Hawái.


025. An Optimist Notes The Dusk
diciembre 1, 2008, 8:27 pm
Filed under: Uncategorized

DAVID GRUBBS
»An Optimist Notes The Dusk«
DRAG CITY. 2008

Cuatro años han pasado ya desde “A Guest At The Riddle”, su último álbum para Drag City, álbum que seguía la línea iniciada por “The Ticket” (Drag City, 1998), y que alcanzara la cúspide con “Rickets & Scurvy” (Drag City, 2002), uno de lo mejores trabajos indiscutidos de esa temporada. En todos ellos el enfoque estaba dirigido desde un prisma notoriamente más pop, y en cierto modo separado, no de un modo radical, de sus discos instrumentales y más experimentales, que por lo regular publica a través de su sello Blue Chopsticks. En un punto equidistante entre lo primero –“Holy Fool Music”– y lo segundo –“The Not-So-Distant”– se ubica esta nueva producción.

Como es tradición, el rol principal lo protagoniza su guitarra, con su modo ya característico y único que tiene de tocarla, complejo, con muchas notas sonando a la vez, pero al mismo tiempo muy nítido. Por otro lado, su voz, sin duda una de las más distintivas, junto a la de Sam Prekop, sigue siendo la misma de siempre, que conserva de su época en Gastr Del Sol, a medio camino entre el canto y el spoken word. Eso hace que a primera oída se oiga fría y distante, pero es precisamente es frialdad y distancia la que la hacen tan cautivante y atractiva –recuerdo haber leído a alguien que señalaba a Grubbs como la versión masculina de Nico–. En cuanto a sus acompañantes, en esta ocasión están a su lado los músicos Michael Evans (batería) y Natan Wooley (trompeta en dos cortes, al estilo que lo hizo Rob Mazurek con casi toda la escena post de Chicago, incluido Gastr Del Sol). El comienzo, “Gethsemani Night”, es suave y relajado, con pequeñas intervenciones de Wooley, y hace referencia a Thomas Merton, un eremita que vivía en la Abadía de Gethsemani, en su Kentucky natal. Le sigue “An Optimist Declines”, uno de los varios puntos altos de un disco sin puntos bajos. De fondo, la batería de Evans, muy free jazz. En la superficie, la voz y la guitarra en perfecta armonía, más puntuales aportes de sintetizador. El modo en que la primera sigue la armonía marcada por la segunda es especialmente bello –este mismo juego se repite en casi todos los temas–. De ahí en adelante, temas más explosivos (“Holy Fool Music”) y otros más calmos (“Storm Sequence”, “Eyeglasses Of Kentucky”), hasta llegar a “The Not-So-Distant”, un instrumental ambient de once minutos, con sus dos cómplices, y con Grubbs a cargo de un sintetizador análogo, en una pieza sorprendentemente oscura y que rompe con el clima apacible y optimista general.

“An Optimist Notes The Dusk” es un trabajo, cuya duración es relativamente corta, llega de manera inesperada, cuando nadie pensaba en su regreso. Pero, sin embargo es un regreso absolutamente esencial de un músico clave de los últimos quince años, que sin hacer mucho ruido, ha producido, solo o acompañado, algunas de las mejores obras que transitan entre la ortodoxia y la vanguardia.

www.dragcity.com, www.myspace.com/davidgrubbsbluechopsticks

1 comentario so far
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wena… vas el jueves entonces con estos dos?
nos vemos!

Comentario por vita




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