Hawái.


273. The Waning Branches EP
septiembre 1, 2013, 2:10 pm
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The Waning Branches EP

PORYA HATAMI
»The Waning Branches EP«
WIST REC. 2013

Otra edición que nos llega desde Irlanda, una de un sello ambientalmente amigable que trata con formas breves de música hecha a mano, buscando el encuentro entre ecología, topografía, abandono rural y educación, y los sonidos ásperos fabricados desde la distancia, con la misma textura que un pliego de cartón reciclado. Su nuevo producto esta a cargo de un músico proveniente de Sanandaj, capital de la provincia iraní del Kurdistán, al oeste de Irán, cerca de la frontera con Irak. Porya Hatami es un artista sonoro experimental nacido en 1981, el que trabaja en el campo de los paisajes minimalistas. “Sus composiciones exploran el balance entre sonidos electrónicos y ambientales, utilizando fuentes electrónicas y acústicas procesadas y grabaciones de campo”.

Rastreando los parajes de acústica floreciente en cualquier lugar donde se oculte una semilla de ruido ambiental, Gary Mentanko nos descubre los parajes amplios del este de Asia. “The Waning Branches EP” es presentado con el cuidado habitual: diseño de Phantom & Son, Intl., con una pintura de Azad Jannati y fotografías de Sala Ebrahimi. Un doble tríptico, cruzado entre sí, que envuelve el CD de tres pulgadas y sus casi diecinueve minutos que se esparcen por las áridas tierras donde crecen frutos dulces. “A través de los medios de cartografía y sonido graficamos el crecimiento y repentino decaimiento de un solo árbol de mora en Sanandaj, Irán”. Esa representación se muestra con pequeños mapas de la provincia de Kurdistán y dibujos de mora, estampados a mano con tinta de jugo de betarraga, crecidas en el jardín de quien ensambla este hermoso trabajo de electrónica arbórea. Música y espaciosidad que se desenvuelve tranquila por el suelo cálido, bajo una agradable temperatura que atraviesa estaciones opuestas. Como haces de luz cruzando tejidos vegetales, los sonidos desarrollan delgadas líneas que se encuentran con gruesas notas. La obra de Hatami es aún reciente –sus trabajos más antiguos son recién del año pasado–, lo que no impide que su música se halle perfectamente delineada. Grabado entre el otoño de 2012 y el invierno de 2013, la pieza se inicia con field recordings registradas en diversas locaciones en Sanandaj. El ruido de las calles, la vida urbana y la modernidad, abren el camino para un viaje hacia los campos donde crecen los pequeños frutos. Desde el silencio y la quietud se construye poco a poco el sonido de la tierra fértil. Porciones diferentes se unen formando estos brazos débiles, los cuales lentamente van cambiando su destino hacia la vida rural, cambiando la intranquilidad por el reposo. Se puede percibir en ese tránsito el olor y el color de la tierra y el polvo aún no contaminado, mientras una melodía que se extiende más allá de su propio límite se confunde con los climas estacionales. Las notas que suenan y se propagan poseen una naturaleza múltiple: pareciese como si cada una de ellas fuera copiada varias veces, con el efecto de deterioro que ello conlleva, y reproducidas todas a la vez, provocando una hermosa confusión. Entre los espacios que quedan en medio de esas notas se producen unos temblores que hacen que aquella melodía quede retumbando por encima de si misma. Un armónico desarrollo de sonidos se suceden, uno tras de otro, formando una red de electrónica lumínica. Los temblores pronto dan paso a la calma cuando el ruido comienza a recostarse en el suelo donde crece la vegetación imparable. La pieza se dirige ahora hacia las planicies vastas, en concordancia con su entorno. A lo largo de todo este trabajo, a largo de las temporadas en que fue gestado, los estados de coloración van sufriendo variados cambios, desgastando la tintura que tiñe sus hojas, destiñéndose conforme las horas pasan frente a sus ramas eternas.

Todavía recuerdo los paseos de infancia, no muy lejos de casa, solo un poco adentro en la geografía, distanciada levemente de las costas pacíficas. En esos paseos la única y mayor distracción era recorrer los cerros aún salvajes. No mucho de ello queda hoy. Caminar cuesta arriba por las pendientes donde todavía se pueden ver ramas crecer tranquilas, sin temor por su vida. Mirar vertientes de agua humedecer la tierra áspera, lanzar piedras y hacerlas rebotar sobre un tranque que de seguro ahora esta seco. En ese paisaje salvaje pero amigable, crecían una gran flora silvestre y, entre ella, frutos de mora que dejaban un grato sabor y las manos manchadas. La dulzura de esas pequeñas esferas oscuras tiene su origen en suelos muy lejanos, probablemente cerca de donde los sonidos que crecen en “The Waning Branches EP” fueron germinados. Porya Hatami, a través de Wist Rec., entrega minutos que crecen y decaen, que muestran la vegetación inhóspita del suelo inmaculado. Al igual que la mora, su crecimiento es rápido, pero luego se va retrasando hasta alcanzar su forma última. El auge da paso a su caída, un ciclo natural que se ve reflejado en las notas espaciosas e indecisas, en su ruido que tirita y en la luz que brota de sus tallos, una enorme fuente que irradia destellos brillantes, destellos que se apagan conforme los climas hacen su recambio permanente, mientras sus brazos orgánicos decaen.

www.wistrec.com, www.poryahatami.bandcamp.com

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