Hawái.


059. My Maudlin Career
agosto 1, 2009, 4:25 pm
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CAMERA OBSCURA
»My Maudlin Career«
4AD. 2009

Si bien Camera Obscura han tenido varios y muy buenos singles, lo que ha hecho de su carrera una de las más interesantes y ascendentes de estos años es no solo el hacer buenas canciones, sino que el hacer buenos discos. Y en eso llevan ya más de una década. En un  comienzo, para bien o para mal, estuvieron emparentados a otras bandas –ya saben, esa maldita manía de hacer paralelismos con todo: que se parecen a, que suenan como, que son de la misma ciudad que, que el novio de uno de ellos es el vocalista de…–, pero con el tiempo han ido forjando su propio sonido siempre, sobre la base de referentes externos, todos los cuales confluyen en aquellas tres letras mágicas: POP. Ahora, en esa tarea de hacer buenos álbumes, se requieren varias cosas: buen sonido, el orden adecuado, el tiempo justo, etc. Pero, sin duda, lo más importante, lo que no puede faltar, son buenas canciones. Y volvemos al principio. ¿Tiene el quinteto escocés buenas canciones? Y la respuesta no es otra que SI. Las han tenido antes, y por supuesto que las tienen ahora.

Al igual que su anterior trabajo “Let’s Get Out Of This Country” (Elefant, 2006), se han trasladado a Suecia a grabarlo, y de nuevo de la mano de Jari Haapalainen (Ed Harcourt, Peter, Bjorn & John, The Concretes) como productor, y con Björn Yttling de Peter Bjorn & John en los arreglos de cuerda y vientos (más prístinos y claros como nunca). Fue precisamente ese disco el que marcó un punto de inflexión en la banda. Allí se les vio mucho más libres, más sueltos, dejando la timidez a un lado, aunque no muy lejos. Fue recién en ese momento cuando fueron tomados en cuenta y valorados como se merecen, a pesar que muchos siguen (seguimos) teniendo un especial cariño por sus dos primeros discos. Pues esa misma soltura, tan bien resuelta en “Let’s Get Out Of This Country”, también se encuentra en “My Maudlin Career”, la cuarta entrega, ahora ya no por la etiqueta madrileña Elefant sino que por 4AD. Ya desde el título se aprecia un cierto giro, un abandono de las penas pasadas –nada mejor para ello que el humor–. “Estaba trabajando en canciones para el nuevo álbum, y sabía que la gente diría que eran tristes o melancólicas, como a menudo lo son. Pero en cierto sentido fue divertido para mí, como estaba escribiendo estas tristes canciones y tratando de construir una carrera sobre ello. Solo me pareció ridículo que esto es lo que hago, sabes. Tratando de construir una carrera en la miseria es bastante divertido” (Tracyanne Campbell). Sin embargo, lo quiera o no, la tristeza esta presente. La música puede ser más o menos optimista: de la felicidad de “French Navy” y “The Sweetest Thing” a la oscura calma de “Away With Murder”, del pop de hace más de cuatro décadas de “Swans” y “Careless  Love” a la tranquilidad de una tarde en Nashville de “Forests And Sands”, de la lánguida “Other Towns And Cities” al (very deep blue eyed ) soul de “Honey In The Sun”. Pero las letras de Tracyanne Campbell, la principal (única) compositora y letrista, no siempre van hacia la felicidad ni ese optimismo. Por el contrario, tienden a ir más hacia el desencanto y mirar el aldo menos alegre de las cosas. “Tiendo a ver lo negativo de las cosas” (Campbell again) –aunque para saber eso solo hay que oír parte de “The Sweetest Thing”: “Me enfoco en lo negativo/ El dolor fue mucho más que un incentivo/ Siempre mi incentivo”. “Pienso que por naturaleza soy una persona bastante melancólica, pero es algo con lo que constantemente he luchado y tratado de combatir. Estoy muy consciente de ello, y hago el esfuerzo por cambiarlo. No quiero ser el tipo de persona que solo se revuelca en la tristeza y la lástima” . No obstante, no se arrepiente de ello, y lo asume como algo natural, algo con lo que necesariamente tiene (tenemos) que lidiar.  “Básicamente digo que la vida a veces puede ser absolutamente miserable, y así es como es. Y está todo bien. Está bien con ser infeliz. Es real. Toda esa gente que pretende que es feliz todo el tiempo, no lo entiendo” . Y así, si en “My Maudlin Career” canta “Esta carrera llorona a llegado a su fin/ No quiero estar triste de nuevo” un minuto después, una canción más allá dice “He sido tan miedosa/ Estoy triste de nuevo” (“Forests And Sands”). Unas veces emocionada (“Aún tengo miedo de perderme en una ciudad que debiera explorar/ Pero no tengo miedo de tener un chico elocuente en mi puerta/ Tal vez deberías viajar conmigo, es esta la mejor idea/ Porque nunca has visto un bosque rojo y nunca has esquivado a un venado” en “Swans”), otras resignada (“Sé que tienes buenas intenciones, sé que las tienes/ Pero tarde o temprano vas a partirme en dos/ No compartimos un cumpleaños pero compartimos un signo/ Compartimos algo o estuvo todo en mi mente/ Hubo conversaciones de amor, y cómo las necesite de vuelta/ Podría ser mejor contigo que lo que fui con mi último amor/ Estás en otra ciudad o pueblo/ No significas nada para mí esta noche” en “Other Towns And Cities”), otras tratando de fingir, tratando de esconderse (“Cuando dijiste que las venas en mi mano izquierda tenían la forma de un árbol/ ¿Fue esa la última vez que realmente me miraste?/ Estoy entrenando para ser tan fría como el hielo, estoy determinada a proteger mis sentimientos, para disfrazarlos/ Cuando dije que no te amaba te dije una mentira/ No hay nadie sobre ti aunque trate/ ¿Te reirás en el momento en que pase llamando tu nombre una y otra y otra y otra vez?” en “Honey In The Sun”), otras diciendo aquello que muchas veces no queremos decir (“¿Cuántas veces me dijiste que querías morir?/ ¿Cuántas veces me dijiste que no lo habías intentado?/ Tengo la sensación de que algo está mal/ Puse mis sentimientos en una carta, te los envío cuando me sienta fuerte/ Oh, ha sido difícil ser fuerte, con todo esto que pasa/ Si, ha sido difícil ser fuerte, con todo esto que pasa/ También he estado sola, como tu/ Soy igual que tu/ La gente ha estado viajando mucho para vernos cantar/ Es una noche de febrero y no quiero sentir nada” en “Away With Murder”). Todas esta frases, todos estos reportes –“ni  siquiera las llamaría letras. Solo una documentación de lo que me ha estado pasando por un tiempo”– en otros labios podrían sonar falsos, lastimeros, impostados. Pero en este caso no. No en los labios de Campbell. Acá suenan sinceros, cercanos. Duelen cuando tienen que doler, alegran cuando tienen que alegrar. Son las palabras de alguien abriendo su corazón muy cerca de tus oídos, susurrándote su vida. Alguien tan tímido como tú o como yo compartiendo sus secretos, y frente a eso no se puede sino más que sentirse agradecido. No, no se está solo. Ni ella ni nosotros lo estamos.

Una pregunta tonta que tal vez nadie quiera responder: ¿se puede amar a una canción? La respuesta nuevamente es afirmativa. “No hay nada como sentirse emocionado por una canción, sea que te haga sentirte enfermo del estomago o maravillosamente feliz”. Cualquiera con algo de corazón, hasta el más miserable, puede amarlas. En especial las de Camera Obscura, sean las que nos han entregado antes o las de “My Maudlin Career”. Es imposible no rendirse al enorme poder sus canciones. Todas y cada una de ellas. Te toman y no te dejan ir. Por tres minutos estas en ellas, y no puedes contenerlo, no puedes no amarlas. Como canta Tracyanne –sí, ya he llegado a tratarla de tú– en “French Navy”: “I wanted to control it, but love, I couldn’t hold it”.

www.4ad.com, www.camera-obscura.net
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