Hawái.


233. Visions / Voices
febrero 1, 2013, 12:00 pm
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FÉLICIA ATKINSON
»Visions / Voices«
UMOR REX. 2013

“El viaje es el destino”. Félicia Atkinson ha desarrollado un camino de sonidos que se encuentra apartado del mundo, tal y como este se nos presenta ante nuestros ojos. Los hipnóticos movimientos que fluctúan entre una nota y la otra llevan a pensar que su hogar no pertenece a lo tangible. Cuando perdemos la conciencia, cuando el cuerpo descansa pero la mente sigue activa, es el instante en que actúa su música. Propias de un estado de sueño inconsciente, muchas de las piezas creadas y exhibidas por Félicia habitan en los rincones ocultos del cerebro. La artista nacida en 1981, con residencia variable entre Bruselas y París, desde hace unos cuantos años ha venido entregando obras de manera regular y constante, normalmente a través de sellos pequeños, en los márgenes más alejados –Spekk, Stunned, Digitalis, Kaugummi–, con su nombre y también como Je Suis Le Petit Chevalier. Además dirige la editorial Shelter Press, donde publica sus dibujos y algunos de estos sonidos, entre otros más.

‘Visions / Voices’ reúne tres años de música que he estado grabando en diferentes lugares en Francia y Bélgica y publicado en tiradas muy limitadas en cassettes y CDRs. Siempre he querido reunirlos y que vean la luz como un todo, lo cual fue finalmente posible gracias a la ayuda de Umor Rex y la masterización de James Plotkin”. Esta recopilación de rastros dejados en el camino de un viaje interminable conserva una atmósfera especial, sobrecargada. Cada nota es estirada hasta el punto de agobiar, cada palabra es tapada bajo una tela gruesa que protege las cuerdas vocales del exterior, cada acorde se repite provocando la sumisión del oído. Blues espectral, folk ambiental y electrónica artesanal, los tres puntos por los que oscilan sus largas estructuras, la más breve de tres minutos, la más amplia de diecisiete. Es más de una hora que puede parecer excesivo, pero que finalmente termina atrapando, absorbiendo el espacio y el tiempo, todo a la vez. “Como mis dibujos, estos tracks son a veces figurativos, a veces abstractos, como un vasto paisaje observado desde diferentes escalas y puntos de vista”. Inmediatamente, entramos en un bosque de ensueño, encerrado en si mismo: “This Impermanent Gold” posee un aura encantada, sometida a los vaivenes del poder de lo desconocido. Esa aura es muy similar a la presente en las grabaciones de Suzanne Langille junto a Loren Mazzacane Connors, donde las raíces del profundo suelo americano se convierten en un sueño del que es imposible salir. “Hooves Drummed” retira los escombros de madera dañada por el paso de los años que quedaban del tema anterior y los reemplaza por un mar gris de drones, profundos e imponentes, que finaliza como un coro de cuerdas desfallecidas. En un punto intermedio, “Infant Vampire” retorna al suelo pero también a las pesadillas, aunando folk y susurros en mitad de la noche helada. “All The Roads Are Circular”, por medio de una guitarra que tiembla y dibuja trazos que flotan en el aire, termina por sumergirnos en un estado donde el subconsciente reina, donde el letargo vence a la vigilia. Los acordes dejan de sonar, sin embargo, el eco de su corta existencia permanece vivo. De esta manera acaba el primero de los dos discos, aún cuando las ondas expansivas no terminan ahí. Lo prolongado de las composiciones y la austeridad de recursos provocan que la música se afirme de lo que puede, y eso no es más que el ambiente que generan las vastas sonoridades. De los pocos elementos que sirven de base se crea una escenificación en el cual el silencio, que naturalmente debiese estar, es sustituido por su repercusión en el vacío. Y mientras, sigo flotando en duermevela. “Entomology” restaura una cierta tranquilidad y, en cierto modo, “The Owls” también lo hace. A través de electrónica manipulada con manos misteriosas, Félicia logra fabricar un mundo mágico, maravilloso. Otra vez volvemos a los estados del sueño, menos perturbados que en otros pasajes, casi sacados de un cuento para niños. Es fácil perderse en su sedante belleza, en las melodías y las campanas inmiscuidas entre el ruido incesante. “Let it go, just let it go”. Eso dice nada más comenzar “Franny”, y eso parece habernos dicho durante todo el disco. El piano retumba de forma inmensa, al lento ritmo de una balada fantasmagórica, sobre ruidos que atacan afilados, como un cuchillo oxidado. “Badlands”, usando arpa celta, nuevamente recrea brisas encantadas, nuevamente con la voz filtrada, escondida bajo un velo que a veces impide ver las formas en su integridad, que solo permite distinguir sus siluetas y las líneas generales, escondida entre el folklore aural.

“‘Visions / Voices’ es un viaje a través de mi panorama mental , dedicado a todos los lugares en los que he estado los pasados años: los bosques de Oregon, las costas de California, pequeños pueblos en Britania, pistas de tren en Polonia, mares de Bélgica… El viaje es el destino”. El reflejo de un estado hipnótico toma la forma de canciones sin una figura clara, cuya respuesta es una imagen indefinida. Todo ha sucedido en el vientre de una mente extraña, hace miles de años atrás, pero su estela permanece temblando. Félicia Atkinson es el médium para las visiones de un desconocido que ya se ha desvanecido.

www.umor-rex.org, www.feliciaatkinson.be

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