Hawái.


243. The Woodlander’s Index EP
abril 1, 2013, 12:10 pm
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The Woodlander's Index EP

DEPATTERNING
»The Woodlander’s Index EP«
WIST REC. 2013

“The trees are coming into leaf. Like something almost being said… Last year is dead, they seem to say. Begin afresh, afresh, afresh”. Comenzar de nuevo, comenzar de nuevo… De entre el follaje, en medio de las ramas, se asoma una nueva edición con la marca Wist Rec. impresa en su interior. Una etiqueta cubierta de manera esporádica pero regular, tanto como lo permiten sus publicaciones. El sello irlandés se encarga con cada una de ellas de acercarse a un sonido sacado de un lugar perdido, escondido en los recuerdos, y todos cubiertos de una imagen y una forma únicas. Wist Rec. es el vehículo muy particular de un músico, Gary Mentanko, el responsable de realizar sus contadas y exclusivas ediciones. Y Gary es, además, el nombre real que se halla tras Depatterning, su propio proyecto, encuadrado dentro de todo lo que el label representa.

“The Woodlander’s Index EP” es ‘una edición muy especial con solo cien copias hechas de diferentes especies de árboles’, conteniendo una ficha de dicho árbol, un trozo de cinta, palabras de Philip Larkin. Además, por cada copia vendida un árbol será plantado en lo Bosques Atlánticos de Brasil como parte del proyecto de conservación natural ‘Planta un Billón de Árboles’. En lo material, o tal vez inmaterial, un CDR de tres pulgadas con música que explora la Canadá perdida, más un DVD con imágenes en movimiento obra de Joshua Rogers. Como es habitual, y como eso es lo que permite su tamaño, tan solo veintiún minutos de electrónica rural son los que desarrollan en él. Cinco canciones que son como fragmentos extraídos de la memoria. Al ser Wist Rec. una extensión de su propia música, su trabajo anda por los mismos derroteros, a veces no en la forma, pero si en el fondo. De inmediato, nada más comenzar a sonar, empiezan a aparecer los sonidos rescatados desde el olvido y el ruido sucio pero transformado en belleza rústica. “Our Forest Heritage” parte de sonidos desfigurados, de pequeños rastros de notas que se pierden y regresan, que se hacen diminutos para poder entrar en las rendijas camino hacia el pasado. Gary, usando unas pocas herramientas (m–log, super–collider & tape machine) manipula de forma casi artesanal los recuerdos ya desvanecidos de la música popular, haciéndolos estallar a, estrellarse entre sí, hasta llegar a que de ellas salga luz. “Smudged Cartography” se inicia con grabaciones sacadas de algún documental, alguna televisión: una breve frase tratada y pasada por filtros, convirtiéndose en el eco inexacto de algo que ya fue, que ya no será. Ronan McGrath ayuda con guitarra y algunos efectos y, sin embargo, estos quedan ubicados detrás de los matorrales. La electrónica descuidada cubre todos los rastros, las grabaciones de sonido de segunda mano quedan bajo el suelo, y lo que se logra percibir es su cartografía manchada de tizne, viejos mapas que describen una geografía descuidada, abandonada a su suerte, omitida de los grandes atlas, cubierta de ruido y melodías infantiles. “Branchels” sigue escudriñando entre las cajas marchitas, en esta ocasión con la participación de Bryan Robson y Cian Walker (autoharp, some software and a field recording). Las cintas parecen silbar, como pájaros, trenzado escalas musicales, el ruido forma una enredadera de flores en blanco y negro y, emergiendo del patio trasero, una melodía dorada, indecisa, ornamentando el paisaje de tonalidades verdes, decolorado por los años. “Branchels” es una de esas grandes piezas pequeñas, que incluso parece acabar cuando el fulgor del pasto húmedo ya ha alcanzado su apogeo, pero que se rehúsa a finalizar, entregándose al zumbido y silbido saturado. “Epiphites (Sic)” persiste en las ramas y las cintas del olvido. Miles de notas de piano destellan al ritmo de cajas de música. El cristal se sigue rompiendo, y de su quiebre surge la música para poner fondo sonoro a la restauración de las remembranzas, destilándolas manualmente por las redes del inconsciente. Finalmente, “Prokopchuk Lake, SK” termina por decolorar las reminiscencias olvidadas, mientras la música se desvanece y los sonidos se destemplan. Las hojas de electrónica febril se acomodan al murmullo disipado por una niebla fresca. Otra vez, las notas se desvanecen, pierden su nitidez como queriendo partir, otra vez se niegan a ello. A la mitad del viaje el silencio interrumpe, y vuelve a aparecer el rumor que logra traspasar las hojas arrojadas, proyectadas en fotografías deterioradas, deslucidas. ¿Y qué hay sobre el DVD? Pues imágenes sacadas de algún archivo familiar oculto en un entretecho lleno de polvo. Plantas, cascadas, mujeres bañando sus pies en el agua de río, frases sacadas de quien sabe donde –“Cumulous clouds raise their snowy heads over Lewis Lake”–, lagos, arbustos, faros, mujeres recolectando frutos, flores como la que aparece en el logo de la etiqueta irlandesa, atardeceres, bosques, naturaleza muerta. Las canciones de forestación ya inexistente sirven de banda sonora para las imágenes perdidas, dañadas, imperfectas, recreando un pasado perfecto. Las nubes de cúmulo elevan sus cabezas nevadas sobre el Lago Lewis.

La fotografía de Pierre–Emmanuel Tendero –con impecable diseño, otra vez, de Manfred Naescher, para Phantom & Son, Intl.– muestra a dos jóvenes, él sosteniendo la mano de ella, en medio de las ramas de un árbol, todo en tonos amarillo y negro. Esos recuerdos arrimados a las ramas olvidadas, son la esencia de “The Woodlander’s Index EP”. Memoria y bosques, sonidos borrosos y melodías imperecederas, música de ensueño y ruido silvestre. Por cierto, mi copia viene acompañada de un retazo de madera clara de liriodendron tulipifera, también conocido como el Tulípero de Virginia, Árbol de las Tulipas o, simplemente, Tulípero, un árbol que pertenece a la familia de las magnoliáceas y que procede del Este de Norteamérica, el sur de Ontario al este de Illinois, atravesando el sur de New England y el sur y centro de Florida y Luisiana. Llega a crecer hasta 50 metros, en los Apalaches, y es uno de los más grandiosos de los árboles nativos americanos. En abril comienza su floración. Es mayo. Depatterning/ Gary Mentanko y su electrónica pastoral ya ha iniciado su florescencia.

www.wistrec.com, www.depatterning.com

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