Hawái.


192. Violence Of Discovery And Calm Of Acceptance
mayo 1, 2012, 2:30 pm
Filed under: Uncategorized

RAFAEL TORAL
»Violence Of Discovery And Calm Of Acceptance«
STAUBGOLD–TOUCH. 2001

La violencia del descubrimiento y la calma de la aceptación. Rafael Toral, músico e ingeniero de sonido portugués nacido en Lisboa en 1967. Estudios en su país con Emmanuel Nunes, en Nueva York con Phill Niblock y en Amsterdam. Pronto se dio cuenta, o más bien se convenció para sí, que hacer música es “un acto de descubrirse a uno mismo”. Publicación de sus primeros trabajos en pequeños sellos, reedición de dos de ellos en otros más reconocidos, Dexter’s Cigar (el label de David Grubbs junto a Jim O’Rourke) y Moikai (la etiqueta que mantuvo por un tiempo solo O’Rourke), además de nuevo material en Ecstatic Peace! (“Chasing Sonic Booms”, 1996), Perdition Plastics (“Aeriola Frequency”, 1998) y Tomlab (“Clycorama Lift 3”, 2000). En suma, reconocimiento –“uno de los más dotados e innovadores guitarristas de la década”, The Chicago Reader– y entrada en las ligas mayores de la experimentación más respetada a escala global. Su ingreso definitivo lo hace en este milenio con este disco, editado conjuntamente por Staubgold (LP) y Touch (CD).

“Violence Of Discovery And Calm Of Acceptance” es la belleza del ruido sobre un ruido que no parece tal. Es noise que no agrede, ambient que cura. Una masa multiforme de guitarras re-constructivas. En palabras de Toral, este disco “de alguna manera encarna todo lo que he hecho en el pasado, y al mismo tiempo lo expande en muchas nuevas direcciones”. Concretamente, diez nuevas direcciones, diez perlas arrancadas desde las profundidades abisales del Océano Atlántico, el que baña las costas de Lisboa, pulidas hasta convertirse en canciones pop –que alguien me lo niegue, pero esto para mí es sin ninguna duda pop– y extrapoladas hasta el infinito. Este proceso no fue en lo absoluto rápido, sino que muy por el contrario tardó casi una década entera –“This album was recorded between 1993 and 2000”– y requirió el mayor cuidado posible. La calma de la elaboración. “Es el más meticuloso artefacto musical que he hecho jamás. Cada track tomó meses en completarse”. Durante todo ese tiempo se dedicó cual proceso matemático a sumar y restar, añadir y quitar. “De hecho, el método de composición que usé fue exactamente el mismo que usé para “Wave Field”, agregando capas y removiendo. Fue como un arqueólogo removiendo capas de arena alrededor de un objeto precioso, solo tenía que descifrar aquello que correspondía y lo que tenía que irse”. Pues bien, el arqueólogo Toral y nosotros, simples visitantes a su exposición, al final de todo, y una vez sacada la arena, nos topamos con uno de los objetos más preciosos descubiertos últimamente. Ciegos que éramos, no habíamos sido capaces de ver lo que eran capaces de hacer seis simples cuerdas, no de la manera en que Toral nos reveló. “All (other) sounds were released by electric guitars”. En efecto, solo guitarras eléctricas y equipos análogos se utilizaron para construir estas canciones, que dentro del mar de superficies, se mezclan y confunden entre sí. Olas y olas superpuestas, multiplicidad de pliegues que visualmente forman una única obra, un retrato multicolor del arcoiris del ruido. “Desirée”, la breve e intensa “Maersk Line”, la acuática “Measurement Of Noise” o seis minutos surfeando en una corriente sónica –“Hay una propiedad de las corrientes marinas que es un modelo inspirador para mí, para crear estructuras. El modo en que un río está siempre cambiando y es, al mismo tiempo, siempre el mismo es algo que trató de lograr en alguna de mi música”–, las nubes de distorsión en “Liberté”, el flujo de notas en “Optical Flow”, el romanticismo del feedback de “We Are Getting Closer” y “Hay que trabajo me cuesta quererte como te quiero”, y coronándolo todo, “Mixed States Uncoded”. Como dije previamente, todo son guitarras. La excepción se encuentra en esta pieza final. El sonido de fondo es una grabación del silencio durante una misión de un lanzamiento espacial, emitido por la red, y que sirve de introducción a lo que viene: la misma gloria. Un joven extranjero llamado Kevin Shields bordea Portugal. Intercambio de personalidades para dar una efímera vida a esta hermosísima canción, el florecer eventual de una armonía que de desliza con suavidad hacia el silencio.

Las fotografías de Heitor Alvelos, en especial la portada, y en concordancia con la música, ilustran esa colorida y borrosa luminosidad que irradia “Violence Of Discovery And Calm Of Acceptance”, una estrella eterna en el firmamento del (drone)pop hecho con guitarras. Se preguntaba Markus Detmer, director del sello  alemán Staubgold, acerca de este álbum, “¿pueden ser más hermosos los drones?”. La respuesta, creo,  ya la saben.

www.staubgold.de, www.touchmusic.org.uk, www.rafaeltoral.net
Anuncios

Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: