Hawái.


050. Sometimes I Wish We Were An Eagle
junio 1, 2009, 3:50 pm
Filed under: Uncategorized

BILL CALLAHAN
»Sometimes I Wish We Were An Eagle«
DRAG CITY. 2009

Comencé a indagar en cosas ordinarias. Cuanto de un árbol se dobla en el viento. Comencé a contar la historia sin conocer el final. Solía ser una persona oscura, luego me iluminé, luego volví a ser oscuro. Estas palabras no me pertenecen, aunque bien podrían serlo. Bien podrían ser de cualquiera. Pero no. Aquellas son las palabras con las que comienza el último trabajo de Bill Callahan, el segundo a su nombre luego de una vida (o casi) editando como Smog. Sin embargo, sin importar que nombre aparezca en la portada, todos ellos están unidos por un mismo hilo, y este por cierto que también lo hace. Curiosamente, ese hombre oscuro del que hablaba no parece serlo ya más, al menos no en este disco. Es solo que hay ciertas cosas que no pueden no ser vistas ni dejar de ser dichas.

“Sometimes I Wish We Were An Eagle”, editado en abril de este año, fue grabado por John Congleton en agosto pasado con los músicos que últimamente lo han acompañado en vivo: Luis Martinez en batería y Jaime Zuverza en guitarra (con su estilo “unmacho”), además de Bobby Weaver en bajo, amigo de John. Luego de su gira por Norteamérica y Sudamérica (Chile incluido) volvió para añadir los arreglos que había hecho Brian Beattie: violines y cornos franceses. Dichos preciosos arreglos, cuando más destacan, más hacen destacar las canciones. Les otorgan un poder especial a las ya de por sí especiales composiciones. De alguna particular y mágica manera las vuelven más clásicas y atemporales, más aún si se puede. Y este es un lugar, el clasicismo, al que Bill Callahan ha llegado hace ya un tiempo, y tengo la idea que  no quiere abandonar. Pareciera ser que la mejor forma de renovar la canción –norteamericana en este caso– sea ir a los orígenes: el folk, el country, el blues. Puede verse como una contradicción, pero no lo es: el mejor camino para avanzar es dar un paso atrás. Y esta dirección escogida se manifiesta tanto en la música (apreciación particular: nada más bello, tal vez por simple y, otra vez, clásico, que el sonido de las cuerdas de nylon expandirse en una vieja caja de madera) como en las letras. Las canciones van dedicadas a muchas cosas, pero hay ciertas palabras que se repiten. Antes era el río, ahora son las aves. Una de ellas ya desde el título, “Too Many Birds” (“Un último pájaro negro sin un lugar donde estar da vueltas con la esperanza de encontrar el último lugar donde sabe que descansó… Si tan solo pudieras parar tu latido por un solo latido” ¿Serán estas palabras de resignación ante la perdida de algo, un lugar?). También hay definiciones-descripciones del amor (“El amor es el rey de las bestias, y cuando se vuelve hambriento debe matar para comer. Sí, el amor es el rey de las bestias, un león bajando a las calles de la ciudad” en “Eid Ma Clack Shaw”), hermosas frases a un amigo, aquellas que muchos sentimos pero por desgracia no siempre decimos (“No estoy diciendo que seamos cortados del mismo árbol, pero al igual que dos piezas de una misma horca, la columna y la viga, compartimos un sueño en común, destruir lo que dañará a otros hombres. Mi amigo. Miro alrededor. No esta escrito. Así que te diré, siempre te amaré, mi amigo” en “My Friend”), otras a su amada, ya saben quien es (“Una feroz fuerza la arrancó de donde ella solía estar. La atrapé y acaricié el largo de su cabello. Una tierna rama de sauce flotando en mí” en “Rococo Zephyr”)…

Como dice en la hoja de prensa de Drag City, “Sometimes I Wish We Were An Eagle” es acerca de cuan bello puede ser un disco en el 2009. Cierto, es muy pronto, pero espera oír este”. Sí, es cierto, es demasiado pronto. Pero no es necesario pensar tan comparativamente. Basta con saber que Bill Callahan ha entregado nueve nuevas canciones a las que aferrarse, y que te atraparán por un buen tiempo. Por último, más palabras que no me pertenecen, pero bien podrían: en caso que las cosas se pongan mal y no regrese, recuerda las cosas buenas que he hecho.

www.dragcity.com, www.myspace.com/toomuchtolove
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1 comentario so far
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que música más hermosa la de Callahan, con o sin Smog se nota el mismo peso, la misma profundidad, lástima que ya no este con la Joannita, pero bueno, así es la vida.

saludos Patricio Felipe.

Comentario por raúl




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