Hawái.


246. The Descending Light EP
abril 1, 2013, 2:10 pm
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The Descending Light EP

FESCAL
»The Descending Light EP«
WIST REC. 2013

El nuevo objeto de arte proveniente de una de nuestras etiquetas predilectas, Wist Rec., nace de la observación del cielo, y como la luz atraviesa las masas de aire que habitan en sus brazos. Los sonidos que se generan mucho más allá de lo que pueden alcanzar nuestras manos aún nos son desconocidos, para la mayoría. Pero, aún así, se pueden ver reflejados, interpretados por alguien situado a kilómetros de distancia, bajo esos cielos.

Las piezas de la nueva edición del sello con sede en Dublín, como es habitual, vienen empaquetadas de manera artesanal y en in formato único. Dos CDRs de tres pulgadas acompañados de siete tarjetas con imágenes de nubes tomadas por Pierre–Emmanuel Tendero –“procesed by Wist Colour Laboratories”–, impresas en papel Martello de 200 gr., y encerradas en una caja de cartón reciclado y estampada a mano, con diseño de Manfred Naescher (Phantom & Son, Intl.). La descripción se queda en nada frente al placer poder contemplar la hermosura del cartón. ¿Y a quién corresponden estas luces filtradas? “The Descending Light EP” es obra de David S., músico priveniente de Durham, al noreste de Inglaterra, ahora radicado en Corea del Sur, con una vasta discografía en otros tantos sellos –Time Released Sound, Dronarivm, Camomille, Test Tube…–. Este último fue grabado entre abril y septiembre de 2012, en Hsan–Gu, Gyeonggi–Do, en el norte de Seúl. Abro la caja, y comienzan a emanar rayos de sol desteñido. Son tres, tan solo tres, las piezas que caben en sus veinte minutos, donde los espacios abiertos sirven de albergue a sonidos amplios y distanciados. Música ambiental donde las texturas se sienten reales, donde se puede palpar la atmósfera en los oídos. Los sonidos se perciben cercanos, táctiles, las notas flotan debido a su ligereza, pero su carga es profunda. Ruido honesto que te traslada hacia climas donde el panorama es de una enorme belleza, donde los colores pierden sus fronteras y la falta de nitidez hace que todo sea nuevo, único, irrepetible. Los sonidos también se reciben de esa manera, a pesar que hayamos oído antes formas similares. “Awake Before I’m Down” parte con imperfecciones y un murmullo que hace de almohada sobre la cual se recuestan notas de piano que parecen provenir desde la distancia más irreconocible. Otras notas que parecen ser guitarras hacen eco en la inmensidad del cielo cubierto de gris pálido. La música suena como lluvia comprimida en nubes de notas expandidas. Durante los nueve minutos que dura esta pieza el ambiente va cambiando lentamente su figura. Las transformaciones ocurren de manera sigilosa, imperceptible, del mismo modo en que los vientos transforman los gigantes paisajes a la velocidad del universo. El aire esta libre de contaminación, ajeno a la polución, pero sus pistas reverberan sucias, aunque es una suciedad natural. “Breaking Point” se construye de pequeños fragmentos que repiquetean y tiritan como estrellas distantes, mientras el polvo y la arena permanecen detrás de sus granos esparcidos en el mapa estelar. “The Lark Ascending” persiste en el ruido más cautivante que envuelve el cielo en sus manos. Apenas distinguibles son sus notas, escondidas tras el tapiz de estruendo contenido. Y es esa dificultad, el hecho que la melodía quede enterrada bajo las capas y capas de fragor áspero pero dócil lo que la hace más hermosa. La guitarra, tapada bajo un manto de ruido, no impide percibir la belleza de sus sonidos ahogados. El clima y sus efectos sirven de fuente sobre la cual dibujar trazos de colores en el cielo, una tela la cual desperdigar las tinturas tenues y débiles. A propósito de eso, se lee al reverso de una de sus láminas un extracto de ‘Prospero Light’, de L. Jagi Lamplighter: “Yo amo el clima, todos los climas, no solo los buenos. Amo los días calmos, las tormentas temibles, las ventiscas y los aguaceros de primavera. ¡Y los colores! Cada día trae algo para ser admirado: los suaves y ligeros patrones de las nubes de cirro, los profundos y oscuros grises de las nubes de tormenta, el dorado débil y hermoso de las primeras horas del sol del amanecer. El cielo y sus caprichos me llaman”. Y a propósito de fuentes sobre las que esparcir las tinturas, la segunda de sus piezas es la matriz de la cual se nutre el segundo CDR, “Breaking Point — Variations”. Cinco variaciones para un mismo tema, un mismo motivo reinterpretado. Variación número 1, “Mock Sun”: conservando el ruido pero haciéndolo más manso, doblegado por una delicada y sencilla estructura alrededor del piano, en una de las más bellas piezas que puedan existir, muy cerca de la contemplación paisajística de Satie, ‘música hecha con la intención de ser un discreto acompañamiento para una actividad’, preciosa música discreta obra de 1&7, es decir, Craig Tattersall + Steve Oliver. Variación número dos, “Noctilecent”: PHILIPPE LAMY incrementa el fragor, haciendo emerger una lluvia de sonidos microscópicos que brotan como agua de un río sobre las montañas. El río suena transparente. Variación número tres, “Shepard’s Delight”: HUMMINGBEAR (Thomas Johansson) hace confluir dos canciones en una sola, los zumbidos del fondo van en una dirección, el silbido en otra y, aparte, una melodía infantil que tanto me recuerda, felizmente, al ayer dramático, el hoy que esta bien. Variación número cuatro, “Cirostratus”: YUCO (Masayoshi Miyazaki) toma la guitarra y arma una canción sobre la repetición de un simple acorde que va descendiendo encima de un lago de agua pura y cristalina, que refleja nítidamente las cambiantes formas de las nubes. Variación final, “Iridecent”: GLUID (Bram van den Oever) aglutina todos los sonidos en una alegre celebración de los múltiples colores que cubren nuestras cabezas. Notas de piano de juguetería, melodías de juguetería, sacadas al patio de recreo. Cinco interpretaciones heterogéneas que se desvían y le dan otra mirada al cielo.

“The Descending Light EP” traspasa la luz del sol por sus propias nubes de ruido, convirtiendo el brillo en tonalidades indecisas, en colores grises, a veces azules, a veces blanco invierno, a veces rosa verano. No somos más que soñadores en colores agradables, y los colores son como el verano. Y a veces son como el invierno. Siempre agradables.

www.wistrec.com, www.fescal.info

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