Hawái.


284. Places Of Worship
noviembre 1, 2013, 2:00 pm
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Places Of Worship

ARVE HENRIKSEN
»Places Of Worship«
RUNE GRAMMOFON. 2013

Entre el calor tibio y el aislamiento congelado, entre el sol que cubre el suelo tan solo unas pocas horas del día y grandes planicies de tierra húmeda emerge una música encantada y sugerente, una brisa helada que se filtra hasta lo más recóndito del cuerpo, más allá de la piel y sus poros cristalizados. El frío misterio que vino desde el norte del norte. Arve Henriksen, un músico nacido en marzo 22 de 1968 en Stranda, Noruega, quien, desde 1989, viene trabajando en crear sonidos que se desvanecen como una estela en el aire. Su nombre esta inscrito en más de cien referencias, muy ligado a la estética del legendario sello ECM. Desde que terminó sus estudios en el Conservatorio Trondheim, incluso antes, su trompeta se ha dejado escuchar junto a artistas como Nils Peter Molvaer, Sidsel Endresen, Audum Kleive, Eivind Aarset, Jon Hassell y David Sylvian, entre un largo etcétera. Sin embargo, es con Supersilent con quien se ha dado a conocer entre una audiencia más amplia. Y, dentro de ese amplio caudal de trabajos en los que se ha visto involucrado, aún queda tiempo para crear obras propias, solo desarrolladas desde el cambio de siglo. El que tengo entre mis manos es el quinto de de esta serie, el cuarto para Rune Grammofon.

Uniendo jazz, música contemporánea, electrónica y ambient, Henriksen crea paisajes sonoros que reflejan fielmente los hielos nórdicos, los enormes territorios deshabitados y la vida moderna en ciudades de cristal, como muchas de las imágenes que ilustran los hermosos artworks de labels como Jazzland, ECM, y el mismo sello que lo cobija. Por otro lado, siempre está presente el folklore de su tierra natal, las desconocidas tradiciones audibles de los profundos campos escandinavos. Sumando todos estos factores es que nace la hermosa música creada por Henriksen, y esta obra es una buena muestra de aquello. “Places Of Worship”, el último trabajo, “se localiza alrededor de edificaciones y ruinas religiosas. Estos quietos y silentes cuartos y casas abandonadas de lo sagrado pueden ser donde experimentamos nuestros más profundos momentos de reflexión, silencio y, ocasionalmente, miedo”. Una atmósfera reflexiva atraviesa todas estas piezas, además de una cierta tristeza que hasta parece mostrar una fe desterrada. O quizás no. Quizás solo sea creencia vivida desde un aislamiento autoimpuesto, una comunicación sagrada desde la soledad más apartada, la elusión como acto voluntario para acercarse a lo más básico. Estas diez piezas fueron grabadas y producidas por Jan Bang y Erik Honoré, quienes además participan activamente en su elaboración y desarrollo, junto a varios otros artistas afines a su sonoridad. Un ambiente que evoca una cinemática clásica y en blanco y negro se apodera de de “Adhān”, entre samples y field recordings –justo hoy ví una parte de un extenso documental de Ingmar Bergman. Por alguna razón, de inmediato hice la conexión con las imágenes del cineasta sueco, quien también exploraba las dudas e inquietudes religiosas–. El movimiento pausado de “Saraswati” de todas maneras persiste en las divagaciones y miradas desde los templos vacíos. Es el ruido del agua el que sirve de estructura para que las cuerdas decoren esta preciosa pieza de folk congelado, cuerdas que aparecen de forma fantasmal, tanto como la trompeta de Arve. Cada sonido posee una naturaleza fantasmagórica, desplazándose como un aura espectral que tan pronto aparece se difumina, notas que se esparcen y se evaporan casi al mismo tiempo. El piano de Christian Wallumrød, vía sample, apenas y se percibe como una presencia oculta en el fondo, en un plano relegado, mientras el bronce brilla tras los sonidos velados en “Le cimetière marin”, lo mismo que “The Sacristan”, acá con Erik Honoré en sintetizador. La sensación de una religiosidad aural cubre cada espacio de “Lament”, con la temblorosa voz de Henriksen. El ruido múltiple es ahora un soplo ambiental desplomado por corrientes frías. El misterio continúa en las restantes piezas, “Portal”, “Alhambra” y “Bayon”. La voz humana también se escucha en “Shelter From The Storm”, pero es Erik Honoré quien evoca realidades desfasadas, fuera de época. Pero es justo una pieza.antes cuando el resplandor interior retorna en “Abandoned Cathedral”, con la guitarra de Eivind Aarset y el piano de Jon Balke, otra vez con el canto de Arve y las cuerdas desplegadas de forma amplia y alargada en un manto de ambient–jazz, con la voz tan frágil que parece un niño ante dios.

Los lugares de adoración olvidada descansan solos en los campos extensos del suelo helado, entre los bosques que ahora los cubren, como la hermosa portada de Kim Hiorthøy. Henriksen, junto a Bang Y Honoré, construye su propio altar donde las oraciones se confunden con el viento y los climas, rescatadas entre las heladas y el ruido destemplado.

www.runegrammofon.com, www.arvehenriksen.com

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