Hawái.


168. Seasons On Earth
noviembre 1, 2011, 2:30 pm
Filed under: Uncategorized

MEG BAIRD
»Seasons On Earth«
DRAG CITY. 2011

Parece que fuera una eternidad, parece que fue ayer. “Dear Companion” (Drag City, 2007) [029] a veces está muy  lejos, son cuatro años largos, pero su recuerdo está tan presente que las distancias se hacen relativamente cortas. Fue ese un disco que parecía una aventura pasajera al margen de los intensos y oscuros Espers, un trayecto en solitario que recogía versiones ajenas y del cancionero tradicional, apenas tan solo dos composiciones. Ahora revierte eso y la tenemos con un álbum que es muy suyo, en su casi totalidad obra de la buena de  Meg. Su primer disco nos dejo a muchos encantados con esa sencillez y esa naturalidad nada impostada, un muestrario de canciones frágiles, cálidas, mucho más volátil de lo que la banda madre es, folk de ensueño y magia blanca. Y la esperanza de una continuidad  al fin deja de serlo para convertirse en alegre realidad.

“Las palabras que salen primero son los mejores para ofrecer”. Un total de diez canciones son las que encierra “Seasons On Earth”, otra vez con el folk natural como guía por donde fluir las palabras, textos que en la boca de Meg saben muy dulce, cualquier cosa que ella te diga. Grabado por Brian McTear, también involucrado en el muy reciente “Marissa Nadler” (Box Of Cedar, 2011) [164],, estas temporadas en la tierra recogen sonidos muy terrenales y arraigadas: folk, como dije, pero también country con nada de percusión, solo guitarras, acústicas y pedal steel. Un disco de género que no es una repetición sino una continuación de una tradición muy firme en la América Primitiva. “Sé que hay artistas que suenan como si vinieran de otro planeta, pero no creo ser capaz de encajar en esa tradición”. Sabiendo cuales son sus límites, y de adonde viene, Meg pretende reavivar la llama de la canción hecha a partir de unos esquemas fijados hace mucho tiempo, sin por ello dejar de sonar moderna, gracias a una sonoridad que busca generar diferencias que no son fáciles de percibir, y que ayudan a generar cierta intriga.  “Con este disco hice un trato de preocuparme de ser borrosa y más suave. Si te tomas el tiempo de hacer ese ablandamiento, mi esperanza es que el material pesado pueda parecer aún con más peso. Tal vez sólo sientes el impacto dos segundos más tarde, pero más difícil. Y entonces puedes comenzar a pensar hacia adelante y hacia atrás a través de la narrativa. Una especie de versión emocional del delay”. “Babyon, vuelve a casa conmigo / No caigas en torno al dolor que bien conoces”, esas son las frases con las que comienza “Seasons On Earth”, las de “Babyon”, dulce melodía agreste por la que se da inicio a este puñado de temas curtidos entre cuerdas de nylon e historias rurales al borde de la ciudad. Más tierna si se puede es “Stars Climb Up The Vine”: un tejido de guitarras, una de ellas incluso algo disonante en la frontera de la luz de un amor de viñedos tan borrosa como pretendía (“Podríamos ir de la mano/ Y encontrar el oscuro techo/ sala/ Y encontrar la oscuridad/ Y también la luz/ Observar las estrellas a medida que sube la vid/ Ellos suben la vid/ Yo sé que soy raro/ Pero podríamos ir de la mano/ Lejos de esta tierra que suena/ Observar las estrellas a medida que sube la vid/ Suben la vid”). “Share” es otra maravilla con esa voz que se multiplica, con esos ecos mecidos por el viento, con “tu blues futuro, ah tus floraciones del futuro”, certeza e incertidumbres de lugares profanados (“Tu luz, no pudimos hacer las cosas bien/ Acabamos de escuchar el mundo/ Si todos los tontos con hambre crecieron sabios en las Tierras Ásperas/ Entonces, ¿dónde habría que ir?/ Para encontrar una forma totalmente nueva de nuevo/ Para navegar por encima de los grises y su influencia inmutable de todos sus hermanos sucios/ ¿Y tus lágrimas te hacen santo?”). “Even Rain”, “golpeada por la lluvia y el sol”, da paso a una versión de Mark-Almond, y de ahí a una de The House Of Love. De vuelta a la autoría, “The Land Turned Over”, la más solitaria de todas, musical como líricamente, aunque se muestre amable al final (“Hacia la gran división que dormía dentro/ La casa de tus padres, ‘fantasmas azules a su alrededor’/ ¿Pero estabas solo?/ Así que aprendiste ese secreto también/ Lo has aprendido mucho antes que yo/ La tierra volvió y dio sus joyas para que/ Robaras esta noche de mi sueño/ Y voy a estar en este arroyo que fluye/ Durante diez gotas más de la quietud te diría nada”). “Stream” es lo más próximo a Espers, las más libre de todas y la más áspera, como en esa renovación que hace unos años solo paso por la superficie pero que siempre ha estado, anticipo de la bella en forma y fondo “Song For Next Summer”, canción que cualquiera quisiera que anticipara su verano.

“Seasons On Earth”, las segundas nuevas piezas de Meg Baird. Su cantar dulce y la fuerza curativa de voz. Sus quejidos borrosos y su sonido tenue. Sus memorias de amores mansos que son una entrega infinita a la conquista de lo cercano y lo humano. “Los días se pierden, pero el sonido se queda atascado aquí. Las notas que dejamos, eran lo suficientemente brillante. Las palabras que salen primero son los mejores para ofrecer”.

www.dragcity.com, www.megbaird.com

Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: