Hawái.


283. Stranger To My Room
noviembre 1, 2013, 12:20 pm
Filed under: Uncategorized

Stranger To My Room 02

SONICBRAT
»Stranger To My Room«
KITCHEN. LABEL. 2013

“Observing the lines, corners, structure and architecture of my house. It is a single room with segregation”. Aquel pequeño espacio que llamamos habitación suele ser el único y exclusivo espacio donde uno puede sentir la calma que se requiere para equilibrar la tensión en que se vuelven los días. Para muchos aquellos lugares donde residen extraños les parece que son otro lugar más en el mundo, para quienes sienten que ese mundo les es extraño representa esa privacidad que solo uno puede entender, un refugio contra la tormenta cotidiana que inunda los suelos en que nos movemos de manera insegura, un lugar físico que representa calor frente al invierno de nuestras vidas. El balanceo melancólico de notas rescatadas desde la memoria variable sirve como un remanso, una separación del movimiento imperecedero de las horas, una segregación de esos desplazamientos perpetuos. Una desviación en el camino atrapada fugazmente en melodías eternas.

“Encantado por la evanescencia de las cosas y los momentos tácitos en la vida, Sonicbrat celebra la quietud efímera de una realidad urbana”. Sonicbrat es, además, el nombre que cubre las notas de acústica belleza desplegadas por Darren Ng, un artista y compositor nacido en 1979 que, desde su natal Singapur, ha desarrollado una historia que ya lleva más de trece años. Teatro, cine, danza contemporánea y artes escénicas, todas las cuales suman cerca de 150 producciones. Y, entre los espacios que quedan en medio del arte y su representación, se escapan los sonidos que Darren crea, mayormente de naturaleza acústica, a veces disfrazado de tonos electrónicos. Varios de ellos han sido reunidos en trabajos que han visto la luz a través de ediciones digitales. Algunas pocas de esas recopilaciones han alcanzado a cruzar el Mar Pacífico hasta mis oídos, extensas obras de armonías sobrias y reposadas. Sin embargo, oyendo esos trabajos y esta obra material se nota una diferencia notoria, piezas desarrolladas casi de forma perfecta, desde el silencio y la soledad hasta calar en lo más íntimo de eso que llaman alma, el aliento interior. La edición de esta hermosa obra esta a cargo de Kitchen. Label, como siempre impecablemente diseñada: CD + art book, 20 × 14 centímetros, dieciséis páginas impresas a color en papel sin revestimiento, láminas que contienen imágenes reordenadas por la artista radicada en Helsinski Aiwei Foo. Árboles y hojas, paredes y ventanas, impresiones que reflejan universos equidistantes, objetos idénticos distanciados por fragmentos de tiempo inexistente, un espejo que devuelve loops de bosques invertidos y paisajes imaginarios, una materialidad de una ilusión hiperrealista en colores vivos. Instantes de extraña realidad. El contrapunto a esa realidad son estas once piezas instrumentales de sobrecogedora templanza. “Observo las líneas, las esquinas, la estructura y arquitectura de mi casa”. Esas paredes y su techo han sido el hogar de Darren a lo largo de los últimos ocho años, el mismo donde se ha registrado este trabajo. “Stranger To My Room”, la familiaridad del ruido discreto que emerge de una habitación aislada. Y lo que de ese lugar proviene son notas espaciadas, surgidas principalmente de las manos posadas con fragilidad sobre el piano. El sonido suave del metal emite gestos en voz baja que se propagan de forma tímida. Un soplo en el cuerpo que se escurre desde él hacia fuera al límite del silencio. Minúsculos movimientos de música armónica que parecen escaparse desde el vacío callado, justo antes que el piano comience a sonar, siguiendo esa misma línea argumental. Un discurso que se posiciona respetuoso, al amparo de la luminosidad nocturna. Es la oscuridad el escenario sobre el cual se representa “Geometry”, primera pieza que, acompañada de un xilófono y pequeñas campanas de mano, nos transporta a la atmósfera sigilosa de un cuarto solitario. Los detalles inesperados también forman parte de esta obra, recogiendo esos pequeños accidentes que hacen que este sea un álbum que fluye con naturalidad. “An improvisation in the dark where my ears became the rudder for directions”. Piano de juguete, melódica y electrónica se suman a su instrumento habitual para dar vida a una relajada pieza que simula una panorámica surgida a obscuras, solo cubierta por los rayos que emanan de aquellos focos sostenidos de forma.perpendicular al suelo. Siempre me he preguntado el porqué de aquella triste poética que surge de la luminaria eléctrica, luminaria unida por kilómetros de hilos suspendidos en el aire. Esa misma tristeza ocupa los minutos de “The Listening Room”. “The sun, through a medium, reaching out and touching my space. A celebration of this splash of momentary contact”. En medio de un cello y un violín, cuerdas tendidas a lo largo de madera revestida, “Refraction” esconde en sus pausas ornamentadas una mirada que huye del aislamiento, intentando descansar los ojos en un sol que limpia la vista, cruzando entramados verdes, eliminando las barreras que la ciudad pone en su frente. Esa misma luz atraviesa un árbol inclinado, entrando de manera amplia por una ventana que quiebra con el encierro que son los muros. Brillo que ingresa en una de las fotografías de Aiwei Foo que despierta las horas débiles. “Wake Up To Sleep” se mece tiernamente, descubriendo las cortinas que amortiguan el amanecer. Un puñado de instrumentos que confluyen unidos hacia un punto luminoso: son pocos elementos pero parecen mil en su caja de resonancia. Música versus gravedad. Han transcurrido varios minutos, pero su ligero peso provoca la sensación de que nada importa allá afuera. En el ecuador de este disco se suceden un par de temas de provocadora belleza.‘Pauses’ may mean different things with duration and intentions. A new interpretation with each permutation”. La soledad del piano en instantes que se trasladan de un lado a otro, de deslizamientos constantes que, justo cuando alcanzan su cénit, se detienen a inhalar el aliento de la memoria. Justo en este momento el mundo parece paralizarse, arrestando el tiempo y capturando su avance irremediable. Los tres minutos y cincuenta y seis segundos de “Caesura” interrumpen toda movilidad. Algo similar sucede con la siguiente pieza, “Being Air”. Micrófonos de contacto captan los detalles más reservados y electrónica tenue se inmiscuye entre las rendijas que unen un trazo con otro. “I often feel like I am air”. Luego de eso aparece por primera vez el color y el aroma añejo de una guitarra acústica en “Window–Framed Clouds”, sumada a otras tantas cuerdas, más extrovertida que las anteriores. Repetición formal que ve como la nostalgia se apodera de la sala. “Stranger To My Room” empuja las notas hasta una reiteración que estremece por sobre la capacidad normal de resistencia, un nudo en los músculos que comprime el corazón. Un millón de sonidos encerrados entre las maderas delineadas de forma sublime. La naturaleza de estos sonidos, casi siempre los mismos, exhibe una riqueza de matices que hace que ningún segundo sea igual al anterior. La sutileza enmudecida se inclina hacia el suelo, rastreando los pasos invisibles de los visitantes previos. Tanto “Adjacent Room” como “Temporal” terminan por ocultarse bajo las sombras contemplativas. La solemnidad interior se rompe con “A Matter Of Time”, los últimos instantes de este trabajo que rebosan felicidad. Curiosamente justo ahora, luego de días de inapropiado gris sobre los cielos de octubre, cuando la tarde decae, comienzan a derramarse rayos de luminosidad solar por el cristal de las ventanas de mi cuarto, justo en el instante exacto que las notas múltiples de colores variados se dispersan por todos los costados de esta canción de armonías alegres, esparciendo sus glosas encima de las paredes de tonos neutrales.

Ahora que el tiempo avanza irreparablemente, poco a poco la oscuridad vence a este pequeño oasis de luz que inundó mi habitación, regresando al mismo punto que marca el inicio de esta obra, retornando sobre la rotación de los días que se desvanecen como la espuma. Darren Ng nos ha regalado con “Stranger To My Room” momentos de arrobadora belleza, once momentos que eluden los espacios que quedan ocultos tras el enmudecimiento, en el frágil limite que separa el silencio del ruido débil. Notas de lirismo tenue que permiten descubrir la intimidad de su soledad.

www.kitchen-label.com, www.sonicbrat.com

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