Hawái.


219. Griis + Gareth Hardwick / P Jørgensen
noviembre 1, 2012, 2:10 pm
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KLEEFSTRA | BAKKER | KLEEFSTRA
»Griis«
GARETH HARDWICK / P JØRGENSEN
»Gareth Hardwick / P Jørgensen«
LOW POINT. 2012

Dirigido, como suele suceder muy a menudo, por una sola persona, un solo artista, Low Point es una marca inglesa enfocada a la publicación, principalmente en vinilo, de materia prima que se sumerge en texturas amplias, espaciadas, suspendidas en el aire y en el tiempo. Low Point es el instrumento utilizado por Gareth Hardwick, ese artista solo, uno de tantos, quien redirige sus propios intereses, que imprime, en cierto modo, su visión sobre aquello que se decide a hacer publico a través de su pequeña empresa. El destino ha querido que ahora estemos hablando de una de sus primeras referencias lanzadas este año, conjuntamente con aquella que pone fin a su temporada 2012, que justamente lo tiene a el como uno de sus protagonistas.

“Griis” es obra de un trío que tiene como lugar de origen y residencia a los Países Bajos. Kleefstra | Bakker | Kleefstra son los hermanos Jan y Romke Kleefstra, más Anne-Chris Bakker. El nacimiento de esta unión se encuentra en el momento en que le piden a Romke que acompañe, con su música, los recitales poéticos de Jan. Más tarde, en algún punto, se les une Anne-Chris, lo que da forma y fondo a una sociedad que en este, su segundo trabajo, ahonda en la creación de atmósferas profundas que sirven de envoltura a las palabras recitadas. Esas palabras recitadas por Jan están escritas y transmitidas en frisón, dialecto hablado en el norte de Holanda, haciendo más ininteligible aun su contenido, pero no su intención. Alrededor de ellas, por cada lado posible se inmiscuyen los tejidos sonoros trenzados por las guitarras de Romke y Anne-Chris. Solamente dos piezas, una por cada cara del vinilo. “Stadich Joust My In Hân” se abre con unas notas que parecen estrellas desfalleciendo, hermosas, tímidas. Dos acordes humildes que inmediatamente invocan ese sagrado lugar dentro de la memoria que por la eternidad estará reservado para Loren MazzaCane Connors. Transcurren cerca de tres minutos y, entre medio de un murmullo eléctrico, emergen los textos que transmiten una sensación de nostalgia solitaria, como observar a alguien mirando por una ventana lluviosa dentro de una habitación vacía. Los textos desaparecen entre el ruido disperso pero contenido. De aquellos dos acordes solo queda su estela difuminada en el aire, cortada por el filo de las cuerdas, solo callada nuevamente por Jan, y finalmente borrada por una masa fría de superficies orgánicas y nubes ambientales. “Stille Mûle Fan De See/Wifeljende Wyn” de nuevo hace uso de una economía de recursos, esta vez con tres acordes sostenidos sobre un manto de sonidos vaporosos. Una vez que esto ya ha tomado forma interviene la poesía que, sin una traducción, evoca ciertos paisajes y climas emocionales. Las guitarras irán pasando de un estado a otro, pasando de la calma hasta la ira reprimida, de la nitidez a la abstracción, de la claridad a la confusión. La voz de Kleefstra se ve arropada por las delicadas, a veces ásperas, guitarras de Bakker y su hermano, guitarras tratadas, manipuladas, sometidas a efectos la mayoría de las veces sencillos, más de los que cabria esperar, que se sostienen principalmente en pocas notas, en sus ampliaciones, sus colisiones y lo que surge de dejar flotar unas letras encima de pequeños apuntes dilatados, a veces al borde del ambient, a veces colindando con el noise amarrado, siempre sugiriendo imágenes de espacios baldíos, de jardines helados en los limites de la ciudad. El sonido sujeto a lo que dicta una poesía meditativa, la poesía sujeta a lo que dicta un sonido triste y congelado. La línea de la divisoria cambia, la memoria aún permanece.

La hasta ahora última edición de Low Point lleva una firma compartida. Por un lado, Gareth Hardwick, músico radicado en Nottingham, además de dueño del sello. Por el otro, P Jørgensen, compositor de Copenhagen, Dinamarca, también ligado al cine y el teatro. “Gareth Hardwick / P Jørgensen” comparte con el anterior su estructura, esto es, dos largas piezas ocupando cada cara del LP, cada una a cargo de los artistas que figuran en su titulo. “Sixteenth February Twenty Twelve” profundiza en los espectros de dimensiones amplias que han sido el terreno sobre el cual Gareth ha desarrollado su música. Expandiendo las posibilidades auditivas de la guitarra, el principio y fin de su sonido, estos casi diecinueve minutos traman capas de ruidos que se entrelazan y forman ondas aletargadas, encima de otras de igual naturaleza. El éxtasis del drone en su más fiel expresión. Partiendo de una simple nota, es esta luego estirada en el espacio, moldeada como si fuese metal en estado liquido. Mientras su llama aun no se alcanza a extinguir aparece otra tela de electrónica orgánica, manipulada manualmente, filtrada hasta que rastro original se difumina en el éter. El sonido, generado de manera más o menos convencional, es entregado de forma difusa, la cuerda, interpretada como normalmente cualquiera lo haría, resulta ser un punto infinito dentro de otro punto infinito. De no existir limitaciones temporales, esto podría sonar eternamente, y cada vez se descubriría un plano diferente. “Four Pieces For Moreschi” es la aportación de P Jørgensen, una suite en cuatro partes en donde cuatro diferentes temas son ensamblados, a veces ocultando las costuras, a veces evidenciando sus distintas fases, en forma de una larga pieza de música espectral. Electrónica, ruido concreto, field recordings, paisajes de sonido diseñado para espacios vastos. Lo que se inicia con voces de personas hablando desde la lejanía pronto da paso a texturas sintéticas, ruido que crepita como plástico comprimido y cubierto de tejido espacial y sintetizadores hipnóticos. Nuevamente grabaciones de campo marcan el momento en que hay un giro al interior del ambiente. Este nuevo instante parece más bien un reflejo de la música que hasta ahora se ha asomado: un sutil lienzo, apenas sugerido, en el cual la melodía pende de unos hilos muy delgados, las líneas reflectan una imagen borrosa que permiten ver casi solamente sus contornos. Silencio. Nuevos sonidos que son la suma de las dos etapas anteriores, esto es, ruido delgado y tenue, apertura del fin: ambient vaporoso, glaciar, incorpóreo, una melodía que mira al suelo con los pies puestos en el cielo. Desvanecimiento. Silencio.

Dos trabajos con diferentes tonalidades y un acercamiento entre uno y otro, que es también el reflejo de un interés personal, interés que se imprime en todo aquello que lleva el sello Low Point. Ruido normalmente estático, escondido en los rincones ocultos de la electrónica de estructuras ambientales y de naturaleza orgánica, en ocasiones textual. Variaciones sobre el sonido en estado quieto, sobre los movimientos lentos en espacios amplios.

www.low-point.com, www.romkekleefstra.blogspot.com, www.myspace.com/janromke, www.clangtint.net

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