Hawái.


067. Josephine
octubre 1, 2009, 2:30 pm
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MAGNOLIA ELECTRIC CO.
»Josephine«
SECRETLY CANADIAN. 2009

Conduciendo un viejo automóvil descontinuado por una larga carretera, explorando los vastos y fértiles territorios de la música tradicional norteamericana, Jason Molina llega a un nuevo pueblo, “Josephine”, a reunirse con sus Magnolia Electris Co. Todo sería igual que siempre. Los viejos amigos, Peter Schreiner, Jason Evans Groth, Jonathan Cargill, Mark Rice, Michael Kapinus, Mike Brenner, Jeffrey Stolz y Wallace Cochran, infiltrándose otra vez  en las raíces y los sonidos del país del norte. Pero algo falla, algo no esta bien, algo no encaja. Hay alguien que no está. Evan Farrel, el bajista de la banda, pasó a otra vida en diciembre de 2007.

Antes, cuando Molina publicaba como Songs: Ohia, sus canciones se vertían y casi siempre hacia adentro. Luego, al fundar su nuevo proyecto, se volvió más extrovertido, con Neil Young como modelo. Hoy, con este nuevo trabajo, la energía vuelve a derramarse al interior, pero con la firme fuerza de una banda detrás. Será que eso producen las perdidas: un disco de perdidas, “Josephine”. Grabado por Steve Albini, este álbum conceptual sobre Josephine contiene catorce piezas en donde “cada una es un sincero intento para hacer real las esperanzas de Evan para el disco”. Composiciones sencillas y por lo general breves, sobre una base country y folk. La primera parte es un tanto menos densa musicalmente, la que va desde “O! Grace” hasta “Hope Dies Last”, con momentos incluso bordeando el soul (“Song For Willie”), no obstante la soledad se hace presente en más de una ocasión. “I’ve been as lonesome as the world’s first ghost” es una de las primeras frases; viviendo entre sombras que se confunden con uno (“Looking always over my shoulder; exactly what I wanted to find was already mine/ Josephine, Josephine/ But I saw the horizon and I had to know where it all ends/ I lived so long with the shadows, Lord, I became one of them”).  En otra evoca imágenes que ni Ang Lee (“I got my window open in the Southern Cross Hotel/ It’s been my loneliest night I can tell/ By the way, I’m not surprised/ To see the desert cover over paradise”). La segunda parte, el lado B, se inicia con “The Hanging Down”: “Filled with tears and twilight/ From a friend’s dying day”. Explosión de guitarras llenas de lágrimas, Young mirando a través del espejo y asintiendo con la cabeza, a la que sigue “Map Of The Falling Sky” y otras como “Little Knoxville Girl”, “Shiloh” y “An Arrow In The Gale”, folk a cámara lenta, el dolor y la esperanza comprimidas, la alegría contenida, las cuerdas tensadas por el memoria.

Aquello que se fue ya sabemos que no volverá. Al menos tendremos ese tibio consuelo llamado recuerdo. A veces es suficiente, otras no, pero es que simplemente nada más podemos hacer. O tal vez si podamos prolongar ese recuerdo más tiempo. Un ejemplo es lo que hizo Jason Molina, “Josephine”, un mapa de un cielo cayéndose a pedazos, un corazón roto en catorce queridos pasos, hechos con la sentida intención de extender un poco más ese pasado truncado. Que el atardecer de una vida sea el crepúsculo de otra.

www.secretlycanadian.com, www.magnoliaelectricco.com
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