Hawái.


160. Quiet Rain
septiembre 1, 2011, 12:30 pm
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BEING
»Quiet Rain«
COTTON GOODS. 2011

Cotton Goods es un exquisito sello inglés, dirigido por el inquieto Craig Tattersall (The Archivist, The Humble Bee, también parte de The Remote Viewer y The Boats, antes en Hood), codirector de Moteer y Mobeer. Sus ediciones son todas en CDR, limitadas y hechas a mano. Cotton Goods es un sello bajo la superficie que entrega trabajos de alta calidad, objetos para coleccionar a base de ambient, cajas de música abandonadas y partículas de loops oxidados. Por su lado, Being es el nombre escogido por Russel Burden, un artista radicado en Inglaterra, que trabaja con ‘imágenes quietas y en movimiento, sonido, la impresión y la transferencia, cartografía gráfica, metodología científica y pensamiento poético’. Un artista que abarca muchas facetas, entre ellas el sonido, que es lo que acá más nos interesa.

“Quiet Rain” es, como el resto del catálogo, una pieza para tratar con cuidado. Una caja que contiene un CDR con tres tracks, un DVDR con dos films, un póster de la sección coral y un juego de cuatro impresiones digitales de fotografías bajo el agua. Un must que en lo musical no se queda atrás. El disco es parte de un proyecto mayor, ‘Detritus’: “En los márgenes poco profundos yacen las bases de parto/ En los primeros metros de agua una trampa de nutrientes amnióticos naturales/ Alrededor de las raíces recubiertas de vida de un solo árbol de mangle, un vivero para la biodiversidad de los océanos/ Uno de los más productivos ecosistemas del mundo/ Lleno de formas extrañas y maravillosas/ Vivo con micro-belleza/ Su destino…/ Macro-belleza”. La primera parte es “Quiet Rain”, un track de doce minutos, grabación de campo hidrofónica, piano y procesamiento por el mismo Russell y Terry Davey, sonidos diminutos registrados al interior de los Cayos de Florida, alrededor de las raíces de los árboles. Setecientos veinticuatro segundos de belleza pura entre las hojas submarinas, música que desnuda la naturaleza en su mayor y más glorioso esplendor, ese mismo que se encuentra en cualquier lado en que uno lo busque. La simpleza de lo cotidiano en los orígenes de la vida, en el mar. Una tonalidad azul, un mismo sonido armónico con muy pocas alteraciones en el que interactúan fluidos, ecos con el piano espectral prolongarse en las mareas, los murmullos de la fauna, los crujidos naturales y artificiales con una capa de susurros de esencia ambiental. “Quiet Rain” demuestra, y cuestiona, que en muchas ocasiones la electrónica más inspirada no se encuentra en los componentes de un laptop, sino al lado nuestro, en un lago, en el viento, en la lluvia, etc. Pero ese cuestionamiento tiene su respuesta en las otras pistas que acompañan al CDR. Dos remezclas la escoltan, la primera de ellas por THE GREEN KINGDOM (Mike Cottone), respetuosa con la matriz, más leve incluso, que añade por el final unos pequeños beats para hacer fluir la magia de ambient pop. La segunda corresponde a la nueva versión fabricada por THE BOATS (el mismo Craig Tattersall más Andrew Hargreaves y Danny Norbury), quienes la trastocan un poco más. Introducen más sonidos (arpa, melódica) y la estructuran de nuevo para dar con sí con otra pieza de otros caracteres, distintos, que empiezan en una electrónica melódica y paisajística y terminan en las atmósferas gaseosas made in Köln. El DVD es una cosa distinta en cuanto formato, similar en planteamiento. “Particle Stream” es una película filmada en un árbol de mangle bajo el mar, de seis minutos de duración en los que ahora no solo se oye, sino que vemos como es que las ramas interpretan esta música para peces. Cantos náuticos, partículas de ruidos, un todo armonioso que agradablemente me recordó lo mejor de Taylor Deupree –y no es coincidencia: el norteamericano fue quien masterizó las cintas–, como lo son “1am” (12k, 2006) o más recientemente “Shoals” (12k, 2010) –otra coincidencia: esa portada proviene de los mismos lugares en donde esto se grabó–, y que indaga, por vez segunda, en las profundidades y en el estruendo interior. El lento devenir de los objetos allá debajo, la figuras borrosas del agua, las ondas que se mueven de un lado al otro tienen su respuesta en las resonancias aletargadas, en los zumbidos contenidos. Para terminar con tan noble artefacto, “Particle Stream” es ahora remezclada por THE HUMBLE BEE, es decir, el mismísimo Craig Tattersall –imprescindibles son los 4 CDR de “Morning Music” (Cotton Goods, 2010), un disco que pasó tristemente desapercibido–, quien altera tanto las imágenes como el audio. Al igual que lo hizo con The Boats, aloja sus propios elementos en los prestados, y sin apartarse en demasía de ellos la lleva a un nivel distinto, fantasmal. “Particle Stream” es ahora volátil, imposible de palpar, sobre todo vaporoso e indistinguible, como esas fotografías deterioradas por la humedad y el paso del tiempo.

Tan solo una pieza de audio, otra de vídeo, más sus reconstrucciones bastan para erigir a este disco como una pieza mayor, una en la que en su aparente insignificancia exhibe la hermosura de la naturaleza eterna pero fragilizada a causa del avance irrefrenable del hombre. A junio de 2010, la playa de Anne, locación del disco, se está ahogando por una gran mancha de petróleo. “Quiet Rain” es una muestra de la belleza de es lugar, como los hay en muchas partes, un consuelo y un recuerdo de lo bello que alguna vez fue, un llanto en la distancia.

www.cottongoods.co.uk, www.strangeleaves.com

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