Hawái.


300. In Float
febrero 1, 2014, 2:10 pm
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In Float

RICHARD GINNS
»In Float«
COTTON GOODS. 2014

El ruido se destroza, esparciendo sus restos sobre melodías extraídas de un libro impreso antes que cualquiera de nosotros hubiera siquiera nacido, libro oculto entre el polvo que recubre las paredes de una librería abandonada en la historia acelerada. Las notas encerradas en medio del papel desteñido siguen sonando después de que la memoria se ha extinguido, propagando el efecto de sus estertores quebradizos por décadas tras un manto de residuos derruidos. Es la música que brota desde rincones prácticamente inexistentes a los ojos comunes, esperando a ser desenterrada. Felizmente acostumbrados a que nos descubran nuevos terrenos por donde transitar, desde los lluviosos suelos de la campiña inglesa recibimos un nuevo trabajo que se posa sobre la tierra húmeda y recoge los sonidos que se generan en medio de las hojas caídas y las rocas disgregadas en un millón de partes desiguales. Una nueva impresión proveniente de Cotton Goods, el sello dirigido artesanalmente por Craig Tattersall, el cual también puede verse como una extensión de su propia y amplia obra, un conjunto de grabaciones dispersas en multitud de formas y variaciones.

El nuevo producto del label inglés forma parte de la serie Folio And Micro Files, del cual este es el número cuarto y el tercer LP dentro de esta colección de registros restaurados del olvido. Como es habitual, un sobre de cartón reciclado contiene un papel doblado y, en él, una tarjeta con una fotografía marcada con un sello de agua y el CDR en el que se cobijan estas piezas. Richard Ginns es un artista cuya obra breve hasta la fecha ha sido publicada por editoriales como Analogpath, Slow Flow y 12×50, este último imprimiendo limitadas copias del primer trabajo de Ginns, “A Shifting Dynamic Of Colour” (12×50, 2010). La información que ronda tras su persona no es mucha, generando un cierto misterio que con los años se irá revelando. Aunque mucho de eso es más bien timidez y pocas pretensiones de este músico nacido en 1982 y actualmente residente en Manchester. “Mi trabajo se inspira en el arte, la naturaleza y la fotografía, lo cual evoca sentimientos de nostalgia. Usando procesos de grabación experimental, Richard fusiona guitarra, objetos acústicos y field recordings con cintas de cassette mientras incorpora errores naturales e incorpora elementos de azar dentro de sus grabaciones. Además de la música trabajo, bebo mucho té y paso tiempo con mi amada familia, alentando a amigos y mi increíble y comprensiva novia Laura Cleveley”. Cuarenta y un minutos y seis piezas de acústica orgánica que se adhieren de forma perfecta a las demás ediciones de Cotton Goods, esto es, sonido que se arrastra y cuya superficie es áspera pero, aún así, posee una suavidad que se mueve con facilidad por los conductos del oído. Notas de piano recogidas desde un lugar extraviado y arrulladas por el bello ruido que surge de la fricción de partículas de polvo. El murmullo de las imperfecciones se va trasladando encima de una música prístina, y lo que estaba en segundo plano se coloca encima de todo, permitiendo captar lo que existe entre esa música inmaculada. Ese es el atractivo de de estas composiciones, que desvían la atención hacia los remanentes que antes quedaban escondidos, lo que finalmente contribuye a realzar más aquello que recubren. Canciones hechas a mano, fabricadas con los dedos, manipuladas de manera espontánea, capturando la esencia de la vida silvestre a través de herramientas que conducen esos estruendos por electricidad de baja intensidad. Una ola, un comienzo. Notas que se desmayan antes de adquirir una forma consistente, inmersas entre el frondoso bosque de hojas secas que van tapando unos apuntes discretos, apuntes que empiezan a generar vibraciones de color metálico. “A Wave, A Beginning” y un piano eléctrico que apenas se asoma pero que deja ver su rastro disgregado conviviendo con los hermosos errores que no solo adorno sino también la estructura que sostiene estas composiciones. Música contemporánea y glitch que ensucia las partituras que han perdido muchas de sus líneas, y cuyos vacíos son llenados por un siseo irregular. Los ocho minutos de esta primera fracción de “In Float” transcurren a una intensidad reducida, casi como si todo dejara de sonar y escucháramos el ambiente circular. Las frecuencias crecen al calor de otras notas, que pudieran ser las mismas pero varían en un sentido indescifrable. “Curves On The Surface” madura las sensaciones germinadas segundos antes, desarrollando una idea y una sonoridad desvelada. El eco de aquel sonido metálico persiste en la atmósfera, pero serán unos reflejos intermitentes del piano que desvía las sombras hacia una esquina perdida. “Flutter” se sumerge en los acordes imprevistos de la tibieza acústica, entre cuerdas de nylon y unas manos que parecen hurgar al interior de una vegetación bajo la,superficie del mar: electrónica de campos lluviosos, cubierto por una neblina que humedece la piel hasta debajo de los poros. El recuerdo invita a pensar en los pantanos de “Below Sea Level” (12k, 2012) [222] de Simon Scott o, particularmente, en “Shoals (Edition)” (12k, 2010) [231], aquel precioso single de Taylor Deupree que recogía melodías en las algas bajo el nivel del mar. El susurro perenne solo se detiene en la mitad de “Gradually Falling” para permitir oír la electrónica propia del movimiento que se produce en las paredes de una casa familiar, atrapado en la pintura carcomida de una cocina y sus utensilios. La sutileza extrema se traspasa a la siguiente habitación, cuando las gaviotas dejan que oigamos su canto en “atsands” al amparo de los objetos de acero oxidado que las olas devuelven. Es el mar y los restos que este se niega a devorar quienes forman la esencia de este instante de texturas marinas, trayendo una brisa fresca a la memoria voluble. “Gentle Resolve” y el gentil rumor se reclina para descansar en las arenas que limpian la piel dañada por la vida, para acabar bañado por las mareas que crecen con las horas alejadas del sol.

Grabado entre el invierno de 2012 y la primavera de 2013, este trabajo, el primero para la editorial de Tattersall, es una obra que parece recoger los sonidos que se incrustan en su exterior olvidado, desgastando su entramado y sus armonías trenzadas –“All sounds were weaved, rewoven and stitched back together by…”–. Las notas extenuadas y el sonido desintegrado que cubren los ambientes de “In Float” dejan caer el ruido fragmentado que se oculta tras la niebla que rocía las hojas secas, ruido recolectado en el interior de unos archivos desdeñados y convertidos en un abrigo de cintas y partículas de polvo disperso.

www.tape-dust.tumblr.com, www.richardginns.bandcamp.com

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