Hawái.


091. Oversteps
abril 1, 2010, 2:30 pm
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AUTECHRE
»Oversteps«
WARP. 2010

Este 2010 ya habrán pasado más de veinte años, más de dos décadas. Décimo LP, muchos EP’s en el camino, y acá están de nuevo, insobornables e infalibles como ellos solos. Booth & Brown, el mejor dúo, la mejor banda que ha surgido en las islas británicas en los últimos tres lustros. Este álbum sucede a “Quaristice” (Warp, 2008), el que para muchos significó una suerte de reencantamiento, un back to basics. Esto porque la trilogía anterior significó una sumersión en un pozo muy oscuro, un pozo del que algunos veían difícil salir. Confusión, sonidos intrincados, complejidad, ritmos para nada fáciles de aprehender. Sin embargo, particularmente creo que tanto “Confield” (Warp, 2001) como “Draft 7.30” (Warp, 2003) y “Untilted” (Warp, 2005) conforman un tríptico fascinante y absorbente, magia digital inigualable, a la altura de sus más celebrados y reconocidos discos de mediados de los noventa. Por eso precisamente, y aunque me cueste decirlo, tengo ciertas objeciones con “Quaristice”, no con el disco entero sino con ciertos tracks que no cuadraban en él, faltos de esa densidad a los que nos estaban acostumbrando. Y eso no fue del todo casual. “Con ‘Quaristice’ estabamos haciendo todo lo que posiblemente podríamos hacer en vivo y grabándolo como una jam”.

De vuelta al 2010. Si el anterior trabajo implicaba o intentaba –con ellos eso puede ser fruto del azar o parte de un plan perfecto– ser un retorno a los sonidos más dinámicos, “Oversteps” consigue ser un retorno a “Tri Repeate” (Warp, 1995) o “Chiastic Slide” (Warp, 1997), sin que deje con ello de ser nuevo. En el fondo, todos sus discos lo han sido, forman parte de un mundo siempre en movimiento, donde la palabra evolución tiene que ser tomada con mucho cuidado, pues a simple vista no se ven, pero si uno escarba entre las rendijas sonoras y si uno ve a Autechre como un todo, logra verse esa evolución  y un desarrollo progresivo y ascendente a lo largo de todo este tiempo, un avance prematuro y evidente. Ya desde el principio los avances eran notorios –“Amber” (Warp, 1994) ya era un paso muy por delante respecto a “Incunabula” (Warp, 1993)–. Este también lo es, aunque eso impliqué mirar atrás, pero insisto, a Autechre hay que mirarlo como un conjunto más que separadamente. Mientras la electrónica se enredaba en sí misma, disparaba para cualquier lado, ellos estaban en lo suyo, sin mirar al lado más que lo necesario –“No pensamos en el oyente,  y eso puede ser que provoque que no siempre seamos fáciles de entender ni digerir. Lo que queremos es convertir en sonidos nuestra forma de manipular el software y la tecnología”–. Encerrados en su esfera, consiguen, otra vez más, crear dimensiones paralelas de sonidos difíciles de etiquetar: hip hop (“treale”), ambient (“see on see”), electro (“qplay”), industrial, IDM, siempre seguida de esa palabra a veces odiada pero que sin duda es la más recurrente a la hora de describirlos: abstracto. Algo que no significa mucho, pero que ilustra mas o menos bien lo que hacen, esto es, la imposibilidad de agarrar aunque sea una de las múltiples facetas que contienen cada uno de sus tracks, imposibilidad que es tanto nuestra como suya –“No sabemos porque hacemos lo que hacemos o porque nos gusta, pero sabemos que es el resultado de montones de programaciones a través de nuestras vidas y montones de otras cosas que han pasado, pero eso es todo lo que sabemos. Es como preguntarle a un niño por qué juega en esas estructuras elevadas. ¿Qué quiere decir por qué? ¿Qué tipo de pregunta es esa?”–. Simplemente viven dentro de su propia estructura que está por sobre ellos, y desde ese aislamiento moldean la realidad sonora –“ Tu tienes un sistema. Y escuchas los resultados de ese sistema. Gran parte del sistema envuelve hablar entre nosotros y escucharnos a nosotros para ver dónde están, y ellos dicen ‘si tu estás haciendo ESO luego yo haré ESTO, y si ESTO sucede, luego ESTA acción pasará. Hemos estado programando cosas como estas por doce años”–.

“Oversteps” es otro piso más en esa gran edificación construida sobre la base de loops, ritmos indefinidos, partículas en constante coalición, melodías superpuestas, melodías que tienen un principio pero cuyo final ocurre luego de terminada la canción. Sean Booth y Rob Brown arman sus temas como para ser escuchados por seres con mas de dos oídos, los construyen como quien tira líneas de un lado a otro, sonidos rectos y curvos cruzándose unos con otros. Objetos sin forma dispuestos en perfecta simetría.

www.warp.net, www.autechre.ws
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