Hawái.


271. Twilight
septiembre 1, 2013, 12:20 pm
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Twilight

HARUKA NAKAMURA
»Twilight«
KITCHEN. LABEL. 2010

Una luz tardía cruza el cielo desde la distancia abismal que la separa de nuestros cuerpos. Esa luz atraviesa las nubes que tan hermosamente decoran un cielo de colores indefinidos, cambiando sus formas inquietas. Luego, los rayos eternos del sol vuelven a atravesar objetos, insisten en infiltrar su luz ahora sobre objetos vivos. Son las hojas de un árbol robusto y su adorno natural el que se ve iluminado por su brillo incansable. Esos pequeños espacios entre las flores que nacen de sus tallos dejan avanzar el resplandor infinito, hasta llegar al lente de una cámara fotográfica, cristalizada en una polaroid, impresa en una de las muchas páginas que sirven de testigo imborrable de su permanente presencia. Publicado originalmente el año 2010, el segundo trabajo del asiático Haruka Nakamura marcó un punto aparte dentro de los sonidos provenientes de Japón, cuya traducción literal es, curiosamente el país del origen del sol. Esta obra se ubica en un lugar especial dentro de la aún joven trayectoria de este músico, pero a pesar de esa juventud es una colección de piezas que parecen haber sido compuestas por una persona que lleva años intentando transcribir en sonidos las emociones que el mundo produce en él.

Haruka Nakamura es un compositor que nació en 1982, viviendo en Tokio. Desde pequeño aprendió por su cuenta a tocar piano y guitarra. Acá, a kilómetros de distancia, tuve por primera vez conocimiento de él con “Afterglow” (Schole, 2007), disco junto a Akira Kosemura. Más tarde vendría “Grace” (Schole, 2008), en esta ocasión ya sin nadie a su lado. Partiendo de las texturas electrónicas en un comienzo, ellas ya mostraban los bellos paisajes desarrollados por Haruka. Pero, a solo dos años de ese primer trabajo con sus composiciones en soledad, esos paisajes tendrían ahora la suavidad de las texturas orgánicas, con la colaboración de varios músicos en el robustecimiento de sus creaciones. Esa obra es “Twilight”, el número cuatro en el inventario de Kitchen. Label, obra que de inmediato se coló en las bibliotecas de muchos –ya publicados 4500 ejemplares, en su cuarta impresión–, tanto que recientemente, julio de este año, fue reeditada en una versión un tanto diferente, con menos páginas pero con tres temas (digitales) adicionales que no hacen más que extender todavía más su importancia y su valor, el que sigue intacto. Sin embargo, lo que tenemos en nuestras manos es su edición original, otro objeto de arte delicadamente manufacturado por Kitchen.: un libro de tapa dura de 14 × 13,5 × 0,8 centímetros con cuarenta y ocho páginas que en su interior contienen fotografías en polaroid tomadas por el propio Nakamura y, al reverso de la tapa trasera, adherido en un sobre el CD con las trece canciones, más una tarjeta con un código para descargar otra canción más que propaga el sueño de los días. Por otro lado, con el paso de los semanas la calidad del papel irá sufriendo sutiles cambios en su coloración, lo que hace que cada vez sea diferente, como los sonidos que ellas transmiten. “Grabado en un estudio que mira al océano como un tributo a la vista del sol que expira lentamente sobre el horizonte en el atardecer, ‘Twilight’ es un ensueño sostenido que refleja los menguantes rayos de luz al final del día con sus sutiles variaciones de timbre y textura”. Este trabajo da muestra de como la imagen extendida del sol tenuemente va decayendo, mientras las horas marchan en su avance. Figuras lánguidas se forman cuando los objetos descansan del brillo inagotable, el que se dirige a su lenta letanía. Es el piano de Nakamura quien, desde la tranquilidad, comienza a hacer florecer notas extremadamente frágiles, trazando líneas de un cuadro de profunda melancolía, el retrato de una panorámica que ve cómo una figura firme se convierte en una silueta, la idea de algo que ya fue. Pronto esas notas reflexivas se irán cubriendo de otros aromas, la batería aletargada de isao saito, los bronces y la flauta de ARAKI Shin, los violines armoniosos de Rie Nemoto. 夕べの祈り reposa aquellos trazos sobre quietas aguas, un pacífico mar que mira la luz partir. Ambient acústico, jazz contemplativo, música de cámara moderna de temperatura cálida que reconforta el oído, un descanso del movimiento. Su carácter eminentemente instrumental actúa como un refugio a la agitación constante y agobiante de las jornadas interminables. Luego de escuchar demasiadas voces, demasiadas palabras, me he sentido un extraño, algo incómodo. Estas piezas actúan como un hogar que aliviana la carga de la vida. Luego de esa bienvenida, “Harmonie du soir” se mueve con más soltura, como un paseo por el parque, en medio de jardines. Nuevamente es el piano quien establece las directrices que guiaran al resto de sonidos que suman a este recreo en el patio al aire libre, sonidos impulsados por el viento de ARAKI Shin, quien sopla esta armonía de la tarde mirando hacia las planicies cubiertas parcialmente de nubes grises. El mismo ensemble retoma la pausa alargada de las melodías despreocupadas en 彼方. Una de las fotografías muestra como los postes de luz inician la tarea de relevo del sol cuando este comienza a callarse, imagen que desborda lirismo por todos sus lados. Lo mismo acontece con 窓辺, un momento donde la sensibilidad estalla en medio de los apuntes acostados sobre la madera y las cuerdas. “Memoria”, ahora con akira uchida en el saxo tenor, deja ver parte de esa electricidad que cubre las noches con estrellas artificiales, además de una sensación de nostalgia. El impulso que corre por el metal frío despierta un ánimo triste, una retrospectiva de la propia historia que se percibe con un aliento apesadumbrado, algo que, en cierta manera, impregna “ベランダにて”, o el ruido nostálgico que cubre la letanía urbana, ruido que atraviesa las calles cuando estas duermen. La única pieza que casi por completo se tiñe de tintes electrónicos, “Faraway”, es también la más relajada. El murmullo de la ciudad, acompañado de toshiaki hamada (bajo) y ryodo yamamoto (piano), transcurre ligeramente bajo una voz desconocida. Y esa capa electrónica se mueve de esa manera, como un murmullo débil, como lluvia débil fluyendo por los cauces que cruzan los puentes uniendo pueblos fantasmas. El sueño ha desviado su dirección, el sueño vuelve a dirigirse. La lluvia que acaba de caer sobre el asfalto, el agua que acaba de precipitar sobre el concreto y el polvo exhalan un exquisito aroma que irradia la atmósfera. 光景 y “Dialogo” poseen esa fragancia. Por su parte, 音楽のある風景 tiene el olor que emana del rocío sobre las flores en una mañana en el campo. La vegetación ahora retorna sobre si misma cuando los rayos del sol emprenden su retirada. “Twilight”, folk y electrónica pastoral que balancea sus acordes en las líneas resplandecientes de luz desfallecida, y en el canto de April Lee (Aspidistrafly) que, como un suspiro, va desmayando las palabras hasta que estas se difuminan en el bucólico paisaje. Ocho minutos eternos adormecidos por el ruido amable del nylon que crea un loop infinito, por la arrebatadora tranquilidad de la balsámica voz de April. Una breve parada junto al camino, カーテンコール, indican que el descanso pronto llegará a su término. “The Light”, canción de cuna para adentrarse en un sueño reparador, ahora con la voz más áspera, pero igualmente hermosa, de Janis Crunch. Folk para arrullar el oído. “Cry so sleep in the light when good night… On the sight so tight. We can love. Be light”.

El resplandor del sol, en los momentos en que decae, no deja de iluminar. Pero ese descenso y la desfragmentación de la luz producen un efecto de multiplicar los colores sobre la superficie sobre la cual esta cae, desde la claridad hasta la oscuridad. Una paleta cromática en declive, el ocaso del fulgor y su tintura. Las notas desplegadas por Haruka Nakamura crean también un patrón multicolor en tonalidades apagadas, hermosamente débiles. Vuelvo a abrir el libro en su página última, en un intento por prolongar el atardecer. , al lado de April Lee, lo consigue: seis minutos y treinta y cuatro segundos que postergan la declinación del sol y sus disparos horizontales unos instantes más. El crepúsculo y su esplendor desteñido se propagan como destellos en este sueño de los días. “Twilight” es un descanso de las estaciones cuando estas comienzan su decoloración.

www.kitchen-label.com, www.harukanakamura.com
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