Hawái.


287. Below
diciembre 1, 2013, 12:00 pm
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Below

DAVID WENNGREN & JONATAN NÄSTESJÖ
»Below«
SOUNDSCAPING. 2013

Como una pequeña mancha de color blanco sobre un lienzo de color blanco, trazos imperceptibles que van adquiriendo lentamente tonalidades más oscuras, pasando de la claridad a texturas grises. Sonidos que se desvanecen en el tiempo, notas que se ocultan en medio del entorno, notas que se internan en él, formando parte misma del paisaje, una vista extendida del invierno y la nieve que lo cubre. Desde los fríos parajes del norte de Europa nos llega un trabajo breve pero profundamente emotivo, una obra de gran intensidad velada que nace de la comunión de dos artistas, el primer encuentro, al menos del que tenemos conocimiento, que da como resultado piezas de electrónica contemporánea que apenas se mueven por el suelo. Uno de ellos es Jonatan Nästesjö, una persona de la cual hasta ahora no me había percatado de su existencia. La otra es David Wenngren, del cual conocíamos “Strangers” (Kesh, 2012) [191], su disco junto a Kane Ikin, entre otros, además de su relativamente amplia obra como Library Tapes. Es con este último que se forjó un nombre dentro de los compositores del nuevo siglo.

“Below” apareció hace solo unos meses a través de Soundscaping, un pequeño sello con sede en Oslo y que antes fue, y sigue siendo, una revista online. Dirigido por Trym Asserson y András Szolnoki, esta es su referencia número cinco, la que a su vez termina con una etapa que, con esta edición, entra en un descanso indefinido. Es de esperar que esta pausa momentánea pronto se convierta en actividad. Por lo pronto tenemos este trabajo que reúne cuatro piezas las que apenas alcanzan los treinta y cinco minutos. Quietud y reposo, sonidos extendidos como amplias planicies nevadas, como agua cristalizada sobre un lago congelado. Las fuentes que nutren este trabajo provienen de materias artificiales. Sin embargo, su reminiscencia es otra, más próxima a esquemas acústicos de cuerdas orgánicas desplazadas como loops inmemoriales. Electrónica ambiental de espacios inmensos que se evade hacia terrenos inhabitados, estremeciendo la piel helada por la atmósfera adversa. Sus estruendos son casi invisibles, difícilmente apreciables al volúmen habitual. El silencio es el espacio más cercano a alguna de sus escasas melodías, las que se mueven de manera cauta por los rastros que apenas y se pueden notar en el suelo suave y débil. Solo cuando uno incrementa su intensidad y la tensión en la energía que es expulsada del reproductor es mayor es que comienzan a notarse cómo es que estas notas planean por sobre el aire frío, como corrientes de viento cruzando grandes distancias, olas de aire atravesando el Mar del Norte. Esto es, por sobre todo el resto, más evidente en “Something There”, la pieza inicial, diez minutos que marchan con un ritmo apesadumbrado, en el silencio de los acordes. Solo cuando el tiempo avanza es que los sonidos empiezan a sobresalir ligeramente, sobrepasando de forma leve sus líneas inquebrantables, líneas que se confunden con el plano que se forma en el horizonte. Esa exaltación mínima no tarda en retornar a la pasividad que fue su inicio, y luego volver a elevarse. Son distintos movimientos al interior de una misma pieza, solo visibles si se tiene un cuidado extremo para poder captarlos. Los fragmentos que conforman esta pieza muestran un trazo unitario de estructura congelada, un panorama neutral de ruido evanescente. La tranquilidad y el mutismo seguirán imperando en las restantes tres partes de esta obra sigilosa. Sin embargo, una cierta presión aumentará en las corrientes marinas. “Feel Nothing” intenta inquietarse un tanto más, y sus brisas parecen moverse con mayor agilidad. Pero eso es en comparación al momento inmediatamente anterior. Un coro de vientos helados sopla las notas que se difuminan rápidamente, como si su consistencia no les permitiese permanecer más que un instante, alientos de vida que se pierden antes de adquirir forma sólida. Estos soundscapes se desplazan como masa de aire frío. Y estas nubes solo arremeten en la parte final. Es en “Before I Leave” que la lluvia arrecia contra las paredes de tierra húmeda. Un océano de agua golpea contra el suelo estancado, una tormenta de ruido contenido y de melodías que se forman por acumulación de tonos indefinidos. Todo esto que se ha elaborado se asemeja a presenciar cómo se aproxima un temporal de lluvia y viento. El silencio no es más que la calma que la antecede, calma que se puede apreciar desde la distancia, lo mismo que el instante en que la coloración de las nubes comienza a opacarse, y con ello la intensidad del clima. Como en la pieza anterior, como también acontece en “Still Nothing Moves You. Solo que esta imagen se encuentra recubierta de una tela que disipa el cuadro general, borrando los bordes. Al final llegará la calma y después, con ella, los rayos de sol, quizás uno de los momentos más hermosos dentro de la variedad de paisajes que se crean en torno a las estaciones.

David Wenngren y Jonatan Nästesjö crean cuadros de electrónica espaciosa y acústica extendida, pequeñas líneas de blanco invierno sobre el terreno blando de tonos pálidos, mientras en el fondo se van formando manchas grises sobre el cielo inmóvil. Una panorámica inmutable que se funde con el ruido climático y el paisaje glacial.

www.soundscaping.net, www.librarytapes.com, www.jonatannastesjo.com

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