Hawái.


128. El artista adolescente
enero 1, 2011, 2:30 pm
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DAR FUL FUL
»El artista adolescente«
JABALINA. 2001

Suele suceder que aquellas cosas más pasajeras, aquellas que menos tiempo están entre y con nosotros se nos quedan grabadas en la memoria de un modo que otras que siempre están allí no lo hacen. Suele pasar a veces. Una de esas veces en que el recuerdo de lo fugaz es mayor es esta: Dar Ful Ful. Proyecto mas o menos efímero surgido en Santiago de Compostela en 1998, inicialmente solo con la presencia de Marco A. Maril, y que exploraba una camino mas tendiente hacia el post-rock y la electrónica. Fruto de esa búsqueda surge un disco, “a” (Splat, 1999). Pero tan pronto como sale ese primer trabajo, se une a esta aventura Xavi Font, voz y guitarra proveniente de Loopside. Juntos pasarán dos años trabajando en lo que será su primer y único disco juntos, justo antes de que la amistad llegase a terminar. “¿Dar Ful Ful?. Se acabó. Era inevitable, pero seguimos siendo amigos. A veces es mejor dejar estar las cosas antes que fastidiar una amistad, y en Dar Ful Ful era la amistad lo que estaba en juego. Cuando dos personas se juntan, es todo como muy bonito; pero conforme va avanzando la relación, te das cuenta de que cada uno tiene una forma de pensar y de que las posturas igual no son tan cercanas. La verdad es que aquello ya no tenía mucho sentido”. Así recuerda Marco el termino de la pareja. Como sea que hubiere sido, con la duda de no saber como hubiera sido ese futuro, al menos nos quedo algo, y ese algo, como dije antes, siempre lo tendremos presente.

“El artista adolescente” recoge (casi) todas las piezas de sus dos maquetas, a las que agrega tres nuevos temas, y se agrega al dúo la colaboración de gente como Arturo Vaquero (Humanoid), Aitor Martínez (Souvenir) e Irantzu Valencia (La Buena Vida). Pese a la rítmica “alegría” inicial del disco, esta paso a paso se va diluyendo. “La belle âge”, el opening, quizás sea uno de los mejores temas que haya dado la indietrónica en castellano (en una supuesta lista estaría este y otros más de este trabajo): una base actual pero no tanto, electrónica de segunda mano, y la ilusión de una celebración (“Podría estar tan cerca de ti/ Jugando con tu porvenir/ Cruzando tiempos para estar/ Al borde de tu enemistad/ Dejando a Harvey Williams detrás/ Los fallos pasan sin andar/ Diría que es hora de sonreír/ Dejarlo todo y atarme a ti /Y aún así…/ He de decir que no/ Porque tú eres mí salvación/ Fotogramas del delirio/ Entre tú y yo mí amor”). Luego de estar en el cielo, bajar a la tierra: “Fin de la primera parte”, ojos apesadumbrados (“Cuando ella ve en sus ojos, piensa que no es verdad/ Y poco a poco la esperanza se va / Él piensa en renunciar a su intimidad/ Y en lugar de acercarle lo arroja”), desconfianza (“Y entonces la duda crece entre los dos/ El pesar y la disculpa/ Por lo que no se cumplió”), resignación (“Y dentro de unos años cuando cese el dolor/ Buscaran otros ojos para no repetir el error”). Luego, volver atrás, al pasado más perfecto del pop ibérico. Cualquiera diría luego de oír “La noche te descubrirá” y “Abril” que nada ha pasado desde 1993, que desde “Un soplo en el corazón” (Elefant) todo sigue igual. Que el termino del dúo donostiarra fue una broma, que aún siguen con vida, y que estos dos son sus nuevos temas. La luz que lo iluminaba todo en Family también lo hace acá –y en todos los temas–. La sonoridad de la música remite a ellos y, del mismo modo, la sonoridad de las palabras también lo hacen (“La noche te descubrirá todo lo que a tu lado brilla/ Palideces bajo el sol relajada y distraída / En tus pupilas arden infinitas maravillas que no dejaras de soñar/ A veces extrañas siluetas nos entorpecen/ A veces tus piruetas son tan solo lindos ojos para mí”, “Y si la vida nos pone a prueba/ Tendremos la persistencia de las olas del mar/ Y si el día nos da la espalda/ La noche devolverá calma/ Para poder olvidar/ Y ese hielo ártico y febril/ Se va desvaneciendo como la, como la nieve en abril”). “Alma de tergal” es una vuelta al inicio del disco, aunque con mas desconcierto e incertidumbre que certeza (“Estoy aturdido, no entiendo nada/ Ni siquiera lo que hago aquí/ Con mis peceras seré feliz/ Con mis peceras detrás de mí/ Siempre estamos a punto de ahogarnos/ Siempre estamos al borde del fin”). Las armonías de la incomprensión, el paso previo al fin de todo lo que creemos importa, el momento previo a la soledad, a precisamente vivir “En soledad”: tímida melodía armada con una voz suave y amarga (“Era un día como los demás/ Fue al trabajo y consiguió vencer/ A ese vacío familiar que se había apoderado de él/ Cuando se dispuso a regresar/ No encontró la imagen/ De quien pacientemente esperaba por él”), hasta que entra la dulzura de Irantzu, que lo cura y lo entiende todo mejor (“No me habías hablado de este profundo pesar/ No te imaginaba cansado de tu vida circular/ Es demasiado tarde/ Ya solo podemos hablar/ A través de nuestros recuerdos/ Y la sinfonía del mar/ En soledad”). El epílogo de este epílogo es la esperanzadora “Artista adolescente”, una suerte de Apenino antes que Apenino, el puente que une este disco con “En la hora azul” (Jabalina, 2003), el primero del futuro y actual proyecto de Marco –Xavi continuaría como Piano, aunque solo aportando contados temas a contados recopilatorios–

Marco y Xavi, los artistas adolescentes, lo dejarían todo acá, pero todo lo que tenían que decir fue suficiente y basto para enamorarnos. De nuevo la cita de Maril: “Conforme va avanzando la relación, te das cuenta de que cada uno tiene una forma de pensar y de que las posturas igual no son tan cercanas”. Sin embargo, me quedó con la primera frase que aparece en el primer párrafo: “Cuando dos personas se juntan, es todo como muy bonito”. Cuando Marco y Xavi de unieron fue todo muy bonito. Fue “El artista adolescente”, fue pop de interiores, electrónica para habitaciones sin habitar decorada con tonos azules –mención aparte para el arte del disco, obra de Javier Aramburu, personalmente, una de sus mejores portadas, y eso que hay muchas y muy buenas donde escoger–, alumbrada por un sol de mañana, capaz de, como dice una de sus letras, hacer arder infinitas maravillas.

www.jabalinamusica.com
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