Hawái.


275. Mallet Guitars Three
octubre 1, 2013, 12:00 pm
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Mallet Guitars Three

EX–EASTER ISLAND HEAD
»Mallet Guitars Three«
LOW POINT. 2013

El timbre eléctrico se esparce como un cuchillo afilado entre el oxígeno contaminado, infiltrado de otras partículas elementales que entran en fricción con su estruendo de energía invisible. Esas partículas dejaron de ser ellas mismas, conformando una atmósfera extraña y densa, un cielo indeterminado sobre el suelo gris. Ex–Easter Island Head es un ensemble de guitarras eléctricas y percusión con su base física en Liverpool, intentando expandir los límites que no existen para la música eterna y el drone infinito. Low Point es el sello ubicado en el n° 6 de la calle Crossman en Sherwood, Nottingham, focalizado en publicar sonidos de espectralidad acústica y ruido monótono saturado de matices transparentes. Del cruce de ambos surge este tercer volumen, un nuevo movimiento horizontal que es también el tercer trabajo de los manipuladores eléctricos.

Benjamin D. Duvall, George R. Maund, Jacob Chabeaux y Nicholas Hunt, quienes se sabe son parte de este proyecto, estrenaron sus extensas piezas unitarias hace tres años, con “Mallet Guitars One” (Low Point, 2010), un LP con solo una de sus caras con los surcos intervenidos, “tres movimientos de sobretonos fantasmales y consonancias sostenidas extraídas a través de patrones rítmicos que cambian gradualmente sobre el cuerpo de guitarras montadas horizontalmente con mazos de percusión”. A eso le siguió “Mallet Guitars Two / Music For Moai Hava” (Low Point, 2012), hace poco más de un año. Finalmente, aparece el tercer episodio de esta serie de trabajos unidos bajo una forma más o menos similar. Treinta escasos minutos para una obra fraccionada en cuatro partes donde se desarrollan las notas sin borde aparente. Al contrario de su portada, las guitarras no vuelan por el aire. Su posición espacial es estática, unida fuertemente por la gravedad que somete cualquier objeto de una determinada densidad. Pero esa posición espacial contrasta con la manera como las notas se expanden más allá de si mismas, esta vez si en concordancia con la imagen que cubre las doce pulgadas. Del momento primero se pueden escuchar las cuerdas estirar su cuerpo, distender sus músculos. Son las monolíticas notas que comienzan a esparcirse en medio de un ritmo confuso, como la atmósfera de una fábrica de metales oxidados. Pequeños golpes sobre bronce roído, arañando el sonido que avanza sigilosamente. “Mallet Guitars Three – First Movement” se arrastra por el suelo, arrastra el ruido metálico por el sedimento carcomido. El primer movimiento posee un transitar hasta cierto punto tenebroso, una especie de niebla que tiñe lo que le rodea de una sombra oscura y desconocida. Esto me hace de manera automática recordar ‘Lost’. Es inevitable no recurrir a sus maravillosos misterios. Compuesto en un período de dieciocho meses, y grabado en vivo en un antiguo hogar de menores, “Mallet Guitars Three” utiliza tres guitarras preparadas y tres intérpretes, que continúan preservando la tradición de la música en constante extensión, cuyos patrones ya fueron fijados por el minimalismo hace décadas atrás. Eso unido a lis esquemas repetitivos, más una electricidad que es permeable a otras texturas determina las composiciones de esta variable orquesta reducida. “Mallet Guitars Three – Second Movement” permite el ingreso de luz que cruza el denso ambiente anteriormente propagado. Acordes que se reiteran sobre un ritmo permanente de timbres de diversos materiales. Esos ritmos solo marcan el pulso que la instrumentación restante debe seguir. Solo en algunos momentos se escapa de ellos, como sucede en la mitad de esta pieza. “Mallet Guitars Three – Third Movement” se sirve del mismo soporte ya construido, igualmente con su mayor iluminación, pero el aire esta vez vuelve a tornarse espeso. Son los distintos traslados que se van generando entre el desplazamiento persistente de notas reproducidas una y mil veces. El movimiento puede parecer lineal, siguiendo las distancias mas cortas entre un punto y el siguiente. Sin embargo, sucede que no siempre es así, sino que estas cuerdas tensas se mueven como una onda a velocidad lenta. En algún punto un golpe hace que se inclinen hacia el cielo, produciendo algo de desorientación en el universo plano. El punto más alto llega justamente en el descenso final. “Mallet Guitars Three – Fourth Movement”, mezcla muchas cuerdas que se enredan entre si, formando una compleja red de acordes destemplados, variando de dirección geográfica, de peso y de color. A veces es atosigante, pero reconforta sentirse aturdido por las notas multiplicadas tanto que hasta parecen perder su naturaleza. En su tabla de elementos se generan nuevas aleaciones, y un metal se derrite sobre otro de propiedades antagónicas. Un avance premeditado que asciende hasta el infinito, sostenido en el aire, precipitándose hacia el abismo.

La radiación armónica de de cuerdas que se detienen en el espacio y el tiempo abren un punto en el universo que se escapa por fuera del límite conocido, un universo paralelo de materia gris compacta, a veces resplandeciente. Ex–Easter Island Head cruzan los límites transparentes del reflejo eléctrico eterno.

www.low-point.com, www.exeasterislandhead.com

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