Hawái.


269. Smilewound + The Lighthouse Project
septiembre 1, 2013, 12:00 pm
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Smilewound + The Lighthouse Project 02

múm
»Smilewound«
MORR MUSIC. 2013
AMIINA
»The Lighthouse Project«
SOUND OF A HANDSHAKE. 2013

Hace menos de un mes, un par de semanas atrás, nos sorprendíamos, una vez más, con esa sonoridad particular que germina de manera casi única en esa isla apartada al extremo noroeste de Europa. Un universo creado en la soledad y el frío polar que hace que emerja una música mágica y propia, extrañamente encantadora. Y hoy, semanas después, nos volvemos a encantar con los sonidos que nos llegan desde aquella isla.

Yesterday was dramatic, today is OK. Una frase que parece reflejar de forma más o menos certera como ha sido el trayecto recorrido por más de una década por el pequeño buque islandés llamado múm. El ayer fueron trabajos que nacían desde una electrónica cristalina y quebradiza, en el margen izquierdo. Ruido amigable, IDM, y folklore filtrado por una capa sintética que también utilizaba herramientas acústicas. De esa época provienen obras como “Yesterday Was Dramatic” (TMT, 2001), pequeño gran clásico moderno que terminaría por estallar en “Finally We Are One” (FatCat, 2002), no sin olvidar esa perla de tan solo dos temas multiplicada por mil que es “Please Smile My Nose Bleed” (Morr Music, 2001) [082]. Esos primeros años culminarían con “Summer Make Good” (FatCat, 2004), su trabajo más oscuro, y quizás el mejor de esa trilogía inicial. Luego de varias partidas, al buque se irían sumando nuevos pasajeros, conservando al núcleo que lo viene tripulando desde siempre, Örvar Þóreyjarson Smárason y Gunnar Örn Tynes. Esa entrada y salida de gente también ha significado que entren otros aires, y así es como el sonido ha ido variando, hasta hoy. “Smilewound” es el tercero para la casa de Thomas Morr, contando el recopilatorio “Early Birds” (Morr Music, 2012), un disco que sigue las nuevas rutas hacia otros mares iniciada hace unos cuantos años, pero que además recuerda en momentos sus inicios tímidos. El ambiente relajado se logra apreciar de entrada: “Toothwheels” entrelaza cuerdas y clasicismo con una capa de electrónica que bien podría pertenecer a sus primeras grabaciones, pero que circula de forma más distendida. Un sonido que llama al desplazamiento inconsciente del cuerpo y todas sus extremidades, de un modo que se integra en el movimiento universal. Pero la sorpresa viene de la mano de la siguiente pieza. “Underwater Snow” supone el retorno de Gyða Valtýsdóttir luego de una década después de abandonar el buque, meciendo su delicada voz de niña sobre las notas de piano y las texturas sintéticas. Un descanso entre sus brazos reconforta a cualquiera. Sin embargo, el animo general nos lleva al movimiento, como “When Girls Collide”, pop electrónico como nunca antes, desprovisto de cualquier letanía, .similar a “Candlestick”, “One Smile” y “The Colorful Stabwound”, a los que hay que añadir “Whistle”, tema principal del film ‘Jack & Diane’ cantado por Kylie Minogue en una colaboración inesperada, hecha en el cielo: su voz se inserta de manera perfecta en la magia eléctrica de los islandeses. En la vereda opuesta se encuentra “Slow Down”, cruzando un puente entre ambos tipos de canción. “Eternity Us The Wait Between Breaths” recuerda mucho al pasado de sonidos infantiles, con sus múltiples detalles decorando una música instrumental que ilustra paisajes propios de un cuento de niños, un par de piezas antes de “Time To Scream And Shout”, final entre juguetes que emiten murmullos, cuerdas que parecen llorar y las voces de Sigurlaug Gísladóttir y Gyða plegadas una al lado de la otra. Pop de ensueño y luz de una mañana soleada. “Smilewound”, grabado en gran parte en una vieja granja cerca del Mar Báltico, continúa expandiendo su paleta de colores con más exaltación que antes, exponiendo sus emociones hacia fuera. El dramatismo es ahora energía vertida hacia el exterior, aunque permanece ese ruido analógico doméstico.

El otro mundo mágico desde la lejanía polar, como los anteriores, viene auspiciado por Morr y una de sus vertientes, Sound Of A Handshake. Amiina son cuatro mujeres que formaron un grupo de cuerdas en Reykjavík, a fines del milenio anterior. En el siguiente formaron parte de la base de Sigur Rós, y más tarde varios trabajos en proporciones amplias y reducidas, sumando gente en el camino. “Cuatro años atrás Amiina, entonces una banda de cuatro piezas, se embarcó en un viaje a lo largo de Islandia presentándose en faros y otras locaciones inusuales… Un hombre del público describió como él había percibido la música en estos ambientes: parado en lo alto del faro el había sentido como si la música viajara a través de la estructura y a lo largo del océano, como si el faro estuviera ahora proyectando música en lugar de luz”. El pasado año regresaron a grabar esas canciones con sus arreglos originales y en vivo, como si tuvieran una audiencia delante de ellos. El esplendor de un despertar sobre un suelo helado encuentra en estas canciones el calor suficiente para cubrirse de las temperaturas externas. Son seis piezas breves que suman poco más de veinte minutos, piezas que invitan a descansar y dejarse llevar por el sueño. Sonidos nuevos y otros recogidos en las praderas de verde vegetación. “Perth” se recuesta sobre una guitarra eléctrica que parece mecerse, y un serrucho nos convida a dormir sobre su manto suave. Las melodías afloran por todos lados, tiernamente dispuestas. “Hilli (Lighthouse Version)”, una hermosa canción de cuna sigue esparciendo las notas hacia un océano que después de oírla milagrosamente aquieta sus aguas –recuerdo haber grabado su versión original en un CDR para el hijo recién nacido de una amiga, con la esperanza que con el pudiera hacerlo dormir–. “Bíólagið” consigue el mismo efecto sobre el mar y sobre cuanto le rodea. “Leather And Lace”, original de Lee Hazlewood se somete al mismo tratamiento ensoñador, transmitiendo la calma que produce mirar el horizonte en los extremos del mundo. Verdaderamente siento paisajes emocionales. “Kola (Lighthouse Version)” se refugia de los climas duros en la calidez de sus armonías, como lo hace todo este pequeño trabajo que ilumina de ruido delicado la panorámica extendida hacia el infinito: cajas de música, voces que musitan olas tersas, cuerdas que se balancean sobre las costas. Solo queda “N65°16,21 W13°34,49”, el repiqueteo de la máquina que guía a las embarcaciones que cruzan los terrenos líquidos, entre un continente y otro. Un viaje a soñar despierto en el mar mientras la luz se propaga por los aires fríos de Islandia. Aunque las melodías que colman “The Lighthouse Project” se pueden acomodar a cualquier lugar, llevando a acomodarse entre sus notas ensoñadoras.

www.morrmusic.com, www.mum.is, www.amiina.com

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