Hawái.


134. World Citizen
marzo 1, 2011, 2:10 pm
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DAVID SYLVIAN/ RYUICHI SAKAMOTO
»World Citizen«
SAMADHISOUND. 2004

Viejos amigos se reúnen de nuevo. La amistad que une a David Sylvian y a Ryuichi Sakamoto data desde hace mucho tiempo. Fue en el año 1982 cuando por vez primera trabajaron juntos. En esa ocasión grabaron en single “Bamboo Music / Bamboo Houses”, y desde allí en adelante han seguido colaborando discontinuamente a lo largo de sus vidas, las que son unas vidas entregadas al arte en un sentido casi romántico. Ha habido muchos discos de ambos por separado. Sakamoto se ha dedicado a realizar muchas bandas sonoras y unos cuantos discos separados del cine, así como variadas colaboraciones, como las aquí comentadas, con Christopher Willits, Christian Fennesz y la más destacada, con Cartsen Nicolai. Sylvian por su parte tiene una dilatada carrera desde que puso termino a Japan, y cuyo mejor renacer vino a principios de siglo, todo ello unido además a su nuevo hogar que es su propia casa, Samadhisound. De hecho, este es el número dos de un catálogo perfecto.

Aparecido en abril de 2004, meses después de su edición en Japón, este corto trabajo es parte del proyecto promovido por el japonés llamado ‘Chain Music’ (creación colectiva que sigue aquello que nació en el surrealismo). Todo fue grabado en Nueva York y New Hampshire (Estados Unidos) en el verano de 2003. “World Citizen” es un mini CD de dos temas que son cinco. Un par de composiciones de música en cadena, ambas en versión corta y larga, más un remix que no se queda atrás. “World Citizen”, el tema fue compuesto por Sylvian y cuenta con como músicos de lujo a su hermano Steve Jansen (batería), más Amedeo Pace (guitarra) y Skúli Sverrisson (bajo), y su presencia se nota y por otra parte la diferencia de su mitad hermana. Arte nacido de las cenizas del pop más luminoso. Brillantez fruto de una de las luminarias de la música moderna. E igualmente es esta música moderna en el mejor sentido posible, quizá el único posible. Asimismo, la canción es un reflejo de la vida moderna, vida de odios, venganzas, progreso y separación (“Las vidas de seis mil niños fueron simplemente desechadas/ Perdidos sin la medicina, dentro de treinta días…/ En Madhya Pradesh, donde construyen represas/ Están desplazando a los nativos de sus hogares y tierras…/ En el nombre del progreso y la democracia/ Los conceptos representados solo en el nombre…/ Y los edificios caen en una nube de polvo/ Y nos preguntamos ¿cómo podían odiarnos?/ Bueno, cuando vivimos en ignorancia y lujo mientras nuestros superpoderes practican el arte de las marionetas/ Alzamos a los hombres que dirigen estados fascistas/ Y vendimos las armas, así mantienen su lugar/ Mi mundo está sufriendo, tu mundo está sufriendo, nuestro mundo está sufriendo/ Ciudadano del mundo”). Culpas compartidas que hacen de este un lugar no tan bueno, reflejadas en el espejo de Sylvian, agudo en lo que dice pero noble en como lo dice. Jamás una palabra suya herirá. “World Citizen – I Won’t Be Disappointed” es la otra mitad, sin instrumentos reales, más que sonidos programados por Sakamoto y por Sketch Show, es decir, un  tercio más los otros dos que completaban Yellow Magic Orchestra. Una actualización del pop sintético cultivado por el trío nipón, que ahora es esa electrónica moderna colmada de crujidos y detalles. Rítmica quebrada, clicks y cuts adormecidos otra vez por las cuerdas de satín de David, con la poética de las vidas solitarias y cuartos vacíos. “¿Qué ha pasado aquí?/ La mariposa ha perdido sus alas/ El aire es demasiado denso como para respirar/ Y hay algo en el agua para beber…/  El sol sale y estás solo…/ No es seguro, todos los pájaros amarillos están durmiendo/ Porque el aire no es apto para respirar/ No es seguro…/ Vi un rostro, era un rostro que no conocía/ Su tristeza me dijo todo sobre mí mismo/ Ciudadano del mundo…/ Me doy vuelta y no estoy durmiendo bien de noche/ Y mientras sé que esto no está bien ¿qué puedes hacer?”. Para el final queda “World Citizen (Ryoji Ikeda Remix)”, un acercamiento entre las dos caras de este single, y para ello que mejor que una nueva mezcla por cuenta de RYOJI IKEDA, otro japonés que para la ocasión llena de sucio polvo digital cada uno de los surcos de la pista original, ruidos e imperfecciones que transforman a esta versión una canción completamente nueva.

Veintidós años separan a su primer acercamiento, y la afinidad sigue intacta. Con la ilusión de un trabajo más extenso entre el amigo japonés y el amigo inglés, este breve encuentro basta para saciar nuestra necesidad de oír postales que fotografían la tristeza a la distancia, la tristeza más refinada y elegante.

www.samadhisound.com, www.davidsylvian.com, www.sitesakamoto.com

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