Hawái.


245. Raj
abril 1, 2013, 2:00 pm
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Raj

DEREK PIOTR
»Raj«
DPSR. 2013

La biografía de Derek Piotr indica que este es un músico, vocalista, artista sonoro y compositor nacido en Polonia, al este de Europa, y actualmente radicado en Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Además, estudió con el músico Meredith Monk y ha colaborado con AGF, Scanner y Richard Chartier. Gracias a este último es que entre en contacto con él, o al menos tuve conocimiento de parte de su obra, a pesar de las diferencias evidentes entre uno y otro. Estos dos últimos años han significado el desarrollo de su carrera aún nueva. El 2011 publica “Agora”, y el 2012, una temporada más tarde, “Airing”, ambos editados por el sello digital Bitsquare. Su corta distancia recorrida no impidió su reconocimiento, como ser nominado para un premio por el Prix Ars Electronica. Pero si bien eso tiene una gran relevancia, lo importante son los sonidos, y como se construye la música a partir de entrelazar pistas.

“Raj” es el tercer trabajo en tres años, esta vez editado por su propio sello, DPSR. “Raj” es una obra que se mueve en los bordes de la electrónica de baile, quebrantando el ritmo y sus normas. En la hoja de prensa, bajo su título, se lee “voice, organ & black metal noise”. Tres pilares sobre los cuales se construye una música cuyo destino es incierto. Voz, órgano y ruido de metal negro. Suena algo críptico, y lo es, tanto como fotografía de Meire Todão que cubre su portada. Piezas de ruido analógico y belleza sintética difícil de describir, los diez trozos de sonidos segmentados unen baile, vaporosidad, oscuridad, arquitectura del caos y voces diseccionadas. “Raj”, traducido del polaco como paraíso, y del hindú como reino, fue producido e interpretado en su integridad por Derek, en su soledad. ¿Sus herramientas? Keywords: rhythmic noise, glitch, beat, experimental, harsh, vocal, abstract, drone, microsound. Las partes correspondientes al órgano de interpretaron y grabaron en la Catedral de San Pedro, en diciembre de 2011, lo que contribuye al enigma. El ritmo a veces consigue atravesar la cortina de humo, pero una vez que lo traspasa no vuelve a ser el mismo. Inquietud e incertidumbre constantemente se vienen a la mente oyendo sus sonidos. Tiene algo de dubstep, pero siempre, de improviso, se desvía del trayecto. Y la voz no tiene esa carga oscura y tibia del subsuelo urbano, sino de una frialdad casi quirúrgica. Decíamos que la participación ajena era nula. Pero no es así. La masterización fue obra de Antye Greie–Ripatti (AGF). Y esa participación no es gratuita. Algo tiene de similar al trabajo de la artista alemana, sobre todo a su lado de electrónica vocal. Reciente es el recuerdo de “Source Voice” (LINE [Segments], 2013) [242], un álbum con el que comparte varias cosas. Comienza a sonar “Spine” y se oyen voces entrecortadas, percusión básica e interferencias. El sonido se resquebraja por todos lados, y la voz se oye joven y la música fresca, pero al mismo tiempo turbia, extraña e intrigante, como un río de petróleo, como una mancha de aceite negro sobre el mar azul. “Amendola” parece una deformación opaca y confusa de algún track del “Volta” (One Little Indian, 2007) de Björk. Sí, la voz a veces también suena femenina. “Grave”, otra vez con el género sin definir, continúa por la senda de las percusiones primitivas, primarias, sobre un fondo de ruido. Y, de pronto, las líneas se rompen. “Karakum” es pop electrónico experimental, tal y como fuera concebido hace tres décadas atrás por Laurie Anderson. “Defilada (Clubhook)” mantiene el estado de las cosas, aunque aumentando la profundidad, sumergiéndose en las cavernas sin luz, solo percibiendo la respiración y el metal brillante. “Hutan” es más o menos lo mismo, con un breve interludio silente. “Deforester” suena como la voz de elfo de Robert Wyatt –hasta se parece a su contribución al “Medúlla” (One Little Indian, 2004), pata seguir con las comparaciones con la islandesa– pasada por un filtro de música digital deconstruida. “Open” posee una carga profunda, lo mismo que “Sand Defacing All Surfaces”. Finalmente, “Flow Through Light” despide el disco entre brumas de teclados abrasivos, repetición inconstante e sonidos ondulados. Hay quiebres, pero también una niebla cuya figura cambia de forma, creando un cuadro hermosamente imperfecto.

Las manchas opacas de “Raj” dejan su huella imperfecta sobre un terreno movedizo, y brillan como un metal prístino. Es electrónica ubicada en el margen izquierdo, que deja espacios vacíos, y un vacío entre los espacios. Ruido primario y vocalización inmaculada, luz sin calor y quemaduras de hielo cortado en pedazos. Acústica manipulada y sonido artificial fragmentado. Se pueden unir sus piezas y, aún así, el puzzle sigue indescifrable.

www.derekpiotr.com

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