Hawái.


216. These Walls Of Mine + Screws
noviembre 1, 2012, 12:10 pm
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PETER BRODERICK
»These Walls Of Mine«
NILS FRAHM
»Screws«
ERASED TAPES. 2012

He aquí dos trabajos que guardan relación entre si, quizás no tanto en lo musical –aunque si hay puntos que unen el uno al otro–, pero sí en lo personal. ¿Y quiénes son esas dos personas? Uno es Peter Broderick, compositor norteamericano ahora radicado en Berlín, músico de sesión para M. Ward, parte de Ekterklang y colaborador de mucha gente y acreedor de una vasta discográfica, que va de la música de cámara al folk. La otra es Nils Frahm, pianista alemán, al igual que el anterior, múltiple compañero de otras tantas personas, dueño de un catálogo de canciones que rebasan las simples notas ordenadas de manera distinta, intimas y bellas como pocas. Frahm ha entregado unos cuantos trabajos, cada uno ubicado en un lugar especial dentro de la música contemporánea del nuevo siglo –“Wintermusik” (Sonic Pieces, 2009), “The Bells” (Kning Disk, 2009), “Felt” (Erased Tapes), 2011 [167]–. Esas piezas lo han llevado a viajar por muchas ciudades, las mismas que ha compartido con Peter. Escenarios, hoteles, estudios y panorámicas que han ayudado a forjar una relación que tiene su extensión también de manera compartida en lo musical. El pasado año apareció “Wonders” (Cote Labo–Erased Tapes, 2011) [173], disco del proyecto Oliveray, la suma de Peter Ray + Nils Oliver. Ahora toca observar dos ediciones de ambos músicos, pero en sitios separados.

“I haven’t decided if “These Walls of Mine” is genius or just freaky. Really, it freaks me out a little : ) But it’s also very entertaining” Robert Raths, fundador de Erased Tapes. “Yo acababa de experimentar en casa con un micrófono y un ordenador portátil, grabar y subir canciones para su descarga gratuita, cada uno junto a una foto y algunas palabras, y abierto a los comentarios del mundo exterior. En algún punto, Robert empezó a escuchar la música y me sentí obligado a animarme y compilar un álbum con todo este material. Su reacción a “These Walls of Mine” (la canción, no el álbum) era exactamente lo que sentía por la música. No estaba seguro de si lo amaba o lo odiaba. Pero me encantó la sensación de la incertidumbre, de sorprenderme a mí mismo y a quienes me rodean. Y al final, Robert se puso detrás de todas las canciones, lo que me dio el coraje para terminar la música para esta versión”. “These Walls Of Mine” es precisamente un trabajo de canciones que exploran, de intentos, aciertos y errores, las cuales se inician en su mayoría a través de un experimento con la voz y un texto. Es alrededor de ella, la voz, que parece que el resto de la música busca como acomodarse de mejor manera. Una palabra, una frase suelta, encadenada a otra, un loop de letras que sirven como base sobre la cual se desarrollan canciones que toman diversos formatos, la mayoría de características acústicas y rurales. Esas mismas notas vocales también sirven como recursos a partir del cual construir los sonidos. Este disco es una colección de temas que se cultivaron a través de la red, pero las cuales parecen ser grabadas directamente en los campos de maíz, como añorando su Oregon natal. Ocasionalmente aparecen rastros de electrónica, a veces como una herramienta más o menos escondida, otras mas presentes. También hay desviaciones al soul, a los cantos religiosos, pero todo enmarcado dentro de un mismo animo y un mismo ambiente que no desentonan ni mucho menos molestan, sino que, en cierta manera, enriquecen estos ejercicios vocales. “Estas canciones se ven mejor como una colección de experimentos líricos y vocales. Por supuesto, los instrumentos y la música son importantes, pero este álbum se mantiene unido por un diálogo de voces. Conversaciones conmigo mismo y con los demás. Varias pistas contienen contribuciones líricas de los amigos y extraños, lo que fue posible con la ayuda de internet”. Canciones relativamente breves que huelen a naturaleza parcialmente intervenida. Peter en voces, guitarras, violín, beatboxing y percusión en “Inside Out There”, donde ya se asoma el sonido del disco. “The air could probably be a little warmer/ But there’s a reason for that/ Inside these walls of mine”. Un ritmo minimalista marcado por las cuerdas de voz mientras el se mueve con soltura. En realidad, así son todas, fluyendo con relajo como mirando el sol por la tarde en un fin de semana cualquiera. “Freyr” es aun más folk, y su texto recitado proviene de una carta de su padre contándole que su gato se ha perdido, que sin embargo carece de un tono triste. “I’ve Tried” es aquella en que sus derivaciones se dirigen hacia el soul, allí donde hace un tiempo se dirigió James Blake. “In this song of love/ The only voice is you”. De nuevo con la voz, varias capas de ellas superpuestas mientras se mueve con una sobria y elegante seducción. Similares direcciones pero diferentes resultados: “Proposed Solution To The Mistery Of The Soul” es el momento en el que las ondulaciones toman un cariz gospel, que por sus percusiones parece el canto de unos prisioneros haciendo trabajo forzado en la orilla de una vía poco transitada. “These Walls Of Mine I” es solo un texto recitado, que de inmediato –“These Walls Of Mine II”– se acerca a una suerte de trip-hop acústico, un cruce entre un no tan oscuro Robert del Naja + Hans Appelqvist. Vías alternativas a lo que ha sido toda su historia, extraña, sorpresiva y muy agradable. Mientras “Copenhagen Ducks” esta construida a partir de una grabación de una marcha y el hablándole a su Dictaphone, y “I Do This” es folk sobre porque hacemos las cosas que hacemos, “Til Danmark” son menos de dos minutos de despedida casi en la soledad. “And if I wanna sleep tonight/ All I have to do is quit thinkin’ and write”. “These Walls Of Mine” es un trabajo que abre nuevas sendas, un lugar intermedio que mira muy de reojo a su pasado, que recoge sus sonidos más recientes y que da luces sobre los caminos que podría toma en el futuro, si es que se decide abrirse aun más a otras posibilidades de su música.

Hace un tiempo, Nils Frahm sufrió un leve pero importante accidente. Cayó de su litera ubicada encima de su estudio. Consecuencia: su pulgar roto, cuatro tornillos colocados quirúrgicamente al interior del mismo. A pesar de eso, y de las instrucciones del médico, Nils graba un total de nueve pistas con tan solo nueve dedos. Esa mismas son las que decide regalar al mundo en septiembre 20 de 2012, el día de su cumpleaños número treinta. “Como se pueden imaginar, es realmente una mala noticia para un pianista cuando es diagnosticado con un pulgar roto. Ese día yo estaba sentado en la sala de emergencias, sintiéndose mareado pensando en un trillón de shows por venir y todas las personas implicadas en torno a ella. Tocar el piano y hacerlo para gente maravillosa es la alegría más grande que puedo imaginar”. Haciendo uso de lo que le quedaba como persona, que es casi, todo, pero para él podría haber sido insuficiente, Nils se empeña en continuar grabando como una forma de aliviar el dolor, no tanto físico como emocional. Debió haber sido frustrante haber perdido, aunque se momentáneamente, parte de su herramienta principal, pero el resto de ellas estuvieron ahí para dar forma a aquellas composiciones que le son tan propias, en donde de la nada brota una hermosa inspiración, piezas en este caso breves, donde lirismo florece den entre las pequeñas notas, los pequeños sonidos tratados con una delicadeza precisa. “Durante un par de días me sentí como que todo esto podría haber terminado. Qué patético. De repente tuve tanto tiempo, unas vacaciones inesperadas. Me cancelaron la mayor parte de mi agenda y me sentí un poco aburrido. A pesar de que mi doctor me dijo que no tocara el piano durante un tiempo, no me pude resistir. Empecé a tocar una canción silenciosa con cinco dedos de la derecha y los cuatro restantes en la mano izquierda. Coloqué un micrófono y grabé otra canción todas las noches antes de dormir”. Nueve pequeñas canciones de alrededor de tres minutos cada una, que suman no más de media hora escasa, que se hacen nada en el oído. Suceden con una naturalidad abismante, suenan con una fragilidad que enternece. Escuchar cada nueva pieza de Frahm, al menos par mí, me produce una sensación de complacencia como ningún otro, como un bálsamo en el oído, como un remedio contra la agitación diaria, como una manera de acallar los dolores. Uno puede escuchar cualquiera de ellas y el efecto es el mismo, aunque obviamente se acrecienta si se hace de manera completa, pasando desde “You” hasta “Me”, desde tu hasta yo, y las siete que quedan envueltas. Aún recuerdo haber escuchado sus primeros trabajos ya haber tenido una sensación de tranquilidad. Pasan los años, y sigue teniendo el mismo poder de lograr que el espacio que a uno lo rodea se vuelva limpio y ordenado. Además, uno siente donde él mismo está, y uno se siente también parte de ese lugar ye ese momento. “El día que me deshice de mi yeso había grabado nueve cancioncitas. Me han ayudado a sentirse menos molesto de mi accidente y me recordó que yo sólo puedo lograr algo bueno, cuando hago más de lo que tengo”. Ojala todos los accidentes trajeran resultados como este. “Screws” es una breve obra de enorme sensibilidad, poseedora de un lirismo inmenso. Sencillo, delicado, quebradizo y cercano, tanto como puede ser un grato recuerdo vivo.

www.erasedtapes.com, www.peterbroderick.net, www.nilsfrahm.de

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