo lejos se pierden en su inmensidad. Las representaciones sacadas desde la naturaleza pueden replicarse a los paisajes digitales desplegados ampliamente por el artista de audio e imagen Yann Novak, cuya obra siempre deslinda con extensas vistas y planos eternos. Uno de ellos es “Fata Morgana” (Murmur, 2012) [199], junto a Robert Crouch, aquel “cuaderno de viaje fragmentado, deconstruyendo la luz, difuminando el color, borrando la imagen, todo a la vez… Un ruido de fondo que impide ver el fondo, ruido que borra los ejes por los que se conduce la música”. Otro de esos trabajos que se ocultan tras el horizonte es “Blue.Hour” (Farmacia901, 2013) [240], obra breve que explora los altos contrastes creados en el paisaje durante la ‘hora azul’, un “sonido que traspasa a ese mismo sonido no se sobrepone a las imágenes que crea, sino que ayuda a difuminar los límites que entre un tono y otro existen, aumentando sus divergencias. Los escasos veintiún minutos en los que se prolonga esta panorámica hacia el infinito el tiempo, el espacio y la luz se confunden en una postal de colores y sonidos escalados, cuyos puntos de inicio y término ya no son tan nítidos como hace unos instantes lo eran”.

Fundada en 1989 por Paul Novak, Dragon’s Eye tiene una nueva vida cuando es lanzada nuevamente el año 2005 por su hijo, Yann Novak. Esta editorial, con cerca de cincuenta referencias, se erigió como una destacada plataforma dentro del amplio panorama. Electrónica y minimalismo, ruido silencioso y síntesis digital, patrones que estan presentes en muchas de las obras del label de Los Ángeles y, particularmente, en la propia obra de Novak. Sin embargo, problemas de financiamiento llevaron a que el sello estuviera detenido por un par de años hasta que, a mediados del 2013, Novak decide iniciar una campaña en Kickstarter y conseguir fondos que llevan a su relanzamiento, el cual es posible ahora. Y este es, precisamente, uno de los primeros cuatro trabajos dentro de esta nueva fase. “Snowfall”, como es habitual, forma parte de un proyecto mayor, del cual su representación sonora es una parte más, una forma también de prolongar más allá de una galería de arte los sonidos que se esparcían por sus paredes. Y de nuevo nos encontramos frente a una espaciosa muralla de silencio que avanza lentamente hasta un estruendo de armonías contenidas, aunque en su caso la ausencia de música no es tan extrema. No es fácil describir el estado material en que se encuentran sus partículas de audio, pues pareciera que existe una tensión permanente oculta bajo un manto de mutismo. Como en sus otros trabajos, existe una linealidad, pero una linealidad que es solo aparente, pues bajo esa movilidad estática se suceden cambios imperceptibles, difíciles de apreciar. No obstante, esta obra presenta como en ninguna otra una multitud de pequeños detalles que afloran a medida que se van removiendo las capas exteriores. Las notas que parecen no serlo se cubren de minúsculas manchas blancas, polvo que ensucia la nitidez que se arrastra progresivamente, hermosas imperfecciones que van enterrando los tonos neutrales en el suelo débil. La claridad acostumbrada es ahora un lugar difuso, y las superficies ambientales ven como su estructura se contamina de fragmentos orgánicos. “Primero expuesta como una presentación audiovisual en la galería Human Resources en Los Ángeles, California, ‘Snowfall’ explora la silenciosa quietud y aislamiento a veces experimentado durante una nevada. Presentada durante seis horas, la audiencia podía entrar y salir cuando quisiera. Esto permitía al espectador una experiencia más personal con esta pieza a través de la dispersión del público”. Desde ese espacio reducido se pueden percibir las imágenes y los sonidos creados desde la separación, y cómo a partir de ese estado se pueden percibir las diversas incrustaciones que desde el paisaje de un frío desértico se adhieren a la sonoridad lumínica.‘Snowfall’ es presentado como una composición de una hora. Esta versión además es compuesta para funcionar y ser reproducida en repetición para una experiencia más envolvente y para lograr que el oyente tenga la misma libertad que en la presentación original”. Seis horas inmersos en el confinamiento que ahora son solo sesenta minutos, una hora que se sucede de forma imperceptible. Tras la inmovilidad se refugian las delgadas láminas, como finas películas de plástico revestidas de manchas de tinta. La fotografía que ilustra la portada de este CD es un reflejo de cómo es esta extensa pieza, puntos irregulares dispuestos aleatoriamente sobre un fondo negro, donde los tintes no asumen del todo una determinada forma ni luz. Esa imagen se traspasa al sonido invisible que parcialmente comienza a generar un tímido murmullo, un plano extendido que se va desgastando a medida que avanzan los minutos. Una capa de electricidad tenue permanece durante un período largo, esa electrónica tan propia de Novak que parece más fibras de luz que tiende una red de energía brillante inapreciable. Esa red sufre distintas variaciones de intensidad durante el tiempo por el que se prolonga este trabajo, como diferentes tonalidades de un mismo color, una paleta expresada en hertz cuya altura se mueve en patrones reducidos. El aire y su vibración leve se traslada paulatinamente mientras esos detalles que también son visibles se filtran a esta horizontalidad, hielo delicado inmiscuyéndose en medio del tejido con forma de electrónica translúcida. Lo externo sobrepasa al núcleo irreductible, núcleo sobrepasa a esos trozos cuando transcurre un cuarto del trayecto, quedando relegados a un segundo plano que nuevamente comienza a escurrirse por las paredes sintéticas. Primera mitad y las notas han quedado envueltas en la humedad congelada, trasladándose con la quietud de las horas aisladas. Segunda mitad y la estática luminosa es resquebrajada por ruidos que parecen recogidos en la ribera de un río que nace de una cordillera impenetrable, arena de un mar interior atravesando una melodía que en este caso más que presentarse tiende a desaparecer. Sobre esos ruidos y, en general sobre esta pieza, surgen a partir de un invierno dentro de una naturaleza inhóspita.‘Snowfall’ fue construido usando fotografías y field recordings recolectadas en una residencia artística realizada en Jentel en las afueras de Banner, Wyomming, en febrero de 2010”. La acústica deja de ser transparente y adquiere una forma táctil, aprehensible, por más que la estructura del sonido parezca imposible de atrapar de alguna manera. Las grabaciones recopiladas en el campo logran escaparse desde su lugar de origen hasta esta pieza, desplazándola a su vez a ella hasta ese terreno pedregoso pero también frágil. Las grandes extensiones de suelo rociado de agua con formas geométricas y la sensación de sentirse absorbido por la lluvia que limpia el rostro se traspasa hasta esta brisa ambiental que se pierde entre las fotografías escarchadas y el silencio ensordecedor.

El agua cristalizada que cae sobre el frío suelo y las rocas impregnadas de humedad también alcanza al sonido prístino de “Snowfall” y su panorámica invernal. Las manchas de nieve y minerales minúsculos se filtran como ruido de una enorme belleza, incrustándose como perlas blancas sobre la extensa vista neutral. La nieve dispersa y su hielos microscópicos se funden con el paisaje acústico de tonalidades granulares.

www.dragonseyerecordings.com, www.yannnovak.com

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