Hawái.


205. Sweet Silence
septiembre 1, 2012, 2:00 pm
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BARBARA MORGENSTERN
»Sweet Silence«
MONIKA ENTERPRISE. 2012

Una vez a la semana sólo necesito fragmentos individuales de profundo silencio. Ese parece el deseo de cualquiera de nosotros. Descansar los oídos de todo, incluso de la música. Suena un tanto paradójico decir esto mientras se escribe de música. Pero que se le va a hacer, así son las paradojas. Sin embargo, aunque siento esa necesidad, esas palabras no me pertenecen. Aquella frase con la que inicie son lo primero que se escucha nada más empezar el último de los muchos trabajos que la alemana Barbara Norgenstern ha publicado, larga lista que se iniciara hace tres lustros atrás, primero con el cassette “Enter The Partyzone” (Hausfrau Im Schacht, 1997) y luego con el mini álbum “Plastikreport” (Klub Der Guten Hoffnung, 1997). De ahí en adelante no ha hecho más que sumar sonidos a una discografía amplia, a ritmo de un disco por año, habitualmente de la mano de Monika Neterprise, el sello de Gudrun Gut, a la vez que colaborar con gente tan diversa como Stefan Schneider, Bill Wells, Annie Whitehead, Robert Wyatt o Robert Lippok, pero siempre manteniéndose firme ella en su postura y en como debe sonar aquello que revolotea en su mente.

Volviendo luego de una recopilación, “Sweet Silence” es otra muestra de las dulces composiciones de Barbara, jugando y divirtiéndose con la electrónica y el pop. Este disco, el primero íntegramente en inglés exhibe nuevamente su delicada voz, en cierto sentido, un sentido positivo, fría como lo es el pop alemán. No es que sea distante, como lo era Nico, pero hay una frialdad innata, que complementa con dosis justas de calidez. La música, por su lado conserva una frescura que no escuchaba hace un buen rato ya. Alegre, dinámica, deportiva, un montón de sonidos saliendo al patio de recreo. “Sweet Silence” es un trabajo de buen ánimo, en el que los componentes están ordenados de manera tal que en ningún momento se puede escapar de él: sea un detalle por acá, la voz entrando por el costado, un ritmo rebotando allá por el fondo, un espacio que se abre repentinamente. Activo y vigoroso, con nervio y juventud. Pese a que Barbara ya no es tan joven, esto parece ideado en la mente de una niña que se encuentra con pequeños ruidos y los ocupa como lápices de colorear. Si se quiere agradar, un buen inicio no puede llegar de manera intempestiva, y ella lo sabe. “Sweet Silence” cumple la regla, y entre teclados suspicaces da inicio al viaje y el esparcimiento. “Once a week I just need/ Single fragments of deep silence/ Inner peace calm and sweet/ Will refill my leaking batteries/ With what my heart needs”. Lo mejor de cuando la electrónica se encuentra con las tres letras mágicas, p+o+p. Ya no queda tiempo para perder: “Need To Hang Around”. “If you want to break free/ But someone’s got your keys/ If you’re ready to rock/ But there is no electricity/ If you want to let loose/ But something pulls your breaks/ You’re in an interim state/ And all you can do is wait”. Esa es solo una muestra de entre las trece que hay en este disco, trece piezas perfectas, realmente, en las que nada ni ninguna sobra. Son pequeñas perlas de tres minutos, no más que eso, donde se vienen a la memoria lo mejor de aquellos años en que este tipo de música se hacía llamar indietrónica, cuando el indie se encontró con la IDM. “Spring Time” llega justo ahora, para mí al menos, como una bienvenida a la primavera (“Declaring springtime/ When ideologies blossom/ Deconstructing basements / Built on excess/ A global outcry/ For equality and justice”) en forma de rotura de las formas sobre una base simple de caja de ritmos y ruidos que antes eran molestos pero que en manos de ella pierden sus rasgos incómodos. “Bela” es un breve interludio que separa (imaginariamente) el lado A del B, muy propio de sus colaboraciones con Stefan Schneider (Mapstation; Tarwater) o Robert Lippok (Tarwater). “Highway” es el descanso antes de “Night–Time Falls”. “Hip Hop Mice” es precisamente eso, hip hop hecho por ratones. “Status Symbol” es otra delicadeza, el nácar dentro de una colección de perlas. Finalmente, “Love Is In The Air, But We Don’t Care” es un instrumental que mira más al cielo que al suelo, la timidez encubierta con sonidos atrevidos.

“Sweet Silence” es un agrado de escuchar, uno de esos que hacen que los días sean más llevaderos, una pila de sonidos ataviados de una manera en que uno se siente mejor después de haberlos oído. El dulce silencio revelado de la voz de Barbara Morgenstern es también un motivo más para amarla. “Hold your breath. Listen yet to the sound of bigger silence”.

www.m-enterprise.de, www.barbaramorgenstern.de

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