Hawái.


083. Love 2
febrero 1, 2010, 4:30 pm
Filed under: Uncategorized

AIR
»Love 2«
AIRCHEOLOGY-VIRGIN. 2009

“Camino a la luz del cielo, donde el tiempo no importa”. Nuevo capítulo, el sexto ya en esta serie de discos en que el dúo francés sigue buscando el éter, a través de sus pequeñas canciones, tan oníricas, en algún lugar entre estar despierto y estar soñando. “Love 2”, el nuevo capítulo, implica, en cierto modo, un regreso al pasado, un retroceso en el tiempo hacia 1998, cuando publicaron el lejano “Moon Safari” (Source-Virgin) –“En este álbum volvimos a ser nosotros dos, así que fue una buena manera de hacer la banda más sólida, debido a que habían menos personas involucradas y alrededor nuestro. Cuando comenzamos éramos solo los dos. Con este álbum tenemos la misma sensación”–. Y esto por dos motivos. Por una lado, el sonido; por otro, la reducción del núcleo. En todos y cada uno de sus trabajos existía la presencia de un gran número de colaboradores (instrumentistas, vocalistas), y en los dos últimos contaron con la ayuda en la producción de Nigel Godrich (Radiohead, Beck). Pues ahora, además de Jean-Benoît Dunckel y Nicolas Godin, en los créditos sólo notamos la presencia de Joey Waronker (batería), junto a alguien más, alguien no humano: Atlas. Ese es el nombre del estudio que han construido en París. “El tercer miembro fue el estudio. Para cada álbum, hay una nueva colaboración, o algo nuevo, nuevos equipos, una nueva máquina. Siempre hay algo nuevo, y lo nuevo fue el estudio… Es como nuestra nave estelar y nosotros somos los capitanes de esta nave y podemos llevarla a cualquier lugar que queramos”.

Godin, Dunckel y su starship, camino a la luz del cielo, de safari por la luna. “Love 2”, su nuevo destino, se aproxima a ese primer trabajo, en lo aparentemente simple, y en lo evidentemente melancólico, pero sobre todo en la calidez y en la cercanía, que nunca han perdido pero que no siempre es patente. También suena mucho más vigoroso, eso se nota y ellos lo notan. “El álbum es mucho más energético, vivo y suelto. Pensamos que suena fresco y queríamos que todo fuera fresco. No intentamos llevarlo en una dirección consciente, solo tratamos de producir algo que fuera vivo y tuviera energía… Ahora, por primera vez, las canciones nacieron dentro del estudio, asé es que tienen más energía”. Otro pariente cercano, de su propio círculo, es el tristemente infravalorado “10.000 Hz Legend” (Source-Virgin, 2001), un disco duramente criticado al que pocos le vieron el valor que realmente teníay tiene. En él existía, junto con su liviandad ya característica, esa fuerza de la que hablamos ahora, y ya contenía alguna de las ideas que en el futuro cercano plasmarían en sus obras mayores, así como su simpatía por el krautpop (tan solo recuerden “Don’t Be Light”) que aquí se logra oír en varios de los tracks. De esta manera, en su nuevo hogar, más la presencia que se nota y mucho de la batería, y sus muchos sintetizadores y equipos añejos –“we play the machines and the machines play us”– Air construyen doce canciones sin un concepto fijo más que el que han tenido siempre: ser el reflejo de las nuevas ciudades modernas y frías haciendo lo opuesto, construyendo canciones vaporosas y cálidas, de atmósferas evanescentes. “Do The Joy” (“El mundo está al borde/ Al borde de la extinción/ El fin de una era/ El fin de un género/ Alégrate/ Grita/ Llora/ Ríe”: el escapismo como forma de supervivencia) y una marcada línea de bajo, “Be A Bee”, surfeando en un cohete sobre el patrón típicamente alemán, “Missing The Light Of The Day” y un piano muy parecido al de “Pocket Symphony” (Aircheology-Virgin, 2007), una especie de “Once Upon A Time” pero más relajada, el instrumental “Eat My Beat”, el pop pintado de África de “Night Hunter”. Estos son los momentos más despiertos del disco. Del lado de la canción frágil y la melodía quebradiza, “So Light Is Her Footfall” “ So light is her footfall/ She walks like a bird/ She’s an angel/ Such a familiar stranger/ I wish I could help her/ She’s in danger/ She’s all alone”– o la visión que Air tienen de Inglaterra, “Heaven’s Light” “queríamos lograr la sensación de escalar alto y más alto dentro de la luz, pero con esta especie de melancolía”–, “Sing Sang Sung”, folk-pop de plástico originalmente destinado al “5:55” (Because Music, 2006) de Charlotte Gainsbourg. Finalmente, del lado del sueño, “Love”, el bajo de Nico paseando de un lado a otro, ruidos selváticos, la voz –especialmente bello el paso del vocoder en la primera línea a las múltiples capas vocales de Jean-Benoît en las restantes– cantando repetidamente “Amor, amor, amor, amor”; “Tropical Disease”, cuya primera parte bien podría pertenecer a los tiempos de “Premiers symptômes” (Source, 1997), cuando se dedicaban a recrear viejas bandas sonoras de filmes de serie B: un cóctel de sonidos vintage, flautas, vibrafónos, saxos, y otra de sus líneas sencillas y de un lenguaje universal, el del pop: “Woman/ Make me feel warm inside” (“No podemos hacer frases complicadas porque de otro modo cometemos errores todo el tiempo”: sinceridad y humildad ante todo), y “You Can Tell It To Everybody”. El poder de la música para transportarnos a donde quiera llevarnos. En un momento estas dentro de una película, y ahora estas unas cuantas millas más al oeste. Una canción de tempo distendido y somnoliento cuya melódica nos lleva de Francia directo hasta Kingston (Jamaica), de hoy a mediados de los setenta, tocada por los labios y las manos de Augustus Pablo.

Dunckel y Godin siguen haciendo música tan elegante, tan llena de coolness como lo han hecho antes, y seguirán siendo menospreciados y mirados como falsos y artificiales por lo mismo. Pero mientras a ellos no les importe todo está bien, y todos lo estaremos. Mientras muchos insisten en ver el suyo como un sonido vacío y sin contenido, que no dice nada, otros vemos algo distinto. Vemos el reflejo del vacío, en donde el fondo ha sido reemplazado por la forma. Pero aún así, negar eso, ese sonido, implicaría en el fondo negar casi toda la música moderna, la seria y la que no lo es tanto. “Love 2” continúa ese sendero, buscando y alcanzando la luz, creando esos ambientes sintéticos pero que logran dar calor, tal vez un peldaño por debajo de “Talkie Walkie” (Source-Virgin, 2004) y “Pocket Symphony”, pero muy por encima del resto de lo que se hace actualmente. Son el arte de hoy. El arte de hacer canciones cremosas: dulces, suaves, pegajosas, tan efímeras que se deshacen en tus manos minutos después de entrar en contacto con ellas. El arte de hacer pop.

www.aircheology.com, www.virgin.com/music
Anuncios

Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: